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De
las 133 sociedades estatales cuya privatización está
programada se encontraban ya privatizadas 32 en junio de
1995.
En
el informe, que se debatirá en un examen sobre Marruecos
que realizará el Órgano de Examen de las Políticas
Comerciales de la OMC, los días 17 y 18 de enero, se
observa que, como la agricultura y actividades afines
desempeñan un importante papel en la economía de
Marruecos, el crecimiento económico a corto plazo se ve
muy influenciado por las condiciones climáticas. En 1994
la economía de Marruecos registró un rápido
crecimiento y el aumento del PIB fue superior al 11 por
ciento. Sin embargo, la economía se contrajo en 1995
debido a la intensa sequía.
Tras
haber dado sede a la Reunión Ministerial de Marrakech en
abril de 1994, Marruecos ratificó inmediatamente los
Acuerdos de la OMC para convertirse en Miembro fundador
de la Organización Mundial del Comercio. En virtud del
Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS),
Marruecos consolidó las condiciones de acceso de ciertos
tipos de servicios, con inclusión de los servicios
profesionales, otros servicios prestados a las empresas,
servicios de telecomunicaciones con valor añadido,
servicios relacionados con el medio ambiente y servicios
financieros y turísticos. Marruecos participa
activamente en los trabajos del Grupo de Negociación
sobre Servicios de Transporte Marítimo y del Grupo de
Negociación sobre Telecomunicaciones Básicas.
En
el marco de la OMC, Marruecos emprendió la
consolidación de todas sus líneas arancelarias. Al
igual que otros Miembros de la OMC también se
comprometió a convertir en aranceles todas las medidas
cuantitativas que afectan a los productos agrícolas. En
junio de 1993 Marruecos estableció equivalentes
arancelarios, comprendidos entre el 100 y el 365 por
ciento, para los animales vivos, las carnes, los
productos lácteos y algunos de sus derivados; está
prevista para 1996 la entrada en vigor de los restantes
equivalentes arancelarios. Marruecos no tiene
legislación relativa al artículo XIX del GATT o medidas
de salvaguardia de urgencia. Si bien la reglamentación
del comercio exterior prevé medidas antidumping y
compensatorias, hasta la fecha no han sido aplicadas. En
la actualidad, Marruecos está adaptando su legislación
para armonizarla con las disposiciones del Acuerdo de la
OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad
Intelectual relacionados con el Comercio.
En
julio de 1995, la media aritmética de los tipos
arancelarios aplicados a todas las partidas era del 23,5
por ciento. Esa media enmascara una progresividad de los
derechos aplicados en el sector industrial, sobre todo a
productos que compiten con productos marroquíes. Según
un informe, la elevada protección que se concede a la
producción local, con inclusión de las materias primas,
tiende a afectar a la competitividad de actividades que
se realizan en fases finales tales como el turismo y
actividades manufactureras más avanzadas. A su vez, el
sector del automóvil se beneficia del plan sobre
contenido nacional con arreglo al cual las empresas de
montaje deben incorporar en su producción de un 60 a un
70 por ciento de componentes de origen marroquí o
realizar exportaciones compensatorias. En un contrato
firmado recientemente con un productor europeo se prevé
que el porcentaje de contenido nacional será del 50 por
ciento a partir del tercer año.
En
el sector exportador, la promoción de los productos
marroquíes, sobre todo de los que tienen un alto nivel
de elaboración en el país, se lleva a cabo mediante
concesiones arancelarias y fiscales. En el informe se
indica que las exportaciones de mercancías están
integradas por tres grupos principales de productos, de
los que procede aproximadamente el 80 por ciento de los
ingresos por exportaciones de mercancías del país: los
productos agrícolas y pesqueros, los del sector de los
textiles y el vestido, y los fosfatos y sus derivados.
Marruecos es el primer proveedor mundial de fosfatos.
La
Unión Europea es el principal interlocutor comercial de
Marruecos. De ella procede más de la mitad de las
importaciones de mercancías, a ella va destinado más
del 60 por ciento de las exportaciones de Marruecos y
ella es el origen de las tres cuartas partes de las
inversiones extranjeras que se hacen en el país. El
comercio de Marruecos con el Japón y los Estados Unidos
va en aumento.
El
informe concluye que la economía de Marruecos se
beneficiará de los recientes esfuerzos realizados para
desarrollar su economía de servicios. Al disminuir las
actividades agrícolas los servicios representan, en la
actualidad, más del 50 por ciento del PIB del país. El
informe indica que es probable que esta tendencia
continúe, en particular porque ese sector fue el que
obtuvo mayores beneficios de las recientes medidas de
liberalización y privatización. Al haber entrado en
vigor los Acuerdos de la OMC, Marruecos tiene la
oportunidad de proseguir y ampliar su política de
liberalización y dotar de nuevo dinamismo a su proceso
de ajuste en todos los sectores.
