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de antecedentes: Se concreta la estrategia de dos años de la OMC
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Mike Moore
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“Me complace sobremanera proporcionarles este informe de fin de año,
de carácter informal, sobre las actividades de la Organización
Mundial del Comercio en 2001. Desearía asimismo explicar brevemente
el programa de trabajo probable de la Secretaría en 2002 y formular
opiniones sobre un posible itinerario conducente a la
conclusión satisfactoria del Programa de Doha para el Desarrollo.
Permítaseme,
no obstante, en primer lugar, hacer constar mi reconocimiento y
respeto por el profesionalismo, la amistad y la cooperación del
Presidente del Consejo General, el Sr. Stuart Harbinson.
Agradezco también a los presidentes de nuestros diversos órganos de
trabajo. Saludo especialmente la ardua labor realizada por los
Embajadores y el personal de las misiones en Ginebra. Agradezco a mis
Directores Generales Adjuntos y al personal por su dedicación. Deseo
manifestar mi reconocimiento a los Ministros por su generosidad,
sabiduría y visión manifestadas en Doha de forma tan patente.
Siempre he considerado que los auténticos patriotas deben también
ser internacionalistas. En Doha, los Ministros nos demostraron que la
defensa de los derechos nacionales, realizada con un ánimo
cooperativo y constructivo, constituyen el medio más seguro de
promover el logro de resultados globales positivos.
Ha
sido un año excepcional para la Organización Mundial del Comercio,
quizás el más significativo de nuestra breve historia. La
Conferencia Ministerial que hemos celebrado en Doha (Qatar), se ha
concluido con éxito, y como señaló el Sr. Bob Zoellick,
Representante de los Estados Unidos para las Cuestiones Comerciales,
“... quitó la mancha de Seattle”. Hemos acordado la celebración
de una serie de negociaciones de gran alcance que deben completarse en
un plazo de tres años. De esa forma, el síndrome de Seattle ha sido
reemplazado por la esperanza y la expectativa del Programa de Doha
para el Desarrollo. Hemos situado las cuestiones relativas al
desarrollo y los intereses de nuestros Miembros más pobres en el
centro de nuestros trabajos, y hemos acogido entre nuestros Miembros a
más de la cuarta parte de la población mundial, procedente de
Lituania, Moldova, China y el Taipei Chino.
También
2001 ha sido un año de importantes lecciones y nuevas perspectivas.
El éxito de Doha fue el resultado de un proceso preparatorio
transparente y sin exclusiones. Debemos poner en práctica estos
principios en nuestra labor futura. Asimismo es preciso garantizar que
todos nuestros Miembros, grandes o pequeños, ricos o pobres, reciben
toda la asistencia necesaria para participar lo más plenamente
posible en nuestras negociaciones. Me han hecho saber los Ministros
que tienen la intención de participar activamente para poder seguir
llevando adelante nuestro programa.
En
ocasión de la clausura de la Cuarta Conferencia Ministerial, dije que
si bien el lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo se
basaba en nuestro interés propio, para muchos países Miembros de
recursos limitados también constituía un audaz acto de fe, confianza
y esperanza. Considero que los Miembros ya han comenzado a responder a
las expectativas de esa fe. Considero que estamos bien encaminados
para comenzar nuestro nuevo mandato, en forma positiva, con
resolución y metas indefinidas.
Un
paso importante se dio en el día de ayer con la aprobación por el
Consejo General de un presupuesto de la Secretaría para 2002, que es
conforme con las prioridades identificadas por los Ministros en Doha,
incluidas esferas clave como en la cooperación técnica y la
creación de capacidades, la coherencia, los progresos en materia de
adhesiones y un mayor esfuerzo de explicación por nuestra parte
destinado a quienes abonan nuestras facturas, o sea al mundo exterior.
