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El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) llevó a cabo su
segundo examen de las políticas comerciales de Nigeria
los días 23 y 24 de junio de 1998. Adjunto figura el
texto de las observaciones formuladas por la Presidencia
a modo de conclusión, en las que se reseñan los puntos
más destacados que surgieron durante el debate.
Este
tipo de exámenes permite al Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC) hacer a intervalos
regulares una evaluación colectiva de todas las
políticas y prácticas comerciales de cada país Miembro
de la OMC, a fin de seguir de cerca las tendencias y
acontecimientos importantes que pueden tener
repercusiones en el sistema mundial de comercio.
El
examen se basa en dos informes preparados,
respectivamente, por la Secretaría de la OMC y el
gobierno objeto de estudio, en los que se analizan todos
los aspectos de las políticas comerciales del país,
inclusive sus leyes y reglamentos internos, el marco
institucional, los acuerdos bilaterales y regionales y
otros acuerdos preferenciales, las necesidades
económicas más generales y el entorno externo.
Oportunamente
se publicará la documentación completa del Examen de
las Políticas Comerciales de Nigeria, que comprenderá,
además de esos dos informes, un acta del debate y el
resumen de la Presidencia. Esa documentación puede
solicitarse a la Secretaría de la OMC, Centro William
Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han llevado a cabo los siguientes
exámenes: Argentina
(1992), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria (1992),
Bangladesh (1992), Benin (1997), Bolivia (1993), Botswana
(1998), Brasil (1992 y 1996), Camerún (1995), Canadá
(1990, 1992, 1994 y 1996), Chile (1991 y 1997), Chipre
(1997), Colombia (1990 y 1996), Comunidades Europeas
(1991, 1993, 1995 y 1997), Corea, Rep. de (1992 y 1996),
Costa Rica (1995), Côte d'Ivoire (1995), Egipto (1992),
El Salvador (1996), Estados Unidos (1989, 1992, 1994
y 1996), Fiji (1997), Filipinas (1993), Finlandia (1992),
Ghana (1992), Hong Kong (1990 y 1994), Hungría (1991),
India (1993 y 1998), Indonesia (1991 y 1994), Islandia
(1994), Israel (1994), Japón (1990, 1992, 1995 y 1998),
Kenya (1993), Lesotho (1998), Macao (1994), Malasia
(1993 y 1997), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995),
México (1993 y 1997), Namibia (1998), Nigeria (1991 y
1998), Noruega (1991 y 1996), Nueva Zelandia (1990 y
1996), Pakistán (1995), Paraguay (1997), Perú (1994),
Polonia (1993), República Checa (1996), República
Dominicana (1996), República Eslovaca (1995), Rumania
(1992), Senegal (1994), Singapur (1992 y 1996), Sri Lanka
(1995), Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994),
Suiza (1991 y 1996), Swazilandia (1998), Tailandia (1991
y 1995), Túnez (1994), Turquía (1994), Uganda (1995),
Uruguay (1992), Venezuela (1996), Zambia (1996) y
Zimbabwe (1994).
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES: NIGERIA
OBSERVACIONES FORMULADAS POR EL PRESIDENTE A MODO DE
CONCLUSIÓN
En
los dos últimos días, el OEPC ha realizado el segundo
examen de las políticas y prácticas comerciales de
Nigeria. Estas observaciones, preparadas bajo mi sola
responsabilidad, tienen por objeto resumir los
principales puntos del debate, y no constituyen un
informe exhaustivo. Los resultados del debate se
reflejarán en las actas de la reunión; me permito
asimismo recordar que la delegación de Nigeria presentó
respuestas escritas en el curso de la presente reunión.
El
debate versó sobre tres temas: i) resultados económicos
y marco institucional; ii) medidas comerciales; y iii)
cuestiones sectoriales.
Resultados
económicos y marco institucional
Los
Miembros acogieron con beneplácito los progresos
realizados desde 1995 en la restauración de la
estabilidad macroeconómica en aplicación de un amplio
programa de crecimiento encabezado por el sector privado,
que engloba la liberalización de las inversiones
extranjeras y una reforma del mercado de capitales.
Observaron, sin embargo, que el desarrollo seguía siendo
desigual y que los indicadores sociales no estaban
mejorando. Tras observar que la economía seguía
dependiendo de los ingresos por exportaciones de
petróleo, los Miembros se interesaron por las futuras
perspectivas económicas a la luz de la disminución de
los precios del petróleo. Hicieron hincapié en que la
integración del sector informal en la economía podría
contribuir al aumento de los ingresos fiscales y al
establecimiento de una base más estable para el
comercio.
