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La
continuación de las reformas estructurales podría mejorar las
perspectivas de crecimiento y el dinamismo de la economía de Malawi
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continuación de las reformas estructurales, incluida una mayor
liberalización del comercio y de las inversiones, y la prosecución
del programa de privatización, podrían mejorar el dinamismo y las
perspectivas de crecimiento de la por otra parte deficiente y
vulnerable economía de Malawi, según un informe de la Secretaría de
la OMC sobre las políticas y prácticas comerciales de Malawi.
En
el informe se explica que el Gobierno puede mostrarse menos resuelto a
continuar promoviendo la liberalización del comercio si no se superan
las actuales dificultades económicas, y en particular la
incertidumbre fiscal. Los interlocutores pueden facilitar las reformas
asegurando un acceso estable y acrecentado a sus mercados, sobre todo
por lo que se refiere a los productos agropecuarios, que son los que
parecen ofrecer mejores perspectivas para Malawi. El reforzamiento y
la observancia de los compromisos contraídos en el marco de la OMC
pueden contribuir a respaldar las reformas unilaterales de Malawi.
En
el informe se señala que los programas de ajuste estructural
introducidos a partir de mediados de los años ochenta se han
traducido en una liberalización sustancial de su economía, lo que ha
contribuido a asegurar una tasa de crecimiento elevada (de casi un 9
por ciento en 1996) y a reducir la inflación a tasas de un solo
dígito (9 por ciento en 1997). Sin embargo, a finales de los años
noventa ciertas deficiencias de las políticas, y en particular la
adopción de políticas fiscales expansionistas, dieron lugar a
desequilibrios macroeconómicos que precipitaron una crisis económica
y monetaria. La tasa de crecimiento cayó a menos del 2 por ciento en
2000.
Hasta
hace poco la política monetaria daba cabida a políticas fiscales
expansionistas y estimulaba la inflación, que alcanzó en 1999
el nivel sin precedentes del 45 por ciento. Los tipos reales de
interés siguieron siendo altos. El sector público “frustró” la
expansión del sector privado, cuyo crecimiento se mantuvo
estacionario. Además, pese al establecimiento de un régimen más
liberal y a los esfuerzos desplegados para atraer inversiones, entre
los que figura la creación del Organismo Nacional de Promoción de
las Inversiones (MIPA) así como diferentes incentivos fiscales y
otros incentivos financieros, las corrientes de inversiones
extranjeras directas (IED) continúan caracterizándose por su
irregularidad y su nivel relativamente bajo: las aportaciones de
capital (orientadas principalmente a la manufactura, la construcción
y la distribución) bajaron de 70 millones de dólares EE.UU. en 1998
a 51 millones de dólares EE.UU. en 2000. Los problemas económicos se
han visto agravados por las malas condiciones climáticas, la
tendencia a la baja del precio de exportación del tabaco (primer
cultivo comercial del país) y las insuficiencias institucionales.
En 1999 el PIB por habitante totalizó en Malawi 200 dólares
EE.UU., y la deuda externa del país, cifrada en 2.600 millones de
dólares EE.UU., representó alrededor del 150 por ciento del PIB.
Malawi se beneficia de las medidas de alivio de la carga de la deuda
previstas en el marco de la Iniciativa Reforzada para los Países
Pobres Muy Endeudados (HIPC).
Según
el informe, las autoridades han adoptado recientemente una serie de
medidas para mejorar las políticas de estabilización de Malawi. Las
operaciones financieras de las empresas paraestatales están siendo
fiscalizadas por la nueva Sección de Reforma y Fiscalización de
Empresas Paraestatales, y las cuestiones monetarias quedan sujetas a
la vigilancia del Comité de Políticas Monetarias. Hay objetivos
monetarios preestablecidos y en la actualidad el endeudamiento del
Estado con el Banco de Reserva no puede ser superior al 20 por ciento
de los ingresos internos anuales presupuestados. Se ha reforzado la
reforma cambiaria y el porcentaje de devolución de divisas prescrito
para los ingresos en concepto de exportación de productos básicos
tradicionales (el tabaco por ejemplo) ha sido reducido del 60 al 40
por ciento con vistas a acrecentar la competitividad internacional de
las exportaciones de Malawi.