Entre los puntos destacados del presupuesto figuran:
- asciende
en total a alrededor de 143 millones de francos suizos, lo cual
representa un aumento del 6,75 por ciento,
- se
establece el Fondo Fiduciario Global del Programa de Doha para el
Desarrollo con un presupuesto básico de 15 millones de francos
suizos para proporcionar recursos seguros y previsibles destinados
a la creación de capacidad,
- prevé
la financiación adicional que nos permita duplicar el número de
pasantes procedentes de países en desarrollo que puedan asistir
al recientemente establecido Instituto de Formación de la OMC,
- incluye
fondos adicionales de 850.000 francos suizos para los servicios de
traducción, además de 1,5 millones de francos suizos
proporcionados en el año anterior; el objeto es atender a la
reclamación formulada desde hace largo tiempo por algunas
delegaciones de Miembros que no son de habla inglesa,
- comprende
la aprobación de proceder al nombramiento de ocho nuevos
funcionarios en esferas clave identificadas por los Ministros; se
contratará más personal de corta duración una vez que el Fondo
Fiduciario Global del Programa de Doha para el Desarrollo reúna
más recursos, y
- prevé
la financiación que nos permitirá seguir llevando adelante el
programa de la “Semana en Ginebra” en 2002, contribuyendo a la
participación más plena de funcionarios no residentes de países
Miembros en la labor de la OMC.
Se
trata de un buen presupuesto y un importante primer paso hacia
adelante. Es centrado y equilibrado y nos ayuda en nuestro
cumplimiento de la promesa realizada en Doha. Los Miembros por su
parte también están contribuyendo al cumplimiento de esta promesa de
otras formas. Por ejemplo, en el día de ayer, el Embajador de
Alemania me comunicó que efectuaría una aportación de 1 millón de
marcos alemanes para contribuir a nuestros esfuerzos de cooperación
técnica y creación de capacidad. Estoy sinceramente reconocido por
la generosidad y responsabilidad demostrada por los Miembros.
Mucho
queda por hacer para garantizar el éxito de la próxima Conferencia
Ministerial y para que las nuevas negociaciones se concluyan dentro
del plazo de tres años acordado por los Ministros en Doha. El deber
que me incumbe es claro. Consiste en lograr que las actividades de la
Secretaría estén encaminadas a ayudar a los Miembros a emprender y
concluir sus negociaciones. También debo lograr que nuestros recursos
estén a la altura de nuestras ambiciones colectivas. Ya he tomado
importantes medidas a este respecto:
- Los
recursos de la Secretaría han sido redistribuidos para reflejar
las prioridades del Programa de Doha para el Desarrollo,
especialmente en las esferas del desarrollo, la creación de
capacidad, las adhesiones, la coherencia y las actividades de
difusión. Se están introduciendo elementos como el aumento de la
eficacia y la economía de los costos. También examinaremos las
cuestiones más a fondo a la luz de las decisiones adoptadas por
los Miembros sobre los mecanismos de negociación comercial.
- Estoy
procediendo al establecimiento de una función de recursos y
análisis de los resultados en la Secretaría, de manera de poder
supervisar regularmente y con carácter rutinario nuestra
actuación con respecto a los objetivos convenidos. Se preparará
un informe describiendo esta nueva función.
- Se
prevé encomendar la realización de un trabajo sobre cómo hacer
que la Secretaría constituya un mejor entorno de trabajo para el
personal. Deseo examinar cuestiones relativas a las condiciones de
trabajo, las perspectivas de carrera, la titularidad, la
contratación, los procesos de ascenso y las formas de premiar la
innovación y el aumento de eficacia.
- El
Comité de Asuntos Presupuestarios, Financieros y Administrativos
ha sugerido la elaboración de un informe sobre las cuestiones
relativas a la dotación de personal, y tengo asimismo la
intención de encomendar la realización de este importante
trabajo.
En
lo que respecta al proceder futuro, estoy tomando también otras
medidas a fin de velar por que la tarea de la Secretaría se beneficie
del ímpetu de Doha y con miras a la próxima Conferencia Ministerial:
- He
establecido contacto con grupos clave en Ginebra. Inmediatamente
después de Doha me reuní con Embajadores de países árabes para
debatir nuestra estrategia para los países árabes. Me he reunido
recientemente con representantes con sede en Ginebra de países en
trámites de adhesión a la OMC y me he comunicado con sus
Ministros. Estamos incrementando nuestros recursos en esta esfera,
de conformidad con los resultados de Doha, y he invitado a
delegaciones a que me den ideas para acelerar sus procesos de
adhesión. Estamos también incrementando nuestros esfuerzos a
favor de los países menos adelantados y las economías en
transición. Una vez más, he escrito a sus Misiones
solicitándoles consejo y orientación.
- Estamos
preparando un programa de actividades para 2002 que reforzará la
atención a determinadas regiones. Por ejemplo, tenemos previsto
adoptar iniciativas importantes en coordinación con otras
instituciones en los Balcanes y Asia Central. Lamentablemente,
esas zonas no han recibido la atención adecuada en el pasado.
