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Trinidad
y Tabago debería reducir su excesiva dependencia
respecto de la producción y exportación de
combustibles, que la hace vulnerable a las fluctuaciones
de precios del mercado mundial. En un nuevo informe de la
OMC, el primer informe sobre el examen de la política y
de las prácticas comerciales de Trinidad y Tabago, se
encomiendan los esfuerzos de liberalización y
desreglamentación emprendidos por el país desde
mediados del decenio de 1980, si bien también se
advierte que el crecimiento económico anual, que entre
1994 y 1997 fue del 3 por ciento, podría reducirse en
vista de la baja prevista de los precios del petróleo a
medio y largo plazo.
El
informe de la Secretaría de la OMC y una exposición de
políticas preparada por el Gobierno de Trinidad y Tabago
servirán de base para un examen que se celebrará en la
OMC los días 12 y 13 de noviembre de 1998.
En
el informe de la OMC se señala que la economía de
Trinidad y Tabago creció rápidamente entre 1973 y
1982, gracias a los elevados precios del petróleo y al
incremento de las inversiones y del consumo. Sin embargo,
la ulterior caída de los precios del petróleo comportó
una reducción de la producción, la disminución del
ingreso por habitante, un elevado desempleo, crecientes
déficit por cuenta corriente y la pérdida de reservas
de divisas. Para hacer frente a la situación, Trinidad y
Tabago introdujo en 1988 un programa de reforma
estructural y liberalización, que se reforzó en el
decenio de 1990. Gracias a ese programa, se eliminaron
numerosas restricciones al comercio y se redujo el nivel
medio global de protección arancelaria.
Según
se desprende del informe de la OMC, Trinidad y Tabago
obtiene la mayor parte de sus ingresos del petróleo y de
productos derivados del petróleo y productos
petroquímicos, representando las exportaciones de
combustibles más del 20 por ciento del PIB y el 73 por
ciento de los ingresos de divisas. La mayor parte del
combustible exportado por Trinidad y Tabago se destina a
los Estados Unidos. Preocupada por esta fuerte
dependencia de un único mercado, Trinidad y Tabago se
está esforzando por diversificar su economía de modo
que dependa en menor medida del sector del petróleo. Con
ese fin se están fomentando las actividades
manufactureras no relacionadas con el petróleo, así
como de los servicios, por ejemplo, los servicios de
transbordo y los mercantiles.
El
grueso de las inversiones extranjeras se concentran en el
sector del petróleo y del gas. En la actualidad, más de
la mitad de las inversiones extranjeras se concentra en
el sector de la energía y otras actividades dependientes
de éste, siendo los Estados Unidos el principal inversor
extranjero. A fin de aumentar y diversificar las
inversiones extranjeras y nacionales, el Gobierno de
Trinidad y Tabago se está esforzando activamente por
poner en pie un nuevo sistema, más eficaz y
transparente, para atraer las inversiones.
El
superávit comercial registrado por Trinidad y Tabago a
lo largo de la primera mitad del decenio de 1990 está
dejando paso a un déficit comercial. En los dos últimos
años, las importaciones han crecido a un ritmo más
rápido que las exportaciones, impulsadas por el rápido
aumento de bienes de consumo y de capital, a medida que
se expandía la economía y se revalorizaba en términos
reales la moneda local. Entre 1993 y 1997, las
importaciones se duplicaron con creces, en tanto que las
exportaciones aumentaron aproximadamente un 50 por
ciento, por lo que en 1997 se registró un déficit
comercial de 610 millones de dólares EE.UU. Se prevé
que en 1998 dicho déficit sea ligeramente inferior.
En
el informe se indica también que Trinidad y Tabago es
miembro fundador de la Comunidad y Mercado Común del
Caribe (CARICOM) y que, como tal, adoptó en 1991 el
Arancel Exterior Común (AEC), aplicando entre 1995 y el
1º de julio de 1998 el programa de reducciones
arancelarias en cuatro fases del AEC. Como resultado de
la aplicación del AEC, Trinidad y Tabago redujo los
derechos máximos de importación aplicados a los
productos industriales del 35 al 20 por ciento. Por
cuanto respecta a los productos agropecuarios, los tipos
arancelarios aplicados con arreglo al AEC oscilan ahora
entre el 0 y el 40 por ciento. El promedio arancelario
del arancel NMF (nación más favorecida) aplicado dentro
del AEC es actualmente del 9,1 por ciento, frente al 11,2
por ciento al que ascendía en 1997. El tipo arancelario
medio es del 19,1 por ciento (antes un 19,6 por ciento)
para los productos agropecuarios y del 7 por ciento
(antes un 9 por ciento) para las importaciones
industriales. En términos generales, la estructura
arancelaria ofrece una mayor protección a los bienes de
consumo final y a los productos agropecuarios que a los
insumos y bienes de capital. Los tipos más elevados se
aplican a mercancías acabadas que compiten con la
producción nacional o de la CARICOM.
En
el informe se señala asimismo que Trinidad y Tabago
aplica recargos a la importación a una serie de
productos agropecuarios. Aunque el Gobierno tiene
previsto eliminar o reducir alguno de estos recargos,
varios seguirán aplicándose. Así por ejemplo, se cree
que seguirán vigentes después del 2004 los recargos de
importación del 60 por ciento sobre el azúcar, del 75
por ciento sobre el azúcar en polvo y del 86 por ciento
sobre algunos cortes de carne de ave, los cuales exceden
en medida considerable el nivel del 15 por ciento
consolidado durante la Ronda Uruguay e incluido en la
Lista de concesiones de Trinidad y Tabago.
La
aportación de la agricultura y de la elaboración de
alimentos al PIB es un poco superior al 5 por
ciento, pero el sector emplea a un 14 por ciento
aproximadamente de la población activa. Aunque las
exportaciones agrícolas están dominadas por el azúcar,
Trinidad y Tabago es importador neto de productos
agropecuarios (principalmente cereales, productos
lácteos, semillas oleaginosas y legumbres y hortalizas).
Las exportaciones de azúcar dependen primordialmente del
contingente acordado con la Unión Europea y los Estados
Unidos, que ofrecen precios garantizados por encima de
los niveles mundiales.
En
el informe se señala que si bien Trinidad y Tabago ha
notificado a la OMC que no mantiene subvenciones a la
exportación, aplica una serie de incentivos, en
particular concesiones fiscales y acceso en franquicia
para las importaciones de insumos y bienes de capital.
Algunos tienen por objeto la promoción de las
exportaciones, mientras que otros están destinados a
promover el desarrollo de determinadas industrias o
sectores. El Gobierno tiene previsto eliminar las ayudas
a la exportación antes del año 2000.
El
sector de los servicios representa más del 60 por ciento
del PIB y aproximadamente el 75 por ciento del
empleo total. Los servicios financieros tienen particular
importancia, ya que aportan el 11,5 por ciento del PIB.
La actividad en el sector de los servicios está en gran
medida liberalizada y el acceso al mercado es
relativamente abierto en la mayoría de los subsectores.
En el marco del Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios (AGCS), Trinidad y Tabago contrajo compromisos
específicos con respecto a varios sectores de servicios,
tales como el turismo, los servicios prestados a las
empresas (incluidos los servicios profesionales), los
servicios de transporte y los servicios financieros. La
Lista de Trinidad y Tabago incluye compromisos
horizontales en materia de presencia comercial y
presencia de personas físicas. Trinidad y Tabago ha
participado también y ha presentado ofertas en las
negociaciones de la OMC sobre telecomunicaciones y
servicios financieros. Por cuanto respecta a las
telecomunicaciones, la privatización parcial ha dado
lugar a un monopolio temporal de hecho en el suministro
de servicios de telefonía básica, si bien se espera que
este monopolio quede eliminado en el año 2009.
En
el informe se indica asimismo que en la actualidad, hay
24 empresas que operan en régimen de zona franca. Las
exportaciones totales de las empresas de zona franca han
aumentado de 6 millones a 38 millones de dólares
estadounidenses entre 1993 y 1996. El establecimiento y
la administración de las zonas francas están regulados
por la Compañía de Zonas Francas de Trinidad y Tabago,
que examina las solicitudes teniendo en cuenta la
capacidad de obtención de divisas y el potencial de
generación de empleo. No se aplican limitaciones
sectoriales. Las empresas que obtienen esa situación
pueden suministrar al mercado interno hasta un 20 por
ciento de los bienes producidos, previo pago de los
derechos de importación.
Trinidad
y Tabago ha actualizado su legislación en materia de
derechos de propiedad intelectual con el fin de ponerla
en conformidad con el Acuerdo sobre los ADPIC. El
registro de patentes, marcas de fábrica o de comercio y
dibujos y modelos industriales está administrado por el
Registrador General de la Propiedad Intelectual, en el
Ministerio de Asuntos Jurídicos.