Algunos
Miembros destacaron que la economía de Nigeria habría
sufrido las consecuencias de una persistente
incertidumbre política e institucional. Resaltaron que
la democracia, el buen gobierno y el imperio de la ley
eran elementos fundamentales para el desarrollo
económico, e instaron al nuevo Gobierno a dar
continuidad al programa de reformas, incluida la
transición a un gobierno civil democrático. Los
Miembros hicieron hincapié en la necesidad de obtener
aclaraciones sobre los planes del nuevo Gobierno para la
adopción de arreglos constitucionales bien definidos.
Los
participantes preguntaron cómo tenía intención el
Gobierno de abordar el problema de la deuda pública
externa, que era una pesada carga para la economía.
También se observó que la utilización de un sistema
cambiario dual distorsionaba las cuentas del sector
público y constituía un obstáculo para la reanudación
de los créditos multilaterales y la reprogramación de
la deuda.
Los
participantes instaron a Nigeria a promulgar normas para
la aplicación de los Acuerdos de la OMC y, cuando fuera
necesario, a pedir ayuda a los Comités de la OMC
pertinentes para adaptar su legislación. Algunos
Miembros instaron a Nigeria a establecer un mecanismo de
seguimiento coherente que proporcionara un marco para
medir los logros, aplicar nuevas medidas legislativas y
definir las necesidades de asistencia técnica. Algunos
Miembros preguntaron en qué forma el sistema de
liberalización comercial de la CEDEAO había fortalecido
los vínculos comerciales entre los países de la
región, y qué beneficios habría aportado a Nigeria.
En
respuesta, el representante de Nigeria observó que la
desigual distribución de la riqueza era consecuencia de
la lentitud de la respuesta de algunos sectores a las
reformas económicas emprendidas en los últimos años.
El Gobierno estaba desplegando esfuerzos para abordar
esos problemas, particularmente en el sector
manufacturero y en el sector de los servicios. Reconoció
que la economía seguía dependiendo de los ingresos
obtenidos del petróleo, y que la disminución de esos
precios afectaría al presupuesto. Sin embargo, las
reservas de divisas, superiores a los 8.000 millones de
dólares EE.UU., la aplicación de políticas
presupuestarias prudentes y los ajustes presupuestarios
garantizarían la ejecución eficaz del presupuesto de
1998.
El
representante señaló asimismo que el saldo de la deuda
externa se había reducido a 28.000 millones de
dólares en diciembre de 1996. El Gobierno tenía
intención de lograr la sostenibilidad del saldo y el
servicio de la deuda externa para fines de siglo. Se
seguían conciliando las diversas estimaciones sobre la
deuda de Nigeria; la deuda total a los miembros del Club
de París había descendido hasta poco menos de 19.000
mil millones de dólares al 31 de diciembre de 1997. Con
respecto al tipo de cambio dual, observó que el uso de
la tasa oficial se limitaba estrictamente al desembolso
de pagos de la deuda pública exterior y a las
trasferencias a misiones de Nigeria en el extranjero.
El
representante de Nigeria afirmó que el 1º de octubre de
1998 se promulgaría una nueva constitución. Se estaban
revisando todas las leyes que inhibían la competencia y
reducían la transparencia. Se había establecido un
comité interministerial para asesorar sobre los cambios
necesarios para poner la normativa nacional en
conformidad con los Acuerdos de la OMC. Ya se habían
identificado lagunas en esferas como la propiedad
intelectual, la contratación pública, las medidas
antidumping, las salvaguardias y la valoración en
aduana.
El
representante observó que los acuerdos bilaterales de
Nigeria no incluían arreglos comerciales preferenciales.
Nigeria estaba participando activamente en el sistema de
la CEDEAO, que sin embargo se había visto obstaculizado
por el volumen de comercio informal dentro de la región
y por el hecho de que algunos miembros no cumplían sus
compromisos.
Se
estaban tomando medidas para integrar el sector informal
en la economía oficial, incluido el establecimiento de
mercados fronterizos, que las autoridades esperaban
contribuirían a reducir el contrabando.
El
representante de Nigeria indicó que se necesitaba
asistencia técnica para estudiar el sector informal y
desarrollar el sistema de la CEDEAO. También se
necesitaba asistencia para poner las normas nacionales en
consonancia con las multilaterales y para desarrollar la
capacidad institucional necesaria para la aplicación de
los Acuerdos de la OMC, sobre todo en materia de
valoración en aduana.
Medidas
comerciales
Aunque
celebraron la reducción de la dispersión y los niveles
arancelarios desde 1995, los participantes observaron que
los derechos aplicables a los productos de consumo
seguían siendo elevados, y que los aranceles de Nigeria
estaban sujetos a frecuentes cambios; pidieron que el
sistema se simplificara mediante la eliminación de las
rebajas de derechos anuales y los recargos a la
importación. También mejoraría la previsibilidad si se
aumentaran las consolidaciones arancelarias para los
productos industriales y se redujeran las diferencias
entre los tipos consolidados y los aplicados.