Nota
para las redacciones
El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales (OEPC) de
la OMC examinará el informe de la Secretaría, junto con
un informe elaborado por el Gobierno de Marruecos, los
días 17 y 18 de enero de 1996.El Órgano de Examen de
las Políticas Comerciales de la OMC realiza una
evaluación colectiva de la gama completa de las
políticas y prácticas comerciales de cada Miembro de la
OMC a intervalos regulares y sigue de cerca las
tendencias y acontecimientos importantes que puedan tener
consecuencias para el sistema mundial de comercio.
Los
dos informes, junto con un acta del debate del OEPC y el
resumen del Presidente, se publicarán oportunamente como
documentación completa del examen de las políticas
comerciales de Marruecos. Podrán obtenerse en la
Secretaría de la OMC, Centro William Rappard, 154 rue de
Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Los
informes abarcan la evolución de todos los aspectos de
las políticas comerciales de Marruecos, como las leyes y
reglamentos nacionales, el marco institucional, las
prácticas comerciales por clase de medidas y las
políticas comerciales por sectores. Desde la entrada en
vigor de la OMC, los informes abarcan también las
"nuevas esferas" del comercio de servicios y
los aspectos de los derechos de propiedad intelectual
relacionados con el comercio. Se adjuntan las
observaciones recapitulativas del informe de la
Secretaría y del Gobierno. Los periodistas que deseen
disponer del texto íntegro de los informes pueden
solicitarlo a la Secretaría de la OMC.
Desde
diciembre de 1989, se han llevado a cabo los siguientes
exámenes: Argentina
(1992), Australia (1989 y 1994), Austria (1992),
Bangladesh (1992), Bolivia (1993), Brasil (1992),
Camerún (1995), Canadá (1990, 1992 y 1994), Chile
(1991), Colombia (1990), Comunidades Europeas (1991, 1993
y 1995), Corea, Rep. de (1992), Costa Rica (1995),
Cte d'Ivoire (1995), Egipto (1992), Estados Unidos
(1989, 1992 y 1994), Filipinas (1993), Finlandia (1992),
Ghana (1992), Hong Kong (1990 y 1994), Hungría (1991),
India (1993), Indonesia (1991 y 1994), Islandia (1994),
Israel (1994), Japón (1990, 1992 y 1995), Kenya (1993),
Macao (1994), Malasia (1993), Marruecos (1989), Mauricio
(1995), México (1993), Nigeria (1991), Noruega (1991),
Nueva Zelandia (1990), Pakistán (1995), Perú (1994),
Polonia (1993), República Eslovaca (1995), Rumania
(1992), Senegal (1994), Singapur (1992), Sri Lanka
(1995), Sudáfrica (1993), Suecia (1990 y 1994), Suiza
(1991), Tailandia (1991), Túnez (1994), Turquía (1994),
Uganda (1995), Uruguay (1992) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MARRUECOS
Informe de la Secretaría - Observaciones recapitulativas
El
entorno económico
Frente
a desequilibrios internos y externos de pagos, Marruecos
emprendió, a partir de 1983, una serie de programas de
ajuste económico. Las medidas adoptadas en cuanto a
política monetaria y presupuestaria y a liberalización
del comercio han producido resultados considerables.
Fueron frenados tanto el déficit del sector público
como la inflación, y, a finales de 1994, las reservas en
divisas cubrían cinco meses de importaciones
aproximadamente. Se estableció la convertibilidad del
dirham para las operaciones corrientes y para las
operaciones de capital efectuadas por no residentes. El
dirham se ha mantenido relativamente bien con respecto a
las principales monedas extranjeras. La deuda exterior,
que representaba más del 100 por ciento del PIB a
mediados del decenio de 1980, descendió a menos del 70
por ciento en 1994, si bien su servicio absorbe más de
un tercio de los ingresos corrientes de la balanza de
pagos.
Entre
los problemas actuales del país se cuentan el desempleo
y la sequía, frecuente en Marruecos desde hace casi dos
decenios. La sequía de 1995 se considera como la más
intensa del siglo, y las malas cosechas que de ella
resultan podrían hacer descender el PIB real a razón de
un 4 a un 6 por ciento. Esos azares climatológicos
agravaron el éxodo rural y el desempleo, que alcanza a
alrededor del 16 por ciento de la población activa a
escala nacional. Los efectos sociales del desempleo se
ven atenuados por la existencia de un importante sector
no formalizado que tiene repercusión negativa en los
ingresos fiscales y contribuye al aumento de los
gravámenes tributarios que recaen sobre las empresas
contribuyentes.
Los
costos de transporte (comprendidos los del transporte de
mercancías aéreo, terrestre y por carretera) son
relativamente elevados, en comparación con los de otros
países en situación económica similar. La cuantía de
los gravámenes fiscales percibidos no refleja el nivel
de las infraestructuras básicas (de electricidad y
telecomunicaciones, entre otras) necesarias para la
producción; los ingresos del sector público se
destinan, en su mayor parte, a pagar los sueldos de los
funcionarios públicos.