En
las conclusiones del informe, se señala que si bien la
economía de Trinidad y Tabago ha experimentado una
considerable liberalización y desreglamentación desde
mediados del decenio de 1980, el Gobierno sólo
logrará garantizar la estabilidad económica a largo
plazo mediante una diversificación que permita una menor
dependencia de los productos derivados del petróleo.
Este esfuerzo, según el informe, se facilitará mediante
la libertad de acceso a los mercados para las
exportaciones no relacionadas con los combustibles.
Notas
para las redacciones
El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales (OEPC)
examinará el informe de la Secretaría de la OMC, junto
con una exposición de políticas preparada por el
Gobierno de Trinidad y Tabago, los días 12 y 13 de
noviembre de 1998. El OEPC hace una evaluación colectiva
de la gama completa de políticas y prácticas
comerciales de cada uno de los Miembros de la OMC a
intervalos periódicos y sigue de cerca las tendencias y
acontecimientos importantes que puedan tener
consecuencias para el sistema mundial de comercio. El
informe de la Secretaría abarca la evolución de todos
los aspectos de cada una de las políticas comerciales de
Trinidad y Tabago, con inclusión de las leyes y los
reglamentos internos, el marco institucional y las
políticas comerciales por medidas y sectores. Desde la
entrada en vigor del Acuerdo sobre la OMC, en los
informes también se abordan las "nuevas
esferas" del comercio de servicios y los aspectos de
los derechos de propiedad intelectual relacionados con el
comercio.
Se
adjuntan a este comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas del informe de la Secretaría y un
resumen de la exposición de políticas preparados por el
Gobierno de Trinidad y Tabago. Los periodistas que deseen
disponer del texto íntegro del informe de la Secretaría
y del informe presentado por el Gobierno de Trinidad y
Tabago pueden solicitarlo a la Secretaría de la OMC
(tel.: 41 22 739 5019). Dichos informes también están
disponibles para la prensa en el espacio a ella destinado
dentro del sitio de la OMC en Internet (www.wto.org). El
informe de la Secretaría, junto con la exposición de
políticas preparada por el Gobierno de Trinidad y
Tabago, un acta del debate del OEPC y el resumen del
Presidente, se publicarán oportunamente en forma de
libro y podrán obtenerse en la Secretaría de la OMC,
Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne,
1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989, se han finalizado los siguientes
informes: Argentina
(1992), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria (1992),
Bangladesh (1992), Benin (1997), Bolivia (1993), Botswana
(1998), Brasil (1992 y 1996), Camerún (1995), Canadá
(1990, 1992, 1994 y 1996), Chile (1991 y 1997), Chipre
(1997), Colombia (1990 y 1996), Comunidades Europeas
(1991, 1993, 1995 y 1997), Corea, Rep. de (1992 y
1996), Costa Rica (1995), Côte d'Ivoire (1995), Egipto
(1992), El Salvador (1996), Estados Unidos (1989,
1992, 1994 y 1996), Fiji (1997), Filipinas (1993),
Finlandia (1992), Ghana (1992), Hong Kong (1990 y
1994), Hungría (1991 y 1998), India (1993 y 1998),
Indonesia (1991 y 1994), Islandia (1994), Islas Salomón
(1998), Israel (1994), Jamaica (1998), Japón (1990,
1992, 1995 y 1998), Kenya (1993), Lesotho (1998), Macao
(1994), Malasia (1993 y 1997), Marruecos (1989 y
1996), Mauricio (1995), México (1993 y 1997), Namibia
(1998), Nigeria (1991 y 1998), Noruega (1991 y 1996),
Nueva Zelandia (1990 y 1996), Pakistán (1995),
Paraguay (1997), Perú (1994), Polonia (1993),
República Checa (1996), República Dominicana (1996),
República Eslovaca (1995), Rumania (1992), Senegal
(1994), Singapur (1992 y 1996), Sri Lanka (1995),
Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994), Suiza
(1991 y 1996), Swazilandia (1998), Tailandia (1991 y
1995), Túnez (1994), Turquía (1994 y 1998), Uganda
(1995), Uruguay (1992), Venezuela (1996), Zambia (1996) y
Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
TRINIDAD Y TABAGO
Informe de la Secretaría - Observaciones recapitulativas
Desde
mediados del decenio de 1980 Trinidad y Tabago inició un
proceso de liberalización y desreglamentación que ha
permitido la eliminación de una serie de restricciones
al comercio y la reducción del promedio de la
protección arancelaria. Son pocas las restricciones al
comercio en frontera no relacionadas con el precio y
prácticamente se ha ultimado la modificación de la
legislación interna para incorporar los compromisos de
Trinidad y Tabago en el marco de los diferentes acuerdos
de la OMC. No se conceden subvenciones directas a la
exportación; no obstante, sigue existiendo un complejo
sistema de incentivos a la inversión. La liberalización
del comercio regional, emprendida en la Comunidad y
Mercado Común del Caribe (CARICOM), ha ido a la par con
la asunción de compromisos en virtud del sistema de
comercio multilateral. Trinidad y Tabago ha estado a la
vanguardia de la observancia de los compromisos de
reducción de los aranceles para bienes industriales en
virtud del Arancel Exterior Común (AEC) de la CARICOM.
No obstante, los aranceles aplicables a los productos
agrícolas siguen siendo superiores al promedio y algunos
productos están sujetos a elevados recargos a la
importación.
Entorno
económico
La
economía de Trinidad y Tabago depende en gran medida de
la producción y exportación de petróleo y gas natural.
Las reservas confirmadas de petróleo se calculan en un
suministro de 12 años al nivel actual de
producción, en tanto que según los cálculos las
reservas de gas natural son suficientes para 55 años de
producción. Entre las actividades industriales conexas
están la refinación de petróleo, la elaboración de
gas y la producción de amoníaco, urea, metanol, hierro
y acero.
La
economía creció rápidamente entre 1973 y 1982,
impulsada por los elevados precios del petróleo, lo cual
permitió un considerable incremento de las inversiones y
del consumo. La ulterior caída de los precios del
petróleo comportó una reducción de la producción, la
disminución del ingreso por habitante, un elevado
desempleo, crecientes déficit por cuenta corriente y la
pérdida de reservas de divisas. Para hacer frente a la
situación, Trinidad y Tabago introdujo en 1988 un
programa de reforma estructural y liberalización,
encaminado a restablecer la balanza externa, reducir el
déficit del sector público y mejorar la intermediación
financiera. Este proceso de reforma se reforzó en el
decenio de 1990, cuando se desmantelaron prácticamente
los controles de precios, se redujeron los derechos de
importación en virtud de las disposiciones de la CARICOM
y se fomentó el papel del sector privado en la actividad
económica. Ahora bien, sigue existiendo una importante
participación del Estado en el sector del petróleo y el
gas natural; en general, el consumo y las inversiones
públicas representan entre un cuarto y un tercio
del PIB.
El
crecimiento económico anual se aceleró a más del 3 por
ciento entre 1994 y 1997, a medida que se afianzaban
la liberalización del comercio y las inversiones. Se
redujeron los aranceles como resultado de la aplicación,
a partir de 1995, del programa de reducción en cuatro
fases del AEC de la CARICOM, que ha rebajado el arancel
máximo de bienes industriales del 35 al 20 por ciento;
se suprimieron los controles de capital; el régimen de
cambios fijo se sustituyó por otro de flotación
controlada, y se puso en marcha un programa de
privatización y liquidación de empresas públicas. El
crecimiento del PIB llegó al 3,2 por ciento
en 1997, impulsado por un auge de las inversiones y
del consumo. Las previsiones iniciales señalan una
aceleración del crecimiento en 1998, a consecuencia de
las fuertes inversiones en el sector del petróleo y del
gas natural. Ahora bien, es posible que haya que revisar
a la baja esas previsiones para tener en cuenta los
efectos negativos de la reciente disminución de los
precios del petróleo. El desempleo, pese a no estar en
su máximo, sigue siendo elevado, con una tasa
del 13,5 por ciento a finales de 1997.
Como
resultado del mejoramiento de la recaudación de
impuestos, los ingresos procedentes de la privatización
y las reducciones en subvenciones y transferencias
estatales, Trinidad y Tabago ha registrado un superávit
presupuestario desde 1995; el superávit llegó al 1,8
por ciento del PIB en 1997. No obstante, la
reducción de los precios del petróleo puede tener
consecuencias negativas para las finanzas públicas en
1998 y 1999.
