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Es para mí un gran honor representar en este importante foro de
la cooperación internacional
al Presidente de la República de Côte d'Ivoire, Excmo. Sr. Henri Konan
Bédié, quien, ante la
imposibilidad de asistir, me ha encargado que les transmita el mensaje siguiente:
"En nombre del pueblo de Côte d'Ivoire y en el mío
propio, quisiera sumarme a mis homólogos
presentes en esta augusta asamblea que se celebra en el Palacio de las Naciones de
Ginebra, a fin de
aportar a esta ceremonia histórica el testimonio de Côte d'Ivoire con motivo del
Cincuentenario del
sistema multilateral de comercio establecido bajo los auspicios del GATT/OMC. Permítaseme, en primer
lugar, expresar mis más sinceras
felicitaciones al pueblo y al Gobierno
de la Confederación Suiza, país huésped, por la acogida tan calurosa y excelente
que han dado a nuestra
delegación. Hago extensivas mis felicitaciones a todos ustedes así como a
todos los que de lejos o de cerca
ponen su inteligencia y energía al servicio de la OMC para establecer un orden comercial
más
transparente y equitativo. Permítaseme por último manifestar muy especialmente mi
satisfacción por la distinguida presencia
del Presidente Mandela, gran hombre de fe, convicción y visión cuya obra internacional
es un honor
para toda África.
Côte d'Ivoire, parte contratante del GATT desde 1963, que desde
su independencia ha orientado
con determinación su economía hacia el exterior para seguir siendo fiel a su postura en
favor de la
economía liberal, ha abandonado progresivamente los obstáculos no
arancelarios, que
constituyen trabas
al comercio, para aplicar de forma transparente los derechos de aduana. Así
pues, Côte d'Ivoire ha liberalizado considerablemente
su comercio exterior e interior. Además, Côte d'Ivoire participó con plena confianza
en el encuentro histórico de Marrakech
de abril de 1994 en el que se firmó el Acta Final de la ronda de negociaciones más larga
de la historia
del GATT. Consciente de todas las exigencias económicas
mundiales, el
Parlamento de Côte d'Ivoire,
símbolo de nuestra democracia, decidió que nuestro país formara parte de los
Miembros iniciales de
la OMC en enero de 1995. Para satisfacción de todos, esta ronda ha contribuido a:
- reducir de forma sustancial el nivel de los
derechos consolidados;
- ampliar la gama de productos que se han
beneficiado de esta mejora;
- ampliar las normas del GATT al comercio
de servicios y a los derechos de propiedad
intelectual relacionados con el comercio;
- fortalecer el Órgano de
Solución de Diferencias;
- potenciar al máximo las corrientes
comerciales mediante la participación, cada vez
más activa, de los países en el comercio mundial: 132 Miembros y 30 gobiernos
observadores, entre los cuales hay que destacar a China y la Federación de
Rusia;
- incrementar las inversiones, de forma que
se creen puestos de trabajo;
- reducir las subvenciones a los precios
internos; y
- contribuir a los esfuerzos de
integración regional, paso previo a la participación de
nuestros países en el sistema multilateral de comercio.
Se reconoce en general que los 50 años del sistema multilateral de
comercio establecido bajo
la égida del GATT/OMC se han caracterizado por:
- la creación de nuevas fuentes de
riqueza generadas por la inversión;
- un aumento del 10 por ciento anual de los
intercambios comerciales, que se han
incrementado de 50.000 millones de dólares EE.UU. en 1947 a cerca de 6.000 millones
de dólares EE.UU. en la actualidad. Según las
estimaciones, los Acuerdos de la Ronda Uruguay
podrían dar lugar a un aumento
de los ingresos mundiales de aproximadamente 500.000 millones de dólares
EE.UU. para el
año 2005.
Es lo que esperan obtener todos los países Miembros de la OMC, si se aplican plenamente los
Acuerdos.
