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El comercio hizo una contribución importantísima a la
recuperación. Ahora que los gobiernos se preparan para
nuevas negociaciones comerciales, esta recuperación es
un ejemplo patente de la utilidad de mantener y
fortalecer el sistema multilateral de comercio abierto y
basado en normas.Se
prevé que en 1999 el aumento en el volumen del comercio
sea del orden del 4 por ciento, aproximadamente igual que
en 1998. Una vez más este aumento será superior al
crecimiento de la producción global. Con un crecimiento
superior, el volumen del comercio en el año 2000 podría
aumentar en un 6 a 7 por ciento, lo que se aproxima a la
tasa media correspondiente al decenio de 1990.
En
el capítulo I se indica que la situación económica es
más sana ahora que hace un año. En aquel momento, con
la crisis económica que había comenzado casi un año
antes, en algunos países del Asia Oriental se
manifestaba todavía gran inquietud por el riesgo de
contagio y de recesión profunda. Ahora la recuperación
está bien encaminada; las políticas macroeconómicas
ordenadas y la reforma estructural en los países más
afectados por la crisis así como la apertura de los
mercados desempeñaron plenamente su función al permitir
y respaldar la recuperación actual. Ahora se prevé que
el crecimiento de la producción mundial será del orden
del 3 por ciento en 1999 y que ascenderá hasta un 3,5
por ciento en el 2000; el crecimiento del volumen del
comercio se ha estabilizado, tras una caída pronunciada
en 1998, y se pronostica un pujante crecimiento en el
2000. En el Informe se advierte que no debemos darnos por
satisfechos, particularmente porque grupos de intereses
especiales seguirán ejerciendo presión sobre los
gobiernos para que tomen medidas proteccionistas. La
aplicación de tales medidas no sólo sería
contraproducente, sino que además podría socavar un
clima económico favorable para la celebración de nuevas
negociaciones multilaterales.
En
el capítulo II del Informe se pasa revista a la
evolución del comercio mundial en 1998 en términos
globales, así como en función de los productos y de las
zonas geográficas. Se proporcionan datos pormenorizados
sobre las corrientes comerciales en 1998 en el volumen de
Estadísticas
-El Comercio Internacional, que se publica
simultáneamente con el Informe Anual. Figura también infra
información adicional más reciente sobre las corrientes
comerciales. Tras haber registrado una tasa de
crecimiento excepcionalmente elevada, del 10,5 por
ciento, en 1997, las exportaciones efectivas de
mercancías aumentaron en un 4 por ciento en 1998, una
tasa comparable a la tasa media anual de crecimiento del
volumen de las exportaciones durante los años
comprendidos entre 1990 y 1993. La notable disminución
del crecimiento tuvo origen en la crisis financiera de
los países del Asia Oriental y en el descenso de los
precios de los productos básicos. Las exportaciones
efectivas de productos agropecuarios disminuyeron, de
hecho, en un 0,5 por ciento y el volumen de las
exportaciones de manufacturas y productos mineros, a
pesar de haber aumentado, fue considerablemente inferior
al registrado en 1997. No obstante, el comercio denotó
nuevamente un ritmo de crecimiento superior al de la
economía en general, acrecentado una vez más la
participación del comercio internacional en la actividad
económica mundial.
A
través de la evolución de la política comercial,
expuesta en el capítulo III del Informe, se subraya que
la situación general del entorno comercial mundial es
buena. Se observa en el Informe que en 1998 y 1999 no se
registraron importantes inversiones de la tendencia de
las políticas comerciales, y no hay indicios de retorno
a las medidas proteccionistas. Por el contrario, diversos
países han adoptado medidas concretas para ampliar la
liberalización de sus regímenes económicos y de
comercio. En el Informe se subraya que al rechazar con
firmeza el proteccionismo, los países más afectados por
los acontecimientos en Asia Oriental, así como sus
interlocutores comerciales, depositaron gran confianza en
el sistema multilateral de comercio. Un rasgo de la
evolución reciente es que se ha recurrido poco a nuevas
medidas legales de protección. A pesar de
que la mayoría de los países directamente afectados por
la crisis financiera contaban con un margen importante
que les permitía aumentar los aranceles aplicados sin
infringir sus consolidaciones en el marco de la OMC, por
lo general no lo habían hecho. Tampoco se tiene
constancia de que haya habido niveles inusitados de
actividad por lo que respecta a la mayoría de las
medidas disponibles para salvaguardar la rama de
producción nacional, a la balanza de pagos, a las
salvaguardias de transición para los textiles y el
vestido, o a las medidas compensatorias. Parece haber
habido, en cambio, cierto aumento en la iniciación de
investigaciones antidumping, impulsado por varios casos
recientes muy destacados relacionados con el acero,
aunque las medidas en vigor han disminuido.
