|

El Sr. Moore, que el viernes habló en Génova ante los Jefes de
Estado y de Gobierno del G-8, los dirigentes de varios países en
desarrollo y los jefes de otras organizaciones internacionales, dijo
que le entristecía la violencia de la que fue presa Génova durante
la cumbre. Pero afirmó que lo sucedido no debía eclipsar la labor
realizada por los gobiernos de los ocho países. Dijo el Sr. Moore que
el comunicado del G-8 no tenía precedentes en cuanto a su empeño en
abordar los problemas de las naciones más pobres del mundo.
“El
pasado fin de semana, estos dirigentes democráticamente elegidos han
convertido la lucha contra la pobreza y la facilitación del
desarrollo en eje de sus esfuerzos. Son precisamente los objetivos que
persiguen muchas de las personas que protestan contra el G-8 y otras
organizaciones internacionales,” dijo el Sr. Moore.
El
Director General también apoyó firmemente las promesas de
contribuciones a la lucha contra el SIDA del G-8, por valor de 1.300
millones de dólares EE.UU. Dijo que estaba de acuerdo con el juicio
de los dirigentes de que el Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de
los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC)
ofrece la flexibilidad necesaria para garantizar que los países en
desarrollo tengan acceso a los medicamentos esenciales necesarios para
combatir el SIDA y otras enfermedades.
El
G-8 se comprometió a promover el lanzamiento de una nueva ronda de
negociaciones comerciales mundiales en noviembre en la Conferencia
Ministerial de la OMC en Doha, Qatar. Dijeron sus portavoces que las
negociaciones comerciales orientadas a disminuir los obstáculos a las
importaciones de los países en desarrollo, en especial de los países
menos adelantados, son esenciales para que continúen el crecimiento
económico y la reducción de la pobreza.
El
Sr. Moore viene tratando desde hace tiempo de que se eliminen todos
los obstáculos a las importaciones de los PMA. Ha apoyado las medidas
adoptadas por los gobiernos del G-8 para abrir sus mercados a los más
pobres. Pero dijo que sin una serie de negociaciones de base amplia
sobre la liberalización del comercio los problemas que más preocupan
a los países pobres no podrán abordarse correctamente.
“Sin
una ronda, se corre el riesgo de que el comercio evolucione hacia el
plano regional o bilateral. El regionalismo, aunque en el pasado haya
contribuido positivamente al sistema multilateral, no puede
sustituirlo. Muchos países pobres se encontrarán al margen de esos
acuerdos y serán incapaces de promover sus intereses con la misma
eficacia que en la OMC,” dijo.
En
su discurso ante los dirigentes en Génova, el Sr. Moore les pidió
que intentaran superar las difíciles cuestiones pendientes que los
separan, de manera que puedan cumplir su promesa de iniciar con éxito
una ronda en Doha. Dijo que le complacía que los dirigentes hubiesen
acordado interesarse personalmente en el proceso.
“Viendo
los anteriores comunicados del G-8, llama la atención el hecho de que
Génova supone un giro en el compromiso de los dirigentes de hacer del
comercio un elemento decisivo de la lucha contra la pobreza. El
comercio es un elemento esencial de la fórmula de ayuda al desarrollo,
junto con el alivio de la deuda, la buena gobernanza, los niveles
adecuados de financiación para ayudar al fomento de la capacidad y
las políticas macroeconómicas sólidas,” dijo el Sr. Moore. “Acojo
con satisfacción y apoyo los esfuerzos del G-8 en este sentido y
espero colaborar con sus dirigentes para fomentar el apoyo a una ronda
de negociaciones equilibrada que presente promesas y oportunidades
para los ciudadanos de todos los países.”
|