Los
Miembros observaron que los procedimientos de
importación eran engorrosos y prolongados; se seguían
utilizando precios de referencia; el sistema de
inspección previa a la expedición parecía costoso,
discriminatorio e ineficiente; y los servicios aduaneros
reevaluaban a menudo al alza los derechos pagaderos
estimados por las empresas IPE. En ese contexto, algunos
Miembros se interesaron por los planes del Gobierno para
introducir el sistema SIDUNEA para el procesamiento de
datos aduaneros y la forma en que el Gobierno tenía
intención de cumplir las disposiciones del Acuerdo sobre
Valoración en Aduana de la OMC para fines del período
transitorio.
Los
Miembros celebraron las propuestas presentadas al
Gobierno de Nigeria para eliminar gradualmente, a más
tardar el año 2000, todas las prohibiciones de
importación aún vigentes. Al mismo tiempo, algunos
Miembros deploraron el mantenimiento de prohibiciones de
importación y pidieron que se aclarara su publicación
en virtud de la OMC dada la falta de legislación
nacional sobre medidas de salvaguardia compatible con la
OMC.
Los
Miembros pusieron también en entredicho la coherencia de
las políticas de Nigeria en materia de exportación.
Observaron que varias prohibiciones seguían
restringiendo la posible diversificación de las
exportaciones, mientras que los requisitos
administrativos para la exportación, destinados
fundamentalmente a velar por la repatriación de los
réditos de las exportaciones, actuaban también como
restricciones a la exportación. En contraste, seguía
vigente una amplia gama de instrumentos de ayuda a la
exportación.
Las
empresas del sector público seguían dominando grandes
segmentos de la economía y el comercio, hasta el punto
de representar entre el 30 y el 40 por ciento de las
inversiones en capital fijo. Los participantes deploraron
la falta de transparencia en la contratación pública.
Aunque acogieron con beneplácito el anuncio de la
privatización de varias entidades públicas, incluido el
operador de telecomunicaciones, antes de fines de 1998,
los Miembros hicieron hincapié en la necesidad de
establecer una política de competencia para velar por la
eficiencia del mercado.
Algunos
participantes hicieron referencia a la necesidad de
mejorar la aplicación de las normas para la protección
de los derechos de propiedad intelectual, y se
interesaron por los planes del Gobierno para poner su
legislación sobre propiedad intelectual en conformidad
con las disposiciones del Acuerdo ADPIC.
El
representante de Nigeria respondió que los regímenes de
importación y exportación de Nigeria habían sido
objeto de varias reformas desde 1991 con objeto de
establecer un marco comercial más estable. El objetivo
global de la estructura arancelaria de Nigeria era
fomentar la eficiencia mediante la reducción de los
aranceles aplicables a los bienes de consumo en relación
con los aplicables a las materias primas y los productos
semielaborados.
Los
procedimientos de despacho de aduanas se estaban
reformando con objeto de aplicar plenamente el Convenio
de Kyoto. Las inspecciones previas a la expedición se
estaban aplicando en todos los casos, sin
discriminación. Los requisitos en materia de
documentación se habían reducido drásticamente
mediante la introducción de una Declaración Única para
Mercancías, que constituía un primer paso hacia la
aplicación del sistema SIDUNEA. El objetivo era que los
importadores pudieran despachar las mercancías en un
plazo de 48 horas. Nigeria había elaborado también un
proyecto de código aduanero que ya había sido aprobado
por la Organización Mundial de Aduanas; este código,
junto con las respuestas al cuestionario sobre
valoración en aduana de la OMC, se enviaría a la
Secretaria para que ésta formulase comentarios al
respecto.
El
representante reafirmó que las prohibiciones
relacionadas con las disposiciones sobre balanza de pagos
se irían eliminando gradualmente hasta el 1° de enero
de 2000, y que en ese sentido se presentaría pronto una
notificación. Además, su Gobierno estaba estudiando una
propuesta para estudiar todos las partidas restantes de
la lista de importaciones prohibidas con miras a su
futura eliminación. Las licencias se habían abolido,
salvo para productos prohibidos autorizados como parte de
contratos de inversión extranjera, a los que se imponía
un derecho del 100 por ciento.
Los
derechos antidumping no estaban incorporados en la
estructura arancelaria. Nigeria no tenía todavía la
capacidad necesaria para investigar alegaciones de
dumping, pero se estaban estudiando planes para
establecer una autoridad investigadora.
