
Acojo con satisfacción la
celebración de este debate especial sobre “Propiedad intelectual y
acceso a los medicamentos” en el Consejo de los ADPIC de la OMC.
Esta reunión es de una importancia crucial por una serie de motivos.
La recrudescencia de
enfermedades con que se enfrentan los países en desarrollo es
alarmante. El paludismo, la tuberculosis y el VIH/SIDA se cobran cada
año la vida de unos 6 millones de personas, casi todas ellas del
mundo en desarrollo. Como he dicho en otras ocasiones, todos hemos de
reprocharnos estas muertes prematuras que son también un duro golpe
para las esperanzas de desarrollo de los países. Es apremiante
desplegar mayores esfuerzos para salvar las vidas de millones de
pobres.
Por consiguiente, respaldo
plenamente la iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas
Kofi Annan para que se recaben entre 7.000 y 10.000 millones de
dólares anuales para luchar contra los estragos del VIH/SIDA. Aunque
puede parecer mucho dinero, hay que precisar que esa cifra equivale
unos 12 días de lo que los gobiernos miembros de la OCDE pagan en
concepto de subvenciones a la agricultura.
El Acuerdo sobre los ADPIC de la
OMC desempeña un papel crucial para abordar estos problemas. Logra un
equilibrio minuciosamente negociado entre la protección de la
propiedad intelectual -que es fundamental para el desarrollo de nuevos
medicamentos y tratamientos- y la flexibilidad permitida a los países
para velar por que la población más pobre y vulnerable del mundo
tenga acceso a los tratamientos.
Los países deben tener la
certeza de que pueden valerse de esa flexibilidad. Los trabajos
emprendidos hoy en el Consejo de los ADPIC debe reforzar esa certeza.
Ahora bien, nada es perfecto.
Debemos tener la valentía suficiente de aguardar a ver si es
necesario introducir mejoras. En el marco de una nueva serie de
negociaciones todo se puede mejorar.
La reunión pone de relieve el
compromiso continuo de la OMC y de sus gobiernos Miembros para hacer
frente al problema de la sanidad pública, tanto dentro como fuera de
la OMC.
En
abril, las Secretarías de la
OMC y de la Organización Mundial de la Salud colaboraron, con la
participación del Gobierno noruego, en la celebración de un “taller
de expertos en Noruega” sobre dos cuestiones sumamente
importantes: cómo fijar los precios de los medicamentos para que los
pacientes de los países pobres puedan costearlos — en concreto
mediante la creación de condiciones favorables para la “fijación
diferenciada de precios” — y cómo financiarlo. El taller ha
suscitado gran interés y la OMC y la OMS han trabajado con empeño
para poner a disposición del público todos los documentos
presentados en ese taller — casi todos ellos están ya en los sitios
Web de las dos Organizaciones.
La OMC y la Organización
Mundial de la Propiedad Intelectual también acaban de anunciar
una nueva iniciativa para proporcionar asistencia técnica, a fin
de que los países menos adelantados estén en mejores condiciones de
valerse de la protección de la propiedad intelectual de modo que
contribuya a su desarrollo económico y social -lo que naturalmente
incluye la sanidad pública-, así como de aplicar el Acuerdo sobre
los ADPIC para 2006. |