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Primera etapa volver al principio
Los países en desarrollo participan activamente
en las negociaciones sobre la agricultura y varios grupos han presentado
propuestas de negociación. En general, ponen de manifiesto intereses
diversos en el debate sobre la agricultura y las diferencias no siempre
están claras.
Por ejemplo, el Grupo de Cairns — que preconiza
una liberalización mucho más amplia del comercio de productos agropecuarios
— es una alianza que trasciende la línea divisoria entre países desarrollados
y en desarrollo. Catorce de sus 17 Miembros son países en desarrollo.
Al igual que la mayoría de los Miembros de la OMC, el Grupo de Cairns
también desea que se otorgue a los países en desarrollo algún tipo de
trato “especial y diferenciado” para que se tengan en cuenta sus necesidades.
Varios países en desarrollo han presentado propuestas
que propugnan condiciones claramente distintas para los países desarrollados
y los países en desarrollo. Algunas de esas propuestas son conjuntas
y la que tiene mayor número de autores es la presentada por el Grupo
Africano. Tres han sido presentadas por un grupo de 11 ó 12 países en
desarrollo. Otra de ellas ha sido comunicada por Miembros de la OMC
que forman parte de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN)
y de los cuales cuatro participan también en el Grupo de Cairns. También
se han recibido propuestas de los pequeños Estados insulares en desarrollo,
la CARICOM y diversos gobiernos Miembros como Swazilandia, Malí, la
India, Marruecos, Turquía, Egipto y Namibia.
En opinión de algunos países, las disposiciones
de la OMC deberían ser más flexibles de modo que los países en desarrollo
puedan apoyar y proteger su desarrollo agrícola y rural y asegurar el
sustento de sus poblaciones predominantemente agrícolas, cuyos sistemas
de explotación difieren bastante en cuanto a magnitud y métodos de los
sistemas utilizados en los países desarrollados.
Esos países aducen, por ejemplo, que las subvenciones
y la protección son necesarias para garantizar la seguridad alimentaria,
apoyar las actividades de las explotaciones agrícolas de pequeña magnitud,
compensar la falta de capital o impedir que las poblaciones migren a
las ciudades excesivamente congestionadas. Las propuestas de la India
y Nigeria, entre otras, hacen hincapié en las cuestiones relativas a
la seguridad alimentaria para los países en desarrollo.
Al mismo tiempo, algunos países en desarrollo
establecen una distinción clara entre sus necesidades y lo que consideran
que es el deseo de los países mucho más ricos de invertir grandes sumas
para subvencionar la agricultura a expensas de los países más pobres.
Muchos países en desarrollo se quejan de que
sus exportaciones siguen encontrando aranceles elevados y otros obstáculos
en los mercados de los países desarrollados y que los esfuerzos que
realizan para desarrollar las industrias de transformación se ven coartados
por la progresividad arancelaria (los productos transformados están
sujetos a derechos de importación más elevados que las materias primas).
Esos países quieren que los obstáculos de ese tipo se reduzcan sustancialmente.
Por otra parte, a algunos países en desarrollo
más pequeños les preocupa que los obstáculos a la importación en los
países desarrollados se reduzcan con demasiada rapidez. Dicen que dependen
de un reducido número de productos básicos para los que precisan actualmente
de un trato preferencial (como por ejemplo un régimen de franquicia
arancelaria), a fin de conservar su nivel de acceso a los mercados de
los países más ricos. A su juicio, una reducción demasiado rápida de
los aranceles corrientes menoscabaría el trato preferencial que se les
otorga. Para algunos países en desarrollo se trata de una situación
que no va a cambiar mayormente. En cambio, para otros como la CARICOM,
se trata de una situación transitoria, por lo que instan a que se contraigan
compromisos vinculantes en materia de asistencia técnica y financiera,
incluida la creación de un fondo de asistencia técnica, para que puedan
efectuar los ajustes necesarios.
