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> Comunicado de prensa: Supachai insta a los Ministros del G-90 y a
todos los Ministros a que demuestren flexibilidad
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Excelencias, señoras y señores,
Desde la celebración de la Conferencia Ministerial de Cancún, en
septiembre de 2003, muchos han desplegado esfuerzos heroicos para
reactivar el Programa de Doha para el Desarrollo. Por mi parte, he
recorrido más de 250.000 kilómetros, deliberado con un número muy
representativo de Ministros de la OMC y participado en 11 reuniones
ministeriales — en su mayoría celebradas en África, América Latina y el
Caribe — además por supuesto, de reunirme personalmente con muchos otros
Ministros en Ginebra y en otras partes.
Hemos dedicado todos una gran cantidad de tiempo y de esfuerzos al
Programa de Doha para el Desarrollo. Les encarezco personalmente que no
permitan que se pierdan esfuerzos, ni las esperanzas y expectativas que
llevan consigo. Tenemos la oportunidad de sentar las bases para un
acuerdo comercial histórico. Ha llegado el momento de demostrar
flexibilidad y de tender puentes. Permítaseme subrayar que este es un
llamamiento que he dirigido a todos los Miembros. No me refiero a este
Grupo en particular. No obstante, el llamamiento que les hago reviste
especial urgencia porque esta Reunión Ministerial del G-90 es la última
fase de una larga serie de reuniones ministeriales desde Cancún. El G-90
representa además una importante proporción de los Miembros de la OMC.
Nos quedan apenas 11 días laborables para alcanzar un acuerdo sobre los
marcos de las modalidades en la esfera del acceso a los mercados para
los productos agrícolas y no agrícolas, sobre la forma de abordar la
iniciativa del algodón, y sobre las cuestiones relacionadas con el
desarrollo y los “temas de Singapur”. Si fracasamos, el Programa de Doha
para el Desarrollo quedará relegado a un segundo plano por un tiempo
indeterminado. Ello debilitaría el sistema multilateral de comercio. No
nos equivoquemos al respecto, el mundo no mejoraría en absoluto si no
logramos nuestro propósito al final de julio; sin duda empeoraría
considerablemente.
Comprendo perfectamente las dificultades a que están confrontados
numerosos países del G-90. Sé que algunos de ustedes son reticentes a
una mayor liberalización del comercio mundial. La OMC no es perfecta e
indudablemente puede mejorarse el sistema multilateral de comercio. Pero
tampoco es realista, además de ser perjudicial, considerar que existe
otra opción como alternativa a la OMC. No es realista porque no hay
ningún sistema capaz de lograr un acceso a los mercados igualmente
profundo y amplio, ni de ofrecer la certidumbre jurídica de un entorno
comercial mundial basado en normas. Es perjudicial porque cualquier
digresión en esta etapa crítica de las negociaciones podría comprometer
nuestra meta sobre comercio y desarrollo establecida en Doha.
Por último, sólo la OMC a través del Programa de Doha para el Desarrollo
puede impulsar reformas imprescindibles y propicias al desarrollo, tales
como la eliminación de las subvenciones a la exportación, la reducción
sustancial de la ayuda interna causante de distorsión del comercio, así
como mejoras sustanciales del acceso a los mercados, incluida la
reducción de las crestas arancelarias y de la progresividad arancelaria.
Solamente la OMC puede mejorar las normas mundiales por las que se rige
el comercio.
Claro que el final del mes de julio no es el final del Programa de Doha
para el Desarrollo, pero si perdemos ahora nuestro impulso, corremos el
riesgo de que se pierdan todas las flexibilidades y compromisos
importantes ofrecidos hasta el momento en las negociaciones. Aun cuando
esas flexibilidades no respondan plenamente a todas las exigencias, es
evidente que nos hacen llegar mucho más lejos que nunca en el marco de
una ronda de negociaciones de la OMC.
Permítaseme subrayar en qué esferas se han puesto en evidencia algunos
de estos márgenes de flexibilidad esenciales.
En la esfera de la agricultura tenemos una auténtica oportunidad
histórica de eliminar todas las formas de subvenciones a la exportación
dentro de un plazo determinado. También existe una convergencia de
voluntades para proceder a reducciones sustanciales de la ayuda interna
causante de distorsión del comercio. Sabemos todos a ciencia cierta que
estas reducciones nunca tendrán lugar en el contexto de acuerdos de
libre comercio regionales o bilaterales. La flexibilidad también se ha
puesto de manifiesto en el acceso a los mercados. La denominada fórmula
“mixta” para las reducciones de aranceles, a la que no es favorable el
G-90, es probable que ya no sea la base para el pilar del acceso a los
mercados en la agricultura. Existe ahora una creciente convergencia
sobre el enfoque “estratificado”, que está destinado no solamente a
lograr cortes arancelarios globales y sustanciales, sino también a
abordar el problema de las crestas arancelarias y la progresividad
arancelaria.