Nigeria
ofrecía incentivos a la exportación, pero no otorgaba
subvenciones al comercio. El Gobierno estaba examinando
esos incentivos para velar por su compatibilidad con la
OMC. En Nigeria no había empresas comerciales del Estado
y no se otorgaban privilegios de importación, salvo los
concedidos a la empresa petrolífera nacional como medida
de emergencia debida al deterioro de las refinerías del
país. No había una política expresa que otorgara
preferencia a la compra de productos locales en las
contrataciones públicas.
El
representante observó que ya existía en documentos de
la OMC una descripción completa de los reglamentos
técnicos de Nigeria, y que Nigeria había cumplido todas
sus obligaciones en materia de notificación en el marco
de los Acuerdos OTC y MSF.
Nigeria
estaba revisando sus normas sobre propiedad intelectual
para hacerlas compatibles con la OMC. Se habían
identificado algunos problemas de aplicación y lagunas
legislativas, que se abordarían en colaboración con la
OMPI y la OMC. Las autoridades eran también conscientes
de la necesidad de velar por el establecimiento de normas
adecuadas en materia de competencia.
Cuestiones
sectoriales
Los
Miembros formularon preguntas sobre varias cuestiones
sectoriales, entre ellas:
-
el rendimiento del sector
agrícola, que estaba
inhibido por determinadas
prohibiciones de
importación y
exportación, a pesar de
la reciente
liberalización de las
importaciones de
fertilizantes y las
exportaciones de
mandioca;
-
cuestiones estructurales
y ambientales
relacionadas con la
producción de petróleo
y gas, que representaban
el 95 por ciento de los
ingresos por exportación
y tres cuartas partes de
los ingresos
gubernamentales,
incluidos casos de
escasez de combustible
resultantes del deterioro
de la capacidad de las
refinerías;
-
la necesidad de una
reforma de la Ley de
Minas para fomentar el
desarrollo del sector de
minerales sólidos;
-
obstáculos al desarrollo
industrial derivados de
la complejidad de las
políticas de
importación y
exportación y del alto
nivel de intervención
gubernamental, y
perspectivas de reforma;
-
obstáculos derivados de
deficiencias de
infraestructura en los
puertos, el transporte,
la producción de
energía eléctrica y las
comunicaciones, y
perspectivas de
mejoramiento mediante
privatización y otras
medidas de fomento de la
eficiencia.
En
respuesta, el representante indicó que el comercio
agrícola se había liberalizado aún más. Resaltó que
no había prohibiciones de importación de carne y
productos cárnicos. Se esperaba que las medidas para
potenciar la competencia en la provisión de
infraestructura y el mercado de divisas mejorarían las
perspectivas del sector.
Nigeria
había empezado a examinar la Ley de Minerales para
fomentar las inversiones extranjeras en el sector de
minerales sólidos, y se había abolido el impuesto sobre
los beneficios del capital. Nigeria reconocía los
efectos perjudiciales para el medio ambiente de la quema
de gas, y se estaban ofreciendo incentivos a los
productores para que abandonaran esa práctica.
Tras
señalar que era consciente de los problemas de
funcionamiento de los puertos, el representante indicó
que el Gobierno ya había puesto en marcha un programa de
reformas en esa esfera. La privatización de NITEL
comenzaría antes de terminar 1998, y la empresa
eléctrica NEPA se estaba reorganizado a efectos de
privatización. La política de transporte marítimo de
Nigeria también se estaba revisando con miras a la
liberalización. Varias otras actividades, incluidos el
transporte aéreo y por carretera y la banca, estaban ya
abiertas a la inversión privada.
***************
Observo,
en conclusión, que en este examen la mayoría de los
Miembros ha reconocido los progresos realizados por
Nigeria en materia de políticas comerciales y
macroeconómicas en los últimos años. Sin embargo, al
mismo tiempo los Miembros han resaltado en forma clara y
sincera un gran número de cuestiones de gobierno,
estructurales y normativas que siguen inhibiendo el
desarrollo de la economía y el comercio de Nigeria.
Como
Presidente, celebro la franqueza del debate y de las
respuestas de la delegación de Nigeria. Espero que la
transición de Nigeria a un régimen democrático,
claramente destacada por la delegación, resuelva muchas
de las graves preocupaciones expresadas en esta reunión
con respecto al gobierno, la estabilidad y la
previsibilidad de las políticas. Celebro que Nigeria
haya identificado las necesidades de asistencia técnica,
así como las indicaciones que se han dado sobre la forma
de conseguir esa asistencia, y espero que el diálogo
iniciado en los últimos dos días no se interrumpa.
Confío también en que la nueva administración de Abuja
tome muy en cuenta las cuestiones y puntos planteados por
las delegaciones y los traduzca en un programa positivo
de reforma económica continua que permita a Nigeria y a
todas sus gentes, de cualesquiera sectores económicos,
hacer realidad las grandes posibilidades del país como
importante potencia económica en África.
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