Las
transacciones externas de bienes y servicios representan
más del 100 por ciento del PIB, siendo la exportación
de combustibles la principal fuente de divisas, ya que
representa más del 20 por ciento. La escasa
diversificación de las exportaciones y la fuerte
dependencia respecto del sector del petróleo y el gas
natural hacen que Trinidad y Tabago sea vulnerable a las
convulsiones externas. La fuerte disminución de los
precios del petróleo registrada en 1998, al tiempo que
siguen aumentando las importaciones, probablemente
tendrá consecuencias negativas para la cuenta corriente.
Además, como Trinidad y Tabago depende en gran medida de
un único mercado, el de los Estados Unidos, para sus
exportaciones, esa circunstancia puede contribuir a su
vulnerabilidad en el caso de que se desacelere la
economía estadounidense.
Hasta
1997 Trinidad y Tabago registraba por lo general un
superávit comercial. No obstante, recientemente las
importaciones han crecido a un ritmo mucho más rápido
que las exportaciones, impulsadas por el rápido aumento
de bienes de consumo y de capital, a medida que se
expandía la economía y se revalorizaba en términos
reales la moneda local. Entre 1993 y 1997 las
importaciones se duplicaron con creces, en tanto que las
exportaciones aumentaron aproximadamente un 50 por
ciento, por lo que en 1997 se registró un déficit
comercial de 610 millones de dólares EE.UU. También se
prevé un déficit comercial en 1998, aunque menor que el
de 1997. La cuenta corriente, excedentaria durante la
mayor parte del decenio de 1990, registró un déficit de
708 millones de dólares EE.UU. (12,1 por ciento del
PIB) en 1997. La cuenta de capital, alimentada por las
corrientes de inversión directa principalmente en el
sector del petróleo y del gas natural, ha registrado un
superávit desde 1996, llegando a su máximo en 1997 con
619 millones de dólares EE.UU., lo cual ha permitido una
considerable acumulación de reservas netas de divisas,
que a finales de 1997 representaban el equivalente de
más de cuatro meses de importaciones.
Régimen
y objetivos de política comercial
Una
de las principales preocupaciones políticas del Gobierno
es diversificar la economía apartándola de su
dependencia del sector del petróleo mediante el
desarrollo de actividades manufactureras no relacionadas
con el petróleo, así como de los servicios, por
ejemplo, los servicios de transbordo y los mercantiles.
Otras preocupaciones apuntan a incrementar el nivel de
inversiones extranjeras y nacionales, generar
oportunidades de empleo permanentes y promover la
seguridad alimentaria. El Gobierno aspira también a
mejorar el marco reglamentario, jurídico y fiscal para
el crecimiento del sector de la energía; maximizar la
producción local de petróleo crudo; incrementar la
capacidad de refinación, y desarrollar industrias
basadas en el gas natural.
Trinidad
y Tabago, parte contratante del GATT desde octubre de
1962, se hizo Miembro de la OMC el 1º de marzo de 1995.
Se concede el tratamiento de NMF a todos sus
interlocutores comerciales. Como resultado de la Ronda
Uruguay, la mayor parte de los aranceles industriales
están consolidados a un tipo máximo del 50 por ciento;
algunos productos están consolidados al 70 por ciento.
Existe una diferencia considerable entre los tipos
consolidados y los aranceles aplicados, cuya cresta se
sitúa en el 30 por ciento. Todas las líneas agrícolas
están consolidadas, en su mayor parte al 100 por ciento.
Otros derechos y gravámenes están consolidados al 15
por ciento. Trinidad y Tabago ha revisado y modificado
varios textos de legislación interna para ajustarlos a
sus obligaciones en virtud de la OMC. Así por ejemplo,
la legislación y los reglamentos antidumping se han
modificado para ajustarlos al Acuerdo Antidumping de la
OMC; se han promulgado nuevas leyes de patentes y de
derecho de autor y se ha modificado la legislación
relativa a marcas de fábrica o de comercio y dibujos y
modelos industriales para hacerla compatible con el
Acuerdo sobre los ADPIC. También se ha promulgado
legislación sobre secretos comerciales y competencia
desleal.
En
el marco del AGCS, Trinidad y Tabago contrajo compromisos
específicos en relación con el turismo, los servicios
prestados a las empresas (incluidos los servicios
profesionales), los servicios educativos y los
relacionados con la salud, el esparcimiento, la cultura y
los deportes y los servicios de transporte y financieros.
La Lista de Trinidad y Tabago incluye compromisos
horizontales sobre presencia comercial y presencia de
personas físicas. Trinidad y Tabago ha participado
también y ha presentado ofertas en las ulteriores
negociaciones de la OMC sobre telecomunicaciones y
servicios financieros.
Hasta
la fecha, Trinidad y Tabago no ha participado
directamente, como reclamante ni como demandado, en los
mecanismos de solución de diferencias del GATT o de
la OMC.
Trinidad
y Tabago, miembro fundador de la CARICOM, adoptó el AEC
en 1991, aplicando el programa de reducciones
arancelarias del AEC en cuatro fases entre 1995 y el
1º de julio de 1998. Como resultado de las reformas
encaminadas a consolidar el Mercado Único Económico
(MUEC) de la CARICOM, se espera una mayor integración
entre los países miembros de la CARICOM. Se espera que
dos protocolos de enmienda del Tratado de la CARICOM
firmados en 1997 den como resultado el libre movimiento
de mercancías, servicios y capitales, mientras se toman
otras medidas para liberalizar el movimiento de personas.
La Lista I del Tratado de la CARICOM permite establecer
algunas excepciones nacionales a la entrada en régimen
de franquicia de mercancías procedentes de otros Estados
miembros de la CARICOM; Trinidad y Tabago mantiene en esa
Lista la leche y la nata, los materiales de reparación
de neumáticos y los neumáticos de caucho. No obstante,
Trinidad y Tabago ha decidido no utilizar esa excepción
y tiene en marcha el proceso de eliminar la Lista I.
La
CARICOM tiene acuerdos comerciales preferenciales con
Colombia y Venezuela. Con arreglo al acuerdo con
Colombia, Trinidad y Tabago, como país de mediano
desarrollo dentro de la CARICOM, ha consolidado
bilateralmente, a partir del 1º de junio de 1998,
el acceso en régimen de franquicia de una serie de
productos que en su mayoría ya se importaban en régimen
de franquicia. Se han otorgado concesiones a un pequeño
número de productos, en particular el listado y el
bonito y los cuchillos y las hojas para utensilios de
cocina y cortadoras de césped. A partir del 1º de enero
de 1999 se ampliarán por fases las reducciones de
derechos consolidados a otro grupo de productos, en
particular piedras preciosas, algunos tipos de electrodos
y varillas recubiertas y un grupo de insumos no
competitivos y bienes de capital. El acuerdo sobre
comercio e inversiones CARICOM/ Venezuela otorga
unilateralmente tratamiento preferencial de acceso al
mercado a las exportaciones de Venezuela.
Se
espera que la Ley de Inversiones Extranjeras de 1990 sea
sustituida por una nueva Ley de Promoción de las
Inversiones, actualmente en proyecto, que trata de
diversificar las inversiones extranjeras relacionadas con
las exportaciones. Actualmente, más de la mitad de las
inversiones extranjeras se concentra en el sector de la
energía y otras actividades dependientes de éste. El
principal inversor extranjero son los Estados Unidos,
sobre todo en el sector del petróleo. No hay sectores
restringidos a la inversión extranjera; no obstante, se
exige aprobación para la adquisición de terreno
comercial y residencial superior a una determinada
superficie, o en el caso de que se requiera una licencia
(por ejemplo, para perforaciones, minería o
establecimiento de un banco por un inversor, sea nacional
o extranjero; o para la adquisición por un inversor
extranjero de más del 30 por ciento del capital de una
empresa local). Trinidad y Tabago tiene acuerdos
bilaterales de inversiones con el Canadá, los Estados
Unidos, Francia y el Reino Unido; se están negociando
acuerdos con la Argentina, Hungría, Italia, los Países
Bajos y Venezuela. También se incluyen las cuestiones de
inversión en los acuerdos de la CARICOM con Colombia y
Venezuela. Además del tratado con otros miembros de la
CARICOM, se han firmado tratados para evitar la doble
imposición con Alemania, el Canadá, Dinamarca, los
Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega, el Reino Unido,
Suecia, Suiza y Venezuela.
