
VER
TAMBIÉN:
Comunicados
de prensa
Noticias
Discursos:
Renato Ruggiero
Discursos:
Mike Moore
|

Durante los dos últimos años, que han sido difíciles
para muchos de nuestros países miembros, el sistema
multilateral de comercio ha constituido un ancla de
fuerza y estabilidad para la economía mundial. Sus
normas son un elemento esencial del marco de cooperación
internacional en materia de políticas económicas. Los
efectos económicos y sociales perjudiciales de las
crisis financieras se han hecho sentir ampliamente,
aunque las consecuencias habrían sido mucho más graves
si la crisis hubiese dado lugar a una reacción de
proteccionismo comercial. En la actualidad se está
recuperando de forma general la actividad económica
mundial y se está volviendo a la estabilidad
macroeconómica. En estas circunstancias, es importante
seguir dando muestras de una firme resistencia al recurso
a medidas comerciales restrictivas, y tomar nuevas
medidas de apertura de los mercados y de fortalecimiento
de la competencia, con el fin de acrecentar la
contribución del comercio a la mitigación de la pobreza
y al desarrollo.La
pobreza afecta a una proporción intolerablemente grande
de la población mundial. La evolución hacia una
economía mundial más abierta, integrada y competitiva
ofrece grandes posibilidades de fomentar el crecimiento y
el desarrollo económico y social necesarios para
erradicar la pobreza. Sin embargo, los beneficios humanos
y sociales de la mundialización económica no se
obtienen automáticamente, y la mundialización trae
consigo desafíos especiales para los países más
pobres. Una tarea urgente para la comunidad
internacional, y una tarea a la que se han comprometido
firmemente nuestras tres organizaciones, es apoyar los
esfuerzos de esos países por integrarse más plenamente
en la economía mundial.
Todos
los Miembros de la OMC se beneficiarán de una mayor
participación de los países en desarrollo en el
comercio. Nos valdremos de la estrecha colaboración que
existe entre nuestras tres organizaciones para fortalecer
la capacidad de los países en desarrollo para aprovechar
las nuevas negociaciones comerciales, así como su
participación en la OMC, con el fin de fomentar su
desarrollo económico y social. Se deberá hacer que el
comercio, y la reforma de las políticas comerciales,
sean instrumentos más efectivos de reducción de la
pobreza, sobre todo en los países más pobres, y nos
proponemos incrementar nuestro apoyo para que los países
aprovechen las oportunidades que ofrece la economía
mundial como elementos clave de sus estrategias de
reducción de la pobreza y de desarrollo. El Marco
Integral de Desarrollo del Banco Mundial, y los
esfuerzos realizados por éste y por el Fondo para
desarrollar Estrategias de Reducción de la Pobreza junto
con los países y otros asociados para el desarrollo,
pueden utilizarse para vincular las repercusiones
económicas, sociales y medioambientales del comercio a
la preparación y aplicación de respuestas
institucionales y en materia de políticas y de
inversiones que sean amplias y coherentes.
La
liberalización del comercio y la reforma de las
políticas comerciales, a pesar de sus beneficios a largo
plazo, requieren un ajuste económico que tiene
consecuencias para el empleo y otros efectos económicos
y sociales. Estamos dispuestos a ayudar a los países a
emprender el proceso de ajuste y a incorporar las
respuestas de política social y económica necesarias,
mediante el análisis de políticas, el desarrollo de
redes de protección y la asistencia financiera y
técnica. Los asociados para el desarrollo de los países
que han iniciado el proceso de ajuste a las reformas
comerciales también deberían contribuir a este
esfuerzo, especialmente asegurando un flujo suficiente de
recursos financieros hacia los países en desarrollo,
para permitirles llevar a cabo de forma completa sus
programas de desarrollo económico y social.
Las
nuevas negociaciones de la OMC constituyen una excelente
oportunidad para que los gobiernos reafirmen
colectivamente su compromiso con una amplia
liberalización del comercio internacional. Pedimos a los
Miembros de la OMC que sean ambiciosos y clarividentes al
fijar sus objetivos de negociación. Las negociaciones
pueden permitir la obtención de resultados que mejoren
el funcionamiento de la economía mundial y que creen
más oportunidades para los países en desarrollo. En
particular, se podrían obtener importantes beneficios de
una mayor liberalización multilateral del comercio de
los bienes y servicios cuya exportación interesa
particularmente a los países en desarrollo. En las
Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial, los
Ministros de Hacienda y desarrollo acogieron con
satisfacción los esfuerzos desplegados por lograr un
mayor acceso a los mercados de todos los productos de los
países en desarrollo.
Se
ha llevado adelante la liberalización del comercio,
tanto mediante la aplicación de los resultados de la
Ronda Uruguay y los acuerdos sobre telecomunicaciones y
servicios financieros y sobre productos de tecnología de
la información concluidos posteriormente en la OMC, así
como mediante los esfuerzos autónomos de reforma del
comercio. Estos esfuerzos han pasado a ser un valioso
factor de crecimiento de la productividad en la economía
mundial. Alentamos a los gobiernos a que continúen la
liberalización del comercio y las reformas de política
conexas que se necesitan para corregir las deficiencias
estructurales y las distorsiones del mercado en sus
economías. Creemos que en el proceso de negociación de
la OMC debe reconocerse el valor de las iniciativas
autónomas de liberalización del comercio. Estas
iniciativas coadyuvan a la expansión del comercio
mundial y aportan beneficios reales no sólo a los
países que las toman sino también a sus interlocutores
comerciales. Esto debe ser reconocido claramente en las
próximas negociaciones de la OMC, mediante la anotación
de un crédito a los países que consoliden sus medidas
autónomas de liberalización del comercio de conformidad
con las normas de la OMC.
A
medida que aumenta la interdependencia de las economías
nacionales, el fomento de la reducción de la pobreza
mediante un crecimiento sostenido, ampliamente compartido
y de alta calidad depende considerablemente de la
cooperación intergubernamental destinada a lograr que
las políticas comerciales, financieras, macroeconómicas
y de desarrollo se apoyen mutuamente. El FMI, el Banco
Mundial y la OMC tenemos una responsabilidad especial en
cuanto a la prestación de asistencia a nuestros
gobiernos miembros en este sentido, y seguiremos
trabajando en estrecha colaboración, en el marco de
nuestros Acuerdos de Cooperación, para ayudarles a
lograr una mayor coherencia en la formulación de las
políticas económicas. La ayuda a los países en
desarrollo, y en particular a los más pobres, en las
nuevas negociaciones de la OMC será un aspecto
prioritario de nuestra cooperación. Agradeceremos las
sugerencias que nos hagan nuestros gobiernos miembros
sobre cualquier otra esfera que deseen que abordemos.
|
|