Permítanme asimismo recordarles que el trato especial y diferenciado
será un elemento integrante de los tres pilares de la agricultura.
Incluirá tasas de reducción menores y períodos de aplicación más
prolongados. También hay posiciones convergentes sobre varios nuevos
instrumentos como los Productos Especiales (PE) y un nuevo mecanismo de
salvaguardia para la agricultura en favor de los países en desarrollo (MSE)
para atender a las preocupaciones de los países en desarrollo en materia
de seguridad alimentaria, seguridad de los medios de subsistencia y
desarrollo rural. Claro está, persisten algunas diferencias importantes.
Pero es un hecho innegable que podrían verdaderamente cobrar realidad,
progresos con los que apenas podíamos soñar hace tan sólo unos pocos
años, no solamente al acceso a los mercados y la competencia de la
exportaciones, sino también a la reducción de la ayuda interna. Como
todos ustedes saben, un progreso decisivo en la esfera de la agricultura
desbloquearía el Programa de Doha para el Desarrollo.
En relación con los llamados “temas de Singapur”, recordarán que no hace
mucho los proponentes deseaban entablar negociaciones sobre los cuatro
“temas de Singapur”, a saber, la facilitación del comercio, la
transparencia de la contratación pública, la inversión y la competencia.
Se rechazaba categóricamente cualquier solución que disocie estas
cuestiones, tratándolas separadamente.
Los proponentes han ofrecido apartarse considerablemente de esa
posición. Han señalado su voluntad de prepararse para entablar
negociaciones sólo sobre un tema — la facilitación del comercio — y
colocar en un segundo plano los otros tres temas, fuera del “todo
único”, es decir, fuera del Programa de Doha para el Desarrollo. Los
Miembros han manifestado asimismo su voluntad de abordar algunas de las
principales preocupaciones de este Grupo acerca del texto final sobre
las modalidades en materia de facilitación del comercio, a condición de
que el resultado sea equitativo para todos los participantes.
Les ruego que comparen esta situación con la posición inicial de los
proponentes en la Conferencia Ministerial de Singapur en 1996. Las
preocupaciones que ustedes han expresado constantemente han causado
efecto. Hemos presenciado una reducción considerable del nivel de
exigencia. Sin embargo, siempre en cualquier negociación hay un límite
para el grado de exigencia, a partir del cual el acuerdo se desmorona.
Al igual que a ustedes les incumbe la responsabilidad de determinar la
mejor manera de responder, me corresponde a mí el deber de evaluar con
franqueza la situación. Adherirse a la opción de proseguir la labor de
esclarecimiento sobre la facilitación del comercio y abandonar
totalmente al mismo tiempo los otros tres temas, probablemente no
conducirá a un acuerdo. No tratar cuidadosamente esta cuestión puede
comprometer la totalidad del acuerdo en julio, como sucedió en Cancún.
Tenemos ahora una excelente oportunidad de hallar una solución tras ocho
años de discusiones. Si no la aprovechamos podríamos volver nuevamente
al punto de partida, y que los proponentes insistan en la celebración de
negociaciones sobre los cuatro temas.
Como saben, por lo que se refiere a la iniciativa del algodón, los
Miembros de la OMC en su mayoría desearían que se abordase esta
importante cuestión en el marco de las negociaciones sobre la
agricultura. Al mismo tiempo, los proponentes manifiestan la
preocupación de que la cuestión del algodón se pierda en el marco más
amplio de las negociaciones sobre la agricultura. A mi juicio es
perfectamente posible hallar la forma de conciliar estas dos posiciones
definiendo un lugar apropiado para el algodón en el marco de la
agricultura.
Si en el mes de julio, podemos hacer un progreso importante en las
negociaciones sobre la agricultura, entonces la iniciativa del algodón
quedaría encaminada en un proceso que avanzaría con un impulso
considerable en la dirección apropiada. En este caso se podría incluir
el trato específico de la cuestión del algodón en el marco de la
aplicación de los resultados del Programa de Doha para el Desarrollo.