Política
comercial, por instrumentos
Medidas
en la frontera
En
1991, Trinidad y Tabago adoptó el AEC de la CARICOM para
todas las mercancías, excepto un grupo de productos en
su mayor parte agropecuarios (Lista A) y productos
industriales (Lista C). Entre 1995 y 1998, los
derechos máximos de importación de productos
industriales se redujeron del 35 por ciento al 20
por ciento en cuatro fases. Los tipos máximos aplicados
a los productos agropecuarios se han mantenido al 40 por
ciento durante todo el período de aplicación. Como
consecuencia de esas reducciones, actualmente el promedio
simple del arancel NMF de Trinidad y Tabago es 9,1 por
ciento (ligeramente superior si se incluyen los
equivalentes ad valorem de derechos específicos).
La protección nominal es superior para los productos
agropecuarios con un tipo medio del 19,1 por ciento, en
tanto que las importaciones industriales se enfrentan a
un arancel promedio del 7 por ciento. La estructura
arancelaria ofrece una mayor protección a los bienes de
consumo final y a los productos agropecuarios que a los
insumos y bienes de capital, que o bien entran en
franquicia o están sujetos a un arancel del 2,5 por
ciento. Los tipos más elevados se aplican a mercancías
acabadas que compiten con la producción nacional o de la
CARICOM. A los productos exceptuados del AEC, incluidos
los vehículos de motor y algunos dispositivos
eléctricos, así como productos de joyería, se aplican
derechos de importación que llegan al 30 por ciento.
A
partir de 1990 se han eliminado en gran medida las
restricciones cuantitativas. Actualmente se aplican
recargos a la importación a una serie de productos
agropecuarios, que en principio se esperaba que quedasen
eliminados en diciembre de 1994, pero cuya eliminación
se retrasó, aunque se han reducido o se están eliminado
paulatinamente algunos recargos. De conformidad con la
Lista establecida en 1995, habrán quedado eliminados en
1998 los recargos aplicados a la carne de bovino y a la
leche; y en 1999 los aplicados a las legumbres y
hortalizas y a la fruta. Con posterioridad a esta fecha
se mantendrán otros recargos en ciertos productos;
algunos estarán sujetos a reducciones en el 2004, pero
otros se mantendrán. Por ejemplo, se espera que sigan
vigentes después del 2004 los recargos de importación
del 60 por ciento sobre el azúcar, del 75 por ciento
sobre el azúcar en polvo y del 86 por ciento sobre
algunos cortes de carne de ave, los cuales exceden en
medida considerable el nivel del 15 por ciento
consolidado durante la Ronda Uruguay e incluido en la
Lista de concesiones de Trinidad y Tabago.
Según
las autoridades, Trinidad y Tabago está aplicando de
hecho el Acuerdo de la OMC sobre Valoración en Aduana,
aunque, en virtud del Acuerdo, Trinidad y Tabago, por ser
un país en desarrollo, tiene de plazo hasta el final de
1999 para adaptar su sistema de valoración al Acuerdo.
La
Oficina de Normas de Trinidad y Tabago, dependiente del
Ministerio de Comercio e Industria, es el servicio de
información previsto en el Acuerdo de la OMC sobre
Obstáculos Técnicos al Comercio. Las normas son
obligatorias cuando afectan a la salud y seguridad de los
consumidores o cuando pueden evitar el fraude y la
decepción. La Oficina de Normas también tiene derecho a
comprobar la calidad y clasificación y está autorizada
para aceptar certificados extranjeros. En 1997 se
adoptaron las normas medioambientales que utilizan las
directrices ISO 14000, que dependen de la Autoridad de
Gestión del Medio Ambiente.
Trinidad
y Tabago no es parte en el Acuerdo plurilateral sobre
Contratación Pública. La contratación pública
trasciende el alcance de la CARICOM, aunque se ha puesto
en marcha un plan de acción para crear un organismo
regional central de coordinación de la información. Las
contrataciones para organismos gubernamentales están
reglamentadas por una Junta Central de Licitaciones. Las
licitaciones son selectivas o competitivas y están
abiertas a proveedores extranjeros. No obstante, se
concede un margen preferencial del 10 por ciento a los
proveedores locales de bienes y servicios y, en algunos
casos si se concede los contratos a extranjeros cabe la
posibilidad de que se exija la existencia de un agente
local.
Según
las autoridades, la legislación antidumping se ha
armonizado con el correspondiente Acuerdo de la OMC. La
Ley Antidumping y de Derechos Compensatorios (Nº 11
de 1992), notificada a la OMC en marzo de 1995, se
modificó considerablemente en 1995; no obstante,
todavía no se ha notificado la enmienda. Hasta la fecha,
la única medida antidumping adoptada por Trinidad y
Tabago ha sido una investigación sobre importaciones de
queso cheddar de Nueva Zelandia, iniciada en septiembre
de 1996. En este caso, se calculó un margen de
dumping del 13,93 por ciento; no obstante, no se impuso
ningún derecho porque la Junta de Productos Lácteos de
Nueva Zelandia se comprometió a incrementar el precio de
su queso importado a Trinidad y Tabago en la cuantía del
margen de dumping calculado.
Todavía
se necesitan licencias para la importación de algunos
productos, en particular los incluidos en la Lista
negativa de importaciones, utilizada inicialmente para
administrar un sistema de restricciones cuantitativas
destinado a proteger las industrias incipientes y que
ahora se usa principalmente con fines de concesión de
licencias. En la actualidad, se incluyen en la lista el
ganado, la carne, el pescado, el azúcar, los aceites y
grasas, los vehículos de motor, los papeles de
cigarrillo, buques pequeños y botes, y los plaguicidas;
no se aplica a las importaciones de la CARICOM, salvo los
aceites y grasas.
Medidas
que afectan a las exportaciones, la producción y el
comercio
Trinidad
y Tabago no aplica impuestos a la exportación, pero
está en vigor un sistema de licencias de importación
para una serie de productos, principalmente con fines de
seguridad y salud, pero también para controlar la
reexportación de bienes de capital importados en
condiciones preferenciales. No existen contingentes de
exportación, salvo los determinados en acuerdos
bilaterales, ni requisitos específicos de rendimiento de
las exportaciones.
Trinidad
y Tabago ha notificado a la OMC que no mantiene
subvenciones a la exportación. No obstante, se aplica
una serie de incentivos, en particular concesiones
fiscales y acceso en franquicia a importaciones de
insumos y bienes de capital. Algunos tienen por objeto la
promoción de las exportaciones, como son las ayudas a la
exportación (en forma de créditos fiscales) en virtud
de la Ley del Impuesto de Sociedades y la Ley de
Finanzas; otros tienen por objeto promover el desarrollo
de determinadas industrias o sectores, como las
concesiones de derechos aduaneros para la importación de
bienes de capital para una amplia gama de actividades
manufactureras aprobadas. El Gobierno tiene el proyecto
de eliminar las ayudas a la exportación antes del año
2000, aunque Trinidad y Tabago, como país en desarrollo,
no está obligado hasta el 2003 a aplicar plenamente las
disciplinas del Acuerdo de la OMC sobre Subvenciones y
Medidas Compensatorias. En algunos casos, las ventajas
otorgadas por algunos sistemas ya han sido menoscabadas o
eliminadas por la supresión de los aranceles aplicables
a insumos no competidores y bienes de capital.
El
establecimiento y administración de zonas francas está
regulado por la Compañía de Zonas Francas de Trinidad y
Tabago, que examina las solicitudes teniendo en cuenta la
capacidad de obtención de divisas y el potencial de
generación de empleo de los solicitantes. No se aplica
ninguna limitación sectorial. Las empresas que obtienen
esa situación pueden suministrar al mercado interno un
máximo del 20 por ciento de los bienes producidos,
sujeto al pago de los derechos de importación. Desde
1997 se exigen certificados de origen para los bienes
manufacturados en las zonas francas. Hay actualmente 24
empresas que operan en régimen de zona franca, cuyas
exportaciones totalizaron en 1996 38 millones de
dólares EE.UU.
Aunque
se ha eliminado la mayoría de los controles de precios y
sólo siguen reglamentados directamente los precios del
azúcar, los productos farmacéuticos y los libros de
texto escolares, hay una serie de bienes y servicios que
están sujetos a precios administrados. Entre estos
están ciertos productos agropecuarios (por ejemplo, el
café, la leche y el cacao), respecto de los cuales se
pagan precios garantizados a los productores; los precios
exrefinería de ciertos combustibles y las tarifas de
autobús.
Trinidad
y Tabago ha actualizado su legislación interna respecto
de los derechos de propiedad intelectual para armonizarla
con el Acuerdo sobre los ADPIC. El registro de patentes,
marcas de fábrica o de comercio y dibujos o modelos
industriales está administrado por el Registrador
General de la Propiedad Intelectual, en el Ministerio de
Asuntos Jurídicos.
