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El sistema multilateral de comercio: desafíos y oportunidades
[1] Es ésta una importante ocasión para brindar por el éxito del sistema
multilateral de comercio
y para reflexionar sobre su futuro.
[2] Junto con las instituciones de Bretton Woods, el GATT ha sentado las bases de la
prosperidad
mundial en la posguerra. Gracias a un sistema no discriminatorio de normas que regulan el comercio
internacional, ha apoyado el firme crecimiento del comercio y la producción en la
posguerra.
Sin el
sistema multilateral de comercio, el mundo no sería tan próspero como lo es
hoy, ni
tampoco tan
pacífico.
[3] Los beneficios del comercio multilateral no pueden distribuirse de manera uniforme por
decreto.
Cada país tiene que competir para obtener su parte de los beneficios utilizando su propio
esfuerzo,
su eficiencia y su competitividad. La competencia es dura, pero cada país puede encontrar
esferas
en las que le sea posible obtener buenos resultados.
[4] Los países en desarrollo han demostrado que esto es cierto. A lo largo del
último decenio,
su participación en el comercio mundial ha aumentado del 20 al 25 por
ciento, mientras que su
participación en el comercio de manufacturas se ha duplicado, pasando del 10 al 20 por
ciento.
[5] Sin embargo, el extraordinario éxito del GATT es bastante reciente. Las
"políticas del egoísmo
nacional" seguidas durante el período de entreguerras fueron desastrosas para el comercio
y la economía
mundial y contribuyeron a que estallara la segunda guerra mundial. El principio de la nación
más
favorecida es, en gran medida, un fenómeno de la posguerra, y aún no se ha afianzado
firmemente.
La crisis financiera de Asia
[6] A pesar de sus éxitos, el sistema multilateral de comercio se enfrenta con grandes
desafíos.
Su primera prueba importante es la crisis financiera que sigue afectando a Asia. Esta crisis hizo
desaparecer una parte importante de la riqueza pública y privada de los países
afectados.
Sus
consecuencias sistémicas constituyen una preocupación más seria. El desarrollo
económico de los países
de reciente industrialización, los denominados "tigres", parece haber tomado un
camino errado. Tal
vez no se pueda considerar ya que la liberalización del comercio, las corrientes de capital y las
inversiones sean el modelo adecuado para el crecimiento, sino que es la causa fundamental del
colapso
financiero de esos países. Esta conclusión sería incorrecta, pero es posible que la
situación se perciba
así cada vez más.
[7] Aún más peligrosos son los errores que puedan cometer las economías
desarrolladas en sus
respuestas políticas. Los países asiáticos afectados se recuperarán, porque
podrán exportar a precios
reducidos debido a la depreciación de sus monedas, lo que dará lugar a una fuerte
presión política
en los principales mercados, con el fin de proteger a las ramas de producción
afectadas. Es
posible
que se recurra cada vez más a las salvaguardias y las medidas antidumping para proteger a las
ramas
de producción nacionales de la competencia de las economías asiáticas en fase de
recuperación. Las
recientes protestas de los trabajadores en Europa tal vez sean una señal que anuncie estas
medidas de
cierre de los mercados.
Cómo abordar el regionalismo
[8] Si el sistema multilateral de comercio no apoya la recuperación de las
economías asiáticas que
se encuentran en dificultades, habrá una mayor demanda de acuerdos bilaterales y
regionales.
Ello
quedó demostrado a finales del decenio de 1980, cuando cobraron gran impulso los acuerdos
regionales,
debido al temor de que fracasara la Ronda Uruguay. En la actualidad, están en vigor
más de
100 acuerdos bilaterales o regionales. Lógicamente, estos acuerdos son contrarios al
principio NMF.
Es motivo de preocupación el hecho de que los países elijan el regionalismo en un
momento en que
el sistema multilateral de comercio prospera. El regionalismo no permite lograr la misma eficiencia
que un acceso equitativo en el marco de un sistema multilateral de comercio. La proliferación
de los
acuerdos comerciales regionales podría fragmentar la economía mundial en bloques
comerciales competidores, que, con el tiempo, podrían crear diferencias económicas y convertirse en
una causa
fundamental de tensiones en el mundo y, posiblemente, de conflictos. Temo el día en que la
economía
mundial esté dividida en enormes bloques comerciales como el Área de Libre Comercio
de las Américas,
el Mercado Único Europeo ampliado, una Esfera de Prosperidad de la Gran Asia y un Bloque
Económico
de la Nueva África.
[9] Es esencial que las iniciativas regionales fortalezcan el sistema multilateral de comercio en
lugar de apartarse de él. Poder manejar la relación entre la liberalización regional
y multilateral del comercio, y asegurar que los acuerdos de integración regional permitan una mayor
liberalización del
comercio en el marco del sistema multilateral de comercio, será un desafío para la
OMC.
Marginación
[10] Otro problema fundamental con que se enfrenta el sistema multilateral de comercio es la
marginación de los países menos adelantados. Muchos países pequeños y
menos adelantados sólo
desempeñan una función marginal en los foros comerciales
internacionales. Tropiezan
con dificultades
considerables para participar en la formulación de las políticas y para cumplir sus
obligaciones en el
marco del GATT/OMC. Esta falta de participación efectiva también se da en el caso del
creciente
número de países que están esperando para poder adherirse a la OMC, de los
cuales los más importantes
son China y Rusia. Por consiguiente, debe encontrarse la manera de que sean admitidos prontamente
como nuevos miembros estos países en particular los que tienen una importante
participación en el comercio.
Avances tecnológicos
[11] Por último, los avances de la tecnología de las telecomunicaciones
constituirán un desafío en
lo que respecta a la noción tradicional de fronteras nacionales. La llegada de la era de la
tecnología
de la información y del comercio en el ciberespacio requiere que se reexaminen las definiciones
existentes
del comercio transfronterizo, que son la base de la OMC. También tendrá repercusiones
en los aspectos
de la protección de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el
comercio. La
OMC tendrá
que adaptar sus normas a los cambios del entorno tecnológico.
El futuro
[12] El sistema multilateral de comercio existente habrá de hacer frente a duras pruebas y
desafíos.
Esperemos que la historia y los logros alcanzados en el pasado en lo que se refiere a un comercio
más
libre nos sirvan de guía para adoptar las decisiones adecuadas para el
futuro. El GATT y el
sistema
multilateral de comercio abierto han permitido que los países compitan pacíficamente sin
tener que
recurrir a la guerra para construir imperios comerciales y mantener al margen a sus rivales
económicos.
La OMC debe asumir ahora esa responsabilidad, y podrá hacerlo con éxito si tiene claro
lo que puede
y debe lograr al perseguir su objetivo fundamental de liberalización del comercio multilateral.
Singapur
desea que en el programa de la OMC para el siglo XXI figure una nueva ronda de negociaciones
comerciales. El Cincuentenario del sistema multilateral de comercio es una oportunidad adecuada
para
sembrar la idea de que se celebre una nueva ronda en la que se aprovechen los logros alcanzados por
el sistema en el pasado.
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