
En particular, la fijación diferenciada de los
precios cuando las empresas fijan precios
diferentes en los distintos mercados según el poder de
compra es un medio viable para lograrlo, siempre
que se den determinadas condiciones.
Ésta
fue una opinión muy extendida entre los miembros del
variado grupo de 80 expertos procedentes de 21 países y
medios profesionales muy diversos que participaron en un
taller organizado conjuntamente por la Organización
Mundial de la Salud, la Organización Mundial del
Comercio, el Ministerio de Relaciones Exteriores de
Noruega y el Global Health Council, una organización no
gubernamental de amplia base en el campo de la atención
sanitaria, radicada en los Estados Unidos.
El
taller examinó detalladamente cómo reducir los precios
farmacéuticos en los países de bajos ingresos y cómo
aumentar la financiación a fin de que las personas más
pobres del mundo pudieran obtener las medicinas y la
atención sanitaria necesarias. El VIH/SIDA, el paludismo
y la tuberculosis figuraron en un lugar destacado, pero
también se examinaron otras muchas enfermedades que
afectan a las poblaciones sumidas en la pobreza.
La
Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General de la OMS,
dijo que la reunión había sido constructiva y útil.
Es obvio que el precio de las medicinas es algo que
importa, especialmente a la población de los países
pobres, afirmó.
Los
expertos nos han dicho que es posible lograr precios
mucho más bajos para los países más pobres. Igualmente
importante es reforzar los sistemas de salud y, en el
caso de los países más pobres, obtener financiación
internacional suplementaria, dijo la Dra.
Brundtland.
Los
expertos participantes, que asistían a título privado,
procedían de las Administraciones de países
desarrollados y países en desarrollo, de las empresas
internacionales de investigación, de las empresas
farmacéuticas fabricantes de productos genéricos de
Asia, África y América Latina, de las organizaciones no
gubernamentales, de las asociaciones de consumidores, de
las universidades y de las organizaciones
internacionales.
Aunque
los participantes evidentemente abordaron las cuestiones
desde puntos de vista diferentes, se reconoció de una
manera general que la fijación diferenciada de los
precios podía desempeñar una función importante al
garantizar el acceso a los medicamentos existentes a
precios razonables, especialmente en los países más
pobres, sin impedir que el sistema de patentes continuase
desempeñando su función de proporcionar incentivos a la
investigación y el desarrollo de nuevos
medicamentos, dijo el Sr. Adrian Otten, Director de
la División de Propiedad Intelectual de la OMC.
Dos
de los organizadores, la OMS y la OMC, informarán acerca
de los resultados de los trabajos del taller en las
reuniones que sus organizaciones respectivas celebrarán
en los próximos meses. En mayo, la OMS celebrará su
Asamblea Mundial de la Salud, y en junio el Consejo de
los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual
relacionados con el Comercio (ADPIC) de la OMC celebrará
un debate especial sobre la propiedad intelectual y el
acceso a los medicamentos.
Todos
los participantes podrán inspirarse en las ideas y
experiencias intercambiadas en el taller para utilizarlas
en su propia labor, conjunta o separadamente.
Se
ha logrado ya la fijación diferenciada de los precios de
productos como las vacunas, los contraceptivos y los
preservativos mediante una combinación de compras en
gran escala, financiación suficiente y segura,
actividades de promoción, responsabilidad empresarial y
fuerzas del mercado.
El
reto estriba en descubrir el modo de hacerla extensiva a
las medicinas que salvan vidas. Los participantes
reconocieron que, no existe una fórmula única para
lograrlo, y afirmaron que era necesario recurrir a una
variada combinación de opciones.
Los
derechos de propiedad intelectual fomentan el desarrollo
de nuevas medicinas, pero deben aplicarse de un modo
equitativo que salvaguarde la salud pública. También es
necesario velar por que haya otros incentivos al
desarrollo de los medicamentos necesarios para atender
los problemas de salud de la población de los países
pobres, dijo la Dra. Brundtland.
Entre
las ideas que surgieron con ocasión de la reunión cabe
mencionar:
Precios
diferentes volver
al principio
La
fijación diferenciada de precios permitiría a las
empresas fabricantes de medicamentos patentados recuperar
la mayor parte de los costos de investigación y
desarrollo en los mercados más ricos y, al mismo tiempo,
vender o conceder licencias de fabricación a precios
inferiores en los países de ingresos más bajos. Los
defensores de esta solución afirman que podría
beneficiar a todas las partes si los consumidores de los
países más ricos no tuvieran que pagar como
consecuencia de ello precios más altos.
Para
el éxito de esa solución serían decisivos los métodos
destinados a impedir que los medicamentos de bajo precio
volvieran a entrar en los mercados de los países ricos.
Varios oradores también expresaron su preocupación por
que los precios más bajos de los países en desarrollo
no se utilizaran como referencia para la regulación de
los precios en los países industrializados.
Entre
las posibles estrategias que se sugirió en el taller que
serían apropiadas estaban: crear las condiciones
adecuadas para que el mercado determine la fijación
diferenciada de los precios; los descuentos negociados
bilateralmente entre empresas y compradores (que podrían
incluir las compras en gran cantidad por cuenta de muchos
clientes); las licencias voluntariamente acordadas entre
titulares de las patentes y fabricantes de productos
genéricos; y sistemas globales de compra y
distribución.
Competencia
y medicamentos genéricos volver
al principio
Varios
oradores opinaron también que los fabricantes de
medicamentos genéricos desempeñaban una función
importante al introducir la competencia en los mercados
farmacéuticos y mejorar la eficiencia de la producción,
lo que reduciría aún más los precios
Propiedad
intelectual y salvaguardias de los ADPIC volver
al principio
Los
participantes reconocieron que la protección de la
propiedad intelectual era un incentivo importante a la
labor de investigación y desarrollo de nuevos
medicamentos. Algunos dijeron que también había otros
medios para fomentar la investigación y desarrollo.
Al
mismo tiempo, los países necesitaban poder recurrir a
las salvaguardias en materia de salud pública
incorporadas en el Acuerdo sobre los ADPIC, en particular
la concesión de licencias obligatorias (la autorización
de los gobiernos para que terceros fabriquen una
invención patentada sin el consentimiento del titular de
la patente) y las importaciones paralelas (es
decir, las importaciones de productos suministrados por
el titular de la patente o de una licencia a precio más
bajo en otro país).
Financiación
volver
al principio
Aunque
los precios de los medicamentos disminuyan y ya
están disponibles muchos medicamentos esenciales a bajo
precio , sigue sin haber garantía de que estén al
alcance de las comunidades pobres. Esto se aplica
especialmente a los medicamentos contra el VIH/SIDA.
Aunque el coste disminuya a 500 dólares por paciente y
por año, esa cifra está totalmente fuera del alcance de
los numerosos países cuyo gasto total de salud es
inferior a entre 10 y 20 dólares anuales. En esos casos,
se necesita un volumen considerable de financiación
exterior.
Muchos
de los participantes señalaron también que la
financiación de los medicamentos no debía examinarse
aisladamente. Insistieron en la necesidad de un
incremento masivo de la financiación tanto para
desarrollar unos sistemas de asistencia sanitaria
eficaces en general, incluidas la formación, la
educación y la prestación, como para la compra de
medicamentos.
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