Medidas
desglosadas por sectores
Agricultura
La
aportación de la agricultura y de la elaboración de
alimentos, las bebidas y el tabaco al PIB es un poco
superior al 5 por ciento, pero el sector emplea a un 14
por ciento aproximadamente de la población activa. Las
exportaciones agrícolas están dominadas por el azúcar.
Las principales exportaciones de productos elaborados son
bebidas y cereales preparados. Trinidad y Tabago es
importador neto de productos agropecuarios; los
principales productos importados son cereales, productos
lácteos, semillas oleaginosas y legumbres y hortalizas.
En
la Ronda Uruguay, Trinidad y Tabago consolidó sus
aranceles sobre los productos agropecuarios en tipos
máximos del 100 por ciento, con excepción de siete
artículos consolidados a niveles superiores, a saber,
las aves de corral, las coles, la lechuga y el café. Los
aranceles aplicados a productos agropecuarios varían
entre el 0 y el 40 por ciento; en 1998 el promedio simple
del arancel NMF para productos agropecuarios era del 19,1
por ciento. Los aranceles máximos se aplican a las
frutas y frutos secos comestibles, los productos
pesqueros, los vegetales comestibles, las grasas y
aceites animales y vegetales y la carne y despojos
comestibles.
Las
medidas cuantitativas, aplicadas anteriormente de acuerdo
con la Lista negativa, se convirtieron en aranceles
equivalentes de conformidad con el Acuerdo sobre la
Agricultura de la Ronda Uruguay. Algunos productos
agropecuarios están sujetos a recargos de importación;
en 1998 se aplicaron recargos a varios cortes de carne de
ave (100 por ciento), azúcar y azúcar glasé
(60-75 por ciento), legumbres y hortalizas
(15 por ciento) y fruta (5 por ciento). Los recargos
sobre la fruta y las verduras y hortalizas se eliminarán
en 1999 y las de ciertos cortes de carne de ave se
reducirán en el 2004; los recargos sobre azúcar y
azúcar en polvo no están sujetos a reducción. Los
derechos de importación de bebidas alcohólicas se
establecen a tipos específicos, que van de
4,75 dólares de Trinidad y Tabago por litro en el
caso de la cerveza a 40 dólares por litro en el caso de
cordiales y licores. Las bebidas alcohólicas de
producción local y regional están sujetas a derechos
especiales de consumo.
El
azúcar es el cultivo principal. Las exportaciones
dependen primordialmente del contingente acordado con la
Unión Europea y los Estados Unidos, que ofrecen precios
garantizados por encima de los niveles mundiales. La
Unión Europea ha asignado a Trinidad y Tabago un
contingente de importación de 47.556 toneladas de
azúcar bruto en virtud del Protocolo del Azúcar del
Convenio de Lomé y otras 10.000 toneladas en virtud del
Acuerdo Especial Preferencial sobre el Azúcar. Los
Estados Unidos asignaron a Trinidad y Tabago un
contingente de 14.201 toneladas de azúcar bruto para el
ejercicio fiscal de 1997, de las cuales se exportaron
13.576 toneladas. Se exporta azúcar refinada a otros
países de la CARICOM, pero también se importa cuando la
producción nacional es insuficiente para cumplir los
contingentes de exportación y la demanda interna. En
1997 se importaron unas 29.000 toneladas de azúcar bruto
y 9.105 toneladas de azúcar refinada. Como se ha
indicado, las importaciones de azúcar bruto están
sujetas a un derecho de aduanas del 40 por ciento y un
recargo adicional del 60 por ciento. Las importaciones de
azúcar refinada tienen un arancel del 15 por ciento.
Entre
los incentivos agropecuarios están las subvenciones para
conservación de terreno, equipo y maquinaria, vehículos
agrícolas y tractores de ruedas, así como apoyo a los
precios del azúcar de caña, el café, el cacao, la
leche, las naranjas, los pomelos, el arroz, la copra y la
acedera. Los pagos en concepto de apoyo a los precios
totalizaron 35,97 millones de dólares de Trinidad y
Tabago en 1997, en tanto que las subvenciones a los
insumos ascendieron a 0,4 millones de dólares; en
conjunto esos pagos representan aproximadamente el
1,8 por ciento del PIB agrícola.
Manufacturas
El
sector manufacturero depende fuertemente de la
refinación de petróleo y de los productos
petroquímicos; las manufacturas relacionadas con el
petróleo representan dos tercios del PIB total de
manufacturas. El promedio arancelario NMF de 1998
aplicado a las importaciones de productos industriales
(capítulos 25 a 97 del SA que abarcan tanto la
manufactura como la minería) fue del 7,0 por
ciento, con una cresta del 30 por ciento y un tipo
mínimo de 0. Los aranceles mayores se aplican a las
armas y municiones, relojes de pared y pulsera, obras de
arte, ropas y artículos de vestido, alfombras,
mobiliario, juguetes, calzado, jabón y productos de
cuero. Los fabricantes se benefician de una serie de
sistemas de incentivos; por ejemplo, se conceden
exenciones de derechos de aduanas a las importaciones de
maquinaria, equipo y materiales para una amplia gama de
actividades manufactureras aprobadas. Se concede
exención del impuesto de sociedades y de los derechos de
aduanas a determinadas empresas aprobadas durante un
período máximo de 10 años.
Las
manufacturas relacionadas con el petróleo incluyen una
refinería, 13 plantas petroquímicas, una planta de
recuperación de gas natural líquido y centrales de
energía eléctrica. Las actividades de refinación han
disminuido considerablemente desde que alcanzaron su
punto máximo en el decenio de 1960, pero esa
decadencia ha cambiado de signo a mediados del decenio de
1990. Por otra parte, la producción petroquímica ha
estado aumentando considerablemente; actualmente,
Trinidad y Tabago es el segundo productor mundial en
importancia de amoníaco y el tercer productor de urea.
Las actividades manufactureras no relacionadas con el
petróleo se concentran en el cemento, el hierro y el
acero.
Minería
El
sector minero aportó el 14,4 por ciento al PIB en 1996,
al tiempo que empleaba a menos del 4 por ciento de la
población activa; el sector también genera la mayor
parte de las corrientes de inversión extranjera. Los
hidrocarburos representan casi la totalidad de la
producción del sector. La producción de petróleo ha
disminuido desde su punto máximo alcanzado en el decenio
de 1970; en cambio, la producción de gas natural ha
venido aumentando desde 1978. No obstante, en 1997 el
sector todavía representó el 22 por ciento de los
ingresos del Gobierno y el 73 por ciento de los ingresos
de divisas.
El
régimen fiscal de la industria petrolera se basa en un
sistema de tres niveles consistente en dos impuestos
basados en los beneficios de las sociedades (el Impuesto
sobre los Beneficios del Petróleo, fijado en el 50 por
ciento de los beneficios imponibles, y un Impuesto de
Desempleo, establecido en el 5 por ciento de los
beneficios imponibles), tres impuestos basados en la
producción (un canon, un gravamen sobre la producción
de petróleo y un impuesto del petróleo) y un impuesto
sobre la renta (el Impuesto sobre Beneficios
Suplementarios del Petróleo). Los beneficios resultantes
de las actividades de prospección, producción y
refinación están sujetas al impuesto sobre beneficios
del petróleo, al tipo del 50 por ciento, en tanto que
los beneficios resultantes de la comercialización y
distribución de petróleo, cuyo monopolio tiene la
Empresa Nacional de Comercialización del Petróleo de
Trinidad y Tabago y la Empresa Nacional del Gas, están
gravados desde 1997 al tipo del 35 por ciento, ya que
están sujetos al Impuesto sobre Beneficios de las
Sociedades. Se emplea un sistema de incentivos y
exenciones fiscales para fomentar las inversiones en el
sector de la energía, en particular exenciones de
derechos de importación y del IVA, y la deducción de
gastos de capital por concepto de obras, grandes
proyectos en el sector del petróleo y desarrollo de una
reserva para la computación del Impuesto sobre los
Beneficios del Petróleo.
Servicios
El
sector de los servicios representa más del 60 por ciento
del PIB y aproximadamente el 75 por ciento del
empleo total. Los servicios financieros tienen particular
importancia, ya que aportan el 11,5 por ciento
del PIB. La actividad en el sector está en gran medida
liberalizada y el acceso al mercado es relativamente
abierto en la mayoría de los subsectores; se concede
tratamiento nacional a los proveedores extranjeros en la
mayor parte de las áreas. Se ha fortalecido el marco
reglamentario para los servicios financieros, de
transporte y de telecomunicaciones. En lo que respecta a
las telecomunicaciones, la privatización parcial ha dado
lugar a un monopolio temporal de hecho en el suministro
de servicios de telefonía básica a cargo de los
Servicios de Telecomunicaciones de Trinidad y Tabago
(TSTT); se espera que este monopolio quede eliminado en
el año 2009. Los servicios de valor añadido deben
utilizar la red de TSTT.