Acontecimientos
recientes en relación con los flujos comerciales a nivel
internacional
Tanto
la producción como el crecimiento del comercio mundiales
se redujeron fuertemente en 1998. Todas las regiones
y todas las categorías de productos se vieron afectadas
por la desaceleración. Las importaciones procedentes de
Asia se desplomaron por primera vez en 20 años y la
participación de los países en desarrollo en el
comercio mundial de mercancías disminuyó por primera
vez en un decenio. Cerca de las dos terceras partes de
las economías del mundo registraron una disminución en
sus ingresos de exportación de mercancías, lo que
constituyó el peor resultado del decenio de 1990. El
valor del comercio de mercancías se redujo en un 2 por
ciento, a 5,27 billones de dólares EE.UU. El valor de
los intercambios de servicios comerciales se mantuvo
estancado en unos 1,32 billones de dólares EE.UU.
en 1998. Además de reflejar la difícil situación
económica, la disminución general de los ingresos de
exportación se debió en parte al descenso de los
precios de los productos básicos. Este descenso permite
explicar la menor participación de los países en
desarrollo en el comercio mundial. El volumen del
comercio aumentó en un 4 por ciento, casi el doble que
el crecimiento del PIB mundial.
En
1998, el valor de las exportaciones de todas las
categorías de productos primarios registró una
disminución, de menos del 5 por ciento en el caso de los
productos alimenticios hasta alrededor del 25 por ciento
en el de los combustibles. El valor de las exportaciones
de materias primas agrícolas y de menas y minerales -que
reflejan el descenso en los precios de los productos
básicos no elaborados de manera más intensa que los
alimentos- registró una disminución de cerca del 10 por
ciento. La parte de los combustibles en el comercio
mundial disminuyó hasta el 6,5 por ciento, lo que
constituyó el nivel más bajo registrado después de la
segunda guerra mundial. A medida que iba disminuyendo la
parte de los productos primarios en el comercio total, la
parte de los productos manufacturados rebasó el 75 por
ciento por primera vez.
El
comercio de productos manufacturados superó los 4
billones de dólares EE.UU. por primera vez, pero a pesar
de ello registró su crecimiento nominal más bajo desde
1993. Los cambios interanuales fueron relativamente
uniformes entre los grupos de productos. El comercio de
productos de la industria automotriz registró una tasa
de crecimiento de cerca del 6 por ciento y fue el único
grupo de productos cuyo crecimiento se aceleró en 1998.
El comercio del hierro y acero disminuyó ligeramente en
valor pero registró un crecimiento en volumen. América
del Norte y Europa Occidental registraron aumentos de sus
importaciones de productos de hierro y acero, del 12 y el
8 por ciento respectivamente, mientras que las
importaciones en Asia disminuyeron en más del 25 por
ciento. Esas evoluciones divergentes suscitaron presiones
proteccionistas en algunos de los principales países
exportadores. El comercio de textiles registró una
disminución del 5 por ciento, la más pronunciada entre
los productos manufacturados, debido en gran parte a la
lentitud del crecimiento del comercio intrarregional de
Asia.
El
estancamiento de las exportaciones mundiales de servicios
comerciales constituyó el peor resultado desde 1980. A
medida que los precios de los servicios comerciales
fueron estancándose o disminuyendo ligeramente,
probablemente la tasa de crecimiento real fue también
ligeramente negativa, y por tanto permaneció por debajo
de la tasa de crecimiento real del comercio de
mercancías.
En
1999 se prevé una moderada consolidación del
crecimiento económico mundial. Es probable que el
crecimiento de la producción sea de un 3 por ciento
mientras que el volumen del comercio de mercancías
podría situarse en torno a un 4 por ciento de promedio,
igual que en 1998, siempre que la aceleración del
crecimiento del comercio mundial observada en el segundo
trimestre se mantenga durante la segunda mitad de 1999.
Durante la primera mitad de 1999, el valor del comercio
mundial de mercancías permaneció inalterado con
respecto al nivel del año anterior. El valor en dólares
de las importaciones de América Latina, las economías
en transición y Europa Occidental registró crecimientos
negativos. Las importaciones de Asia experimentaron una
marcada recuperación durante los primeros seis meses de
1999 y rebasaron el nivel del año anterior en más de un
5 por ciento durante el segundo trimestre, y en más de
un 10 por ciento en el tercer trimestre. Durante el
primer semestre de 1999 el crecimiento de las
importaciones de mercancías en los Estados Unidos se
situó en un nivel cercano al 8 por ciento, valor algo
más vigoroso que el correspondiente a 1998.
