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Es un altísimo honor inaugurar este segundo período de
sesiones de la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial
del Comercio. Es un honor especial para mí porque he asumido
hace poco la responsabilidad de los asuntos económicos y el comercio
internacional en nuestro Gobierno, tan recientemente que me inspiran un
temor reverencial los notables éxitos de este sistema; más
aún, me siento inspirado por su enorme potencial para ayudar a conducir
las transformaciones mundiales que estamos viviendo. Como cada uno
de los presentes en esta sala, tengo clara conciencia de que cuando examinamos
el futuro del sistema multilateral de comercio examinamos el futuro de
una de las más importantes instituciones económicas internacionales
de nuestro tiempo.
Esta Conferencia Ministerial se celebra en momentos significativos para
el sistema multilateral de comercio. Coincide con la conmemoración
del Cincuentenario del sistema, que en sí confiere dimensión
histórica y consecuencia a nuestras deliberaciones. El mundo
observará y escuchará lo que hagamos y digamos en los próximos
días. Esperará consenso y cooperación.
Pero más que ello, calibrará la fuerza de nuestro compromiso
con este sistema y nuestra capacidad de común liderazgo en una época
en que la globalización, de la cual el comercio es un elemento tan
importante, es tema de intenso debate público en todo el mundo.
Esta Conferencia es importante también porque tiene lugar en
un momento de transición, después de la primera Conferencia
Ministerial, en Singapur, pero antes de las negociaciones previstas para
fin de siglo y de las decisiones que tendremos que abordar en la próxima
Conferencia. Ello comporta un factor extremadamente liberador.
Nos permite proyectar nuestra imaginación colectiva hacia la orientación
y la finalidad futuras del sistema de comercio, libres por una vez de las
cortapisas del encierro en posiciones negociadoras y de los plazos.
Nos alienta a levantar las anteojeras de los estrechos intereses sectoriales
o nacionales y a centrarnos en el mayor bien de la entera comunidad comercial.
Y esta Conferencia se celebra en momentos en que los desafíos
-así como las oportunidades- de una economía globalmente
interdependiente son más evidentes que nunca. La reciente
inestabilidad financiera en el Asia Sudoriental ha lanzado ondas expansivas
por todo el mundo. Lo que hace tan significativa esta crisis es que
nuestro comercio y nuestra integración son actualmente mucho más
omnipresentes que en cualquier época anterior. Es significativa
también porque subraya la importancia vital del sistema multilateral
de comercio para mantener abiertos los mercados, restablecer la confianza
de los inversores e impedir la propagación del contagio. Pero
es significativa en otro aspecto: nos dice que, a menos que continuemos
fortaleciendo los soportes institucionales de nuestra economía mundial,
parecemos destinados a recaer en crisis análogas en el futuro, con
repercusiones quizás aún más graves.
Esta es la hora de la visión y la imaginación. El
ritmo de cambio de la economía mundial no sólo suscita la
expectativa pública respecto de nuestro sistema, sino que exige
respuestas. Nada más que en los 12 últimos meses hemos
llegado a acuerdos sobre telecomunicaciones, tecnología de la información
y servicios financieros, acuerdos cuya importancia el Director General
Renato Ruggiero ha comparado acertadamente con la de una gran Ronda de
negociación. También hemos emprendido, a través
de la Reunión de Alto Nivel sobre los Países Menos Adelantados,
un camino que dará un impulso importante a la integración
de las economías más pobres del mundo en el sistema mundial
de comercio. Frente a la turbulencia y la incertidumbre económicas,
nuestros Miembros han demostrado la visión y el valor de seguir
políticas de liberalización que son esenciales para la estabilidad,
el crecimiento y el desarrollo en el mundo.
Sin embargo, a pesar de estos
adelantos, las fronteras de nuestra economía
mundial siguen llevándonos la delantera. Nuevas tecnologías,
como el comercio electrónico, están convirtiendo rápidamente
en obsoletos los instrumentos de política tradicionales y nos obligan
a encontrar nuevas formas de coordinar nuestros intereses comunes a través
de un espacio económico sin fronteras.
Esta Reunión Ministerial comprende dos temas básicos:
la aplicación y las actividades futuras. Estos temas no están
desvinculados entre sí. El éxito que tengamos en aplicar
los compromisos y cumplir las obligaciones existentes -conforme al espíritu
y a la letra de los compromisos suscritos en la Ronda Uruguay- será
la señal más clara posible de la capacidad del sistema para
asumir compromisos más amplios y profundos. La medida en que
nuestros países estén preparados para participar en el sistema
de comercio será el criterio que nos permitirá determinar
si hemos creado una economía verdaderamente mundial o una economía
en cuyos márgenes aún aguardan muchos millones de personas.
Todos nosotros tenemos sumo interés en abordar estas cuestiones
en forma centrada, constructiva y eficiente.
Pero además tenemos una responsabilidad
-que constituye también
una oportunidad- dirigir nuestra mirada más allá de esta
reunión y de este siglo, para dar una nueva orientación al
sistema de comercio en los años venideros. No estamos aquí
para promover la liberalización por la liberalización misma.
Al contrario, compartimos el compromiso de liberar el comercio multilateral
no como un fin en sí sino como un medio esencial para alcanzar fines
mucho más importantes. Detrás de cada una de las líneas
de las 20.000 páginas de los Acuerdos de la OMC hay millones de
trabajadores y agricultores, empresarios y profesionales que desean mejorar
la salud y la seguridad de sus familias, liberarse del fantasma del desempleo
y ofrecer a sus hijos un futuro mejor. Detrás de cada negociación
de adhesión hay millones de ciudadanos que desean tener su parte
en aquello cuyos beneficios todos nosotros disfrutamos: un sistema
consagrado a la apertura, el intercambio mutuo y la libertad de elección.
Teniendo presente este
objetivo, declaro abierto este segundo período
de sesiones de la Conferencia Ministerial.
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