
Excelentísimos señores,Ilustres
representantes,
Amigos,
En
nombre de la OMC me complace dar una cálida bienvenida a
todos los participantes en esta Semana en
Ginebra para los Miembros de la OMC que no tienen
una misión en Ginebra y las delegaciones de
observadores. La OMC es su Organización, a la que
pertenecen como Miembros o en la que son observadores. La
mayoría de los observadores se encuentran en proceso de
adhesión a la OMC, y esperamos con satisfacción el
momento de poder acogerlos como Miembros plenos.
Para
mí esta semana es muy significativa. Prácticamente
todos los Miembros de la OMC y las delegaciones
observadoras que carecen de representación permanente en
Ginebra están presentes hoy aquí, en la OMC, cuando
preparamos la Tercera Conferencia Ministerial, que se
celebrará en Seattle del 30 de noviembre al 3 de
diciembre de 1999, exactamente dentro de un mes. Su
presencia constituye un paso positivo en el complejo
proceso en curso de asistencia a la integración de los
países más pequeños y vulnerables -los países menos
adelantados y otras economías pequeñas- en el sistema
multilateral de comercio.
Deseo
expresar mi profunda gratitud a los gobiernos Miembros de
la OMC que han hecho posible esta Semana en
Ginebra mediante su generosa contribución y
financiación, y en particular a los Gobiernos del Reino
Unido, Noruega y Suiza.
Deseo
hacer patente mi reconocimiento por su contribución al
Sr. Rubens Ricupero, Secretario General de la UNCTAD, que
estará presente aquí esta tarde, así como al Dr.
Khamil Idris, Director General de la OMPI, y al Sr. Denis
Bélisle, Director Ejecutivo del Centro de Comercio
Internacional (CCI). Doy también las gracias a los
representantes del Banco Mundial y del Fondo Monetario
Internacional, así como a los representantes de las
demás organizaciones que van a participar en los
acontecimientos de esta semana.
Es
importante reconocer las valiosas contribuciones del
Embajador Anthony Hill a la elaboración del programa de
esta Semana. Seguiré recurriendo a sus orientaciones, su
experiencia y sus ideas acerca de la forma en que puede
facilitarse y acelerarse el proceso de integración de
los países en desarrollo en el sistema multilateral de
comercio. Como observarán en el programa que tienen ante
ustedes, Tony actuará como moderador en varias sesiones.
A
menudo se ha dicho que la OMC es una Organización
dirigida por sus Miembros. Ésta es su Organización y
nosotros somos su Secretaría. Nuestro objetivo es velar
por la satisfacción de las necesidades de sus gobiernos
y por que, aunque físicamente estén a miles de millas
de distancia puedan ustedes sentir que están en estrecha
comunicación con quienes estamos aquí en Ginebra y que
podemos colaborar.
Ésta
es la razón por la que la semana se centra en la
asistencia a la integración en el sistema de
comercio y por la que dedicamos gran parte del
tiempo de que disponemos a escuchar y a dar respuesta a
los interrogantes que ustedes crean que necesitan que les
aclaremos. Con este programa esperamos aprender de
ustedes y, por ende, servirles mejor.
Hemos
invitado también a muchos de los organismos hermanos que
tienen su sede o cuentan con oficinas en Ginebra para que
expliquen las funciones que desempeñan en el análisis
de políticas y la creación de capacidad. Agradezco a
estas organizaciones que hayan enviado a funcionarios de
alto nivel para hacer presentaciones.
A
lo largo de la semana les pediremos que nos comuniquen
sus prioridades y necesidades en materia de asistencia
técnica; si los Centros de Referencia que la OMC ha
instalado en muchos de sus Ministerios satisfacen sus
necesidades; y si la calidad de la asistencia que reciben
de nosotros es adecuada; así como que nos digan qué
podemos hacer para mejorar nuestra actuación.
En
mi primer día como Director General manifesté que mis
prioridades eran las siguientes:
-
apoyar y ayudar a todos los participantes para que éstos
obtengan de las negociaciones el resultado más
equilibrado, que beneficie a las economías más
vulnerables;
-
exponer las ventajas que, tanto para las grandes naciones
como para las modestas, ofrece un sistema comercial más
abierto, que pueda mejorar el nivel de vida y construir
un mundo más próspero y más seguro; y
-
fortalecer la OMC y sus normas, preservar y reforzar su
reputación de integridad y justicia y remodelar la
Organización para que refleje la realidad de su
composición y de las necesidades de sus Miembros.
No
cejaré en mis esfuerzos para promover los intereses
comerciales justos y racionales de los países más
pequeños, vulnerables y marginados.
Deseo
poner de relieve cinco puntos que proporcionan una base y
un marco importantes para esta Semana en
Ginebra.
