
General
Council chairperson’s statement on Budget, Finance and
Administration Committee report
On
behalf of the entire WTO membership, let me extend my appreciation and
compliments for the hard work that the Chairman and members of the
Budget Committee, together with the Secretariat, have put into this
report.
As
in many administrations, the budget cycle involves a very concentrated
period of work involving matters of complexity and sensitivity. In
this regard, I know many Members think it would be helpful to work
towards a more long-term budgetary planning process, which could
encompass broader considerations and aid a smoother handling of the
work.
Concerning
the elements in the report dealing with Secretariat staff salaries and
allowances, I have had some consultations with the Director-General,
with members, and with representatives of the Staff Council. I should
underline that these consultations have been marked by a positive and
constructive spirit on all sides. I know it is widely recognized that,
while the WTO is a member-driven organization, a close partnership
between Members and the Secretariat has always been essential to its
success and will remain so in the future.
The
General Council will take a decision today on the overall budget and
its components. The proposed increase of 8.3% over last year
represents a considerable effort by Members. At the same time, I am
confident that we will all continue to receive a very good return on
our investment in this organization, at this crucial stage in its
life.
As
Members are aware, the budget provisions include a salary adjustment
for the Secretariat of 4%; 3% awarded on January 1, 2003 and the
remaining 1% on July 1, 2003. The Budget Committee has also
recommended such further adjustment as is necessary to restore parity
with the UN Common System. In addition, the Committee recommends that
it carry out a review of the methodologies for future pay adjustments,
to be completed by March 31, 2003.
In
reviewing these methodologies, the Committee will have to undertake a
very important task in a rather short time. We all have an interest in
an objective and credible process which produces a fair outcome. To
help guide the Committee's work, the following elements should be
taken into account:
(a)
The work should begin as soon as possible in the new year and the
recommendations which result from it should be forwarded to the
General Council no later than 31 March 2003. In addition, the
Committee is requested to make a progress report to the General
Council, at its meeting on 10/11 February 2003;
(b)
To assist the Committee, appropriate opportunity should be given to
the Secretariat staff to be fully consulted and to express their
views;
(c)
In developing methodologies, the Committee should aim to provide WTO
staff salaries, benefits and other conditions that are sufficiently
competitive internationally to attract and retain a highly skilled
and motivated staff;
(d)
To enhance the predictability of the remuneration system, the
methodologies that result from the Committee's work should be
implemented fully and in good faith by all concerned;
(e)
In order to ensure a smoother evolution in salary levels and
facilitate overall budgetary planning for Members, salary
adjustments based on the agreed methodology should be made on an
annual basis.
I
believe that these elements will help the Committee to arrive at a
remuneration system which will be equitable and forward looking. I
know I speak for all Members when I say that we look forward to seeing
this work on salary review methodology carried out in a way which
reinforces partnership and mutual respect. And I say this in the
knowledge that the membership and the secretariat staff are united in
their commitment to this organization and what it stands for.
Statement
by the Director-General volver
al principio
El
consenso sobre el presupuesto es bienvenido y necesario. Quisiera
poner de manifiesto mi aprecio por la labor y los esfuerzos realizados
por el Presidente del Comité de Asuntos Presupuestarios, Sr. Neil
MacMillan.
También
aprecio plenamente los esfuerzos de las delegaciones que, a pesar del
clima general predominante de restricción financiera, han tenido en
cuenta en la máxima medida posible el contexto más amplio de las
necesidades de nuestros recursos humanos, aun cuando no fue posible
responder plenamente a lo que habíamos solicitado como aumento
razonable.
Señor
Presidente, expreso a usted en particular mi gratitud por su
influencia activa y constructiva en las deliberaciones sobre el
presupuesto. La declaración que acaba de hacer complementa en forma
muy útil las recomendaciones del Comité de Asuntos Presupuestarios.
Haré
todo lo que esté a mi alcance por asegurar que los recursos que se
pongan a disposición de la Secretaría se utilicen de manera óptima,
en particular para los trabajos relacionados con el Programa de Doha
para el Desarrollo. Será un verdadero desafío hacer frente a esta
carga de trabajo hasta Cancún y después.
Tomo
nota de las medidas provisionales acordadas por el Comité de Asuntos
Presupuestarios, que permitirán que las remuneraciones de la
Secretaría de la OMC se pongan al nivel del de las Naciones
Unidas a más tardar el 1º de julio del año próximo.
Ahora que han sido decididos los aumentos de sueldos del personal del
cuadro orgánico de las Naciones Unidas, examinaremos con los Miembros
la forma de computarlo en el paquete adoptado por el Comité.
Las
medidas provisionales, por definición, no están destinadas a
solucionar toda la serie de problemas que se han planteado después de
la decisión adoptada en 1998 de separar a la OMC del régimen
común de las Naciones Unidas y establecer una Organización
plenamente independiente.