Algunos países desarrollados y en desarrollo
han afirmado que todos los países en desarrollo deberían participar
en el proceso de liberalización y de integración en los mercados mundiales,
aun cuando las condiciones sean más flexibles para ellos. (En las negociaciones
de la Ronda Uruguay 1986-94, los participantes acordaron que las normas
y disciplinas negociadas se aplicarían por igual a todos los gobiernos
Miembros.)
Las estadísticas de la
OMC ponen de manifiesto que las exportaciones de productos agropecuarios
de los países en desarrollo en su conjunto han registrado un incremento
significativo. El comercio de productos agropecuarios aumentó globalmente
en cerca de 100.000 millones de dólares entre 1993 y 1998.2 De
esa cantidad la parte correspondiente a las exportaciones de los
países en desarrollo aumentó en 47.000
millones de dólares aproximadamente — de 120.000 a 167.000 millones
de dólares
durante ese período. Su participación en las exportaciones agrícolas
mundiales aumentó del 40,1 al 42,4 por ciento. Pero dentro de ese
grupo de países, algunos han registrado un deterioro de su balanza
comercial agrícola, dado que sus importaciones han aumentado a un
ritmo más rápido
que sus exportaciones. (Para más información, véase el documento
de antecedentes de la Secretaría de la OMC “Resultados logrados por
los países en desarrollo en el comercio de productos agropecuarios
1990-98”,
G/AG/NG/S/6 y Rev.1.)
Propuestas presentadas
en la primera etapa en las que se trata específicamente de los países
en desarrollo o en las que se dedica una parte importante a esos países
(otras varias propuestas contienen también partes dedicadas a
los países en desarrollo)
Compartimento desarrollo,
países productores de un único producto, pequeños Estados insulares
en desarrollo, trato especial y diferenciado: segunda etapa volver al principio
Esos cuatro temas estrechamente vinculados entre
sí fueron examinados en la reunión informal final de la segunda etapa
(y en las actas de la reunión formal figuran algunas observaciones).
Varias observaciones comprendidas en esos epígrafes fueron similares,
aunque existen algunas diferencias, en función de las propuestas específicas
contenidas en los documentos informales. Se menciona la relación existente
entre el compartimento desarrollo y el trato especial y diferenciado:
una delegación describe el compartimento desarrollo como un subconjunto
del trato especial y diferenciado, otra dice que es una “ampliación
operacional” del trato especial y diferenciado.
En términos generales, el debate giró en torno
a cómo tratar los problemas de los países en desarrollo en los resultados
de las negociaciones. Cabe destacar dos o tres tendencias en el debate:
- Orientación de
mercado o protección: se trata de determinar si debe concederse
a los países en desarrollo protección y ayuda especial (por ejemplo,
mediante la exención de determinados productos de todos los compromisos)
a fin de abordar sus situaciones específicas, o si es más eficaz la
liberalización con cierto grado de flexibilidad.
- Preocupaciones
únicas o compartidas en lo que respecta a los países en desarrollo
y desarrollados: si cuestiones tales como la seguridad alimentaria
y el desarrollo rural deben abordarse únicamente en relación con los
países en desarrollo, o si deben también abarcarse otros países tales
como las economías en transición y los países desarrollados.
- Deficiencias
únicas o comunes entre países en desarrollo: determinar si
las disposiciones deben aplicarse en general a todos los países en
desarrollo, o si determinados grupos de países en desarrollo necesitan
disposiciones adicionales. En este debate subyace la cuestión de si
un régimen comercial liberal beneficiaría a ciertos países en desarrollo
con ventajas inherentes en el sector agropecuario, o si otros países
en desarrollo resultarían perjudicados por un régimen comercial más
liberal.