Con
objeto de fomentar las inversiones, y especialmente las
extranjeras, fue abolida en septiembre de 1993 la ley que
imponía límites a la participación extranjera en
empresas marroquíes, conocida por ley "de
marroquización", se aprobó una nueva
reglamentación bancaria y se puso en marcha la
privatización de las empresas del sector público. De
las 113 sociedades y hoteles estatales cuya
privatización está programada se encontraban ya
privatizados 32 en junio de 1995, concentrándose ahora
las inversiones públicas en la esfera social o en la
infraestructura. Se desea actualmente contar con
financiación extranjera para la constitución de
empresas conjuntas con interlocutores marroquíes y tales
inversiones podrían contribuir también a la renovación
de la parte anticuada del aparato productivo.
Marruecos
en el comercio mundial
Las
exportaciones de mercancías de Marruecos están
integradas por tres grupos principales de productos, de
los que procede aproximadamente el 80 por ciento de los
ingresos por exportaciones de mercancías del país: los
productos agrícolas y pesqueros, los del sector de los
textiles y el vestido, y el fosfato y sus derivados.
Marruecos posee más de la mitad de las reservas
mundiales de fosfatos y es el primer exportador de éstos
en el mercado internacional. Los fosfatos son también el
producto que caracteriza la presencia del país en un
gran número de mercados extranjeros.
La
estructura de las importaciones de mercancías ha
experimentado cambios en los años últimos, en función
de las necesidades que llevan consigo las inversiones que
fueron fomentadas para el ajuste y el crecimiento de la
economía. La parte correspondiente a importaciones de
productos alimenticios va en disminución a la par que
aumenta la correspondiente a importaciones de maquinaria
y otros bienes de equipo y a las de materias primas
necesarias para las industrias químicas.
El
sector de servicios de Marruecos se asienta
fundamentalmente en el turismo, que disfruta de las
ventajas de la belleza natural y el patrimonio cultural
del país. Las actividades turísticas originan tantos
ingresos en divisas como la totalidad de las
exportaciones de productos agrícolas y pesqueros
(alrededor del 30 por ciento de los ingresos procedentes
de la exportación de mercancías). Los turistas europeos
representan el 60 por ciento de los que visitan el país.
Los ingresos procedentes del turismo y las remesas de
ingresos de los trabajadores marroquíes en el extranjero
no bastan, sin embargo, para reabsorber los déficit
estructurales de la balanza comercial.
La
Unión Europea sigue siendo el principal interlocutor
comercial de Marruecos. De ella procede el 54 por ciento
de las importaciones y a ella va destinado el 63 por
ciento de las exportaciones de mercancías. La UE
efectúa cada año el 75 por ciento aproximadamente de
las inversiones directas extranjeras en el país. De los
países de la Unión son Francia, España, Italia y
Alemania los que participan más ampliamente en las
transacciones comerciales con Marruecos. Aparte de la UE,
va en aumento el comercio del país con el Japón y los
Estados Unidos.
El
comercio de Marruecos con la UE se ha visto favorecido no
sólo por el más bajo costo de la mano de obra en el
Reino sino también por el trato preferencial de que goza
un gran número de productos marroquíes. De todos modos,
ciertos grupos de productos agrícolas están sujetos a
contingentes arancelarios, y el país ha aceptado
también una limitación voluntaria de sus exportaciones
de pantalones a la Unión. Marruecos y la Unión Europea
aspiran a concluir un acuerdo de asociación que haría
posible crear más adelante una zona de libre cambio.
Marco
institucional y legislativo
El
Reino de Marruecos es una monarquía constitucional. El
poder ejecutivo reside en el Rey, que es Jefe del Estado,
y en su Gobierno. El Rey firma y ratifica los tratados
internacionales. Los proyectos de ley relativos a la
esfera comercial emanan, por regla general, de los
Ministros competentes en la materia de que se trate y se
someten luego a la aprobación de la Cámara de
Representantes. La Cámara está formada por 333
diputados, dos tercios de los cuales son elegidos por
sufragio universal y el resto por un Colegio Electoral.
Desde
los comienzos del decenio de 1990 el Gobierno emprendió
la renovación de la legislación marroquí, algunos de
cuyos textos datan del siglo pasado. Fueron elaborados un
proyecto de ley de sociedades y tres nuevos códigos, uno
de ellos sobre inversiones, otro sobre comercio y un
tercero sobre cuestiones laborales. Se está elaborando
también un proyecto de ley sobre la competencia. Todos
esos textos legales, inspirados por lo general en la
legislación francesa, se proponen adaptar el marco
normativo a las diversas reformas que han tenido lugar,
sobre todo en materia comercial. Salvo el proyecto de ley
sobre competencia, todos los demás se encuentran en
curso de aprobación.
Las
reformas constitucionales efectuadas en 1993 han tenido
por resultado, entre otros, la reducción del tiempo
necesario para la adopción, ratificación y entrada en
vigor de las leyes de Marruecos. Con todo, son muchos en
la actualidad los proyectos de ley firmados y no
ratificados, o ratificados pero pendientes de entrada en
vigor.