En
el marco del Acuerdo General sobre el Comercio de
Servicios (AGCS), Trinidad y Tabago contrajo compromisos
horizontales en materia de presencia comercial y
movimientos de personas físicas para todos los sectores
incluidos en su Lista. Por lo que respecta a la presencia
comercial, la adquisición de más del 30 por ciento del
capital de empresas que cotizan en bolsa está sujeto a
aprobación. Se contrajeron compromisos específicos con
respecto a los servicios prestados a las empresas
(incluidos los servicios profesionales, los servicios
informáticos y conexos, los servicios de investigación
y desarrollo, los servicios inmobiliarios y otros
servicios); los servicios educativos; los servicios
financieros; los servicios sociales y relacionados con la
salud; el turismo y los servicios relacionados con los
viajes; los servicios recreativos, culturales y
deportivos, y los servicios de transporte. Trinidad y
Tabago presentó una Lista de compromisos específicos en
las negociaciones sobre telecomunicaciones consolidando
la plena competencia en servicios de valor añadido que
utilicen la red de TSTT, la competencia plena en
servicios móviles por satélite y servicios de satélite
fijos para uso público. Trinidad y Tabago también
presentó una oferta adicional en las negociaciones de
1997 sobre servicios financieros, asumiendo compromisos
solamente en los reaseguros.
Conclusiones
La
economía de Trinidad y Tabago ha experimentado una
considerable liberalización y desreglamentación desde
mediados del decenio de 1980 y en particular durante el
decenio de 1990. Las fuertes inversiones en el sector del
petróleo y del gas natural han fomentado el crecimiento
desde mediados del decenio de 1990, aunque al mismo
tiempo provocaron un considerable incremento de las
importaciones, lo cual, sumado a fuertes salidas de
capital de inversión, ha provocado un déficit por
cuenta corriente. La reciente fortaleza del dólar de
Trinidad y Tabago, resultante de la estricta política
monetaria aplicada por el Banco Central, puede agravar el
déficit por cuenta corriente. Pese a la actual debilidad
de los precios del petróleo, la economía de Trinidad y
Tabago ha quedado parcialmente protegida de los efectos
negativos por las grandes inversiones directas. No
obstante, la economía sigue siendo vulnerable a las
convulsiones externas debido a su excesiva dependencia
respecto de la producción y exportación de
combustibles, por lo que si se prolonga la situación de
la baja de precios del petróleo probablemente salga
perjudicado el crecimiento. De ahí que, para garantizar
la estabilidad económica a largo plazo, Trinidad y
Tabago necesite reforzar su actual política de
diversificación aparte del sector petrolero. Este
esfuerzo se facilitará mediante la libertad de acceso a
los mercados para sus exportaciones no relacionadas con
los combustibles.
Informe
del Gobierno
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
TRINIDAD YTABAGO
Informe del Gobierno
Introducción
Antes
de los años ochenta, Trinidad y Tabago seguía una
política de industrialización basada en la sustitución
de importaciones, lo que conllevaba la estrategia de
utilizar mano de obra relativamente barata combinada con
inversiones tanto nacionales como extranjeras, la
aplicación de un régimen de incentivos fiscales que
incluía moratorias fiscales y concesiones arancelarias y
un sistema de restricciones cuantitativas en forma de
Lista Negativa. Aunque esta estrategia produjo un cierto
crecimiento en la capacidad productiva del país, no se
consiguió la diversificación o transformación
significativa de su producción.
Por
consiguiente, en los años ochenta, con el importante e
inesperado aumento de ingresos debido al incremento del
precio del petróleo en el mercado internacional, la
política de industrialización pasó a centrarse en la
diversificación y transformación económica, en gran
medida a través de las inversiones en el sector basado
en la energía. También se tomaron iniciativas
políticas para estimular el desarrollo del sector
manufacturero no petrolero, centrándose en las
exportaciones.
Estas
iniciativas de desarrollo del sector manufacturero no
petrolero a través de un régimen de liberalización
comercial se intensificaron, sobre todo mediante un
Programa de Ajuste Estructural (PAE) en que el
Gobierno de Trinidad y Tabago se embarcó en 1990. En el
marco del PAE, el Programa de Reforma Comercial se
ha orientado específicamente a impulsar la mejora de la
eficacia en el rendimiento de las empresas locales, la
expansión de la producción manufacturera para la
exportación, los servicios, el turismo y los sectores
agropecuarios, la mejora de la competitividad
internacional y el aumento de los ingresos por
exportación, todo lo cual contribuiría al crecimiento
sostenido, al aumento de la generación de empleo y a una
mejora global del nivel de vida en Trinidad y Tabago.
El
Programa de Reforma Comercial trata esencialmente de
transformar un régimen comercial volcado hacia adentro
en otro volcado hacia fuera basándose en el principio
del crecimiento impulsado por las exportaciones y el
desarrollo de un régimen de inversiones en un marco
jurídico, reglamentario e institucional mejorado y
orientado a hacer la economía más atractiva a las
inversiones para la exportación, tanto nacionales como
extranjeras.
Dentro
del entorno de reformas normativas, se espera que el
sector privado se convierta en el generador principal del
crecimiento y el desarrollo económicos. Por otra parte,
la función del Gobierno se ha replanteado, siendo la de
promotor y catalizador del desarrollo comercial e
industrial. Las políticas económicas del Gobierno
están específicamente ideadas para impulsar el
crecimiento y el desarrollo del sector privado procurando
un entorno favorable para la inversión y las actividades
comerciales.
El
Programa de Reforma Comercial puede dividirse en seis
categorías principales de actividad, a saber: la
liberalización del comercio, la mejora de la
competitividad, los programas sectoriales, las
oportunidades de acceso a los mercados, el Programa de
Zonas Francas y las medidas y servicios de apoyo
institucionales. Estas medidas de política comercial han
sido completadas con una importante reforma de la
legislación financiera, fiscal y de inversiones,
incluida la supresión de los controles de divisas y la
flotación de la moneda local.
Política
y entorno económicos
La
política fiscal se ha llevado a cabo en el contexto de
un amplio programa de ajuste estructural macroeconómico.
El Gobierno de Trinidad y Tabago sigue aplicando una
estrategia fiscal prudente. Esta estrategia, unida a la
reestructuración administrativa de los organismos de
recaudación, han producido un descenso global del
déficit fiscal. La balanza por cuenta corriente del
Gobierno central ha registrado un excedente en los
últimos cinco años, contribuyendo a la mejora del
ahorro nacional y a la reducción de la brecha entre
inversiones y ahorro.
La
política monetaria se está aplicando con el objetivo
prioritario de mantener la estabilidad del tipo de cambio
y de aumentar las reservas de divisas del país. El tipo
de cambio de divisas se liberalizó en 1993, y desde
entonces Trinidad y Tabago adoptó un tipo flotante que
fue seguido de la supresión de los controles de divisas
en las cuentas corrientes y de capital. En la actualidad,
el Banco Central recurre a las políticas de liquidez y
de tipos de interés para lograr su objetivo principal de
conseguir una tasa de inflación estable y baja. Las
autoridades monetarias se valen cada vez más de las
operaciones de mercado abierto para su política de
liquidez, con lo que están reduciendo la dependencia de
la reserva de caja obligatoria. Se espera que el uso de
operaciones de mercado abierto reduzca el costo de la
intermediación financiera y por tanto el de los
préstamos. Estas iniciativas monetarias han ido
acompañadas de reformas legislativas e institucionales
en el sector financiero que fueron ideadas para facilitar
la transformación del mercado nacional de capitales.
El
Gobierno también se ha centrado en proporcionar capital
para el fomento del sector de la pequeña empresa. La
recién adoptada Ley de Capital Riesgo tiene por objeto
fomentar la inyección de capital social en las empresas
pequeñas y medianas sin la rémora de las excesivas
cargas financieras que normalmente conlleva la
financiación de la deuda.
El
fomento del sector de la pequeña empresa constituye una
condición previa esencial para el desarrollo equilibrado
de la economía nacional. Es evidente que este sector
continuará siendo el cimiento de la economía de
Trinidad y Tabago al proporcionar productos y servicios
y, lo que es más importante, oportunidades para que el
pequeño inversor se afiance en el mercado nacional. En
sintonía con estos objetivos, el Gobierno ha mejorado la
gama de incentivos fiscales que se facilitan al sector de
la pequeña empresa y esas iniciativas han dado frutos
inmediatos según las cifras facilitadas por la
Compañía de Fomento de la Pequeña Empresa (SBDC), que
indican que las solicitudes de préstamos han aumentado
el 30 por ciento de enero a marzo de 1998 en comparación
con el mismo período de 1997.