El
examen de la metodología, que ha de completarse a más tardar
el 31 de marzo del año próximo, será un próximo
paso de importancia decisiva. Nunca será suficiente lo que diga para
destacar la importancia de una metodología acordada a fin de
establecer los términos y condiciones de empleo en la Secretaría. Un
resultado razonable que refleje el valor que los Miembros atribuyen a
un personal sumamente capacitado y contratado internacionalmente es la
mejor forma de prevenir futuros problemas.
Espero
con interés la posibilidad de trabajar en estrecha relación con los
Miembros en ese proceso; definir criterios y parámetros para ese
examen; determinar las escalas de sueldos futuras; y establecer un
sistema de ajustes anuales más regulares.
Observo
y celebro, Sr. Presidente, algunas útiles referencias que hizo en su
declaración a diversos aspectos del examen de la metodología.
Aguardo con interés el informe sobre los progresos realizados que se
hará al Consejo General en la próxima reunión que éste celebrará
en febrero.
Como
usted sabe, muchos de nuestros funcionarios piensan — considero que
con cierta justificación — que en los últimos años ha habido una
tendencia de los Miembros a exigir un aumento considerable de la
producción a cambio de un aumento modesto de la aportación. Todos
debemos reconocer que esta actitud en última instancia tiene sus
límites.
Veo
con mucha comprensión varias cuestiones planteadas por el personal.
Realmente necesitamos más recursos en general. Realmente necesitamos
atraer y mantener un personal de alta calidad. No cabe ninguna duda de
que en este momento deberíamos contar ya con un mecanismo establecido
y equitativo para ajustar regularmente los sueldos. Tampoco cabe duda
de que no es la mejor práctica presupuestaria — y por cierto es una
práctica inadecuada en materia de recursos humanos — depender tanto
cada año de la asistencia temporal para realizar tareas de carácter
permanente.
Dicho
esto, como persona responsable de asegurar que la Secretaría lleve a
cabo con eficiencia las tareas que le encomienden los Miembros,
siempre he exhortado a la moderación y al debate, y seguiré
haciéndolo. En particular, no se puede poner en peligro el Programa
de Doha para el Desarrollo. El año próximo deberemos cumplir plazos
importantes y nos espera una Conferencia Ministerial de vital
importancia. También debo reconocer, como siempre lo he dicho, que
los Miembros tienen sus propias limitaciones.
Creo
que en esta etapa todos debemos mirar al futuro. Concentrémonos ahora
en llevar a la práctica las recomendaciones del Comité de Asuntos
Presupuestarios — complementadas por su declaración, Sr. Presidente
— añadiendo contenido a medida que avancemos a las diversas e
importantes tareas previstas para el año próximo.
Como
lo hemos considerado anteriormente, Sr. Presidente, y como usted lo ha
dado a entender en su importante declaración, este ejercicio anual,
ad hoc, de negociación que llamamos presupuesto ya no es
suficientemente adecuado para una Organización tan importante como es
ahora la OMC. Debería haber más planificación y reflexión
estratégica para el futuro. De esa forma, tanto la Secretaría como
los Miembros tendrán mayor previsibilidad y menores sorpresas.
Statement
by the WTO Staff Council volver
al principio
La OMC se encuentra en una encrucijada. Desde la conclusión de la
Ronda Uruguay, la Secretaría ha respondido con dedicación y energía
a las múltiples exigencias de los Miembros. De hecho, sólo desde
1999, la carga de trabajo se ha incrementado en aproximadamente un 30
por ciento. Hoy nos encontramos en las primeras etapas de una nueva
Ronda y las expectativas de los Miembros con respecto a la Secretaría
se mantendrán a un nivel elevado a medida que esas negociaciones se
acerquen, primero a Cancún y luego a la etapa posterior.
Sin embargo, se ha manifestado un grave desequilibrio estructural
de la dotación de personal de la Secretaría. Durante los últimos
años, la intensificación de las exigencias de los Miembros ha
excedido con mucho al incremento de recursos humanos que los mismos
Miembros han autorizado. Además, para intentar asimilar el aumento de
la carga de trabajo, los Miembros han contribuido a que se cree en la
Secretaría una dependencia poco saludable de la asistencia temporal
para realizar un trabajo que es de carácter permanente.
La recomendación del Comité de Asuntos Presupuestarios en el
sentido de facilitar sólo 6 nuevos puestos, en lugar de los 12
solicitados por el Director General, ni siquiera es el inicio de una
solución del desequilibrio estructural. Mucho menos podrá resolverse
el problema mediante la reasignación de los puestos existentes porque
el desplazamiento de unos recursos ya de por sí insuficientes no
aliviará la presión sobre el personal. En realidad la reasignación
del personal existente tendrá una repercusión inevitable en el nivel
de servicio que la Secretaría puede facilitar a los Miembros.
Análogamente, la imposibilidad de presupuestar las mismas cantidades
desembolsadas el año pasado en asistencia temporal constituye un
mensaje cuando menos insólito en un año de Conferencia Ministerial,
en el que todo hace suponer que la carga de trabajo será más
elevada.
