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La UNCTAD calcula que
en una transacción aduanera media intervienen entre 20 y 30 partes
diferentes, 40 documentos, 200 elementos de datos (30 de los cuales se repiten 30 veces como
mínimo) y
la necesidad de volver a escribir, por lo menos una vez más, entre el 60 y el 70 por
ciento de todos los datos. Con la reducción de aranceles en todo el
mundo, se ha dicho
que el costo que supone cumplir con las formalidades aduaneras supera en muchos casos el
importe de los derechos que se han de abonar. En el entorno comercial moderno de
producción y suministro justo a tiempo, los comerciantes necesitan que el
despacho de mercancías sea rápido y previsible. En un estudio del APEC se calculó que
los programas de facilitación del comercio generarían utilidades del orden del 0,26 por
ciento del PIB real para el APEC, es decir, casi el doble de las utilidades previstas como
resultado de la liberalización arancelaria, y que los ahorros en los precios de
importación que reportarán a los países en desarrollo de la región se cifrarán entre
el 1 por ciento y el 2 por ciento de su cuantía.
Los analistas señalan
que la razón por la que muchas empresas pequeñas y medianas, cuya participación
conjunta en la creación del PIB en muchas economías llega a ser del 60 por ciento, no
son agentes activos en el comercio internacional tiene que ver más con el papeleo que con
los obstáculos arancelarios. Para las empresas que normalmente no expiden mercancías en
grandes cantidades, los obstáculos administrativos suelen ser demasiado elevados para que
los mercados extranjeros les resulten atractivos.
Para las economías de
los países en desarrollo, la ineficiencia en esferas como la práctica aduanera y el
transporte pueden ser un impedimento para la integración en la economía mundial y es
probable que menoscabe gravemente la competitividad de las exportaciones o la corriente de
inversiones extranjeras directas. La facilitación del comercio beneficiará no sólo a
los importadores y consumidores que enfrentan un alza de precios resultante del papeleo en
su propia administración de importaciones, sino también a los exportadores. Hay un
interés creciente entre los exportadores de los países en desarrollo por eliminar los
obstáculos administrativos en otros países en desarrollo a los que actualmente destinan
el 40 por ciento de su comercio de productos manufacturados.
Las normas de la OMC
abarcan una variedad de disposiciones que tienen la finalidad de mejorar la transparencia
y establecer normas mínimas de procedimiento en aspectos relativos a la administración
del comercio, como es el caso de los artículos VIII y X del GATT de 1994, y los Acuerdos
sobre Procedimientos para el Trámite de Licencias de Importación, sobre Obstáculos
Técnicos al Comercio o sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias. Aun
así, la OMC no cuenta con disposiciones específicas sobre procedimientos aduaneros o en
lo relativo al cruce de fronteras, excepto las que figuran en el Acuerdo sobre Valoración
en Aduana. En el artículo VIII del GATT de 1994 simplemente se reconoce la necesidad de
reducir al mínimo los efectos y la complejidad de las formalidades de importación y
exportación y los requisitos relativos a los documentos conexos exigidos.
La facilitación del
comercio se agregó al programa de la OMC en la Conferencia Ministerial de Singapur en
1996, cuando los Ministros pidieron al Consejo del Comercio de Mercancías que realizara
un programa de trabajo con objeto de evaluar si procedía establecer normas en la OMC en
lo referente a la simplificación de los procedimientos comerciales.
En el Consejo del
Comercio de Mercancías, las delegaciones han acordado que la simplificación de los
procedimientos comerciales pueden traducirse en ahorros considerables de tiempo, dinero y
recursos humanos que beneficiarían a todas las economías sin excepción. Algunas
delegaciones han subrayado que la automatización y el uso de la tecnología de la
información no sólo reduciría el volumen de papeleo sino que también aumentaría la
eficiencia de las administraciones de aduanas. Un Miembro relató que la instalación de
un sistema de despacho de aduana automatizado había reducido el tiempo necesario para el
despacho de cargas marítimas de un promedio de 26,1 horas a 5,6 horas, y para el despacho
de cargas aéreas de 2,3 horas a 0,7 horas. Otro Miembro señaló que al permitirse que
los exportadores rellenaran electrónicamente los documentos de aduanas se había reducido
el tiempo necesario para cumplir todos los requisitos relativos a la información a un
lapso de 15 a 30 minutos.
Un cierto número de
delegaciones son partidarias de un acuerdo de la OMC sobre facilitación del comercio que
tenga la finalidad de reducir los obstáculos administrativos en lo relativo a las
transacciones de importación y exportación y de agilizar el paso y la internación de
las mercancías. Dicen que un acuerdo de esta naturaleza respaldaría la reforma aduanera
y los esfuerzos de modernización de los Miembros y velaría por que los mismos principios
fuesen aplicados en todo el mundo. La Comunidad Europea, los Estados Unidos, Corea y Suiza
han propuesto que, en Seattle, se inicien negociaciones sobre esta cuestión. in fact
proposed the launching, in Seattle, of negotiations towards such an agreement.
Aunque admiten los
beneficios de la facilitación del comercio, algunas otras delegaciones ponen en duda la
necesidad de un acuerdo vinculante de la OMC en esta esfera que esté sujeto a las normas
sobre solución de diferencias. Dicen que un acuerdo de esa índole haría más pesada la
carga que representa la cuestión de la aplicación para los países en
desarrollo, que
carecen de recursos para modernizar los servicios de aduana. Han pedido, en
cambio, un
programa amplio de asistencia técnica en facilitación del comercio y un estímulo a la
labor en curso en esta esfera en distintos órganos de la OMC, por
ejemplo, la conclusión
de las negociaciones sobre la armonización de normas de origen, y en otras organizaciones
internacionales como la Organización Mundial de Aduanas.
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