Características
de la política comercial
Acuerdos
internacionales
Marruecos
se adhirió al GATT en 1987. Participó activamente en
las negociaciones de la Ronda Uruguay y fue el país
anfitrión de la Conferencia de Marrakech en abril de
1994. Aceptó los Acuerdos de la OMC y, por consiguiente,
se ha comprometido a proseguir la liberalización de su
comercio exterior en un marco multilateral.
En
el marco de la OMC, Marruecos ha efectuado la
consolidación de todas sus líneas arancelarias.
Consolidó también su gravamen fiscal a la importación
y, al igual que otros Miembros de la OMC, procedió a
convertir en medidas arancelarias las medidas
cuantitativas que afectan a los productos agrícolas. En
junio de 1993 Marruecos estableció equivalentes
arancelarios, comprendidos entre el 100 y el 365 por
ciento, para los animales vivos, las carnes, los
productos lácteos y algunos de sus derivados. Está
prevista para 1996 la entrada en vigor de los restantes
equivalentes arancelarios. En el caso de algunos tipos de
carnes, los tipos máximos consolidados llegan al 380 por
ciento.
Marruecos
ha contraído compromisos con arreglo al Acuerdo General
sobre el Comercio de Servicios, con reserva de las
limitaciones relativas a la presencia física de
extranjeros. Consolidó Marruecos las condiciones de
acceso a los mercados de ciertos tipos de servicios, y
específicamente a los de servicios profesionales, otros
servicios prestados a las empresas, servicios de
telecomunicaciones con valor añadido, servicios
relacionados con el medio ambiente y servicios
financieros y turísticos. Marruecos participa
activamente en los trabajos del Grupo de Negociación
sobre Servicios de Transporte Marítimo y del Grupo de
Negociación sobre Telecomunicaciones Básicas. Está en
curso de elaboración un proyecto de ley encaminado a
adaptar la legislación vigente a las disposiciones del
Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de
Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio.
Dentro
de la Unión del Maghreb Árabe (UMA), de la que es
miembro Marruecos, los dos países de destino más
importantes de las exportaciones de productos marroquíes
son Túnez y Argelia. Las mercancías exportadas a esos
mercados están exentas de derechos de importación
(solamente algunos productos, en el caso de Túnez) o
están sujetas a un gravamen compensatorio del 17 por
ciento en lugar de otros más elevados. Las transacciones
comerciales en el seno de esa Unión siguen
manteniéndose a un nivel reducido, pero los países
miembros se proponen crear una zona de libre comercio.
Marruecos es miembro de otras organizaciones, entre ellas
la Organización de la Conferencia Islámica y concertó
acuerdos comerciales y arancelarios bilaterales con
varios árabes y con países del África subsahariana.
Tipo
e incidencia de los instrumentos de política comercial
La
política comercial de Marruecos combina actualmente una
liberalización progresiva de las importaciones con el
fomento de las exportaciones de bienes industriales y una
vigorosa protección de ciertos productos agrícolas
básicos. En el sector importador existen medidas de
protección de la producción nacional, tales como la
exigencia de licencia para ciertos productos (el 10,2 por
ciento del volumen total de las importaciones de
mercancías, frente al 8,4 por ciento en 1993), los
derechos de importación, el gravamen fiscal a la
importación y un gravamen parafiscal. Se otorgan
subvenciones con miras a fomentar el consumo de
determinados artículos agrícolas de producción
nacional.
Marruecos
simplificó notablemente, ya en 1993, su sistema de
derechos aduaneros de importación, mediante la
reducción de los tipos, tanto en número como en
cuantía máxima, habiendo quedado reducidos por regla
general los tipos máximos al 35 por ciento, excepto en
el caso de algunos productos sometidos a tipos del 40 ó
45 por ciento. Posteriormente fueron elevados de nuevo
los tipos máximos, a raíz de la implantación de
ciertos equivalentes arancelarios. La media aritmética
del tipo de los derechos de aduana es del 23,5 por ciento
hasta el final del primer semestre de 1995. Esa media
enmascara una progresividad de derechos en lo que
respecta al sector industrial, sobre todo en cuanto a
productos que hayan sido o puedan ser fabricados en
Marruecos.
El
sector agropecuario, cuya importancia no reside solamente
en la proporción de la población a la que ofrece empleo
sino también en la política de seguridad alimentaria
que actualmente se practica, resulta ser el que recibe
mayor protección, que se aplica especialmente al trigo
blando, las semillas oleaginosas, las plantas azucareras,
la leche y la carne. La Ley de Comercio Exterior estipula
gravámenes variables a la importación de ciertos
productos alimenticios básicos. Los agricultores no
están sujetos a tributación.
