|
Desde el último período de sesiones de la Conferencia
Ministerial que se celebró en Singapur, el sistema multilateral
de comercio ha conseguido muchos éxitos. Hemos concluido acuerdos
sobre telecomunicaciones básicas y sobre servicios financieros y
hemos puesto en aplicación el Acuerdo sobre Tecnología de
la Información. En conjunto, el valor de esos acuerdos es
equiparable al de una nueva ronda: la ronda sobre finanzas y tecnología
para el siglo XXI. Contamos con un sistema de solución de
diferencias que está funcionando bien y al que recurren un número
cada vez mayor de Miembros. En particular, los países en desarrollo
están utilizándolo más que en ningún otro momento
anterior. Hemos adoptado medidas para mejorar la participación
de los países menos adelantados en el sistema de comercio y para
incrementar nuestra cooperación en un plan integrado de acción
con otros organismos internacionales. Hemos celebrado con éxito
seminarios sobre comercio y medio ambiente y sobre facilitación
del comercio, en el marco de nuestro diálogo permanente con la comunidad
más amplia a cuyo servicio estamos. Y en este momento celebramos
este segundo período de sesiones de la Conferencia Ministerial y
la conmemoración del Cincuentenario del sistema, que reunirán
por primera vez en la OMC a un grupo muy importante de dirigentes para
examinar el futuro del sistema y su contribución a la economía
mundial.
Aunque, desde cualquier punto de vista, se trata de una serie de éxitos,
no debemos ignorar el hecho de que vivimos en una época de cambio,
en la que sigue existiendo un grado inaceptable de pobreza y desigualdad.
Los trastornos que han experimentado las economías de Asia nos han
recordado hasta qué punto nuestro mundo es interdependiente.
El mensaje más importante que podemos enviar desde esta reunión
es un mensaje de unidad. Ahora más que nunca, el sistema multilateral
de comercio constituye un factor de estabilidad y cooperación.
Ese sistema ha agrupado a 132 países en el marco de normas internacionales
comunes, acordadas por consenso y ratificadas por los parlamentos nacionales.
La fuerza del sistema se basa fundamentalmente en nuestra solidaridad y
en nuestra unidad de propósitos.
Unidad significa responsabilidad común y nuestra responsabilidad
común es la aplicación de los compromisos vigentes.
Todos nosotros reconocemos que la bondad de nuestro sistema de normas comerciales
no es mayor que la de su aplicación. La aplicación plena
de nuestro sistema es imprescindible para su credibilidad y para sus posibilidades
de asumir responsabilidades futuras.
Hemos de analizar la forma en que podemos reforzar la capacidad de cada
uno de los Miembros para cumplir plenamente sus compromisos. Y hemos
de reconocer que la respuesta a ese problema reside en gran parte en el
mejoramiento del funcionamiento de los órganos actuales de la OMC,
y especialmente del Consejo General.
En relación con la cuestión básica de la aplicación
no hay ningún aspecto que nos divida realmente. Pero tampoco
hay ningún aspecto en el que discrepemos en relación con
la otra responsabilidad principal de esta Conferencia Ministerial, la de
poner en marcha un proceso amplio que responda al estatuto básico
de la OMC y a los compromisos que ustedes han contraído ya.
Este proceso debe preparar las decisiones que ustedes tendrán que tomar, en el tercer período de sesiones de la Conferencia Ministerial,
para llegar a un programa equilibrado de nuestra futura labor.
Por último, permítanme decir algo acerca de temas que
tienen una trascendencia más amplia. En primer lugar, sería
un error subestimar los efectos de los trastornos financieros de Asia.
Sus repercusiones en las cuentas corrientes sólo están empezando
a dejarse sentir, lo que significa que las presiones proteccionistas se
harán mucho más intensas. Es necesario que esta Conferencia
dé signos claros de que ustedes tienen la intención de resistir
esas presiones, porque el camino que lleva a un crecimiento renovado pasa
por un comercio abierto.
En segundo
lugar, debemos ser firmes en nuestros esfuerzos por ayudar
a los países en desarrollo a participar más en esta Organización
y en el conjunto del sistema de comercio. Deseo reiterar mi llamamiento
a que se mejore constantemente el libre comercio de los productos de exportación
de los países menos adelantados. Hemos establecido un método
más integrado para la creación de capacidades en esos países.
Estamos conectando rápidamente a los países menos adelantados,
por Internet, con todos los recursos y competencia de la OMC -símbolo
poderoso del nuevo tipo de diálogo que las nuevas tecnologías
hacen posible. Debemos enorgullecernos de esta iniciativa, pero podemos
hacer mucho más.
En tercer
lugar, no debe subestimarse la creciente presión que
se ejerce sobre el sistema multilateral de comercio para que dé
respuesta a las cuestiones que son auténticas preocupaciones públicas,
pero cuya solución no puede estar exclusivamente en el sistema de
comercio. En cuanto las personas hablan hoy del comercio, surgen
otras cuestiones: la inestabilidad financiera, el desarrollo, la
marginalización, la protección del medio ambiente, las condiciones
sociales, el empleo, la salud pública, o la diversidad cultural.
Sería un error que el sistema internacional de comercio ignorase
estas cuestiones o no hiciese la contribución que puede hacer.
Tenemos que mejorar nuestra capacidad de respuesta, dentro de nuestras
propias normas e instituciones, a las interrelaciones que sin duda existen,
mostrando que las distintas políticas que se requieren pueden apoyarse
entre sí y no ser contradictorias. Ejemplo de ello es nuestro
Comité de Comercio y Medio Ambiente, que sin duda necesita un impulso
político renovado.
Para avanzar en esta dirección se necesita evidentemente más
información sobre nuestra función y más diálogo.
Después de esta Conferencia dedicaré una parte considerable
de mi tiempo a tratar de mejorar la información y el diálogo
con la sociedad civil, teniendo en cuenta los puntos de vista de todos
los Miembros de la OMC y las normas que ustedes me han dado.
Lo esencial es que el sistema multilateral de comercio es cada vez más
esencial para una mejor gestión de la economía mundial por
su naturaleza normativa, de consenso y o discriminatoria. Espero
que esta Conferencia sea ante todo una ocasión en que aparezca la
unidad de los Miembros dentro del sistema, que es de todos ustedes.
|