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El debate tuvo lugar en una reunión informal de Jefes de Delegación,
poco después de que se distribuyera el segundo proyecto a las 7 h del
30 de julio de 2004.
La mayoría de los oradores dijo que el texto era al menos un paso en la
dirección correcta, y varios indicaron que las negociaciones eran
radicalmente distintas de la situación de hace casi un año en la
Conferencia Ministerial de Cancún, en temas difíciles como la
agricultura, los temas de Singapur (facilitación del comercio,
inversiones, política de competencia y contratación pública), y el
algodón.
Tras la reunión, que duró dos horas y media, los delegados iniciaron
consultas en diversos formatos, incluso dentro de sus propios grupos, y
con sus capitales. El Presidente Oshima les advirtió que se preparasen
para trabajar durante la noche y posiblemente también el sábado
31 de julio.
Inclusiones
volver al principio
El segundo proyecto llegó más tarde de lo previsto
a raíz de las importantes consultas celebradas entre los Ministros con
respecto al algodón, que duraron hasta la madrugada, dijo el Embajador
Oshima.
Recordó que el objetivo es llegar a un acuerdo que permita que las
negociaciones pasen a la próxima fase. “Todos sabemos que el objeto de este
acuerdo es abrir la puerta para lograr avances en nuestro programa de
trabajo, nada más pero nada menos”, dijo.
Agricultura: El Embajador Tim Groser,
quien preside las negociaciones sobre la agricultura y es el “facilitador”
en agricultura en las conversaciones sobre el “paquete de julio”, dijo que
la versión revisada contenía una serie de elementos respecto de los que los
Miembros habían considerado claramente necesario introducir modificaciones.
Entre los problemas figuraban lo que las
delegaciones percibían como un grave desequilibrio entre la cantidad de
detalles incluidos en las disposiciones relativas a los países desarrollados
y las relativas a los países en desarrollo, incluidos los “productos
sensibles” (respecto de los cuales se permitirá a los países desarrollados y
en desarrollo cierta flexibilidad al aumentar el acceso a los mercados) y
los “productos especiales” (en cuyo caso los países en desarrollo podrían
contar con una mayor flexibilidad o exenciones). La última versión intenta
mejorar el equilibrio.
También son nuevas en el texto las disposiciones
sobre el algodón, una reducción inicial de la ayuda interna causante de
distorsión del comercio del 20 por ciento en el primer año, y disposiciones
más claras para asegurar que la eliminación de las subvenciones a la
exportación vaya acompañada de la eliminación de los componentes de
subvención de los créditos a la exportación, de la ayuda alimentaria y de
las exportaciones de las empresas comerciales del Estado (“el paralelismo”),
dijo el Embajador Groser.
Industrial products (NAMA): El Embajador
Oshima informó de que las consultas que había celebrado la tarde anterior no
habían sido concluyentes (véase infra ). Dijo:
“La única opción que quedaba era la de encontrar una formulación que
reflejara la mejor aproximación posible a una respuesta a las principales
preocupaciones que plantearon los Miembros.” La solución ha sido añadir una
“nota general” al Anexo B.
Desarrollo El texto sobre esta cuestión
fue reordenado, introduciéndose nuevos epígrafes, incluido uno sobre “otras
cuestiones relativas al desarrollo”. El compromiso propuesto sobre el modo
de abordar las preocupaciones de los países en desarrollo más vulnerables y
las preferencias, sin crear nuevas categorías y privilegios en lo que
respecta a esos países, se indica en esta sección, dijo el Embajador Oshima.
Además, la sección sobre las cuestiones relativas
a la “aplicación” se amplía ahora en cuanto a la manera en que deberán
realizarse las consultas que celebre el Director General, incluida la
posibilidad de celebrar consultas específicas.
Señaló que la parte que trata de los países menos
adelantados también fue reforzada.
Facilitación del comercio: tras la
celebración de consultas constructivas, se han hecho revisiones que incluyen
una formulación más enérgica sobre la asistencia técnica, las limitaciones
de la capacidad y el trato especial para los países en desarrollo, así como
otras disposiciones que refuerzan “el principio de que los Miembros no
deberán estar obligados a comprometerse a adoptar medidas que superen sus
posibilidades”, como dijo el Embajador Oshima.
Reconociendo que “esta revisión no dejará
contentos a todos”, el Presidente añadió que es el resultado de un auténtico
proceso de toma y daca, que abarca la mayoría de las preocupaciones. “No
creo que hayamos comprometido los intereses fundamentales de nadie.”
El Embajador Oshima añadió: “Quisiera recordar que
el acuerdo que han alcanzado en este caso no les impide refinar el producto
final, ya que todo lo que pretendemos hacer hoy es poner en marcha un
proceso, cuyo resultado definitivo dependerá de lo que decidan los Miembros
a medida que avancemos. … El principio del consenso todavía los protege a
todos ustedes en las negociaciones que vamos a comenzar.”