En
el sector exportador, la promoción de los productos
marroquíes, sobre todo de los que recibieron intensa
elaboración en el país, se lleva a cabo mediante
concesiones arancelarias y fiscales. Figuran entre esas
concesiones las suspensiones, exenciones o reducciones de
derechos y gravámenes, sobre todo cuando se trata de
importación de insumos, y del impuesto sobre beneficios
de las sociedades exportadoras. Las mercancías
destinadas a la exportación están exentas del impuesto
sobre el valor añadido. Se prevén también reintegros
en el caso de exportaciones de ciertos productos
agropecuarios de los que existan excedentes en el mercado
nacional, pero hasta la fecha no se han puesto en
práctica tales reintegros. Se encuentran en
funcionamiento actualmente zonas industriales en las que
el Estado concede ayudas cuando se adquieren parcelas, y
funciona también una zona franca. Se ha ido suprimiendo
gradualmente los derechos y gravámenes de exportación,
excepto los aplicables a los hidrocarburos y a
determinados servicios, habiéndose suprimido también,
en virtud de la Ley de Hacienda de 1995, los gravámenes
a la exportación de productos agropecuarios y mineros.
Los
instrumentos de protección de la producción nacional
podrían limitar la eficacia de las empresas
exportadoras. Dado el principio de favorecer únicamente
a las mercancías, y especialmente los insumos, que no
existen o no pueden ser producidos en el país, resultan
relativamente más costosas las materias primas que son
de origen marroquí. De hecho no será fácil que los
productores nacionales, protegidos contra la competencia
extranjera y beneficiarios de subvenciones, juzguen
oportuno reducir sus costos. Además, aun cuando las
exportaciones marroquíes no han sido objeto hasta ahora
de ninguna medida compensatoria por parte de los países
importadores, las ventajas concedidas podrían dar origen
a riesgos de ese tipo. Esos regímenes crean asimismo un
sesgo desfavorable para las exportaciones de ciertos
servicios, entre ellos los de turismo, que utilizan sobre
todo insumos de producción local.
Marruecos
no tiene legislación en materia de medidas de urgencia
tal como éstas se definen en el artículo XIX del GATT.
Sin embargo, la reglamentación actualmente vigente en
materia de comercio exterior prevé medidas antidumping y
compensatorias, que hasta la fecha no han sido aplicadas.
Con carácter cautelar, y en espera de la entrada en
vigor de una nueva ley destinada, entre otras
finalidades, a adaptar esas medidas a los Acuerdos de la
OMC, se ha prescrito en abril de 1994 una declaración
previa de importación. Los plátanos son el único
producto para cuya importación se exige esa
declaración.
Aspectos
sectoriales de la política comercial
La
agricultura proporciona empleo a alrededor del 40 por
ciento de la población activa de Marruecos. De todos
modos, la aportación de ese sector al PIB ha pasado del
20 por ciento que suponía a mediados del decenio de 1980
a menos del 15 por ciento, por término medio, a partir
de 1990. Desde hace más de 10 años la sequía es cada
vez menos imprevista y constituye, por consiguiente, un
factor que hay que tener en cuenta en las previsiones. El
Gobierno ha reorientado, pues, su política agrícola,
haciéndola pasar de su objetivo amplio de
autosuficiencia al más restringido de garantía de la
seguridad alimentaria. La liberalización progresiva de
este sector podría verse facilitada por los compromisos
contraídos por Marruecos en el marco de los Acuerdos de
la OMC y por el desarrollo de unidades de producción
modernas y capaces de mejores resultados, que utilizan
sistemas de irrigación. Unidades de ese tipo explotan en
la actualidad el 11 por ciento aproximadamente de la
superficie cultivada de que procede la cuarta parte de la
producción y el 80 por ciento de las explotaciones
agrícolas del país.
El
sector del automóvil sufre dificultades desde hace
algunos años. El Gobierno ha emprendido, pues, la
reactivación del sistema de integración y compensación
establecido ya en 1982 y con arreglo al cual las empresas
de montaje de vehículos automóviles deben integrar en
su producción de un 60 a un 70 por ciento de piezas de
origen marroquí o compensarlo con exportaciones. En un
contrato firmado recientemente con un productor europeo
se fijó ese porcentaje en el 50 por ciento a partir del
tercer año de su entrada en vigor, prescribiéndose
también en ese contrato ciertas concesiones fiscales.
El
sector de servicios contribuye con más del 50 por ciento
a la formación del PIB de Marruecos. El aumento de la
aportación de este sector se explica por la baja de la
correspondiente a las actividades agrícolas en estos
últimos años y resultó especialmente favorecida por el
dinamismo que infundieron las medidas de liberalización
llevadas a cabo en el país. Se trata también del sector
en el que fue mayor la retirada del Estado en términos
de número de empresas privatizadas.
La
liberalización del subsector bancario ha facilitado el
proceso global de apertura al exterior que actualmente
está en curso en Marruecos. En otros sectores de
servicios, como son los de telecomunicaciones y seguros,
el proceso de liberalización ha adelantado menos, pero,
a raíz de los compromisos contraídos por el país en el
marco de los Acuerdos de la OMC en materia de comercio de
servicios, se prevé la apertura de alguna de las
actividades de esos sectores.