La
aplicación del programa de reformas estructurales ha
repercutido favorablemente en la economía. En 1997, la
economía de Trinidad y Tabago registró su cuarto año
consecutivo de crecimiento económico. La producción
real lleva registrando un crecimiento medio del 3 por
ciento desde 1994. Este crecimiento ha sido impulsado por
el aumento de la actividad de prospección y producción
del sector petrolero así como por la expansión de la
producción del sector no petrolero. En 1997 se
registraron fuertes rendimientos en los subsectores de la
manufactura, la construcción, la distribución y el
transporte, mientras que el sector del turismo arrojó un
vibrante aumento.
El
crecimiento de la economía ha repercutido positivamente
tanto en la tasa de desempleo como en la tasa de
inflación. La tasa media anual de inflación ha venido
disminuyendo, pasando del 11,4 por ciento en 1993 al 3,7
por ciento en 1997. La reducción de la tasa de
inflación se debió parcialmente a la disminución o
supresión de los recargos a la importación de varias
categorías de bienes de capital y de consumo. La tasa de
desempleo también ha registrado una importante
contracción, pasando del 22,4 por ciento de la
población activa en 1989 al 15 por ciento en 1997.
Examen
de la política comercial y de inversiones
Los
programas adoptados desde 1991 por el Gobierno de
Trinidad y Tabago con el fin de diversificar la economía
y fomentar el crecimiento y el desarrollo sostenibles
guiados por las exportaciones fueron emprendidos en el
contexto de la tendencia global hacia la liberalización
del comercio y la preponderancia cada vez mayor de
megabloques comerciales. Los elementos básicos del
Programa de Reforma Comercial comprenden:
i)
la supresión de la Lista Negativa de Importaciones;
ii)
la reducción del Arancel Exterior Común (AEC) aplicado
a los productos importados;
iii)
la supresión de controles de precios;
iv)
la supresión del derecho de timbre impuesto a los
productos importados;
v)
la informatización de los trámites aduaneros de
importación y de exportación.
El
Programa de Reforma Comercial está estrechamente
vinculado con las iniciativas para atraer inversiones
extranjeras y facilitar el desarrollo de la base
industrial del país. Es obvio que un requisito previo
esencial para el despegue de la economía es disponer de
un importante fondo común de capital que sería
utilizado para inyectar inversiones en el sector privado.
Tal capital podría obtenerse tanto de fuentes nacionales
como extranjeras.
La
actividad de Trinidad y Tabago en el frente de la
inversión se caracteriza por lo siguiente:
i)
la creación en la economía nacional de un entorno más
acogedor para el inversor. A tal efecto, se
modificará la Ley de Inversiones Extranjeras para
imprimirle un carácter más promocional y menos
reglamentario;
ii)
el continuo esfuerzo del Gobierno por reducir el número
y la complejidad de los trámites burocráticos en
materia de inversiones y de transacciones comerciales.
El objetivo es hacer estos trámites todo lo
sencillos y transparentes que sea posible;
iii)
por último, el Gobierno utilizará los recursos de sus
misiones en el extranjero y demás organismos conexos
para presentar al país como un destino atractivo de las
inversiones.
En
armonía con estas directrices, se han revisado o
modificado algunos de los principales textos legislativos
que tienen que ver con las inversiones, entre ellos la
Ley de Incentivos Fiscales y la Ley del Impuesto sobre el
Valor Añadido. El Gobierno de Trinidad y Tabago también
ha creado un marco mejorado de incentivos a la inversión
y ha reducido asimismo el nivel máximo del impuesto de
sociedades del 40 al 35 por ciento en su empeño por
reducir el costo de la actividad empresarial.
Otro
elemento esencial en el afán por atraer inversores
extranjeros es el Programa de Zonas Francas, cuyo fin es
atraer a empresas orientadas a la exportación que de
otro modo no se instalarían en Trinidad y Tabago. El
Programa de Zonas Francas se ha desarrollado en Trinidad
y Tabago de forma muy diferente a otros Programas
caribeños, dando lugar a un vehículo de desarrollo
económico con características especiales, incluido el
hecho de que actualmente toda la infraestructura la
proporcionan inversores privados y los empleos que se
crean son generalmente de alta calidad. El Programa está
pasando poco a poco a ser autosuficiente y se espera que
acabe reduciendo sustancialmente su dependencia del
Tesoro. El sistema de zonas francas seguirá
constituyendo uno de los principales resortes de la
estrategia exportadora del país.
Estos
esfuerzos de promoción del comercio y de las inversiones
se complementarán con una serie de estrategias y medidas
clave, entre ellas la obtención de mejores oportunidades
de acceso a los mercados de países seleccionados para
los bienes y servicios producidos en el país,
principalmente a través de negociaciones.
Política
industrial actual
La
política industrial de Trinidad y Tabago se centra sobre
todo en el desarrollo de la manufactura no petrolera, los
servicios no financieros y los sectores de la pequeña
empresa. Con esta política se pretende crear un sector
de actividad no petrolera ampliado, diversificado y
orientado hacia la exportación. Sus objetivos son:
i)
generar un crecimiento económico sostenido y un
desarrollo equilibrado e integrado;
ii)
estimular el aumento de las corrientes de inversión
hacia la producción para la exportación;
iii)
ampliar la gama de actividades comerciales en el sector
no petrolero;
iv)
generar oportunidades de empleo permanente;
v)
aumentar los ingresos de exportación del sector no
petrolero;
vi)
procurar que el desarrollo económico tenga lugar
respetando el medio ambiente nacional;
vii)
mitigar las consecuencias de las quiebras de las
empresas;
viii)
contribuir al logro del objetivo de la seguridad
alimentaria del país.
En
apoyo de este programa se aplicarán varias estrategias y
medidas al efecto de ayudar al sector empresarial a
reestructurarse, y por tanto a hacer al sector no
petrolero más proclive a la exportación. Estas
estrategias y medidas abarcan la inversión, el
desarrollo de los recursos humanos, la financiación, la
información empresarial y la reforma institucional y
reglamentaria.
Política
agrícola
De
conformidad con el objetivo de liberalización comercial
de todos los sectores de la economía, el Gobierno ha
aplicado una serie de medidas de reforma en el sector
agropecuario, entre las cuales cabe señalar las
siguientes:
Conversión
de medidas no arancelarias aplicadas a las importaciones
(por ejemplo, lista negativa) en un sistema de
equivalentes arancelarios compatible con el Acuerdo sobre
la Agricultura del GATT de 1994 y encaminado a ampliar y
reforzar la liberalización comercial y de precios en el
sector agropecuario;
i)
reducción gradual de la dispersión entre tipos
arancelarios y su nivel medio;
ii)
mantener, en el contexto del establecimiento de
estructuras arancelarias, un régimen comercial abierto y
transparente para la agricultura, con un mínimo de
intervención estatal;
iii)
reestructurar y privatizar empresas de propiedad estatal.
Desarrollo
del comercio exterior, negociaciones, etc.
Las
estrategias de Trinidad y Tabago en lo que respecta al
acceso a los mercados resultarán influidas por el actual
proceso de liberalización y globalización de la
economía mundial y por la configuración del panorama
económico internacional en grandes bloques económicos.
Esa circunstancia ha obligado a países como Trinidad y
Tabago a acelerar el ritmo de integración en dichos
bloques y en la economía mundial, so pena de verse
aislados.
Es
importante señalar que los mercados tradicionales de
Trinidad y Tabago se encuentran y en el hemisferio
occidental, en la Unión Europea y en la CARICOM. Los
mercados no tradicionales se encuentran situados en
bloques económicos como MERCOSUR, la Comunidad Andina,
el Mercado Común Centroamericano y la Asociación de
Naciones del Asia Sudoriental, entre otros. A la luz de
estos hechos, es imperativo que Trinidad y Tabago amplíe
su producción exportable con miras a competir
eficazmente en el mercado internacional. De ahí que
Trinidad y Tabago haya adoptado un doble enfoque para
aprovechar al máximo las oportunidades de acceso al
mercado. En consecuencia, se trata de ampliar la cuota de
mercado para productos no tradicionales en mercados
tradicionales, en particular allí donde se disponga de
acuerdos preferenciales de acceso al mercado (Lomé, la
Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC) y CARIBCAN),
al tiempo que mediante una acción sostenida y agresiva
se tratará de entrar en mercados no tradicionales.