Por consiguiente, les insto a que trabajen conjuntamente con sus
interlocutores comerciales para hallar alguna fórmula de compromiso que
pueda servir de base para el acuerdo sobre el algodón en el mes de
julio. Fue para mí alentador comprobar, en la tercera reunión de
Ministros de Comercio de los PMA, celebrada en Dakar, una actitud
abierta de los Ministros de estos países que era en realidad un firme
deseo de explorar esta vía. Espero que ustedes darán aquí muestras de la
misma flexibilidad.
Sobre el acceso a los mercados de los productos no agrícolas, al igual
que en relación con los productos agrícolas, es cada vez más
generalizada la opinión de que no deberíamos sobrecargar a los Miembros
más débiles y más vulnerables. De los PMA, que representan una mayoría
de los países del G-90, no se espera que apliquen a sus aranceles
ninguna fórmula de reducción acordada, ni que participen en ningún
enfoque sectorial. Se reconoce asimismo la necesidad de abordar de
manera válida la cuestión del deterioro de las preferencias. Además, los
países del G-90, como todos los países en desarrollo, se beneficiarán
indudablemente de las disposiciones relativas al trato especial y
diferenciado destinadas a proteger los intereses de todos los países en
desarrollo.
Sé que hay expectativas por lo que se refiere a las “exenciones”
propuestas en la carta de los Comisarios Lamy y Fischler. Interpreto la
intención del Comisario Lamy en el sentido de que los elementos
contenidos en su carta son fundamentalmente conceptos políticos, que
requerirían deliberaciones y negociaciones adicionales. Deberían ustedes
tener asimismo en cuenta que numerosos países en desarrollo Miembros,
incluidos los PMA, en ocasión de nuestras consultas en Ginebra han
manifestado su preocupación por la posible creación de una categoría
adicional de países en desarrollo. Si me permiten hablaré sin ambages.
Me han dicho que si se insiste en este momento en el concepto de
“exención” de las reducciones arancelarias para el G-90 como grupo, se
tropezará con la firme objeción de otros países en desarrollo y se
podría hacer fracasar el acuerdo.
Otra cuestión que según me consta reviste un gran interés para ustedes
es la erosión de las preferencias en el acceso a los mercados tanto de
los productos agrícolas como no agrícolas. Algunos países se han
mostrado dispuestos a abordar las preocupaciones del G-90. Pero no queda
claro todavía dentro de qué límites estarán dispuestos a proceder
concretamente, y hay otros que manifiestan una oposición tenaz. La forma
de tratar la cuestión de la erosión de las preferencias depende de las
negociaciones. Considero que podemos hallar un enfoque aceptable en la
etapa de definición de un marco. Pero no los induciré a error
sosteniendo que las preferencias se pueden preservar indefinidamente. El
entorno comercial mundial ha cambiado, y si cambia no sólo se debe a las
negociaciones de la OMC, sino también, entre otras cosas, a la aparición
de nuevos productores que fabrican a bajo costo, así como a la
proliferación de acuerdos comerciales regionales y bilaterales.
Las preocupaciones relativas al “desarrollo” forman parte integrante de
las negociaciones, y el desarrollo está presente en la totalidad del
Programa de Doha. Nadie pone en tela de juicio el hecho de que las
preocupaciones relativas al desarrollo deban aparecer debidamente
reflejadas en el paquete de julio. Hay asimismo una opinión que
indudablemente gana terreno entre los Miembros de la OMC, en favor de
que se dé una importancia primordial, en julio, a nuestro mandato de
hacer más preciso, eficaz y operativo el trato especial y diferenciado
existente. Los países en desarrollo representan más de las dos terceras
partes de los Miembros de la OMC. Y en una gran medida, debemos el
inicio exitoso del Programa de Doha para el Desarrollo, a la confianza
depositada en la OMC por los países en desarrollo en cuanto a la
capacidad de la Organización de lograr resultados en respuesta a sus
necesidades y expectativas. Para que las negociaciones culminen con
éxito, será preciso que todos los Miembros, desarrollados y en
desarrollo, estén dispuestos a reconocer y a dar cabida a las
necesidades de sus homólogos, y a hacer concesiones para alcanzar el
consenso.
Hace apenas unas semanas dije en la XI UNCTAD que no podíamos
permitirnos el lujo de esperar. Tampoco, en mi opinión, tenemos mucho
para elegir. Si deseamos que el comercio funcione como motor del
crecimiento y del desarrollo, es indispensable que culmine con éxito el
Programa de Doha para el Desarrollo. Todos los Ministros, así como los
Jefes de Estado y de Gobierno, con los que me he reunido me han señalado
que desean el éxito del Programa de Doha. En sus recientes declaraciones
y afirmaciones, los grupos del mundo entero han reiterado su adhesión al
Programa de Doha para el Desarrollo y su voluntad de hacer lo necesario
para concluir un acuerdo sobre un paquete de medidas en el mes de julio.