A
pesar de la liberalización, el comercio de mercancías de Malawi
expresado en porcentaje del PIB bajó entre 1994 y 1999 del 97 al 74
por ciento, esto es, del 30 al 27 por ciento en el caso de las
exportaciones y del 67 al 47 por ciento en el de las importaciones.
Los intercambios comerciales de Malawi acusan una relativa
concentración, sobre todo en productos básicos. La mayoría de sus
exportaciones está constituida por productos primarios, y
fundamentalmente por el tabaco. Sólo se ha conseguido una
diversificación mínima de las exportaciones; en 1999 los productos
no tradicionales apenas representaron el 13 por ciento de las
exportaciones. El país importa la mayor parte de los productos
manufacturados, a saber, combustibles, maquinaria, material de
transporte, productos químicos y otros insumos intermedios. La cuota
de los países en desarrollo en el comercio de Malawi ha disminuido.
Los países desarrollados absorben más de dos tercios de las
exportaciones. Sudáfrica ha sido sustituida por Alemania y los
Estados Unidos como principal mercado de exportación de Malawi (su
cuota descendió al 12 por ciento en 1999). Las importaciones
provienen cada vez más de países industrializados, de los cuales
procedió el 42 por ciento de las importaciones de Malawi en 1999.
Aunque Sudáfrica sigue siendo la principal fuente de importación de
Malawi, su cuota disminuyó del 44 al 32 por ciento entre 1995 y 1999.
La cuota de Zimbabwe también disminuyó al 10 por ciento en 1999, con
lo que ese país pasó a ocupar el tercer lugar, inmediatamente
después del Reino Unido, cuya cuota ascendió al 16 por ciento (desde
el 4 por ciento en 1995). El comercio regional de Malawi, incluido el
que mantiene con otros miembros del COMESA y la SADC, es relativamente
poco importante. Malawi es importador neto de servicios, especialmente
de los de transporte y seguros.
El
arancel es el principal instrumento de política comercial de Malawi.
El promedio aritmético del arancel NMF descendió en 2000/01 a casi
un 14 por ciento, tras haber sido de casi un 16 por ciento
en 1997/98 y del 21 por ciento en 1996/97. Prácticamente todos
los derechos son ad valorem. El arancel tiene una estructura
progresiva que comprende seis bandas; el tipo es nulo o del 5 por
ciento en el caso de los “bienes de primera necesidad”, y del 10
por ciento en el de los bienes intermedios. En la actualidad el tipo
máximo que grava los bienes de consumo es del 25 por ciento. En
2000/01 el arancel mostró una dispersión moderada, con un
coeficiente de variación de más o menos 0,7. La estructura
arancelaria y la eficiencia económica mejorarían si los derechos
fuesen menos elevados y más uniformes.
En
el contexto de la Ronda Uruguay Malawi consolidó sus aranceles sobre
la totalidad de los productos agropecuarios a un tipo máximo del 125
por ciento (salvo para contados productos, para los cuales el tipo
máximo fue del 50, el 55 y el 65 por ciento), y a menos del 1 por
ciento de las líneas arancelarias para los productos no agropecuarios,
a tipos máximos que oscilan entre el 30 y el 65 por ciento. Los
demás derechos y gravámenes sobre esos productos están consolidados
a un tipo máximo del 20 por ciento.
Malawi
se caracteriza por una acusada dependencia de la agricultura, en
especial del cultivo de tabaco. Al sector agropecuario le
correspondió en 1999 el 38 por ciento del PIB y aproximadamente el 85
por ciento del empleo. Tras la aplicación por el Gobierno de una
política de desreglamentación, el principal instrumento comercial
que incide en la agricultura es el arancel; el tipo medio NMF aplicado
a esos productos fue del 12,2 por ciento en 2000/01 (definición de la
CIIU). Se han suprimido los controles sobre la producción y la
comercialización de los pequeños productores de cultivos
tradicionales, entre otros del tabaco. El sector manufacturero
representó alrededor de un 14 por ciento del PIB en 1999. La
parte del PIB de Malawi correspondiente al sector de servicios bajó
del 57 por ciento en 1994 al 47 por ciento en 1999. La presencia de
muchas empresas públicas de servicios es indicativa de los retrasos
en la liberalización de este sector.