El intercambio de opiniones se transforma en
un debate sobre la cuestión de si la “cláusula de habilitación” podría
revisarse. (La cláusula de habilitación corresponde oficialmente
a la
“decisión sobre trato diferenciado y más favorable, reciprocidad y
mayor participación de los países en desarrollo”.) Su adopción tuvo
lugar en el marco del GATT en 1979 y permite a los Miembros desarrollados
otorgar trato diferenciado y más favorable a los países en desarrollo.
Si bien ésta permite la flexibilidad, comprendido el trato especial
adicional para los países menos adelantados, se entiende que la Cláusula
exige que todos los países en desarrollo tengan, en general, acceso
al trato preferencial. (Véase aquí.)
En la reunión formal, ciertos países en desarrollo
(Malasia, Paraguay) dijeron que se oponían al restablecimiento de la
Cláusula de Habilitación e hicieron hincapié en que todos los países
en desarrollo por igual deberían tener acceso al trato especial y diferenciado.
Algunos otros países (Mauricio, Granada) manifestaron que todas las
cuestiones deberían estar abiertas a la negociación y que los Miembros
no deberían prejuzgar el resultado.
Detalles sobre el compartimento desarrollo:
segunda etapa volver al principio
Una propuesta hace referencia a disposiciones
que se aplicarían únicamente a los países en desarrollo y consistirían
en una flexibilidad general y no en políticas específicas prescritas.
El centro de atención serían los agricultores de bajos ingresos que
carecen de recursos, y asegurarse suministros de alimentos básicos.
Los medios serían los siguientes: exenciones de compromisos relacionados
con esos alimentos básicos, la posibilidad de negociación de aranceles
más elevados, permitir a los países en desarrollo utilizar salvaguardias
simples para proteger los alimentos básicos, la prohibición de que los
países desarrollados incurran en “dumping” en relación con los productos
agropecuarios, un fondo internacional de seguridad alimentaria, etc.
Otra propuesta coincide con la idea de las flexibilidades con respecto
a los países en desarrollo, pero se cuestiona la forma en que éstos
se abordarían.
Todos los oradores aceptan la necesidad de un
trato especial para los países en desarrollo. Diversos países en desarrollo
incorporan sus propias ideas al contenido del compartimento desarrollo,
comprendida la mejora del acceso a los mercados de los países desarrollados
y los compromisos vinculantes en materia de asistencia técnica. No obstante,
las opiniones difieren acerca de qué grupos de países deberían beneficiarse
de un determinado tipo de trato especial.
Muchos otros países en desarrollo (de diversas
agrupaciones) rechazan esta propuesta. En su opinión, ésta perjudicaría
al comercio entre países en desarrollo, en lugar de fomentarlo.
Afirman además que algunas de las ideas son opuestas a los principios
de la Declaración Ministerial de Doha, a saber, el objetivo de
lograr un sistema comercial agropecuario más orientado al mercado
mediante reducciones de la ayuda y la protección es válido para
todos los Miembros de la OMC.
Muchos países se oponen a la idea de que existan
diferentes conjuntos de normas para países desarrollados y en desarrollo.
Éstos advierten contra la adopción de políticas que aumenten la distorsión
del comercio. Algunos alegan además que, en lugar de aumentar los aranceles,
los países en desarrollo deben centrarse en las exportaciones de bajo
precio subvencionadas mediante la imposición de derechos compensatorios.
Determinados países dicen que también a ellos les afectan preocupaciones
tales como la seguridad alimentaria y el desarrollo rural. Muchos países
en desarrollo se oponen a hacer extensivas las disposiciones del compartimento
desarrollo, tales como las que tratan de la seguridad alimentaria, a
los países desarrollados.