Es
importante tomar nota de que, aunque el Gobierno de
Trinidad y Tabago se esfuerza activamente por garantizar
el logro de los objetivos de la política comercial
nacional, la realidad de la configuración de la
economía mundial puede obligar, en la mayoría de los
casos, a que las negociaciones de las condiciones de
acceso a los mercados se emprendan en un contexto
interregional o de bloque a bloque. Así ocurrió de
hecho incluso antes de la Ronda Uruguay en el caso de los
acuerdos de Lomé, la ICC y el Caribe, que se negociaron
con el grupo de países de la CARICOM, y de igual manera
con los actuales acuerdos entre la CARICOM, Venezuela, la
República Dominicana y Colombia, así como con las
negociaciones en curso sobre el Área de Libre Comercio
de las Américas. Con el paso del tiempo puede hacerse
todavía más aguda la necesidad de negociaciones entre
bloques en la presente etapa después de la Ronda
Uruguay.
Las
relaciones de Trinidad y Tabago con terceros países se
basan en el reconocimiento de su pequeño tamaño y de la
apertura de sus mercados interno y de la CARICOM, así
como en la convicción de que el crecimiento y la
expansión de la base productiva local solo podrán
lograrse mediante la penetración en mercados
extranjeros.
Trinidad
y Tabago es miembro fundador de la CARICOM. El objetivo
central de la CARICOM es la concertación de acuerdos
recíprocos de libre comercio con los países de América
Latina y con los países del Caribe no pertenecientes a
la CARICOM. Trinidad y Tabago se ha sumado a sus
asociados de la CARICOM en la concertación de acuerdos
de libre comercio con Colombia y la República Dominicana
y tratará de concertar acuerdos similares con los grupos
regionales andino, centroamericano y del MERCOSUR.
Próximamente iniciará negociaciones bilaterales sobre
libre comercio con ciertos países, como México, Costa
Rica y Panamá.
Trinidad
y Tabago participa activamente en los esfuerzos de la
CARICOM encaminados a crear un Mercado Único, proyecto
que se ha acelerado como consecuencia directa de
acontecimientos internacionales tales como el propuesto
establecimiento del Área de Libre Comercio de las
Américas y otras iniciativas de globalización. La
existencia de un mercado único permitirá a la CARICOM
utilizar de la mejor manera posible sus limitados
recursos financieros y económicos con el fin de que su
mercado tenga un mayor apalancamiento en el proceso de
negociación en materia de comercio exterior.
Trinidad
y Tabago es beneficiaria de los acuerdos preferenciales
de la ICC y CARIBCAN. El Acuerdo de la ICC ofrece acceso
en franquicia a las exportaciones de determinados países
caribeños y centroamericanos al mercado de los Estados
Unidos de América. CARIBCAN ofrece a las exportaciones
caribeñas un trato análogo en el mercado canadiense.
Hay diversos productos excluidos del trato preferencial.
No obstante, en 1998 se incluyeron en el régimen de
CARIBCAN el metanol y los lubrificantes, productos de
interés vital para Trinidad y Tabago.
Es
importante señalar que, con la creación del Tratado de
Libre Comercio de América del Norte (TLC), el acceso
preferencial de que goza México a los mercados del
Canadá y de los Estados Unidos en lo que se refiere a
los productos excluidos de los regímenes de la ICC y
CARIBCAN podría anular las ventajas de que disfrutan
Trinidad y Tabago y otros beneficiarios en virtud de esos
acuerdos. Además, sería muy posible que algunos
inversores extranjeros actualmente ubicados en Trinidad y
Tabago y que intervienen en la manufactura de los
productos excluidos de los acuerdos de la ICC y de
CARIBCAN tratasen de trasladarse a México para gozar de
los beneficios del acceso al mercado del TLC. Este
fenómeno de la desviación de inversiones ya se ha
manifestado en el traslado de algunas operaciones
extranjeras desde los países beneficiarios de CARIBCAN a
México. Las consecuencias de esa desviación del
comercio y de las inversiones podrían consistir en
pérdidas de puestos de trabajo y en cierto grado de
dislocación económica. En el contexto de su capacidad
de producción, Trinidad y Tabago no se ve actualmente
afectada en grado considerable, como ha sido el caso de
otros países beneficiarios de la ICC y de CARIBCAN.
Para
aminorar los posibles efectos nocivos de la relativa
ventaja comparativa de que goza México en su calidad de
miembro del TLC, Trinidad y Tabago se ha sumado a sus
asociados de la CARICOM para tratar de obtener una
"paridad TLC" o una mejora de la ICC con el fin
de nivelar el terreno de juego en que coinciden los
exportadores de la CARICOM y los de México.
Consecuente
con su política comercial, el Gobierno de Trinidad y
Tabago ha participado activamente en el proceso de
creación de la ALCA en los niveles ministerial,
viceministerial y de grupo de trabajo durante la fase
preparatoria. Está dispuesta a participar más
intensamente en la segunda etapa negociadora, como parte
de un esfuerzo coordinado de la CARICOM, a fin de que en
el proceso de negociación se tengan en cuenta sus
intereses y los del grupo regional, en particular los de
las economías más pequeñas. El papel negociador del
país quedará reforzado por el hecho de que ha sido
designado para ocupar la Vicepresidencia del grupo de
negociación de la ALCA en materia de política de
competencia.
Trinidad
y Tabago se ha beneficiado del acceso preferencial en
franquicia otorgado por los países de la Unión Europea
a los productos locales en virtud de las disposiciones
del Convenio de Lomé. Están actualmente en curso
negociaciones para concertar un acuerdo sucesor de Lomé
IV y Trinidad y Tabago participa con otros Estados ACP en
la preparación de una estrategia de negociación cuyos
principales elementos son los siguientes:
i)
los Estados ACP deberían seguir negociando el acuerdo
sucesor como parte de un bloque unificado;
ii)
la necesidad de reconocer que algunos Estados ACP son
más pequeños y más vulnerables, por lo que se les debe
otorgar un trato diferenciado;
iii)
la ampliación de las disposiciones de acceso
preferencial para la entrada de productos ACP en el
mercado europeo;
iv)
la eliminación o reducción de obstáculos restrictivos
o no arancelarios en la UE en lo relativo a normas de
origen, restricciones técnicas al comercio y medidas
fitosanitarias.
Desde
hace muchos años, Trinidad y Tabago ha sido importador
neto de productos de muchos países del Lejano Oriente,
en particular la India, el Japón, Singapur, Hong Kong,
China y Corea. En el futuro, Trinidad y Tabago
considerará los países del Lejano Oriente como posibles
nichos de mercado para productos no tradicionales y para
la expansión de la cuota de mercado en lo que se refiere
a sus exportaciones actuales como posible fuente de
inversión en la economía de Trinidad y Tabago. También
es posible que, dentro de esos objetivos, la República
de Sudáfrica se designe como posible mercado de
exportación y para posibles inversiones en empresas
conjuntas por parte de los empresarios de Trinidad y
Tabago.
Uno
de los principales elementos de la iniciativa de
política comercial de Trinidad y Tabago es la
negociación de acuerdos de protección de las
inversiones extranjeras, denominados Tratados Bilaterales
de Inversión, que han sido concertados con varios
países en un esfuerzo por aprovechar al máximo los
beneficios de sus vínculos comerciales y de inversión
con interlocutores comerciales extrarregionales. Trinidad
y Tabago ha concertado tratados bilaterales de inversión
con el Canadá, el Reino Unido, Francia y los Estados
Unidos de América. Se están negociando actualmente
acuerdos con Alemania, Venezuela y la Argentina.
Se
ha concluido un acuerdo sobre derechos de propiedad
intelectual con los Estados Unidos de América y se está
estudiando la posibilidad de concertar acuerdos análogos
con otros países. Esos acuerdos proporcionarán cierto
grado de seguridad a posibles inversores y proveedores de
tecnología, con lo que se realzarán los atractivos de
Trinidad y Tabago como país de inversión.
Trinidad
y Tabago ha concluido acuerdos para evitar la doble
imposición con el Canadá, Dinamarca, Francia, Italia,
Noruega, Suecia, Suiza, el Reino Unido, los Estados
Unidos, Venezuela y la República Federal de Alemania.
Conclusión
El
Gobierno de Trinidad y Tabago ha formulado un Plan de
Acción encaminado a facilitar la integración efectiva
de la economía local en el ámbito comercial
globalizado. Este Plan de Acción tendrá el apoyo de un
proceso de negociación enfocado hacia determinados
países y contribuirá a que el país participe con un
papel cada vez más activo en los foros multilaterales
como la OMC o la ALCA.
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