En resumen, ninguna de estas recomendaciones del Comité de Asuntos
Presupuestarios dará respuesta a las inquietudes del personal, en el
sentido de que la Secretaría no cuenta con recursos humanos
suficientes para facilitar la cantidad y calidad de trabajo que los
Miembros esperan obtener. El personal está decepcionado por el
enfoque provisional que el Comité de Asuntos Presupuestarios ha
adoptado para resolver tan importantes cuestiones.
El presente año es también la primera ocasión en que el Director
General lleva a cabo la revisión de la remuneración prescrita en los
reglamentos del personal de la OMC. El Comité de Asuntos
Presupuestarios ha rechazado el método perfectamente razonable que ha
presentado el Director General, sin ofrecer un método alternativo
para sustituirlo. Las medidas provisionales recomendadas no se
apoyan en un método objetivo, estable e inequívoco, por tanto esas
recomendaciones no son conformes con la jurisprudencia del Tribunal de
la OIT.
El personal manifiesta su profunda decepción por el hecho de que
las recomendaciones del Comité de Asuntos Presupuestarios se sitúen
muy por debajo de la propuesta original de un ajuste del 8 por ciento.
Este ajuste resulta indispensable hoy para conseguir que la
remuneración de la OMC se sitúe a niveles relativamente atractivos.
La medida provisional recomendada consiste en “restablecer la
paridad” con las Naciones Unidas, grado por grado, para todo
el personal. Pero hace apenas tres años, los Miembros establecieron
una Secretaría independiente de la OMC, con sus propias normas en
materia de personal. Esas normas contienen un rechazo explícito del
sistema común de remuneraciones y prestaciones de las Naciones
Unidas. El personal considera incomprensible que los Miembros estén
ahora tratando de volver a aplicar las normas de las Naciones Unidas
al personal. El mensaje que se desprende de todo ello es que no existe
una Secretaría independiente de la OMC que aplique sus propias
normas.
En la práctica el restablecimiento de la paridad con las Naciones
Unidas para todo el personal resultaría extremadamente difícil. La
OMC tiene un sistema distinto de prestaciones. Las Naciones Unidas
ofrecen algunas prestaciones con las que nosotros no contamos y el
nivel de otras prestaciones es diferente en las Naciones Unidas. Sólo
podrá conseguirse la paridad para todo el personal si se aplican las
normas de compensación de las Naciones Unidas a cada uno de los
funcionarios de la OMC, lo que no resulta compatible con la existencia
de una Secretaría independiente.
Aunque en derecho corresponda al Director General la decisión
respecto al método y su aplicación en el presente año, el Comité
de Asuntos Presupuestarios ha recomendado que se acuerde un método el
año próximo y que se aplique en el año siguiente.
Además de no respetar los plazos fijados en los reglamentos del
personal, la recomendación del Comité de Asuntos Presupuestarios
sobre el método confiere una prominencia indebida al sistema de las
Naciones Unidas. Por otra parte, existen ámbitos esenciales para los
que la recomendación es excesivamente imprecisa. Hemos esperado
muchos años a que un lenguaje impreciso se tradujese en resultados
concretos. En el presente año hemos visto cómo el Comité de Asuntos
Presupuestarios rechazaba un buen estudio sobre la remuneración sin
aportar ninguna razón válida. Ello causa gran inquietud entre el
personal cuyo propósito es que se adopte un método para los años
futuros.
El personal insta al Consejo General a que aporte parámetros
concretos a los debates sobre el método mediante la adopción de una
serie de principios rectores:
- El Consejo General debería declarar que el método comparará
la remuneración de la OMC con la remuneración en otras
organizaciones internacionales que realicen un trabajo
comparable — y no sólo con las Naciones Unidas —.
- El Consejo General debería declarar que el método se aplicará
anualmente y que los resultados que arroje se aplicarán
automáticamente.
- El Consejo General debería pedir que se aplique el método
en 2003, en lugar de intentar lograr la paridad con una
organización diferente mediante la aplicación de normas
distintas. Al aplicar el método en 2003 los Miembros
garantizarán que la remuneración de la OMC se determine con
arreglo a las normas de la OMC.
- El Consejo General debería reconocer igualmente la
importante función del Director General y la legitimidad que
ampara al personal en lo tocante a la elaboración del nuevo
método.
La OMC se encuentra en una encrucijada. Nosotros, como personal,
deseamos que los Miembros comprendan nuestro firme compromiso con el
éxito de la OMC y con los objetivos comunes perseguidos por los
Miembros. En todo momento tratamos de comportarnos como trabajadores
entregados a su labor y altamente motivados. Esperamos pues que los
Miembros comprendan en este momento la necesidad de confirmar su
compromiso con el personal y de apoyarse en los fundamentos
institucionales de la OMC para seguir avanzando. |