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El Sr. Michel Camdessus, Director Gerente del FMI, el Sr. James D.
Wolfensohn, Presidente
del Banco Mundial, y el Sr. Mike Moore, Director General de la OMC, han presentado
esta declaración conjunta a la Tercera Conferencia Ministerial de la OMC
Durante
los dos últimos años, que han sido difíciles para muchos de nuestros países miembros,
el sistema multilateral de comercio ha constituido un ancla de fuerza y estabilidad para
la economía mundial. Sus normas son un elemento esencial del marco de cooperación
internacional en materia de políticas económicas. Los efectos económicos y sociales
perjudiciales de las crisis financieras se han hecho sentir ampliamente, aunque las
consecuencias habrían sido mucho más graves si la crisis hubiese dado lugar a una
reacción de proteccionismo comercial. En la actualidad se está recuperando de forma
general la actividad económica mundial y se está volviendo a la estabilidad
macroeconómica. En estas circunstancias, es importante seguir dando muestras de una firme
resistencia al recurso a medidas comerciales restrictivas, y tomar nuevas medidas de
apertura de los mercados y de fortalecimiento de la competencia, con el fin de acrecentar
la contribución del comercio a la mitigación de la pobreza y al desarrollo.
La
pobreza afecta a una proporción intolerablemente grande de la población mundial. La
evolución hacia una economía mundial más abierta, integrada y competitiva ofrece
grandes posibilidades de fomentar el crecimiento y el desarrollo económico y social
necesarios para erradicar la pobreza. Sin embargo, los beneficios humanos y sociales de la
mundialización económica no se obtienen automáticamente, y la mundialización trae
consigo desafíos especiales para los países más pobres. Una tarea urgente para la
comunidad internacional, y una tarea a la que se han comprometido firmemente nuestras tres
organizaciones, es apoyar los esfuerzos de esos países por integrarse más plenamente en
la economía mundial.
Todos los
Miembros de la OMC se beneficiarán de una mayor participación de los países en
desarrollo en el comercio. Nos valdremos de la estrecha colaboración que existe entre
nuestras tres organizaciones para fortalecer la capacidad de los países en desarrollo
para aprovechar las nuevas negociaciones comerciales, así como su participación en la
OMC, con el fin de fomentar su desarrollo económico y social. Se deberá hacer que el
comercio, y la reforma de las políticas comerciales, sean instrumentos más efectivos de
reducción de la pobreza, sobre todo en los países más pobres, y nos proponemos
incrementar nuestro apoyo para que los países aprovechen las oportunidades que ofrece la
economía mundial como elementos clave de sus estrategias de reducción de la pobreza y de
desarrollo. El Marco Integral de Desarrollo del Banco Mundial, y los esfuerzos
realizados por éste y por el Fondo para desarrollar Estrategias de Reducción de la
Pobreza junto con los países y otros asociados para el desarrollo, pueden utilizarse para
vincular las repercusiones económicas, sociales y medioambientales del comercio a la
preparación y aplicación de respuestas institucionales y en materia de políticas y de
inversiones que sean amplias y coherentes.
La
liberalización del comercio y la reforma de las políticas comerciales, a pesar de sus
beneficios a largo plazo, requieren un ajuste económico que tiene consecuencias para el
empleo y otros efectos económicos y sociales. Estamos dispuestos a ayudar a los países a
emprender el proceso de ajuste y a incorporar las respuestas de política social y
económica necesarias, mediante el análisis de políticas, el desarrollo de redes de
protección y la asistencia financiera y técnica. Los asociados para el desarrollo de los
países que han iniciado el proceso de ajuste a las reformas comerciales también
deberían contribuir a este esfuerzo, especialmente asegurando un flujo suficiente de
recursos financieros hacia los países en desarrollo, para permitirles llevar a cabo de
forma completa sus programas de desarrollo económico y social.
Las
nuevas negociaciones de la OMC constituyen una excelente oportunidad para que los
gobiernos reafirmen colectivamente su compromiso con una amplia liberalización del
comercio internacional. Pedimos a los Miembros de la OMC que sean ambiciosos y
clarividentes al fijar sus objetivos de negociación. Las negociaciones pueden permitir la
obtención de resultados que mejoren el funcionamiento de la economía mundial y que creen
más oportunidades para los países en desarrollo. En particular, se podrían obtener
importantes beneficios de una mayor liberalización multilateral del comercio de los
bienes y servicios cuya exportación interesa particularmente a los países en desarrollo.
En las Reuniones Anuales del FMI y del Banco Mundial, los Ministros de Hacienda y
desarrollo acogieron con satisfacción los esfuerzos desplegados por lograr un mayor
acceso a los mercados de todos los productos de los países en desarrollo.
Se ha
llevado adelante la liberalización del comercio, tanto mediante la aplicación de los
resultados de la Ronda Uruguay y los acuerdos sobre telecomunicaciones y servicios
financieros y sobre productos de tecnología de la información concluidos posteriormente
en la OMC, así como mediante los esfuerzos autónomos de reforma del comercio. Estos
esfuerzos han pasado a ser un valioso factor de crecimiento de la productividad en la
economía mundial. Alentamos a los gobiernos a que continúen la liberalización del
comercio y las reformas de política conexas que se necesitan para corregir las
deficiencias estructurales y las distorsiones del mercado en sus economías. Creemos que
en el proceso de negociación de la OMC debe reconocerse el valor de las iniciativas
autónomas de liberalización del comercio. Estas iniciativas coadyuvan a la expansión
del comercio mundial y aportan beneficios reales no sólo a los países que las toman sino
también a sus interlocutores comerciales. Esto debe ser reconocido claramente en las
próximas negociaciones de la OMC, mediante la anotación de un crédito a los países que
consoliden sus medidas autónomas de liberalización del comercio de conformidad con las
normas de la OMC.
A medida
que aumenta la interdependencia de las economías nacionales, el fomento de la reducción
de la pobreza mediante un crecimiento sostenido, ampliamente compartido y de alta calidad
depende considerablemente de la cooperación intergubernamental destinada a lograr que las
políticas comerciales, financieras, macroeconómicas y de desarrollo se apoyen
mutuamente. El FMI, el Banco Mundial y la OMC tenemos una responsabilidad especial en
cuanto a la prestación de asistencia a nuestros gobiernos miembros en este
sentido, y
seguiremos trabajando en estrecha colaboración, en el marco de nuestros Acuerdos de
Cooperación, para ayudarles a lograr una mayor coherencia en la formulación de las
políticas económicas. La ayuda a los países en desarrollo, y en particular a los más
pobres, en las nuevas negociaciones de la OMC será un aspecto prioritario de nuestra
cooperación. Agradeceremos las sugerencias que nos hagan nuestros gobiernos miembros
sobre cualquier otra esfera que deseen que abordemos.
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