En
el informe se señala que una infraestructura de servicios más
eficiente acrecentaría la competitividad de las actividades de las
etapas avanzadas del proceso de producción y propiciaría la
inversión extranjera directa (IED). Asimismo, la ampliación del
alcance de las consolidaciones arancelarias más allá del sector
agrícola y la reducción de la diferencia entre los tipos
consolidados y los aplicados serían beneficiosas tanto para Malawi
como para sus interlocutores comerciales, al hacer más previsible el
arancel.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que puedan tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto de examen, y
un informe detallado que redacta de manera independiente la
Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego examinados por
el conjunto de Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las
reuniones del OEPC se publican poco después. Desde la entrada en
vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también
las esferas de los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará los días 6 y 8 de febrero de 2002
el informe de la Secretaría de la OMC y la exposición de políticas
elaborada por el Gobierno de Malawi. El informe de la Secretaría
abarca la evolución de todos los aspectos de las políticas
comerciales de Malawi, inclusive sus leyes y reglamentos internos, el
marco institucional, las políticas comerciales por medidas y los
progresos en determinados sectores.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas que figuran en el informe de la Secretaría y algunos
extractos de la exposición de políticas del Gobierno. Los informes
de la Secretaría y del Gobierno figuran por el nombre del país en la
lista completa de los exámenes de
las políticas comerciales. Estos dos documentos, el acta de los
debates del OEPC y el resumen del Presidente se publicarán
oportunamente en una versión encuadernada y podrán obtenerse en la
Secretaría, Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211
Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han llevado a cabo los siguientes exámenes: Argentina
(1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria (1992), Bahrein
(2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin (1997), Bolivia (1993 y 1999),
Botswana (1998), Brasil (1992, 1996 y 2000), Brunei Darussalam (2001),
Burkina Faso (1998), Camerún (1995 y 2001), Canadá (1990, 1992,
1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991 y 1997), Chipre (1997), Colombia
(1990 y 1996), Comunidades Europeas (1991, 1993, 1995, 1997 y 2000),
Corea, Rep. de (1992, 1996 y 2001), Costa Rica (1995 y 2001), Côte
d'Ivoire (1995), Egipto (1992 y 1999), El Salvador (1996), Estados
Unidos (1989, 1992, 1994, 1996, 1999 y 2001), Fiji (1997),
Filipinas (1993 y 1999), Finlandia (1992), Gabón (2001), Ghana (1992
y 2001), Guatemala (2002), Guinea (1999), Hong Kong (1990, 1994 y
1998), Hungría (1991 y 1998), India (1993 y 1998), Indonesia (1991,
1994 y 1998), Islandia (1994 y 2000), Israel (1994 y 1999), Islas
Salomón (1998), Jamaica (1998), Japón (1990, 1992, 1995, 1998 y
2000), Kenya (1993 y 2000), Lesotho (1998), Macao (1994 y 2001),
Madagascar (2001), Malasia (1993, 1997 y 2001), Malawi (2002), Malí
(1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995 y 2001), México (1993
y 1997), Mozambique (2001), Namibia (1998), Nicaragua (1999), Nigeria
(1991 y 1998), Noruega (1991, 1996 y 2000), Nueva Zelandia (1990 y
1996), OECO (2001), Pakistán (1995 y 2002), Papua Nueva Guinea
(1999), Paraguay (1997), Perú (1994 y 2000), Polonia (1993 y 2000),
República Checa (1996 y 2001), República Dominicana (1996),
República Eslovaca (1995 y 2001), Rumania (1992 y 1999), Senegal
(1994), Singapur (1992, 1996 y 2000), Sri Lanka (1995), Sudáfrica
(1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994), Suiza (1991, 1996 y 2000 (junto
con Liechtenstein)), Swazilandia (1998), Tailandia (1991, 1995 y
1999), Tanzanía (2000), Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez
(1994), Turquía (1994 y 1998), Uganda (1995 y 2001), Uruguay (1992 y
1998), Venezuela (1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría Volver
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ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MALAWI
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
Malawi
es un país sin litoral del sur de África, cuya independencia data de
1964. Los programas de ajuste estructural introducidos a partir
de mediados de los años ochenta se han traducido en una
liberalización sustancial de su economía, lo que ha contribuido a
asegurar una tasa de crecimiento elevada (de casi un 9 por ciento en
1996) y a reducir la inflación a tasas de un solo dígito (9 por
ciento en 1997). Sin embargo, a finales de los años noventa ciertas
deficiencias de las políticas, y en particular la adopción de
políticas fiscales expansionistas, dio lugar al surgimiento de
desequilibrios macroeconómicos que precipitaron una crisis económica
y monetaria. La tasa de crecimiento cayó a menos del 2 por ciento en
2000.
