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El Sr.
Mike Moore, nuevo Director General de la Organización Mundial del
Comercio, recalcó sus
prioridades para la próxima Conferencia Ministerial de Seattle en la primera conferencia
de prensa que ha dado en Ginebra desde que asumió su cargo el 1º de
septiembre.
El Sr.
Moore, primer Director General no europeo al frente de la OMC, subrayó la importancia de
que en Seattle se logre un resultado equilibrado que responda a las necesidades de todos
los gobiernos Miembros de la OMC.
"El
común de la gente acogió el inicio de la Ronda Uruguay con apatía; la posibilidad de
iniciar una nueva ronda en Seattle suscitará reacciones más intensas, algunas positivas
y otras no tanto", afirmó.
"En
esta oportunidad no podremos quejarnos de que haya apatía. Ante la falta de un conflicto
mundial entre 'ismos', hay quienes han escogido centrar su ira en la mundialización. De
esta suerte, la OMC ha pasado a ser denigrada. Esta situación exige nuevas aptitudes a
nivel de los gobiernos y de la comunidad internacional a fin de persuadir a los ciudadanos
de las naciones prósperas que expresarán su protesta, se manifestarán y reclamarán la
creación de barreras para impedir la entrada de los productos procedentes de los países
pobres que necesitan desesperadamente tener oportunidades de trabajo y de ingresos para
sus familias y a fin de obtener la adhesión de esos ciudadanos. Incluso en los países
desarrollados hay gran número de personas que recelan del comercio internacional. No
obstante, decenas de millones de empleos en los países de la OCDE están relacionados
directamente con las exportaciones y las inversiones en el extranjero.
En los
Estados Unidos, un tercio de los nuevos empleos están relacionados con la exportación.
Habida cuenta de la evolución de la economía mundial, es una función importante del
Director General de la OMC abogar por que los mercados de los países ricos se mantengan
abiertos a los productos de los países más pobres. ¿Pueden imaginarse las consecuencias
económicas -y por ende sociales y políticas- que hubiera tenido el cierre de los
mercados del norte durante la reciente crisis asiática?
Se trata
también de una cuestión moral. En la actualidad el mundo está polarizado en función de
la pobreza y de las oportunidades como una vez estuvo polarizado por la guerra fría.
Juzgaré mi mandato por la medida en que hayamos mejorado las condiciones y oportunidades
de las economías más vulnerables.
La
prioridad es Seattle, pero la Conferencia Ministerial de Seattle sólo podrá considerarse
un éxito si se obtiene un resultado equilibrado. Es necesario ayudar a todos los
gobiernos Miembros a que participen en el proceso. Por ello es preciso incrementar el
nivel y la concentración de la asistencia técnica de la OMC y de otras fuentes.
La OMC no
es el GATT, y la Reunión Ministerial de Seattle no se parecerá a la de Punta del Este.
Estamos en los cínicos años noventa y no en el optimisma decenio anterior. En los largos
meses del proceso de selección, muchos embajadores me han dicho en términos que no dejan
lugar a duda lo que se espera del Director General y de la institución, basada en normas,
que éste dirige en representación de sus gobiernos Miembros.
Mis
funciones y prioridades son claras:
- Apoyar
y ayudar a los países para que éstos obtengan de las negociaciones el resultado más
equilibrado, que beneficie realmente a las economías más vulnerables.
- Exponer
las ventajas que, tanto para las grandes naciones como para las más modestas, ofrece un
sistema comercial más abierto y las razones por las que éste puede mejorar el nivel de
vida y construir un mundo más próspero y más seguro.
-
Fortalecer la OMC, así como su sistema y normas, preservar y reforzar su reputación de
integridad y equidad y remodelar la Organización para que refleje la nueva realidad de su
composición y de las necesidades de sus Miembros.
Hoy,
todas las miradas están dirigidas a la Conferencia Ministerial de Seattle, en la que se
cifran grandes esperanzas. Nuestro objetivo es muy claro: mejores niveles de vida para
nuestros pueblos, dado que con un mayor nivel de vida se consiguen mejores servicios de
salud y sistemas de educación y un medio ambiente mejor y más seguro. Ha llegado el
momento de que yo y mis colegas en Ginebra y en las capitales nos pongamos manos a la
obra."
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