Política
comercial e interlocutores comerciales extranjeros
Al
igual que ocurrió en otros países, las medidas
liberalizadoras aplicadas de modo unilateral por
Marruecos durante más de un decenio resultaron
necesarias por obra de dificultades económicas. Como se
dejó indicado en el primer informe de examen de las
políticas comerciales de Marruecos, realizado en 1989,
las políticas adoptadas se refirieron sobre todo al
fomento de las exportaciones de productos manufacturados.
Los resultados positivos que se alcanzaron en aspectos
tales como el crecimiento económico, la inflación, la
hacienda pública y el comercio exterior, deberían haber
alentado la prosecución de las reformas. Sin embargo, el
dinamismo inicial de ese proceso parece haber sido
frenado por resistencias internas y tardanzas
administrativas y legislativas.
La
activa participación de Marruecos en las negociaciones
de la Ronda Uruguay, así como los compromisos
contraídos por el país en ese contexto, confirman su
apego al sistema comercial multilateral. Los Acuerdos de
la OMC le brindan la oportunidad de continuar su
política de liberalización, de ampliar el alcance de
ésta y de eliminar las distorsiones que presentan los
regímenes de favor actualmente existentes. Marruecos se
encuentra, pues, en condiciones favorables para
sobreponerse al reto de la sequía y dotar de nuevo
dinamismo a su proceso de ajuste.
Informe
del Gobierno
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MARRUECOS
Informe del Gobierno
Introducción:
Entorno económico y política económica
El
entorno económico mundial en el que se ha desarrollado
la política comercial marroquí durante el período
1990-1994 ha experimentado cambios profundos.
Marruecos
ha seguido durante ese período una política de
saneamiento y reestructuración centrada especialmente en
la modernización y liberalización de la economía, el
afianzamiento de su apertura al exterior y el
restablecimiento y la consolidación del marco
macroeconómico.
Las
políticas aplicadas en ese marco tenían principalmente
por objeto reforzar los mecanismos del mercado y eliminar
las distorsiones y obstrucciones, con miras a una mayor
eficiencia en la distribución de los recursos entre los
diferentes sectores económicos, y crear al mismo tiempo
condiciones favorables al desarrollo de la función del
sector privado en la dinámica económica.
Ese
proceso de saneamiento y reforma iniciado en 1983
prosiguió durante el período 1990-1994.
Así
pues, paralelamente a la interrupción de la
reprogramación de la deuda, el establecimiento de la
convertibilidad para las transacciones corrientes y la
iniciación del programa de privatización, se han
proseguido e intensificado las reformas, principalmente
en los siguientes aspectos:
Realización
de una reforma de gran alcance en el sector financiero
encaminada a liberalizar, modernizar y dotar de mayor
dinamismo al sistema bancario, el mercado de capitales y
el mercado monetario. Esta reforma, iniciada en 1991,
está actualmente a punto de finalizar.
Fortalecimiento
de la liberalización del comercio exterior del país,
principalmente mediante la reducción del tipo
arancelario máximo del 45 por ciento al 40 por ciento en
1992 y al 35 por ciento en 1993 y del número de tipos
arancelarios de 15 a 12, y la adopción de una Ley
relativa al comercio exterior que constituye un marco
jurídico liberal, moderno y previsor de mecanismos
antidumping y compensatorios conformes a las normas
internacionales habituales.
Fortalecimiento
de la liberalización de la reglamentación cambiaria
más allá de las operaciones corrientes. Esta
liberalización ha afectado principalmente al conjunto de
las operaciones vinculadas a las inversiones extranjeras
y a los préstamos exteriores a favor de los agentes
económicos con miras a permitirles participar
directamente en el mercado internacional para financiar
sus importaciones y sus inversiones. Por último, se ha
autorizado a los exportadores y a los marroquíes
residentes en el extranjero a abrir cuentas en divisas en
el sistema bancario marroquí.
Los
principios fundamentales de la política económica de
Marruecos son la liberalización de la economía y la
consolidación de su apertura al exterior. Estos
principios se han afianzado más en el conjunto de los
circuitos económicos, comerciales y financieros del
país desde 1983, al emprenderse el proceso de reajuste
estructural.
Así
pues, tanto las reformas ya realizadas como las que
están en curso de realización se orientan a la
intensificación de la liberalización de la economía y
a la consolidación de su integración en la economía
mundial.
La
privatización, que forma parte integrante de ese
proceso, tiene, entre otros, los siguientes objetivos:
ampliar la esfera de actividad del sector privado,
estimular las inversiones extranjeras, modernizar los
sectores productivos y mejorar la movilización del
ahorro privado para fines productivos. Además, el
programa de privatización, que afecta a 113 empresas
públicas, podría ampliarse a un número adicional de
empresas. Por otro lado, paralelamente a la
privatización, se ampliará aún más la esfera de
intervención del sector privado mediante la
desmonopolización, en beneficio suyo, de una serie de
servicios públicos, como la producción de energía, los
servicios de telecomunicaciones, etc. Por último, el
sector privado está llamado igualmente a contribuir al
establecimiento de infraestructuras que eran antes de la
competencia exclusiva del sector público, en particular
en la esfera de las carreteras, las zonas industriales,
etc.