Hasta
hace poco la política monetaria daba cabida a políticas fiscales
expansionistas y estimulaba la inflación, que alcanzó en 1999
el nivel sin precedentes del 45 por ciento. Los tipos reales de
interés siguieron siendo altos. El sector público "frustró"
la expansión del sector privado, cuyo crecimiento se mantuvo
estacionario. A ello se sumó el hecho de que, pese al establecimiento
de un régimen más liberal y a los esfuerzos desplegados para atraer
inversiones, entre los que figura la creación del Organismo Nacional
de Promoción de las Inversiones (MIPA) así como diferentes
incentivos fiscales y otros incentivos financieros, las corrientes de
inversiones extranjeras directas (IED) continuaron caracterizándose
por su irregularidad y su nivel relativamente bajo: las aportaciones
de capital (orientadas principalmente a la manufactura, la
construcción y la distribución) bajaron de 70 millones de dólares
EE.UU. en 1998 a 51 millones de dólares EE.UU. en 2000. Los problemas
económicos se han visto agravados por las malas condiciones
climáticas, la tendencia a la baja del precio de exportación del
tabaco (primer cultivo comercial del país) y las insuficiencias
institucionales. En 1999 el PIB por habitante en Malawi era de 200
dólares EE.UU., y la deuda externa de ese país, cifrada en
2.600 millones de dólares EE.UU., representó alrededor del 150
por ciento del PIB. Malawi se beneficia de las medidas de alivio de la
carga de la deuda previstas en el marco de la Iniciativa Reforzada
para los Países Pobres Muy Endeudados (HIPC).
Las
autoridades han adoptado recientemente una serie de medidas para
mejorar las políticas de estabilización de Malawi. Las operaciones
financieras de las empresas paraestatales están siendo fiscalizadas
por la nueva Sección de Reforma y Fiscalización de Empresas
Paraestatales, y las cuestiones monetarias quedan sujetas a la
vigilancia del Comité de Políticas Monetarias. Hay objetivos
monetarios preestablecidos y en la actualidad el endeudamiento del
Estado con el Banco de Reserva no puede ser superior al 20 por ciento
de los ingresos internos anuales presupuestados. Se ha reforzado la
reforma cambiaria y el porcentaje de devolución de divisas prescrito
para los ingresos en concepto de exportación de productos básicos
tradicionales (el tabaco por ejemplo) ha sido reducido del 60 al 40
por ciento con vistas a acrecentar la competitividad internacional de
las exportaciones de Malawi.
A
pesar de la liberalización, el comercio de mercancías de Malawi
expresado en porcentaje del PIB bajó entre 1994 y 1999 del 97 al 74
por ciento, esto es, del 30 al 27 por ciento en el caso de las
exportaciones y del 67 al 47 por ciento en el de las importaciones.
Los intercambios comerciales de Malawi acusan una relativa
concentración, sobre todo en productos básicos. La mayoría de sus
exportaciones está constituida por productos primarios, y
fundamentalmente por el tabaco. Sólo se ha conseguido una
diversificación mínima de las exportaciones; en 1999 los productos
no tradicionales apenas representaron el 13 por ciento de las
exportaciones. El país importa la mayor parte de los productos
manufacturados, a saber, combustibles, maquinaria, material de
transporte, productos químicos y otros insumos intermedios. La cuota
de los países en desarrollo en el comercio de Malawi ha disminuido.
Los países desarrollados absorben más de dos tercios de las
exportaciones. Sudáfrica ha sido sustituida por Alemania y los
Estados Unidos como principal mercado de exportación de Malawi (su
cuota descendió al 12 por ciento en 1999). Las importaciones
provienen cada vez más de países industrializados, de los cuales
procedió el 42 por ciento de las importaciones de Malawi en 1999.