Las
previsiones relativas al crecimiento en 1999 son
superiores (alrededor del 3 por ciento) debido en gran
medida a los inicios de recuperación en Asia Oriental y
a la persistencia de un fuerte crecimiento en los Estados
Unidos. Pero el crecimiento durante el año se verá
frenado en cierta medida por el crecimiento más bajo que
se prevé en Europa Occidental, las economías en
transición y América Latina. El crecimiento más lento
en Europa Occidental a principios de 1999 y la baja
expansión de la producción en América Latina son
factores que repercuten en el crecimiento del comercio
mundial, que, si se sitúa cerca del 4 por ciento como se
prevé, será del mismo orden que en 1998. Sin
embargo, la recuperación de las importaciones de Asia
podría resultar aún más intensa que la que se
vaticinaba, sobre todo si el impulso favorable observado
en el primer semestre de 1999 se mantiene. El crecimiento
de las importaciones de América del Norte siguió siendo
fuerte, y las importaciones de los Estados Unidos
registraron un aumento de cerca del 10 por ciento en el
primer semestre de 1999. Se prevé que el crecimiento de
las importaciones superará al de las exportaciones en
América del Norte, Europa Occidental y, quizás, partes
de Asia, lo que permitirá que otras regiones, en
particular América Latina y las economías en
transición, registren un crecimiento más acelerado de
las exportaciones netas.
Resulta
difícil pronosticar la evolución de la economía
mundial en el año 2000, aunque los primeros indicadores
hacen pensar que habrá una recuperación continua tanto
de la producción como del comercio. El Fondo Monetario
Internacional pronostica una aceleración del crecimiento
de la producción hasta el 3,5 por ciento en el año
2000, debido en gran medida a un mayor crecimiento en los
países en desarrollo. Es probable que el comercio
aumente entre el 6 y 7 por ciento, un valor cercano a la
tasa media de crecimiento observada en el decenio de
1990. Estos pronósticos dependen mucho de la evolución
económica en los Estados Unidos, Europa Occidental y el
Japón.
Evolución
del comercio por regiones
En
lo que respecta al valor de las exportaciones mundiales
de mercancías, una característica destacada fue que
todas las regiones registraron un crecimiento negativo en
1998, con la notable excepción de Europa Occidental,
cuyas exportaciones aumentaron en cerca de un 3 por
ciento. La más intensa disminución de las exportaciones
de todas las regiones principales se registró en
África, con una disminución de más del 15 por ciento,
y en Oriente Medio, donde se redujeron en más del 22 por
ciento. Esa disminución se debió a que las
exportaciones de ambas regiones consisten, en gran
medida, en petróleo bruto. En América del Norte y
América Latina la disminución fue inferior al
2 por ciento, y en las economías en transición de
cerca del 5 por ciento. En cambio, en Europa Central y
Oriental el valor de las exportaciones aumentó en más
de un 9 por ciento, gracias a los buenos resultados de
los productos manufacturados.
En
cuanto a las importaciones, las de Asia disminuyeron en
casi el 18 por ciento, con una reducción en
aproximadamente el mismo porcentaje, de las importaciones
japonesas y una disminución de más del 30 por ciento de
las importaciones combinadas de Indonesia, la República
de Corea, Malasia, Filipinas y Tailandia. El crecimiento
de las importaciones de Asia se mantuvo por debajo de la
media mundial por tercer año consecutivo. El valor de
las importaciones también disminuyó en Oriente Medio y
en las economías en transición, pero se recuperó para
alcanzar casi un 5 por ciento en Europa Occidental; en
América del Norte y América Latina el crecimiento se
situó en torno a un 5 por ciento, pero, aun así, fue
sustancialmente inferior al del año precedente.
El
estancamiento de las exportaciones de servicios
comerciales fue evidente en todas las regiones
principales, con excepción de Europa Occidental que
registró un aumento del crecimiento, que pasó del 2 por
ciento en 1997 al 6 por ciento en 1998. Asia fue, entre
todas las regiones, la que registró la mayor
contracción tanto de las exportaciones (menos 15 por
ciento) como de las importaciones (menos 11 por ciento);
la contracción mas pronunciada de las exportaciones
probablemente refleja su mayor dependencia del comercio
intrarregional.