- El
contacto directo siempre es importante. Mi personal me dice que he
viajado más de 625.000 km y visitado más de 180 ciudades durante
los dos últimos años. Se trata de un trabajo necesario.
Proseguiré visitando capitales y solicitando orientación de
Ministros. A comienzos del nuevo año tengo previsto efectuar una
serie de misiones, especialmente a los Estados Unidos, África y
Omán.
- Estamos
estudiando otras formas innovadoras de que los Ministros
participen y se comprometan plenamente. Además de los contactos
personales, llamadas telefónicas y correspondencia periódica,
pronto podremos tal vez celebrar una serie de videoconferencias.
- Nos
vamos a centrar más intensamente en cuestiones de coherencia de
forma que podamos elaborar modelos de cooperación y sinergias con
otras instituciones más adecuadas para ofrecer resultados
equitativos desde Doha. Ya me he entrevistado con representantes
de organismos internacionales con sede en Ginebra y continuaré
abordando las cuestiones en materia de coherencia cuando me reúna
con jefes de organismos en los Estados Unidos a comienzos del
próximo año. Desearía también reforzar nuestra dotación de
personal en esta esfera. Lógicamente, la coherencia es una
cuestión que debe ser abordada por todos los colectivos. Quienes
necesiten asistencia deben ser más específicos en cuanto a sus
necesidades. Los donantes necesitan coordinar mejor sus propios
esfuerzos tanto en sus países como entre sí. Lo mismo puede
decirse de los organismos internacionales. La duplicación de
esfuerzos y las pérdidas innecesarias tienen un elevado costo, no
sólo en términos financieros sino en tiempo y credibilidad muy
valiosos.
- Se
nos ha pedido actuar mejor, y ser más creativos en nuestras
relaciones con el conjunto de la sociedad, especialmente con
grupos como los miembros del Parlamento. Estudiaré este tema a
comienzos de 2002. Ya tenemos previsto celebrar un importante
Simposio en mayo del próximo año en el que se abordarán las
inquietudes manifestadas por determinados Ministros en Doha en lo
que respecta a nuestras relaciones con el público. Ya se están
formulando sugerencias útiles para el programa de ese Simposio.
Entre éstas cabe citar cuestiones relacionadas con el desarrollo
tales como comercio y deuda, comercio y finanzas así como las
repercusiones de la tecnología y la brecha digital; cuestiones de
participación y los problemas de las misiones con capacidad
limitada; el funcionamiento y la financiación de la OMC; las
relaciones externas; cuestiones de justicia social y las
repercusiones sociales, económicas, ambientales y políticas de
la globalización. Es preciso otorgar a todo ello mucha más
consideración antes de finalizar nuestro programa. No obstante,
los importantes estudios que está realizando mi grupo de Asesores
Eminentes podría ser una aportación muy útil.
Los
Miembros deben asimismo dar impulso. Creo que es necesario llegar
prontamente a un acuerdo acerca de los detalles de la estructura para
hacer frente al programa de trabajo de Doha. Una pronta decisión
sobre el lugar de celebración de la próxima Conferencia Ministerial
es asimismo importante. Además, a pesar de que muchos Ministros lo
han solicitado insistentemente y de los esfuerzos considerables
desplegados durante los últimos años, pocos progresos se han
alcanzado en cuestiones tales como la supresión del carácter
reservado de los documentos y la condición de observador. La
prestación de una mayor atención a esos tipos de cuestiones podría
contribuir a dar impulso al proceso.
Todas
las nuevas iniciativas y medidas que he expuesto, y que están basadas
en el Programa de Doha para el Desarrollo, no constituyen detrimento
alguno de la actividad principal de esta Organización, sino que
refuerzan su tarea fundamental. No obstante, dado el compromiso de los
Ministros y Embajadores, creo que podemos ahora afirmar con confianza
que hemos asistido al auténtico nacimiento de la OMC. No se trata
ahora del antiguo GATT con algunos gestos simbólicos con respecto a
las nuevas realidades mundiales sino de un mejor reflejo de las
necesidades de nuestros numerosos Miembros y del respeto de las
instrucciones de los Ministros.
En
nombre del personal de la Secretaría de la OMC, desearía expresarles
mi agradecimiento por el fructífero año transcurrido, y decirles que
espero con impaciencia la llegada de 2002.”
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