Aunque Sudáfrica sigue siendo la principal fuente de importación de
Malawi, su cuota disminuyó del 44 al 32 por ciento entre 1995 y 1999.
La cuota de Zimbabwe también disminuyó al 10 por ciento en 1999, con
lo que ese país pasó a ocupar el tercer lugar, inmediatamente
después del Reino Unido, cuya cuota ascendió al 16 por ciento (desde
el 4 por ciento en 1995). El comercio regional de Malawi, incluido el
que mantiene con otros miembros del COMESA y la SADC, es relativamente
poco importante. Malawi es importador neto de servicios, especialmente
de los de transporte y seguros.
Malawi,
república unitaria, introdujo la democracia multipartidaria en 1994
tras la adopción de una nueva Constitución que confiere el poder
ejecutivo al Presidente y la potestad de legislar a la Asamblea
Nacional. El Parlamento está compuesto por la Asamblea y el
Presidente, el cual es a la vez Jefe de Estado y de Gobierno. Entre
sus facultades figura la de nombrar a los ministros del Gabinete; las
funciones ejecutivas quedan a cargo de la Oficina del Presidente y el
Gabinete.
Los
principales ministerios que participan en la definición y aplicación
de las políticas relacionadas con el comercio son los siguientes: el
de Comercio e Industria; el de Finanzas y Planificación Económica; y
el de Agricultura y Aguas. Hay además otros ministerios y
dependencias públicas en los que recae la responsabilidad de las
políticas en determinados subsectores, entre ellos el tabacalero, el
minero, el maderero, el pesquero y el turístico. La aportación del
sector privado a las políticas relacionadas con el comercio se ve
facilitada por el nuevo Grupo de Trabajo Nacional para la Política
Comercial y su Equipo de Tareas Nacional, cuya creación tiene por
finalidad asegurar una mejor interacción con el sector privado y una
mayor coordinación de las políticas comerciales, hasta ahora
repartidas entre una serie de ministerios, ninguno de los cuales
tenía la última palabra.
El
Libro de la Estrategia Nacional de Reducción de la Pobreza, ultimado
en noviembre de 2001, ha sido objeto de un amplio debate público.
El plan oficial de desarrollo económico a largo plazo, que apunta a
transformar a Malawi en un país de ingreso medio en 2020 a más
tardar -la denominada “Visión 2020”—, propone una
duplicación del sector manufacturero hasta el 25 por ciento del
PIB, juntamente con el fomento de la minería, el turismo y la
agricultura. El desarrollo industrial se promoverá mediante la
aplicación de una política comercial e industrial integrada dirigida
a eliminar los obstáculos con que tropieza el desarrollo del sector
privado. Se extenderán las conexiones entre las diferentes ramas de
producción y se promoverán las empresas pequeñas y medianas. Se
introducirán mejoras en la infraestructura básica. Se favorecerán
la promoción y la diversificación de las exportaciones y se
aprovechará mejor, a través de una reducción de las limitaciones de
la oferta, el acceso preferencial a mercados desarrollados.
Malawi
es Miembro inicial de la OMC y concede como mínimo un trato NMF a los
demás Miembros de la OMC, a los Estados ACP que no forman parte de
ella, a los países independientes del Commonwealth y a los
protectorados administrados por las Naciones Unidas. Las autoridades
consideran que el cumplimiento por Malawi de sus obligaciones
multilaterales contribuirá al éxito de las reformas en curso y a la
recuperación económica de Malawi. No obstante, sin la asistencia
técnica de la comunidad internacional será prácticamente imposible
que Malawi pueda llevar adelante políticas conformes con la OMC en
esferas como la de la protección de la propiedad intelectual y las
medidas comerciales correctivas especiales. Por lo tanto, Malawi
espera recibir de los donantes bilaterales y multilaterales la
asistencia técnica y la ayuda requeridas para dar cumplimiento a los
compromisos que ha contraído en el marco de la OMC. Se trata de uno
de los países piloto del Marco Integrado para la Asistencia Técnica
relacionada con el Comercio en apoyo de los países menos adelantados,
administrado conjuntamente por seis instituciones multilaterales,
entre las cuales figura la OMC.