Documentos formales
o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: nueve países en desarrollo (Cuba, El Salvador, Honduras, Kenya, Nigeria,
el Pakistán, la República Dominicana, Sri Lanka y Zimbabwe), Suiza,
Mauricio y el Japón>
Detalles
sobre los países productores de un único producto: segunda etapa volver al principio
La propuesta comprendida en este epígrafe prevé
la concesión de trato especial a esos países así como asistencia técnica
para ayudarles a diversificarse. Entre las ideas concretas cabe destacar:
la transparencia de las actividades de empresas multinacionales, similar
a las que rigen para las empresas comerciales del Estado; la mejora
del acceso a los mercados (comprendida la eliminación de las crestas
arancelarias, la progresividad arancelaria y los obstáculos no arancelarios);
los planes de estabilización de precios; el acceso a la tecnología;
la diversificación y la creación de capacidad.
Muchos países en desarrollo apoyan esos puntos.
Otros señalan aspectos en los que están de acuerdo tales como eliminar
las crestas arancelarias y la progresividad arancelaria. Algunos alegan
que la dependencia de un único producto puede obedecer a preferencias
comerciales en los mercados de países desarrollados. Otros afirman que
la cuestión de las empresas multinacionales constituye una buena razón
para la celebración de negociaciones sobre política en materia de competencia.
Otros señalan además que los acuerdos sobre productos básicos cuya finalidad
es la estabilización de los precios no han logrado los resultados previstos.
El debate abarca la cuestión de la reforma interna.
Determinados países en desarrollo afirman que han dejado de depender
de un pequeño número de productos básicos puesto que han logrado diversificarse,
incorporando otros productos agropecuarios y otros sectores económicos
como el turismo y el sector manufacturero. Dicen que la reforma interna
con frecuencia es necesaria para cualquier país que desee utilizar las
nuevas oportunidades comerciales. Otros países opinan que la diversificación
no siempre es posible.
Documentos formales
o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: el Grupo Africano, el Japón y Mauricio
Detalles sobre
los pequeños Estados insulares en desarrollo: segunda etapa volver al principio
Las propuestas comprendidas en este epígrafe
tienen por finalidad la concesión de trato especial a los pequeños Estados
insulares en desarrollo puesto que esos países se encuentran en lugares
remotos, son vulnerables a los desastres naturales, carecen de recursos
y de economías de escala. Entre los puntos detallados cabe citar: la
continuación de las preferencias comerciales y numerosas derogaciones
o exenciones con respecto a los compromisos.
Muchos otros países se solidarizan con los problemas
a que hacen frente esos países. Algunos añaden que el
Programa de Doha para el Desarrollo incluye cierta labor acerca
de las pequeñas economías. Varios países advierten que sería contraproducente
que existiesen demasiadas categorías de países. De nuevo el debate gira
en torno a la cuestión de si la protección y la ayuda adicionales constituyen
la mejor solución o si sería mejor incrementar la asistencia técnica
y ayudar a esos países a integrarse en una economía mundial más orientada
al mercado.
Y, una vez más, el debate incluye la cuestión
de si la diversificación es siempre posible mediante la reforma interna.
Documento formal
o documento no oficial presentado por: nueve países (Dominica,
Fiji, Jamaica, Madagascar, Mauricio, Papua Nueva Guinea, Santa Lucía,
San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tabago), el Japón y Mauricio
Detalles sobre el trato
especial y diferenciado: segunda etapa volver al principio
Este debate es similar al del compartimento
desarrollo, pero se incorporan dos documentos sobre programas de cultivos
que sean sustitutos de los estupefacientes ilícitos. Una vez más, el
debate gira en torno a si se requiere protección y ayuda o si la solución
radica en la orientación de mercado (y la reducción de la protección
y la ayuda en los países desarrollados); y también a si determinadas
propuestas podrían afectar al comercio entre países en desarrollo.
Entre las propuestas específicas cabe citar:
la mejora del acceso a los mercados de exportación; la protección de
los mercados internos en lo que respecta a determinados productos mediante
la revaluación de las consolidaciones arancelarias actuales; y la flexibilidad
para apoyar y fomentar la producción interna. Algunos países en desarrollo
desean poder utilizar la salvaguardia especial en respuesta a incrementos
de las importaciones. Otros son partidarios de utilizar los derechos
compensatorios, como reacción a las importaciones de productos subvencionados.