Por
su parte, y como consecuencia de la reducción de su
intervención en la vida económica, el Estado, que
durante mucho tiempo ha sido el motor del crecimiento
económico, pasará a ser más bien un socio del sector
privado en la dinámica del crecimiento.
En
este contexto, se ha constituido, bajo la presidencia del
Primer Ministro, un comité de control del desarrollo del
sector privado, integrado por representantes de la
Administración y del sector privado y cuya misión
consiste en proponer al Gobierno toda medida o estrategia
que pueda contribuir al desarrollo económico del país y
al fortalecimiento de la función del sector privado.
Por
otra parte, actualmente está en curso de reforma la
legislación nacional en materia de inversiones, comercio
y trabajo. La nueva ley marco sobre las inversiones tiene
por objeto la integración en el derecho común de las
ventajas ofrecidas a la inversión y la simplificación
de los procedimientos administrativos.
Por
consiguiente, los esfuerzos del Estado se centrarán
sobre todo en la reglamentación de la economía y el
mantenimiento de un marco viable, estable y que ofrezca
incentivos a la inversión y el ahorro, por considerarse
que el mejor medio de intensificar la liberalización de
la economía marroquí y su integración en la economía
mundial es un marco macroeconómico estable.
En
lo que se refiere a la evolución de la economía
marroquí en el período 1990-1994, la tasa media anual
de crecimiento durante ese período fue de alrededor del
3,2 por ciento. Esta tasa media oculta variaciones
errátiles que reflejan en gran parte los efectos de
factores exógenos -a menudo desfavorables- en la
economía marroquí.
En
efecto, ese período se caracterizó por dos años
sucesivos de grave sequía, que afectó duramente a la
producción del sector agropecuario, con lo que el PIB
registró bajas en términos reales del 4,1 por ciento en
1992 y del 1,1 por ciento en 1993. Se caracterizó
asimismo por los efectos negativos de la crisis del Golfo
y por las incertidumbres que precedieron a la conclusión
de las negociaciones de la Ronda Uruguay sobre la
economía y el comercio mundiales, que se tradujeron en
el fortalecimiento de las agrupaciones regionales y el
recrudecimiento del proteccionismo.
Por
último, ese período se caracterizó también por los
efectos negativos de las perturbaciones de los mercados
cambiarios internacionales, especialmente en 1992, 1993 y
finales de 1994. A pesar de esa coyuntura desfavorable,
la economía marroquí ha registrado progresos
significativos en la consolidación del marco
macroeconómico, la mejora del entorno de las inversiones
y el afianzamiento de la liberalización.
En
efecto, Marruecos interrumpió el ciclo de
reprogramación de la deuda y reanudó el pago normal de
los vencimientos de su deuda exterior a partir del 1. de
enero de 1993. Estableció asimismo la convertibilidad
del dirham para las operaciones corrientes en enero de
1993 y emprendió el programa de privatización también
en 1993.
En
lo que se refiere a la situación y perspectivas
macroeconómicas, cabe señalar que , después de haber
registrado un crecimiento negativo del 4,1 por ciento y
el 1,1 por ciento en 1992 y 1993, respectivamente, el PIB
experimentó en 1994 un fuerte crecimiento, de alrededor
del 11,5 por ciento. Con la excepción del sector de la
construcción y las obras públicas, todas las ramas de
actividad contribuyeron a esa expansión, si bien en
grado diferente. El sector agropecuario por sí solo
registró un aumento del 63 por ciento, con lo que
contribuyó en tres cuartas partes aproximadamente al
crecimiento total del PIB. La producción de los sectores
secundario y terciario registró un incremento del 4,3
por ciento y el 2,6 por ciento, respectivamente.
Al
contrario que en las dos últimas campañas,
caracterizadas por la sequía, el sector agrícola se
benefició en 1994 de condiciones climáticas favorables
que permitieron un incremento de la superficie cultivada
y una mejora neta del rendimiento, especialmente en los
cultivos de cereales. Por su parte, la ganadería, que se
benefició de la abundancia de pastos, registró una
mejora que ha contribuido a la reconstitución de la
cabaña. Por último, la contribución de la pesca, con
una producción de 750.000 toneladas, registró un
incremento de cerca del 20 por ciento, imputable
exclusivamente a la pesca costera.
Tras
el descenso del 1,3 por ciento registrado en 1993, el
valor añadido de las actividades secundarias aumentó un
4,3 por ciento en 1994, en particular en el sector de los
fosfatos. También aumentó la producción del sector
"energía y agua" en un 8 por ciento, como
consecuencia del incremento del suministro de
electricidad esencialmente térmica gracias a la
ampliación de la capacidad instalada. Por su parte, el
sector industrial experimentó una progresión del 4,2
por ciento, a la que contribuyeron todas las ramas de
actividad, principalmente la agroindustria y las
industrias químicas y paraquímicas.
Por
último, el sector de los servicios comerciales,
paralelamente al crecimiento de las demás actividades,
registró una mejora del 2,6 por ciento, a la que
contribuyeron los servicios de comercio, transporte y
comunicaciones, y otros servicios con alzas del 9,2 por
ciento, 5,3 por ciento y 1,9 por ciento, respectivamente.