En
primer lugar, me parece imprescindible que sigamos
recordándonos a nosotros mismos el valor del sistema
multilateral de comercio y su contribución durante un
período de 50 años a la elevación del nivel
de vida y a la construcción de un mundo mejor y más
estable. El establecimiento de un sistema basado en
normas ha sido de importancia primordial. Igualmente
importantes han sido esos valores fundamentales que ahora
todos aceptan que son valores de la OMC: el principio de no
discriminación, tal como se expresa en el trato de
la nación más favorecida (NMF) y en el trato nacional, la
transparencia, la previsibilidad y el imperio de
la ley. Aún queda mucho trabajo por hacer para
comprender con mayor plenitud los beneficios del sistema
multilateral de comercio; y siempre habrá margen en el
propio sistema para las mejoras. El hecho de que haya hoy
aquí 37 países que no están representados en Ginebra,
muchos de los cuales aún no son miembros, pone
claramente de manifiesto una esfera en la que es preciso
introducir mejoras.
En
segundo lugar, es necesario que reconozcamos que el
sistema multilateral de comercio ha proporcionado grandes
beneficios al crear un marco estable basado en normas e
impulsar la liberalización del comercio. No obstante, la
liberalización del comercio per se no es un fin
en sí misma. El fin último de la liberalización del
comercio es el logro de un crecimiento económico rápido
y de un desarrollo sostenible, que a su vez deberían
llevar a la mitigación de la pobreza. Más de
3.000 millones de personas viven en la pobreza, es
decir, con menos de 2 dólares EE.UU. al día. Es
necesario que nos esforcemos y que centremos nuestros
esfuerzos en ofrecer a todos los pueblos, y en especial a
los pobres y marginados, una oportunidad. No obstante,
aun reconociendo que el comercio es un motor del
crecimiento y necesario para el desarrollo,
también es necesario reconocer que no es una condición suficiente.
Muchos otros factores intervienen en la compleja
relación entre el comercio y el desarrollo, incluidas
las políticas nacionales en esferas tales como la
gestión y la regulación macroeconómicas, el buen
gobierno y el imperio de la ley.
En
tercer lugar, es indispensable la coherencia en la
gestión económica global en lo que respecta a las
actividades de asistencia a la integración de los
países en desarrollo en el sistema multilateral de
comercio, a la mitigación de la pobreza y a la urgente
labor de acelerar el desarrollo mediante el aumento de
las tasas de crecimiento. Con este fin, la OMC coopera
activamente con el Banco Mundial y el Fondo Monetario
Internacional (FMI), de conformidad con el mandato de
nuestros Ministros en Marrakech. Esperamos que nuestros
esfuerzos, unidos a los de las demás organizaciones,
proporcionen beneficios concretos a los países en
desarrollo en lo que respecta al alivio de la deuda, la
asistencia a los proyectos y programas, la mejora y
aumento de la asistencia técnica para la creación de
capacidad y el establecimiento de instituciones
relacionadas con el comercio.
En
cuarto lugar, todos tenemos la obligación de ayudar
a la opinión pública a comprender mejor las ventajas de
la liberalización del comercio, así como el costo que
supone para las economías nacionales el proteccionismo
comercial. A menudo se argumenta que la protección es
necesaria para salvar puestos de trabajo. No obstante, la
opinión pública no conoce los costos que entraña, a
corto y largo plazo, para los contribuyentes de un país
la protección al comercio, costos a los que nunca se
hace referencia, y que se derivan de las ineficiencias de
la producción, los retrasos en el proceso de ajuste, la
ineficiencia de los posibles sistemas de asignación de
recursos, la corrupción, etc. Se ha estimado que en los
países ricos de la OCDE, el costo de la protección para
los consumidores es de 300.000 millones de dólares; y en
un país se calculó que la protección de un solo empleo
costaba a los consumidores 600.000 dólares. Es un hecho
histórico que las economías abiertas, liberalizadoras y
orientadas hacia el mercado funcionan mejor y crecen con
mayor rapidez que las economías cerradas que imponen
restricciones al comercio.
En
quinto lugar, como acabo de señalar, el Consejo
General de la OMC se encuentra ahora en el último mes de
su labor preparatoria para la Conferencia Ministerial de
Seattle. Este proceso comenzó en septiembre del año
pasado, con arreglo al párrafo 9 de la Conferencia
Ministerial de Ginebra y está ahora en una fase
avanzada. En los preparativos está incluida la
redacción de una Declaración Ministerial para que los
Ministros la adopten en Seattle. Aún queda mucho por
hacer. Se están celebrando intensas negociaciones, que
seguirán desarrollándose incluso durante el período en
que ustedes estarán aquí. Dedicaremos gran parte de
esta semana a debatir cuestiones de Seattle.