El
crecimiento de la demanda de importaciones de América
del Norte fue el agente más dinámico de la
expansión del comercio mundial en 1998. El vigor
mostrado por el comercio norteamericano en 1998, en
contraste con el debilitamiento de la economía mundial,
tal vez se perciba mejor en los flujos del comercio de
mercancías medidos en precios constantes, es decir, en
términos de volumen. Mientras que las importaciones de
mercancías de América del Norte crecieron a un ritmo
superior al doble del comercio mundial (con un 10,5 por
ciento), las exportaciones de la región redujeron su
ritmo hasta un 3,5 por ciento, es decir, algo menos de la
media mundial. Como los precios de importación y de
exportación disminuyeron en un 3,5 y un 5 por ciento,
respectivamente, el valor de las exportaciones de
América del Norte se redujo ligeramente y las
importaciones se incrementaron en menos de un 5 por
ciento. En las cifras globales correspondientes a
América del Norte coexisten evoluciones bastante
divergentes de las economías estadounidense y
canadiense. La confianza depositada por el Canadá en el
vigoroso mercado de los Estados Unidos, la depreciación
de su moneda y la debilidad de su demanda interior
garantizaron el mantenimiento de un elevado crecimiento
de las exportaciones, mientras que las importaciones
registraron una disminución. Por el contrario, el vigor
de la demanda interna de los Estados Unidos dio lugar a
un aumento de las importaciones estadounidenses que
rebasaron sobradamente las exportaciones. La función de
los Estados Unidos en el sostenimiento de la expansión
del comercio mundial ha sido muy importante.
La
elevada producción y el crecimiento del comercio que se
registraron ininterrumpidamente en América Latina
durante todo el decenio de 1990 sufrieron una caída en
1998. El Brasil y otros exportadores de productos
primarios se vieron fuertemente afectados por las
repercusiones de una demanda más débil en Asia y por el
descenso de los precios de los productos básicos.
México, que es un exportador importante de productos
manufacturados, presentó resultados comerciales
llamativamente diferentes en 1998 a los de los demás
países de América Latina debido en gran parte al fuerte
aumento de sus exportaciones al mercado de los Estados
Unidos. Mientras que las importaciones de mercancías de
México aumentaron en un 14 por ciento, las de otros
países latinoamericanos se estancaron. En cuanto a las
exportaciones de mercancías, la diferencia es de la
misma magnitud, ya que las exportaciones de México
crecieron en un 6,5 por ciento, mientras que las de los
demás países de América Latina se redujeron
aproximadamente en el mismo porcentaje. Las tasas medias
anuales del crecimiento del comercio de mercancías de la
región ocultan una fuerte desaceleración en el curso de
1998 y a principios de 1999. Unas ganancias por
exportación reducidas, vinculadas con precios más bajos
y una demanda más débil en Asia, junto con la
reducción de las entradas netas de capital privado,
causaron un pronunciado declive de las importaciones en
el segundo semestre de 1998, que prosiguió durante la
primera parte de 1999.
El
crecimiento real de las exportaciones de Europa
Occidental fue del 5 por ciento en 1998, debido en
gran parte al vigor del comercio intrarregional y de los
envíos a América del Norte, y a pesar de la
disminución de la demanda en Asia y las economías en
transición. El crecimiento de las importaciones de
mercancías fue del 7,5 por ciento en términos de
volumen en 1998, un valor sólo ligeramente inferior al
correspondiente al año anterior. Debido en gran medida a
las incidencias en materia de tipo de cambio los valores
en dólares de los Estados Unidos, tanto de las
importaciones como de las exportaciones, pasaron de tasas
de crecimiento negativas en 1997 a un 3 y un 5 por
ciento, respectivamente, en 1998. Las exportaciones de
productos agrícolas de Europa Occidental disminuyeron
ligeramente en 1998, pero se registró un fuerte
incremento en las exportaciones de productos de la
industria automotriz, que se elevaron en un 10 por
ciento. El comercio interregional de Europa Occidental,
que representa más de las dos terceras partes del
comercio total, se recuperó vigorosamente en términos
de dólares de los Estados Unidos; las exportaciones de
Europa Occidental a América del Norte, a América Latina
y a Europa Central y Oriental crecieron más rápidamente
que su comercio interregional. Las exportaciones a Asia y
a Rusia registraron reducciones del orden de los 2
dígitos -los envíos a los países inmersos en la crisis
de Asia Oriental se redujeron en más de un 25 por
ciento- pero las importaciones procedentes de Asia se
elevaron en un 8 por ciento, una tasa más alta que la
correspondiente al total de las importaciones de Europa
Occidental. Debido en gran parte a la disminución de los
precios del petróleo y de los productos básicos, las
importaciones de Europa Occidental procedentes de África
disminuyeron por segundo año consecutivo.