Sin embargo, habida cuenta de los resultados de las economías de los países en
desarrollo, existe el
riesgo de que la distribución no redunde en beneficio de todos. En efecto, la
participación de África
en la economía mundial no ha cesado de disminuir, reduciéndose del 5 por ciento en
1985 al 2 por
ciento aproximadamente en 1996, a pesar de que los países africanos han seguido exportando
materias primas. Por otra
parte, algunos resultados de la Ronda Uruguay siguen siendo
motivo de cierta inquietud
para nosotros, debido a la erosión de las preferencias comerciales establecidas en el marco del
Convenio
de Lomé. Por
ejemplo, esa erosión supondrá para Côte d'Ivoire,
si consideramos únicamente las piñas
y los plátanos, la pérdida de importantes recursos financieros, lo que traerá como
consecuencia el
empobrecimiento de los pequeños cultivadores, a quienes prestamos particular atención,
si no se aplica
una política audaz de asistencia técnica y financiera que contribuya a la
readaptación de nuestra economía
a la evolución reciente de la mundialización del comercio. Estos productos nos permiten
obtener
150.000 millones de francos CFA en promedio al año, lo que es
importante, muy importante, para
una economía cuyo crecimiento apenas ha comenzado a reanudarse tras la larga crisis sufrida
desde 1980
hasta 1993.
A ello se añade el problema que plantea la utilización de
materias grasas vegetales distintas
de la manteca de cacao en la fabricación del chocolate. Huelga decir que se derrumbaría
un importante
sector de nuestra economía, con las siguientes consecuencias:
- se registraría una reducción de
la demanda de cacao en grano de cerca de
200.000 toneladas, lo que afectaría a los 31 productores ACP;
- disminuirían los precios mundiales
del cacao;
- peligrarían los puestos de trabajo
generados por la industria de transformación del cacao,
e incluso la industrialización o la modernización de ciertos sectores de la economía
de numerosos países en desarrollo.
Las consecuencias sociales inmediatas de esta situación en un
momento en que nuestros países
están librando con determinación una dura batalla contra la pobreza podrían ser
catastróficas para la
población rural, cuya precaria existencia se agravaría. Por este
motivo, es importante que la comunidad internacional nos siga
brindando su apoyo
en el marco del plan de reducción de la deuda de los países pobres muy
endeudados,
para que podamos
integrarnos mejor en el sistema multilateral de comercio.
A este
respecto, damos las gracias a organizaciones tales como la
UNCTAD y el Centro de
Comercio Internacional (CCI) que se han sumado a la OMC en sus esfuerzos por ayudar a los
países
en desarrollo a prepararse mejor para las próximas negociaciones en sectores tales
como:
- la
agricultura,
- el comercio y el medio ambiente,
- el transporte marítimo, y
- las inversiones relacionadas con el
comercio. Si bien estamos de acuerdo en que estos temas son
pertinentes,
esperamos que se consolide
el acervo de las negociaciones anteriores antes de explorar nuevas esferas. Sólo si se cumple
esta
condición podrán países como los nuestros adaptarse con serenidad a la nueva
situación del sistema
multilateral de comercio.
A este
respecto, esperamos mucho del nuevo programa integrado
conjunto de la OMC,
la UNCTAD y el CCI destinado a prestar asistencia a los países en desarrollo y,
particularmente, a
los países menos adelantados, en el marco del seguimiento de los Acuerdos resultantes de la
Ronda
Uruguay.
Son éstas algunas de las observaciones que la delegación de
Côte d'Ivoire deseaba formular
con ocasión del Cincuentenario de nuestra Organización.
Para
concluir, diré que el Gobierno de Côte d'Ivoire ha
establecido ya un Comité Nacional
de seguimiento de los Acuerdos de la OMC, en el que participan plenamente el sector privado y el
sector público, para lograr un mejor seguimiento de la aplicación de los Acuerdos de la
OMC y asegurar
una mejor participación en las negociaciones futuras. Estoy convencido de que las excelentes soluciones que surgirán del
examen de los temas de
gran interés abordados en la Segunda Conferencia Ministerial de la OMC fortalecerán
aún más nuestra
fe en la universalización del sistema de comercio como factor de progreso y de solidaridad
entre las naciones, en vísperas del tercer milenario y tras las ocho rondas de negociaciones multilaterales
que
se han celebrado en 50 años.
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