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> Simposio
público en la OMC: ‘desafíos futuros en el camino hacia Cancún’
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 Buenos
días, señoras y señores. Es para mi un gran placer darles hoy la
bienvenida. Me impresiona sobremanera el gran número de participantes
que han acudido a Ginebra para asistir al simposio público del presente
año sobre los “desafíos futuros en el camino hacia Cancún”. Recibimos
más de 750 solicitudes de asistencia al simposio y, a juzgar por el
aspecto de esta sala, muchos de ustedes han podido venir a Ginebra. Les
agradezco su presencia aquí. Es una prueba de que estos simposios
merecen realmente la pena y de que incluso, son muy necesarios, porque
ofrecen a los participantes de organizaciones no gubernamentales,
instituciones de investigación, gobiernos y parlamentos, círculos
académicos, asociaciones del sector empresarial y medios de comunicación
la oportunidad de abordar y debatir algunas cuestiones clave que
conciernen a la OMC y a la situación actual de las negociaciones, y
reflexionar abiertamente sobre ellas.
Permítanme reiterar la importancia que concedo a tales esfuerzos y
aprovechar esta oportunidad para informarles de algunas iniciativas
conexas que he tomado en mi calidad de Director General. He constituido
dos órganos asesores informales, uno para las ONG y otro para las
empresas, con el fin de facilitar mi diálogo con ellas. Confío en que
esta iniciativa personal me permita contribuir a hacer más transparentes
y comprensibles las complejidades de la OMC. Ambos órganos celebraron
ayer reuniones preliminares muy constructivas.
Tengo asimismo gran interés en fortalecer a la OMC como institución que
responda eficazmente a los desafíos del futuro. Nos conviene conocer
nuevas ideas, y por ellos he pedido a un grupo reducido de
personalidades eminentes que me sirvan de Consejo Consultivo y preparen
un informe sobre el modo de fortalecer y equipar a la OMC. Hoy y mañana
me reuniré con ellos, ya que algunos participan en el simposio.
Antes de presentar a los oradores invitados esta mañana y darles la
bienvenida, quisiera referirme brevemente a este simposio. En los tres
próximos días tendrán la oportunidad de asistir a una serie de sesiones
de trabajo en las que se abordará una amplia variedad de temas, que van
desde la agricultura, el comercio de servicios y las cuestiones del
desarrollo, hasta el comercio y las cuestiones de igualdad entre el
hombre y la mujer, los OMG y la seguridad biológica, el etiquetado
ecológico y las cuestiones vinculadas al comercio y la competencia, así
como al comercio y las inversiones. Está previsto celebrar 22 reuniones
de trabajo, lo que hace de este simposio el más ambicioso que ha
organizado la Secretaría de la OMC hasta la fecha. La fórmula que
empezamos a utilizar el pasado año -los representantes de la sociedad
civil organizaban sesiones sobre temas de su elección- resultó tan
satisfactoria que seguiremos utilizándola este año. De las 22 sesiones
de trabajo, cinco han sido organizadas por la Secretaría de la OMC y 15
por organizaciones no gubernamentales u organizaciones internacionales.
Dos sesiones han sido organizadas por gobiernos; ésta es una novedad
positiva que refleja el hecho de que, en la actualidad, un gran número
de gobiernos están muy interesados en entablar un debate público sobre
lo que verdaderamente está en juego en estas negociaciones. La
Secretaría de la OMC ha tratado de contribuir, en la medida de lo
posible, a costear los gastos de viaje y alojamiento de los
representantes de la sociedad civil y de los gobiernos de los países
menos adelantados.
Antes de ofrecerles una breve exposición general de lo que a mi juicio
son los desafíos más importantes a que haremos frente antes de Cancún y
en Cancún, les ruego me permitan expresar mi agradecimiento al Gobierno
de Noruega, cuyo apoyo financiero ha permitido a la OMC planificar este
ambicioso simposio y garantizar la presencia aquí de muchas personas que
de otro modo no se lo habrían podido permitir. Por ello el personal de
la OMC y yo mismo estamos sinceramente agradecidos a la Sra. Thorhild
Widvey, Secretaria de Estado para el Comercio de Noruega, como lo
estarán seguramente todos los aquí presentes.
Antecedentes económicos y políticos
Considerando que muchos de los participantes en el Simposio acudirán en
menos de tres meses a Cancún para asistir a nuestra Conferencia
Ministerial, voy a referirme ahora a las negociaciones del Programa de
Doha para el Desarrollo. En mi opinión, si queremos un mundo más
próspero, equitativo, justo y estable, debemos conseguir que el
resultado de las negociaciones de Doha sea satisfactorio y oportuno.
Creo además que tal resultado es posible si los gobiernos están
políticamente dispuestos a comprometerse en el empeño conjunto y dan
prueba del valor y la determinación necesarios para negociar con firmeza
y flexibilidad. Me satisfacen las recientes y alentadoras muestras de
compromiso político de alto nivel con la Ronda y su oportuna conclusión
por parte de los Ministros de Comercio de la OCDE, los dirigentes del
G-8, los Ministros de Comercio del APEC y otros Ministros de todo el
mundo. Agradezco asimismo a los dirigentes de las Naciones Unidas sus
recientes muestras de apoyo al Programa de Doha. Es preciso que
traduzcamos urgentemente estas palabras en hechos.