El
comercio de mercancías de las economías en
transición disminuyó en 1998 en la medida en que la
reducción del orden de 2 dígitos de las exportaciones e
importaciones de Rusia no quedó compensada por la fuerte
expansión tanto de las exportaciones como de las
importaciones de mercancías de Europa Central y
Oriental. Este último grupo de países registró una
aceleración del crecimiento del comercio respecto del
año anterior, debido en gran parte a su creciente
integración económica con Europa Occidental. La parte
destinada a Europa Occidental en las exportaciones de
mercancías de Europa Central y Oriental rebasó las dos
terceras partes en 1998, mientras que la de Rusia cayó
por debajo del 5 por ciento. Otro factor importante es la
composición por productos del comercio de mercancías:
más del 50 por ciento de las exportaciones de
mercancías de Rusia consiste en productos primarios,
mientras que más del 80 por ciento de las exportaciones
de Europa Central y Oriental se compone de productos
manufacturados.
El
crecimiento económico de África superó el 3 por
ciento en 1998, un nivel básicamente idéntico al del
año anterior, ya que las pronunciadas bajas de las
exportaciones quedaron compensadas por los buenos
resultados en el sector de la agricultura. La débil
demanda en los mercados mundiales de productos básicos,
provocada en parte por la contracción de las
importaciones asiáticas, junto con la fuerte baja de los
precios del petróleo y otros productos básicos
primarios, afectaron gravemente a los ingresos de
exportación de los numerosos exportadores de materias
primas de la región; el valor de las exportaciones de
Sudáfrica disminuyó casi en el 9 por ciento y el de las
exportaciones de combustibles de los principales países
exportadores en un 31 por ciento. Los combustibles, los
metales y los productos agrícolas siguen representando
más de las dos terceras partes de las exportaciones de
mercancías de África. Las exportaciones de mercancías
de Oriente Medio todavía dependen en gran medida de las
exportaciones de combustibles. El marcado descenso de los
precios del petróleo fue en gran medida responsable de
la disminución en más de una quinta parte de los
ingresos derivados de la exportación de mercancías y
del nuevo estancamiento del crecimiento del PIB en
Oriente Medio. Los ingresos disminuyeron a pesar del
aumento de la producción de petróleo bruto y del
incremento de las exportaciones de petróleo, debido a un
intenso aumento de la producción y del comercio del
Iraq. La disminución de los ingresos derivados del
petróleo hizo que bajaran en cerca de un 5 por ciento
las importaciones del Oriente Medio.
La
crisis financiera de Asia Oriental dio lugar al
estancamiento de la producción económica de Asia
en 1998 por primera vez desde la segunda guerra mundial.
Aunque China y la India registraron tasas de crecimiento
elevadas, tanto el PIB del Japón como el de los cinco
países involucrados en la crisis (Indonesia, la
República de Corea, Malasia, Filipinas y Tailandia)
disminuyeron por primera vez en 25 años. La recesión en
el Japón y la crisis financiera contribuyeron a que el
valor de las importaciones de mercancías de Asia
disminuyera en cerca de un 20 por ciento; las
exportaciones de mercancías se redujeron en un 6 por
ciento mientras que la intensa contracción del comercio
intrarregional asiático -que representa más de la mitad
del comercio total- quedó compensada sólo parcialmente
por el aumento de los envíos a las Américas y a Europa
Occidental. La demanda mundial relativamente débil y la
baja de los precios de material de oficina y equipo de
telecomunicaciones, que representan una cuarta parte de
las exportaciones de Asia, fue otro elemento que
contribuyó al declive del valor de las exportaciones de
mercancías de Asia. Entre los productos manufacturados,
las exportaciones de textiles registraron el más fuerte
descenso (en un 11 por ciento), mientras que las
exportaciones de prendas de vestir se estancaron.
El
FMI estima que el crecimiento del PIB de los 48 países
menos adelantados fue del 4,5 por ciento en
1998. Se estima que sus exportaciones de mercancías
disminuyeron en cerca de un 10 por ciento en 1998, debido
en gran parte al descenso de los precios del petróleo,
los metales y el algodón. Las importaciones de los
principales países industriales procedentes de los
países menos adelantados disminuyeron ligeramente en
1998. Mientras las importaciones de productos
manufacturados siguieron aumentando, las de productos
agrícolas y combustibles disminuyeron intensamente. Los
productos manufacturados representaron la mitad de las
importaciones de mercancías de la Unión Europea, el
Japón y los Estados Unidos procedentes de los países
menos adelantados, en alza con respecto al 25 por ciento
que representaban al comienzo del decenio de 1990. Se
estima que las exportaciones de los países industriales
a los países menos adelantados han sido en 1998
inferiores en un 5 por ciento a las del año anterior.
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