En
conjunto, habida cuenta de un alza del deflactor del 2,7
por ciento, el producto interior bruto experimentó en
1994 un crecimiento del 14,5 por ciento en términos
corrientes, frente al 2,5 por ciento en 1993.
El
consumo final aumentó un 16 por ciento, frente al 2,8
por ciento en 1993 y el 1,3 por ciento en 1992. Esta
evolución es principalmente consecuencia del crecimiento
del 18 por ciento experimentado por el consumo de los
particulares, tras el práctico estancamiento registrado
en los dos años precedentes. Esta expansión, vinculada
a la de la producción agrícola, se debe en parte a las
reservas constituidas en los medios rurales.
Por
su parte, el gasto de inversión se incrementó en un 7,7
por ciento en 1994. Su progresión obedeció en gran
parte, sin embargo, a la reconstitución de la masa de
inversiones ("stocks") a un nivel de 2.300
millones de dirhams, que afectó esencialmente a los
productos energéticos e industriales. En cuanto a la
formación bruta de capital fijo (FBCF), el aumento
registrado se limitó al 2,6 por ciento. Con relación al
PIB corriente, el nivel de la FBCF revela una tasa de
inversión del 20 por ciento, frente a una media del 22,5
por ciento durante los cuatro años precedentes.
Comercio
exterior
El
comercio exterior de Marruecos aumentó en 1994 un 7 por
ciento con respecto a 1993. Este aumento se debió tanto
a las importaciones (6,6 por ciento) como a las
exportaciones (7,7 por ciento). El incremento de las
importaciones tiene principalmente su explicación en las
adquisiciones de semimanufacturas, productos energéticos
y algunos productos en bruto y materias primas, como la
madera, el algodón y las semillas oleaginosas. En
cambio, las importaciones de productos alimenticios
registraron en conjunto una baja importante, como
consecuencia de la excepcional cosecha de 1994.
Paralelamente,
el crecimiento de las exportaciones se debió
principalmente a los fosfatos y sus derivados, que
representaron algo más de la cuarta parte del total, y a
las exportaciones de productos alimenticios, cuya
proporción se aproximó al 28 por ciento.
La
distribución geográfica del comercio exterior marroquí
no registró variaciones notables durante los cuatro
últimos años. Siguió caracterizándose por la
preponderancia de la parte correspondiente a la Unión
Europea, tanto en lo que se refiere a las importaciones
(54 por ciento) como a las exportaciones (63 por ciento).
Los principales proveedores y clientes de Marruecos en
esa agrupación regional son Francia, España, Italia y
Alemania. El déficit por cuenta corriente de la balanza
de pagos se situó en 1994, según las estimaciones, en
torno al 2,2 por ciento del PIB (es decir, prácticamente
el mismo nivel registrado en 1993), déficit que se ha
cubierto enteramente con corrientes de inversiones
extranjeras, lo que ha permitido consolidar los activos
exteriores a un nivel que cubre las importaciones de
bienes y servicios de más de seis meses.
Deuda
exterior
Los
indicadores de la deuda exterior registraron una mejora
neta durante los últimos años, ya que la deuda
existente equivalía al 68 por ciento del PIB en 1994,
frente a más del 80 por ciento en 1993 y más del 100
por ciento a mediados del decenio de 1980. Asimismo, el
coeficiente del servicio de la deuda registra una mejora
sensible. No obstante, los gastos resultantes del
servicio de la deuda siguen representando una pesada
carga, en la medida en que aún absorben más de la
tercera parte del total de los ingresos corrientes de la
balanza de pagos.
Precios
y tipos de interés
El
aumento de los precios de consumo se mantuvo en 1994 al
mismo ritmo de 1993 y 1992, o sea el 5 por ciento, lo que
confirma que el control de la inflación figura entre los
principales objetivos de la política económica del
país. Los tipos de interés de los préstamos, que se
han liberalizado progresivamente desde 1991 en el marco
general de la reforma del sector financiero, se sitúan
actualmente en torno al 11,5 por ciento, lo que
representa un descenso de más de cuatro puntos en tres
años. Este descenso se ha producido paralelamente al
control de la inflación, lo que ha contribuido a mejorar
las condiciones de financiación de las inversiones.
Finanzas
públicas
En
lo que se refiere a las finanzas públicas, a pesar de la
repercusión de la recesión económica de 1992 y 1993 en
el nivel de los ingresos presupuestarios, el déficit del
Tesoro no excedió en 1994 del equivalente al 3 por
ciento del PIB, frente al 2,4 por ciento del PIB en 1993.
Ese
ligero aumento del déficit, unido a corrientes netas
negativas de financiación exterior, ha requerido un
mayor recurso a la financiación interior, sin que ello
se haya traducido en una presión notable sobre la masa
monetaria, en la medida en que se ha basado esencialmente
en recursos no bancarios y en que el sistema bancario
disponía de liquidez excedentaria.
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