Director-General: El Dr. Supachai
Panitchpakdi exhortó a las delegaciones a que considerasen el texto desde
tres perspectivas: una visión amplia que reconozca que pueblos distintos
tienen intereses distintos, y que debe haber un equilibrio entre esos
intereses; una visión a más largo plazo que considere el documento como un
medio para elevar las negociaciones a un nivel superior; y la
responsabilidad que comparten los Miembros de evitar “la influencia
destructiva del statu quo”.
“Adoptemos juntos la decisión colectiva para hacer
progresar el sistema de comercio,” dijo el Director General.
El debate
volver al principio
Hicieron uso de la palabra aproximadamente 40
delegados, algunos de ellos Ministros, incluidos los representantes de
diversos grupos. La mayoría dijo que sus observaciones tenían un carácter
preliminar, ya que aún estaban examinando el texto con sus capitales.
Entre las numerosas cuestiones planteadas
figuraban las siguientes:
-
si el texto satisface o no las preocupaciones de
esos participantes en temas relacionados con la agricultura, como la
flexibilidad para los países en desarrollo y el equilibrio con el trato
previsto para los países desarrollados, el compartimiento azul, el hecho de
que los países en desarrollo no tendrían que reducir las cantidades “de
minimis” de las ayudas internas causantes de distorsión del comercio (en la
actualidad se les permite hasta el 10 por ciento del valor de la
producción), disposiciones sobre impuestos a la exportación (que generan la
oposición de varios países) y debates sobre la fijación de límites máximos
para los aranceles.
la fuerza jurídica de la “nota general” sobre el acceso a los mercados para
los productos no agrícolas, descrita como un “vehículo” o una “embarcación”
( o por un perplejo delegado, como un “objeto volador no identificado”)
las disposiciones sobre los países en desarrollo
la formulación de las cuestiones relativas a la “aplicación”, incluida la
relación con el Comité de Negociaciones Comerciales y temas como las
indicaciones geográficas.
Al finalizar, el Embajador Oshima dijo que le
preocupaba la cantidad misma de cuestiones. Advirtió que, a menos que las
delegaciones estuviesen dispuestas a cooperar entre sí, podría agotarse el
tiempo disponible para las conversaciones. Añadió que las delegaciones
debían estar preparadas “para trabajar incluso el sábado.”
Previamente:
consultas sobre los productos industriales
La tarde anterior, el 29 de julio, el Presidente
del Consejo General Shotaro Oshima convocó una reunión abierta a todas las
delegaciones sobre el acceso a los mercados para los productos no agrícolas
(AMNA), esencialmente los productos industriales. la finalidad de la reunión
fue tratar de encontrar, en el proyecto de acuerdo que ahora se está
considerando, un texto que todos pudieran aceptar en relación con el
Anexo B) sobre el AMNA.
Observó que se habían producido avances en otras
esferas del “paquete de julio” pero que los Miembros estaban lejos de llegar
a un punto de convergencia sobre los AMNA.
Varios países hicieron uso de la palabra. Algunos,
la mayoría de ellos africanos pero no sólo de esa región, dijeron que no
podían aceptar un texto que no había sido acordado: el Anexo B del proyecto,
tomado del texto que presentó a la Conferencia Ministerial de Cancún su
Presidente, el Secretario de Relaciones Exteriores de México Luis Ernesto
Derbez. Esos países apoyaron una negociación sobre el propio Anexo. Algunos
rechazaron la idea de que había muy poco tiempo para renegociar el texto, y
se quejaron de que esto estaba creando una presión indebida.
Otros países, tanto desarrollados como en
desarrollo, dijeron que el Anexo es la mejor solución práctica, si no la
única, para lograr avances. No se debía interpretar como un texto acordado,
sino sólo como una plataforma para negociaciones ulteriores, dijeron.
Algunos dijeron que el texto representaba un
delicado equilibrio, fruto de casi tres años de negociaciones. A su juicio,
abrirlo ahora podría desarticular todo el proceso.
Entre esas dos posiciones, hubo países dispuestos
a adoptar el texto para el paquete de julio pero con alguna “puntualización
jurídica”, una aclaración sobre la fuerza jurídica del Anexo, denominado a
veces “un vehículo”, que podría darles más tranquilidad desde el punto de
vista político.
La reunión no permitió llegar a conclusiones y el
Presidente dijo que reflexionaría más detenidamente con el facilitador
(mediador), el Embajador Stefán Jóhannesson, de Islandia, quien estuvo
presidiendo las negociaciones sobre los AMNA, para elaborar una revisión.
A continuación
volver al principio
Las consultas continúan y los jefes de delegación
se reunirán nuevamente antes de que pueda presentarse un acuerdo al Consejo
General, cuya reunión está actualmente suspendida.
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