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“En
los próximos días, ministros de comercio en representación de más
de 130 gobiernos de nuestros países Miembros se reunirán y se
esforzarán por establecer el marco del sistema mundial de comercio
del siglo XXI”, dijo.
“En
lo que a las negociaciones de la semana próxima se refiere, es
importante tener presente que una gran parte de nuestra labor en
Seattle estará dedicada a sentar la base de las futuras negociaciones.
No nos cabe duda de que serán intensas las negociaciones sobre
agricultura y servicios. Por sí solos, estos dos sectores comprenden
más de dos tercios de la producción global, y los nuevos acuerdos
destinados a liberalizar el comercio en esas esferas de actividad
ofrecen la perspectiva de un gran beneficio para los gobiernos de
todos nuestros Miembros, tanto el modesto como el poderoso.”
“Se
pueden incluir asimismo otros sectores para las futuras negociaciones:
comercio y medio ambiente, comercio y competencia, comercio e
inversiones y comercio de textiles son tan sólo algunos sobre los que
ciertos gobiernos desearían que se negociase. Otros gobiernos
insistirán tal vez en que se prosiga la labor exploratoria en vez de
iniciar las negociaciones. Para muchos países en desarrollo, es
cuestión de gran importancia la aplicación de los acuerdos vigentes.
Y para ello se habría de hallar la manera de ayudar a los países en
desarrollo que intentan poner en práctica sus a menudo complicados
compromisos con la OMC.”
“Aunque
esas negociaciones no darán resultados definitivos durante varios años,
hay esferas de actividad en las que podemos alcanzar un acuerdo en
esta Conferencia Ministerial. Sin duda, cabe pensar que podemos
alcanzar acuerdos marco sobre la transparencia en la contratación pública
y la facilitación del comercio. El fruto de los acuerdos en esas
materias no podría ser sino beneficioso para todos los gobiernos, y
no digamos para los contribuyentes y los consumidores.”
“También
existe la posibilidad de prorrogar la moratoria sobre los derechos
aplicados a las transacciones del comercio electrónico.”
El
Sr. Moore, que tomó posesión de su cargo el 1º de septiembre de
1999, dijo que había dedicado la mayor parte de su tiempo y esfuerzo
en los tres últimos meses a la preparación de esta conferencia.
Reiteró que, en su calidad de Director General, sus prioridades y
cometidos eran los siguientes:
- Apoyar
y ayudar a los países para que obtengan el resultado más
equilibrado posible de las negociaciones de Seattle y las que
ulteriormente se celebren, y para que ese resultado beneficie
verdaderamente a las economías más pobres.
- Propugnar
las ventajas que, tanto para las economías poderosas como para
las de los países en desarrollo y los menos adelantados, ofrece
un sistema comercial más abierto, sistema que -dijo- sea capaz de
mejorar el nivel de vida y forjar un mundo más próspero y seguro.
- Fortalecer
la OMC y su sistema y sus normas, preservar y reforzar su reputación
de integridad y equidad y remodelar la organización para que
refleje la nueva realidad de sus Miembros y sus necesidades.
“Uno
de los objetivos que personalmente desearía que se alcanzase en la
Conferencia Ministerial de Seattle -dijo- es un acuerdo sobre un
conjunto de medidas destinadas a ayudar a los países menos
adelantados. En total, esas naciones representan tan sólo un 0,5 por
ciento del comercio mundial. Pero además, en muchos casos afrontan
obstáculos a la importación mayores que los aplicados a los
productos procedentes de los países más ricos. La supresión de
TODOS los obstáculos a las importaciones procedentes de los PMA
brindaría una oportunidad a quienes desesperadamente necesitan
nuestra ayuda.”
“Asimismo,
desearía que los gobiernos de los Estados Miembros accediesen a
aumentar la cuantía de los fondos que dedicamos a la asistencia técnica
y a la formación. Es de interés de todos y cada uno de nosotros
lograr que todos nuestros gobiernos puedan participar en las
negociaciones venideras. Sin la preparación y la asistencia adecuadas
de la OMC, muchos gobiernos de los PMA no tendrán esa oportunidad. No
es mucho lo que pedimos, 10 millones de francos suizos, y estoy
convencido de que los gobiernos convendrán aquí en ayudarnos a ese
respecto.”
“Por
supuesto, todas estas cuestiones las decidirán los gobiernos de los
países Miembros. Cualquier acuerdo al que se llegue aquí o más
tarde en Ginebra habrá de ser aprobado por los Consejos de Ministros
y luego ratificado por los Parlamentos o Congresos para que pueda
entrar en vigor. Además, no se llegará a ningún acuerdo sobre esas
cuestiones sin un consenso previo de todos nuestros gobiernos.”
“Mi
cometido en este proceso es facilitar las negociaciones y procurar que
el resultado sea equilibrado, justo y equitativo. Estoy persuadido de
que ese resultado puede alcanzarse con una sólida preparación, una
intensa labor y buena voluntad.”
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