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Presentación
del Informe del Consejo General
Tengo el honor de presentarles hoy el informe del Consejo General sobre
los trabajos de la OMC desde la Conferencia Ministerial celebrada en Singapur.
Los 36 órganos permanentes de la Organización y los 31 grupos
de trabajo creados para negociar la adhesión de los Miembros han
emprendido y llevado a cabo una gran labor. Sin embargo, es mucho
lo que queda por hacer. Es para mí motivo de orgullo haber
podido trabajar en esta importante actividad con tantos sobresalientes
representantes de todos los países. La tarea que actualmente
deben desempeñar los delegados ante la OMC es muy exigente e importante.
Casi una cuarta parte del total de las mercancías y servicios producidos
en el mundo se venden en los mercados internacionales -en el marco de normas
radicado en la OMC.
Deseo rendir tributo a nuestro Director General, Renato Ruggiero.
Es un infatigable y sobresaliente defensor de la OMC. Ha llevado
lejos y colocado alto el estandarte de la liberalización del comercio.
Cuando los gobiernos han ido enfrentándose a los desafíos
de una economía internacional cada vez más interdependiente,
él ha insistido en el valor de un sistema de comercio basado en normas. Gran parte del éxito de los primeros tiempos de la
Organización se debe a su liderazgo y energía. Ha desempeñado
una función clave en la preparación de esta Conferencia Ministerial,
particularmente en las consultas destinadas a preparar el proyecto de declaración
para someterlo a la consideración de los Ministros. De hecho
es extraordinario en esta organización que hayamos podido convenir
en el texto de un proyecto de declaración para presentarlo a la
consideración de los Ministros. Ello debe permitir a los Miembros
aprovechar plenamente las sesiones de trabajo de esta Conferencia Ministerial
para intercambiar opiniones sobre los importantes asuntos que figuran en
el programa de la OMC. Las deliberaciones de ustedes nos orientarán
para llevar adelante el programa de trabajo que establezcan.
Deseo insistir en la importancia de mantener en la OMC el equilibrio
adecuado entre la función de los representantes y delegaciones
permanentes,
por una parte, y la función del Director General y la Secretaría,
por otra. La OMC es una organización impulsada por sus Miembros,
que encarna un acuerdo comercial en el que se establecen los derechos y
obligaciones que rigen las relaciones comerciales de los Miembros.
Para el éxito de la OMC es esencial que sus Miembros sean activos.
Pero los Miembros de la OMC también esperan del Director General
y de la Secretaría liderazgo, asistencia y asesoramiento.
El poder de decisión debe incumbir siempre a los Miembros, pero
la Organización necesita una Secretaría que ofrezca ideas
sobre posibles maneras de dar solución a los muchos desafíos
que se nos presentan.
Las disposiciones tomadas para preparar esta
Conferencia, que implican
una estrecha cooperación entre el Director General y yo, en tanto
que Presidente del Consejo General -en cierto sentido el representante
de los Miembros durante este año-, han conseguido un buen equilibrio.
Creo que pueden ser un modelo útil para el futuro.
Tengo asimismo el agrado de observar que el Consejo General ha adoptado
finalmente una decisión encaminada a establecer el 1º de enero
de 1999 una Secretaría de la OMC independiente, que sustituirá
a las disposiciones transitorias que están en vigor desde hace más
de 50 años. Insto a todos los Miembros a que cooperen con
prontitud en los necesarios trabajos técnicos de apoyo, para que
la decisión llegue a ser plenamente efectiva.
Les deseo éxito en sus importantes deliberaciones de esta
semana.
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