Muchos países señalan que el trato especial
y diferenciado es objeto de gran prioridad en el Programa de Doha para
el Desarrollo y que es parte integrante de las negociaciones. Algunos
señalan que la Declaración Ministerial establece el trato especial y
diferenciado en el marco del objetivo general de lograr un sistema comercial
agrícola equitativo y orientado al mercado, en el sentido de que todos
los Miembros tengan que participar en la reforma. El trato especial
y diferenciado quedaría reflejado en una amplia flexibilidad.
Documentos formales
o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: Colombia, un grupo de países en desarrollo (el Grupo Africano, Cuba,
El Salvador, Honduras, Kenya, el Pakistán, la República Dominicana
y Sri Lanka), la India, Bolivia, Mauricio y la CARICOM
Desarrollo rural: segunda
etapa volver al principio
(Véase también preocupaciones
no comerciales)
El debate de esta cuestión ha sido uno
de los más extensos de la segunda etapa. En todos los documentos
presentados y observaciones formuladas se destaca su importancia,
en particular
en los países en desarrollo. Ahora bien, ¿es importante también para
los países desarrollados? En términos generales, los participantes
han dado una de las tres respuestas siguientes: sí, aunque los detalles
difieran; sí, en especial para las economías en transición; no, o
sí
pero con una diferencia significativa.
Varios países en desarrollo preconizan la elaboración
de varias disposiciones especiales para atender a sus problemas de seguridad
alimentaria, pobreza de la población rural, etc. Esas disposiciones
tratarían de los períodos de transición y de un “compartimento
desarrollo” de medidas que se añadiría al compartimento verde.
También se propone que el compartimento desarrollo
incorpore un enfoque basado en una lista positiva, es decir, los Miembros
indicarían los productos agropecuarios que están dispuestos a someter
a las disciplinas del Acuerdo sobre la Agricultura.
Varios países desarrollados y en desarrollo
insisten en la necesidad de una orientación hacia el mercado y una supresión
de las distorsiones, aun cuando se permita cierta flexibilidad para
atender al problema de la pobreza de la población rural. Algunos países
advierten que las medidas de cada país no deben causar perjuicio a las
de los demás: deben estar claramente definidas y desconectadas, ser
transparentes y no adoptar la forma de medidas en frontera o medidas
relacionadas con la producción.
Otros países sostienen que es necesario cierto
grado de intervención en los precios/la producción para atender a los
problemas de desarrollo rural, incluso en los países desarrollados.
Documentos formales
o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: Chipre, nueve países en desarrollo (Cuba, El Salvador, Honduras, Kenya,
Nicaragua, el Pakistán, la República Dominicana, Sri Lanka y Zimbabwe),
Noruega y el Japón
Preferencias comerciales:
segunda etapa volver al principio
La mayoría de los países, tanto desarrollados
como en desarrollo, consideran que las preferencias comerciales son
importantes para los países más pobres y, por consiguiente, no deben
suprimirse de forma repentina. Sin embargo, la mayoría reconocen también
que las preferencias se irán erosionando a medida que se reduzcan los
aranceles en general y, por lo tanto, es posible que los países que
se benefician de un trato preferencial necesiten ayuda para adaptarse.
Uno o dos países afirman que posiblemente dependerán
de las preferencias a más largo plazo porque consideran escasas sus
posibilidades de llegar a ser competitivos. Algunos opinan que sus exportaciones
representan un porcentaje tan bajo del comercio mundial que tienen una
incidencia mínima en los demás países; por consiguiente, éstos no deberían
considerar preocupante que se mantengan las preferencias.
Por otra parte, algunos países dudan de que
las preferencias sean verdaderamente beneficiosas porque incitan a los
pequeños países a depender de un número limitado de productos no competitivos,
no fomentan la diversificación e impiden que otros países suministren
esos productos. Conforme a este razonamiento, la situación de los países
que dependen actualmente de preferencias mejorará cuando los principales
mercados se liberalicen y eliminen sus subvenciones.