Algunos grupos de Miembros ya han mostrado importantes signos de
flexibilidad. El interrogante que hoy se plantea es: ¿cómo responderá el
G-90?
Sólo faltan 11 días laborables para el final de julio. Nuestra tarea es
difícil pero no imposible. Buscamos la convergencia sobre los marcos que
nos permitan avanzar hasta la próxima fase de las negociaciones. No
podemos esperar del paquete de julio que responda a todas las
interrogantes y que aborde todas las preocupaciones. Será preciso zanjar
algunas cuestiones más adelante. Pero podemos y debemos esperar que ese
paquete de medidas sea ambicioso y equilibrado. Para que suceda, todos
los Miembros deberán contribuir con realismo y dar muestras de
circunspección y confianza. Todos los Miembros, incluidos los países del
G-90, deben evitar encerrarse innecesariamente en posiciones rígidas. El
peligro consiste en que adoptando hoy posturas tácticas intransigentes,
sus negociadores no dispondrán de un margen de maniobra cuando más lo
necesiten en los días venideros.
No hay palabras mejores que las del Presidente Kagame de Rwanda, que en
su muy reciente discurso pronunciado ante los Ministros de Comercio de
la Unión Africana afirmó tan acertadamente:
-
“Este es un margen de oportunidad real y no podemos permitirnos
perderlo. Está claro que debemos aprovechar la ocasión, dar muestras de
una auténtica imaginación y ser lo más constructivos que sea posible ...
. Todos tenemos nuestras prioridades e intereses. Este sería un factor
que complicaría cualquier negociación. Por ese motivo, la búsqueda de
compromisos tiene una importancia primordial. Y nadie debería considerar
que la flexibilidad y una disposición favorable al compromiso
constituyen un signo de debilidad o una capitulación. Debe interpretarse
en cambio como la voluntad de hacer avanzar nuestros intereses comunes
para dar lugar a una situación beneficiosa para todos”.
Huelga recordarles la decepción de Cancún y la meditación profunda que
tuvo lugar posteriormente. Por mi parte, no deseo en absoluto que se
repita Cancún. Pero si las delegaciones no tienen en cuenta las sabias
palabras del Presidente Kagame, entonces me temo lo peor. De nada vale
pasar por alto las dificultades. Es motivo de preocupación que hayamos
visto tan poca búsqueda de un terreno común y un afianzamiento excesivo
de las posiciones. Si fracasamos en julio, incurriremos en los mismos
errores históricos y seremos los únicos responsables de ello.
Permítaseme recordar que cuando regresamos de Cancún, los Miembros de
África, el Caribe, y América Central y del Sur se contaron entre los
primeros en expresar su determinación de lograr que nuestras
negociaciones se reactivasen lo antes posible. Figuraron también entre
los primeros que reafirmaron su adhesión al Programa de Doha para el
Desarrollo y su deseo de participar positivamente. Me impresionó
sobremanera el profundo sentimiento de movilización personal permanente
que demostraron los Ministros de estos países. En todas las conferencias
ministeriales en las que participé, los Ministros me aseguraron que
continuarían ejerciendo personalmente una estrecha vigilancia, con
objeto de reactivar el Programa de Doha para el Desarrollo.
La línea divisoria entre el éxito y el fracaso es sin duda muy tenue.
Como ya lo he dicho — pero siempre conviene insistir — tenemos ante
nosotros la oportunidad de escribir la historia si realizamos la reforma
fundamental de la agricultura en el Programa de Doha para el Desarrollo.
Por otra parte, la incapacidad de lograr un acuerdo marco al final de
este mes puede significar el desmembramiento de las ofertas formuladas
por los países desarrollados para eliminar las subvenciones a las
exportaciones agrícolas y otras formas subvencionadas de competencia de
las exportaciones. Nadie puede estar sinceramente convencido de que tal
desmembramiento signifique un progreso.
En esta etapa avanzada, es de importancia primordial que evitemos crear
cualesquiera divisiones innecesarias o añadir obstáculos adicionales en
el camino de las negociaciones. No es momento de flaquear en nuestro
compromiso y determinación de alcanzar nuestros objetivos fijados en
Doha hace tres años. Cuento con que todos ustedes aprovecharán esta
reunión altamente importante para demostrar que el G-90 está resuelto a
desempeñar el papel que le incumbe en la solución de los complejos
problemas que enfrentamos, y a tender los puentes que conduzcan al
progreso. |

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