En
la Conferencia Ministerial de Seattle se establecerá el
programa de políticas comerciales para el nuevo milenio
mediante la adopción de una Declaración Ministerial y
el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones
comerciales multilaterales. Por lo que respecta a la
Declaración y al alcance de la nueva ronda de
negociaciones comerciales, todos los Miembros han hecho
hincapié en la importancia fundamental de la aplicación
de los acuerdos que se negociaron anteriormente en la
Ronda Uruguay. En relación con la aplicación se han
planteado cuestiones básicas y fundamentales de
importancia sistémica, que están siendo objeto de
negociación.
Como
consecuencia de la Ronda Uruguay, los Miembros se han
comprometido ya a celebrar negociaciones sobre la
agricultura y los servicios. Hay otras cuestiones. Los
Miembros deben decidir hasta dónde deben llegar en
relación con las cuestiones que se plantearon en la
primera Conferencia Ministerial de la OMC que se celebró
en Singapur -las llamadas "nuevas cuestiones"-
las inversiones, la política de competencia, la
transparencia de la contratación pública y la
facilitación del comercio.
En
la segunda Conferencia Ministerial de la OMC, que se
celebró en esta ciudad de Ginebra el año pasado, los
Ministros adoptaron una Declaración sobre el comercio
electrónico. En la actualidad los Miembros negocian la
forma de proceder en uno de los ámbitos de las
transacciones comerciales que está creciendo actualmente
con mayor rapidez en el sistema mundial de comercio, y
que cuenta con inmensas posibilidades y ofrece múltiples
oportunidades. Se han presentado propuestas al respecto,
y siguen su curso las negociaciones sobre los efectos
medioambientales de los Acuerdos de la OMC, incluidos los
que puedan negociarse en la nueva ronda.
El
ámbito de la nueva ronda debe ser equilibrado y reflejar
los intereses de todos los Miembros. Considero
prioritaria la necesidad de trabajar en colaboración con
los Miembros para conseguir que los países pobres en
particular obtengan un resultado equilibrado de la nueva
ronda de negociaciones comerciales multilaterales y por
mi parte me comprometo firmemente a hacerlo.
Una
de las propuestas para la nueva ronda, propuesta a la que
creo que accederán los Miembros de la OMC, es que puedan
participar en ella tanto los Miembros de la OMC como los
países en proceso de adhesión. Lógicamente, al final,
serán los Miembros los que decidan el resultado. Pido a
todos los participantes presentes aquí que apoyen
firmemente las negociaciones y a los que se encuentran
negociando su adhesión que traten de completar esas
negociaciones lo antes posible. Estamos dispuestos a
prestar toda la ayuda que podamos. La nueva ronda
mantendrá el impulso de la liberalización del comercio,
pondrá freno al proteccionismo, mejorará el acceso a
los mercados y aumentará las perspectivas de crecimiento
y desarrollo rápidos.
Con
esto paso a las tres finalidades principales de esta
Semana en Ginebra.
En
primer lugar, queda un mes para Seattle, y la
colaboración de los Miembros no residentes en el proceso
no sólo es un derecho, sino que además es conveniente:
nos hace a todos más fuertes. La experiencia de los
participantes que se encuentran reunidos aquí hoy, sus
preocupaciones, problemas y necesidades, constituirán
una contribución valiosa al proceso preparatorio de la
Conferencia Ministerial.
En
segundo lugar, en esta Semana se pone en práctica la
transparencia. Algunos Miembros han manifestado que en
anteriores rondas de negociaciones comerciales no
participaron en el proceso preparatorio, ni incluso en
las negociaciones, cuando éstas comenzaron, y, lo que es
aún más grave, que cuando firmaron acuerdos no eran
conscientes de lo que habían firmado. Sería conveniente
que se expusieran aquí claramente opiniones sobre la
forma de resolver algunos de los problemas derivados de
la no residencia, incluso durante las negociaciones, en
una nueva ronda de negociaciones comerciales, y ello no
sólo esta Semana sino durante toda la Ronda.
En
tercer lugar, en la Semana se trata de ampliar la
capacidad de adopción de decisiones de la OMC. Se van a
distribuir ejemplares del actual proyecto de Declaración
Ministerial. Algunos funcionarios de la Secretaría
harán presentaciones sobre cuestiones de importancia
sistémica así como sobre la estructura, las cuestiones
que se recogen en el proyecto de texto y la situación
actual. Insto a los participantes a que colaboren
activamente con los especialistas y con las personas que
realicen las presentaciones.
Por
último, he pedido al Embajador Hill y a mis colegas
de la Secretaría que me aconsejen, tras celebrar
consultas con ustedes, sobre la forma de llevar adelante
después de Seattle las ideas, opiniones y sugerencias
que surjan de sus debates y sobre la forma en que la OMC
puede prestar asistencia a tal fin.
Reitero
mi cálida bienvenida a todos los participantes y cedo la
palabra al Embajador Hill, que actuará como moderador en
la primera sesión sobre: Participación en la OMC: las
oportunidades para pequeños países en desarrollo, los
recursos disponibles y cómo utilizar unas y otros.
Tiene
la palabra el Embajador Hill.
Muchas
gracias.
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