Varios países en desarrollo afirman que las
preferencias comerciales se aplican también a productos no agropecuarios.
Dado que este tema es ahora objeto de un mandato más amplio de conformidad
con la Declaración Ministerial de Doha, estos países consideran que
debería examinarse en un foro distinto del Comité de Agricultura.
Entre los detalles abordados en las nuevas propuestas
y en los debates de la segunda etapa figuran los siguientes:
- Criterios para determinar cuáles son los
países que tienen derecho a preferencias, a saber, por ejemplo, los
que ya se benefician de preferencias, con algunas adiciones, pero
quizás únicamente pequeñas economías.
- Criterios más claros para la “graduación”
(para determinar si los productos de un país han progresado lo suficiente
como para no necesitar trato preferencial).
- Garantizar que las preferencias sean previsibles
(con inclusión de plazos más largos o mejor definidos), estables y
no conlleven condiciones de “reciprocidad”.
Un país desarrollado que concede actualmente
amplias preferencias comerciales indica que a largo plazo, los acuerdos
de libre comercio otorgarían mayor estabilidad, previsibilidad y transparencia.
Documentos formales
o documentos no oficiales presentados en la segunda etapa por: el Grupo Africano, la Unión Europea, Namibia, el Paraguay y Swazilandia
Preparación de las “modalidades”
volver al principio
En los preparativos de las “modalidades” las
cuestiones relacionadas con los países en desarrollo no constituyen un
punto de debate independiente, sino que forman parte de las deliberaciones
en
torno a cada uno de los tres “pilares”: subvenciones a la exportación
y competencia de las exportaciones, acceso a los mercados y ayuda
interna.
Anteproyecto
de “modalidades” revisado volver al principio
Productos especiales:
con arreglo al proyecto, los países en desarrollo tendrían la posibilidad
de declarar algunos productos como “productos especiales” (PE). Podrían
aplicar reducciones arancelarias menores a esos productos — una reducción
media simple del 10 por ciento, con un mínimo del 5 por ciento por producto
— y no tendrían que ampliar los contingentes arancelarios aplicables
a esos productos.
Preferencias:
se trata de “preferencias de larga data” que los países desarrollados
otorgan a los países en desarrollo y se aplicarían a productos que representarían
al menos el 20 por ciento de las exportaciones totales de mercancías
del país en desarrollo. En tales casos, los países desarrollados podrían:
- mantener, en la máxima medida técnicamente factible, los márgenes nominales (o
sea, la diferencia entre el tipo arancelario preferencial
y el normal);
- eliminar cualesquiera derechos aplicados
dentro del contingente;
- aplicar
reducciones
arancelarias
a lo largo de ocho años en vez de cinco, quedando el primer tramo
aplazado hasta el tercer año.
Además, los países otorgantes
de preferencias también
prestarían asistencia técnica para ayudar a la diversificación
de los países en desarrollo.
Países menos adelantados:
los integrantes de este grupo no tendrían que asumir compromisos de
reducción, pero se les alienta a considerar la posibilidad de asumir
compromisos “que correspondan a sus necesidades de desarrollo” y en
respuesta a solicitudes.
Grupos específicos
de países: el proyecto se limita a explicar que los participantes
continuarían examinando las propuestas relativas a dichos grupos (por
ejemplo, los pequeños Estados insulares en desarrollo, las economías
vulnerables y las economías en transición).
Los proyectos de marco volver al principio
(Véase Propuestas
“marco” de Cancún)
Antes
de Cancún: Muchas propuestas ya están incluidas en los tres pilares,
como por ejemplo: plazos más largos, reducciones más suaves, posibles
exenciones de algunos tipos de fórmulas, exenciones respecto de la
ampliación de los contingentes arancelarios, utilización de un nuevo
mecanismo de salvaguardia especial y designación de productos especiales
que quedarían exentos de las reducciones arancelarias o para los que
se autorizarían reducciones mucho más pequeñas (véanse también las
secciones pertinentes dentro de cada uno de los tres pilares).