Entorno económico: Actualmente en todas las regiones del mundo se
experimenta una incertidumbre económica y un crecimiento económico
lento. Tras registrar en el decenio de 1990 un coeficiente medio de
crecimiento del 6,7 por ciento, el comercio mundial disminuyó un 1 por
ciento en 2001 y aumentó solamente un 2,5 por ciento en 2002. Según
indicios preliminares, en 2003 el crecimiento de volumen del comercio
apenas será superior al de 2002, o ni siquiera eso. Cada vez se hace más
evidente para los dirigentes políticos y empresariales de todo el mundo
que la débil economía mundial necesita urgentemente el estímulo que
puede representar un aumento significativo de la liberalización del
comercio mundial. Por consiguiente, la conclusión satisfactoria de la
Ronda es fundamental para la reactivación de la economía mundial. El
fracaso no es una alternativa, puesto que enviaría un mensaje muy
perjudicial a todo el mundo con respecto a las perspectivas de
recuperación económica.
Entorno de desarrollo: Nunca se había reconocido tan ampliamente
el papel que desempeña el comercio en el proceso de desarrollo. Las
investigaciones demuestran claramente que ninguna otra esfera de la
cooperación económica internacional o la asistencia al desarrollo –sea
en forma de alivio de la deuda o de ayuda exterior- puede ofrecer a los
países en desarrollo los beneficios que cabe obtener de una ambiciosa
liberalización del comercio. Según las estimaciones del FMI/Banco
Mundial, la eliminación de los obstáculos al comercio de mercancías en
los países industrializados y en desarrollo puede aportar una mejora del
bienestar económico que representaría de 250.000 a 620.000 millones de
dólares EE.UU. anuales, de los cuales entre un tercio y la mitad
beneficiaría a los países en desarrollo. Compárense estas cifras con los
50.000 millones de dólares que se proporcionan cada año a los países
pobres en concepto de ayuda, o con los 50.000 millones de dólares que se
necesitan (adicionalmente) cada año para alcanzar los objetivos de
desarrollo del milenio. Los países pobres necesitan abrirse camino para
salir de la pobreza, y el comercio es un poderoso motor de crecimiento.
Entorno multilateral: Nos encontramos en un período de creciente
incertidumbre a escala mundial y de profundos desafíos para el
multilateralismo. Las negociaciones de Doha ofrecen a los gobiernos la
oportunidad de demostrar el compromiso renovado con la cooperación
multilateral y la responsabilidad compartida de abordar problemas tales
como la pobreza y el desempleo, tan estrechamente vinculados a las
cuestiones relativas a la seguridad y la estabilidad internacionales.
Situación general
Han transcurrido 19 meses desde que se iniciaron las negociaciones del
Programa de Doha para el Desarrollo; está previsto que concluyan dentro
de otros 18 meses. Entretanto, sólo disponemos de 53 días hábiles hasta
que los Ministros se reúnan en Cancún, México.
¿En qué punto nos encontramos? Hace algún tiempo advertí que la Ronda
sufriría una paralización inminente a menos que se concentrara la
energía política necesaria para impedirlo. Hasta ahora, hemos evitado lo
peor, y es de agradecer la responsabilidad con que los gobiernos se han
comprometido en el proceso de negociación. Aunque los plazos clave no se
han cumplido, los Miembros prosiguen sus debates constructivos y se
esfuerzan con determinación en encontrar soluciones.
Me alienta también el compromiso de los Miembros de no ceder en los
ambiciosos objetivos y concluir la Ronda de forma satisfactoria y
oportuna. Es fundamental que nos preparemos para Cancún con esos
objetivos firmemente establecidos, independientemente de lo complejo y
difícil que pueda ser alcanzarlos. Reducir nuestras expectativas sobre
el resultado de la Ronda no facilitaría el logro de ese resultado, sino
que podría incluso hacerlo más difícil.
Hay otros signos alentadores, como la plena dedicación a las
negociaciones por parte de casi todos los Miembros, tanto desarrollados
como en desarrollo; la presentación de propuestas ambiciosas sobre
numerosos temas de negociación (por ejemplo, las propuestas de aranceles
nulos en el sector industrial); la evidencia clara de que los Miembros
empiezan a establecer vínculos positivos en las negociaciones; el
creciente compromiso por parte de los altos funcionarios y las
capitales, junto con el apoyo creciente a las iniciativas encaminadas a
implicarles más plenamente en el proceso, y el activismo y la
participación cada vez mayores de los Ministros de Comercio.
Sin embargo, subsisten preocupaciones fundamentales. No podemos
disimular el hecho de que se han incumplido los plazos con respecto a
los ADPIC y la salud, el trato especial y diferenciado, las cuestiones
relacionadas con la aplicación y, más recientemente, las relativas a la
agricultura y el acceso a los mercados de los productos no agrícolas. No
podemos hacer como si los reveses registrados hasta ahora no hubieran
tenido consecuencias. La incapacidad de cumplir los plazos relativos a
las cuestiones que debían abordarse antes de Cancún ha retrasado nuestra
labor previa a la Conferencia Ministerial. Si no somos capaces de
adoptar una mayor flexibilidad y alcanzar por lo menos un entendimiento
sobre algunas de esas cuestiones, los Ministros podrían encontrarse ante
una tarea inviable en Cancún.
No voy a considerar ahora en detalle estas cuestiones, que serán
debatidas durante los tres días del simposio. Sugiero que cedamos la
palabra a nuestros oradores invitados. Gracias. |
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