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1996
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Entre ellas figuran iniciativas específicas para definir las
dificultades a que hacen frente los PMA en la OMC, una nueva
evaluación completa de la cooperación técnica y de las actividades
de fomento de la confianza y un mecanismo separado para ocuparse de
las cuestiones y preocupaciones relativas a la aplicación, así como
un proceso específico para tratar de introducir mejoras en la esfera
de la transparencia interna y la participación efectiva de todos los
Miembros. A lo largo de 2000, estas medidas de fomento de la confianza
fueron el centro de los debates del Consejo General, al tiempo que el
Director General y la Secretaría de la OMC proseguían varias
iniciativas paralelas centradas en la comunicación con los Miembros
sin representación permanente, el establecimiento de centros de
referencias en los países en desarrollo y menos adelantados y el
fortalecimiento de la cooperación con otros organismos
internacionales, tales como el Banco Mundial y el FMI, para garantizar
la coherencia y coordinación de las políticas de desarrollo.
Además
de las medidas de fomento de la confianza mencionadas supra, en el
año 2000 también se dio inició a las negociaciones objeto de
mandato sobre la agricultura y los servicios que, en conjunto,
representan más de las dos terceras partes de la producción
económica mundial. En 2000 las negociaciones se desarrollaron según
el calendario y programa previstos, con la participación activa de
todos los Miembros de la OMC. A finales de marzo de 2001 se hizo un
balance de los dos procesos de negociación y, en general, los
Miembros estuvieron de acuerdo en que los trabajos realizados hasta la
fecha habían sido muy constructivos y ofrecían una base sólida para
emprender los trabajos más detallados de la segunda etapa.
El
8 de febrero de 2001 los Miembros de la OMC aceptaron el ofrecimiento
de Qatar para dar acogida a la Cuarta Conferencia Ministerial y, al
mismo tiempo, encomendaron al Presidente del Consejo General el
mandato de que, en cooperación con el Director General, iniciara
consultas sobre las cuestiones sustantivas y de organización
relacionadas con el proceso preparatorio de este acontecimiento.
El
Presidente del Consejo General, Sr. Stuart Harbinson, Representante
Permanente de Hong Kong, China, ha intensificado recientemente el
proceso preparatorio utilizando para ello una lista de preguntas que
se distribuyó el 20 de abril. El Presidente, en cooperación con el
Director General y la Secretaría, está utilizando la lista de
cuestiones y las aportaciones de las delegaciones como base para
organizar nuevas consultas intensivas.
Hasta
la fecha, el proceso preparatorio dirigido por el Presidente se ha
desarrollado fundamentalmente en el marco de reuniones informales del
Consejo General de participación abierta, completadas con otras
consultas, en caso necesario. Este planteamiento refleja el deseo
expresado por los Miembros durante los debates sobre la transparencia
interna, en el sentido de que el proceso fuera transparente, a la vez
que flexible y eficiente. La prioridad inmediata del proceso dirigido
por el Presidente es precisar los elementos del programa de Doha y
propiciar un acuerdo al respecto. En general, los Miembros han acogido
con satisfacción este método que pasa de lo particular a lo general.
El Presidente ha desaconsejado que se hagan propuestas formales como
las que se presentaron en 1999 y ha instado a las delegaciones a
que muestren la máxima flexibilidad para encontrar un terreno común
entre sus posiciones establecidas.
Desde
principios de este año varios Miembros de la OMC han emprendido
iniciativas al margen de la estructura formal de la OMC para promover
la inclusión de una serie de puntos en el programa de negociación
posterior a Doha. Estos denominados "procesos impulsados por los
promotores" se han desarrollado con especial intensidad en las
esferas del acceso a los mercados de los productos no agropecuarios,
la inversión, la competencia y el medio ambiente. No se consideran un
sustituto del proceso que se lleva a cabo en el Consejo General, sino
una contribución a ese proceso, al igual que las opiniones
divergentes de otros Miembros. Tanto el Presidente del Consejo General
como el Director General han destacado que la incorporación de esas
aportaciones al proceso preparatorio que se desarrolla en el Consejo
General es responsabilidad de los promotores de esas iniciativas.
Los
Miembros de la OMC también están dedicando tiempo y esfuerzos
considerables al mecanismo de examen de la aplicación, esto es, el
proceso especialmente establecido para examinar las cuestiones y
preocupaciones relativas a la aplicación. Estas cuestiones siguen
siendo muy delicadas en las relaciones entre algunos países en
desarrollo y otros Miembros. El Director General ha seguido instando a
todas las partes al respeto y al realismo, a fin de que estas
complejas cuestiones se conviertan en una contribución positiva a los
resultados de Doha y no en un problema. El Presidente del Consejo
General se ha comprometido a examinar todas las cuestiones pendientes
antes de finales de junio y se están desplegando grandes esfuerzos
para encontrar una solución aceptable.
El
Director General ha expresado su intención de hacer una "verificación
de la situación real" con los Miembros de la OMC para finales de
julio, con objeto de informar con claridad y franqueza a los Miembros
de la OMC de la situación y de las posibilidades que haya ofrecido
hasta ese momento el proceso preparatorio. El Director General ha
hecho hincapié en la importancia de definir una masa crítica de
temas para finales de julio que constituirían la base de las
decisiones que se adopten en la Cuarta Conferencia Ministerial. No
obstante, pese al espíritu constructivo de las recientes consultas
celebradas en Ginebra y en otros foros, los Miembros aún distan mucho
de haber dado respuesta a cuestiones fundamentales en relación con el
programa de Doha. Las posiciones sobradamente conocidas e inamovibles
siguen dominando los debates y, si bien hay algunas señales de
flexibilidad que han empezado a manifestarse, se sigue teniendo la
impresión de que muchos de los participantes están esperando a que
los demás hagan las primeras concesiones.
Últimamente
en las reuniones internacionales celebradas fuera de Ginebra se viene
prestando una importante atención al proceso preparatorio de la
Conferencia Ministerial de Doha. Ahora bien, aunque los argumentos a
favor del inicio de una nueva ronda parecen estar ganando terreno, ese
giro político tiene que traducirse aún en progresos concretos. A fin
de completar el proceso de Ginebra e impulsar el logro de resultados
positivos en Doha, el Director General ha mantenido numerosos
contactos con los Ministros, tanto en el plano bilateral como en
reuniones internacionales. En esas reuniones, y en la última ocasión
en la Reunión Ministerial de la OCDE celebrada en mayo, el Director
General ha señalado la urgente necesidad de que haya tanto una
participación política activa para dar a los mandatos de
negociación la flexibilidad necesaria, como un seguimiento estrecho y
continuo por parte de los Ministros para garantizar que el impulso
político recientemente reforzado se traduzca en acciones en Ginebra
y, en última instancia, en Doha.
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