Además, algunos proyectos prevén mantener
o fortalecer los criterios relativos a las subvenciones a la exportación
y las ayudas internas que se permiten a los países en desarrollo (el
párrafo 2 del artículo 6 del Acuerdo sobre la Agricultura, referente
a la ayuda interna para fines tales como la sustitución de los cultivos
de los que se obtienen estupefacientes, y el párrafo 4 del artículo
9, relativo a determinadas subvenciones a la exportación). La mayoría
de los proyectos apoyan la importación libre de derechos de productos
procedentes de los países menos adelantados. El G-20, Noruega y Kenya
piden que se tengan en cuenta las preocupaciones de los nuevos Miembros,
por ejemplo concediéndoles plazos más largos para las reducciones.
Además, los proyectos del G-20 y de Kenya proponen medios para ocuparse
de la erosión de las preferencias.
En Cancún:
Israel dice que en las referencias al trato especial y diferenciado
en cada uno de los tres pilares se deben utilizar los mismos términos,
que deberían tomarse de la Declaración de Doha, en la que se dice que
el trato especial y diferenciado “... será parte integrante de ... sus
necesidades en materia de desarrollo, con inclusión de la seguridad
alimentaria y el desarrollo rural ... ”. La CARICOM propone que
un número
no especificado de productos que representen un pequeño porcentaje
de las importaciones de un país puedan tratarse como “sensibles a las
importaciones” y queden sujetos a menores reducciones arancelarias,
o a ninguna. También expone en forma detallada cómo aplicarían los
países desarrollados reducciones arancelarias a un ritmo más lento
con el fin de retardar la erosión de las preferencias. Esto se vincula
con la prestación de asistencia técnica a los países en desarrollo
de que se trate. La Unión Africana, los países ACP y los países menos
adelantados piden que no se establezca ningún tope para los aranceles
de los países en desarrollo, que las preferencias se traten en las
partes pertinentes del proyecto de “modalidades” revisado, y
que se desarrolle un “mecanismo de compensación”.
Proyectos
de los Presidentes: Los proyectos Pérez
del Castillo y Derbez reflejan
estas cuestiones. Proponen también que se mantengan las dispensas especiales
previstas en el párrafo 4 del artículo 9 para las subvenciones a la
exportación otorgadas por los países en desarrollo hasta que se complete
la remoción progresiva de las subvenciones a la exportación. Los proyectos
proponen que se tengan en cuenta las preocupaciones de los nuevos Miembros
que se han adherido recientemente (el documento Derbez propone
plazos más largos y reducciones arancelarias más suaves). Recogen las
propuestas de que se aborde la cuestión de la erosión de las preferencias,
y el texto Derbez hace suya la propuesta
de Kenya de que los trabajos a ese respecto se basen en el proyecto
de “modalidades” revisado.
El
marco adoptado en agosto de 2004: países en desarrollo volver al principio
El trato especial y diferenciado y las demás cuestiones planteadas por los países en desarrollo están reflejadas en todos los temas del marco de agosto de 2004. En un breve párrafo dedicado a los países menos adelantados se afirma que éstos no estarán obligados a asumir compromisos de reducción. Los países desarrollados y los países en desarrollo “que estén en condiciones de hacerlo” deberán otorgar acceso a los mercados libre de derechos y contingentes a las exportaciones de los PMA. El algodón es importante para algunos PMA y ello se reflejará en los trabajos en el marco de todos los pilares; los Miembros convienen en lograr rápidamente resultados ambiciosos. También acuerdan establecer un subcomité que se dedicará específicamente a esta cuestión.
Nota:
2. Con
exclusión del comercio efectuado dentro de la Unión Europea. volver al texto
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