Malawi
es miembro del Mercado Común de los Estados del África Oriental y
Meridional (COMESA) y de la Comunidad de Desarrollo del África
Meridional (SADC). Ha suscrito ya un acuerdo comercial bilateral con
Zimbabwe y está actualmente negociando acuerdos similares con
Mozambique, Tanzanía y Zambia. Le conceden trato preferencial no
recíproco la Unión Europea en virtud del Acuerdo de Cotonou y del
plan “Todo menos las armas”, los Estados Unidos en virtud de la
Ley sobre Crecimiento y Oportunidades para África, otros países
desarrollados en virtud del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP)
y Sudáfrica en virtud de un acuerdo independiente.
El
régimen comercial de Malawi es más complejo por la participación
simultánea de ese país en mecanismos superpuestos de carácter
regional y bilateral cuyos programas de liberalización del comercio y
normas comerciales difieren entre sí. Ello puede traer consigo una
distorsión de la estructura de los intercambios comerciales y de los
incentivos y la aceptación de obligaciones incompatibles.
El
arancel es el principal instrumento de política comercial de Malawi.
El promedio aritmético del arancel NMF descendió en 2000/01 a casi
un 14 por ciento, tras haber sido de casi un 16 por ciento en
1997/98 y del 21 por ciento en 1996/97. Prácticamente todos los
derechos son ad valorem. El arancel tiene una estructura
progresiva que comprende seis bandas; el tipo es nulo o del 5 por
ciento en el caso de los “bienes de primera necesidad”, y del 10
por ciento en el de los bienes intermedios. En la actualidad el tipo
máximo que grava los bienes de consumo es del 25 por ciento. En
2000/01 el arancel mostró una dispersión moderada, con un
coeficiente de variación de más o menos 0,7. La estructura
arancelaria y la eficiencia económica mejorarían si los derechos
fuesen menos elevados y más uniformes.
El
uso generalizado de exenciones y desgravaciones, por ejemplo en el
marco de programas que contienen prescripciones en materia de
contenido nacional, se caracteriza por la falta de transparencia que
lo acompaña y por acrecentar la progresividad arancelaria y la
protección efectiva para brindar a determinadas ramas de producción
una protección ad hoc. Su utilización discrecional está
generalizada, y aparte de constituir una medida de protección con
efectos de distorsión, no se ve con claridad qué razón de ser
puedan tener. Hay un sistema de devolución de derechos en el que los
reembolsos no se fijan ya en función de coeficientes, sino de los
materiales utilizados para la exportación. Se habla de grandes
retardos en los reembolsos.
Está
previsto que la inspección imperativa previa a la expedición,
aplicada por Malawi a la mayoría de las importaciones desde 1992,
cese de surtir efecto en marzo de 2003. La documentación de
importación ha sido simplificada. Desde 1990 se aplica en principio
el valor de transacción a efectos de la valoración en aduana, pero
de hecho se imponen precios mínimos, por ejemplo en lo que respecta a
los automóviles de segunda mano. Los impuestos internos
discriminatorios han quedado eliminados, y la ampliación del alcance
de los recargos impositivos y de los impuestos especiales ha permitido
que el Estado sea menos dependiente de los ingresos arancelarios, lo
que ha facilitado la reducción de derechos.
En
el contexto de la Ronda Uruguay Malawi consolidó sus aranceles sobre
la totalidad de los productos agropecuarios a un tipo máximo del 125
por ciento (salvo contados productos, para los cuales el tipo máximo
fue del 50, el 55 y el 65 por ciento), y a menos del 1 por ciento
de las líneas arancelarias para los productos no agropecuarios, a
tipos máximos que oscilan entre el 30 y el 65 por ciento. Los
demás derechos y gravámenes sobre esos productos están consolidados
a un tipo máximo del 20 por ciento.
Malawi
ha eliminado la mayoría de los obstáculos no arancelarios de
carácter oficial, entre ellos los contingentes de importación. Esa
clase de restricciones subsisten por motivos ambientales, así como de
salud, inocuidad y seguridad, en ciertos casos en virtud de convenios
internacionales. Las normas, y entre ellas las reglamentaciones
técnicas obligatorias, son establecidas por la Junta Nacional de
Normas sobre la base de normas regionales e internacionales, como las
de la ISO y el Codex Alimentarius, y no comportan discriminación
alguna respecto de las importaciones. Pese a la inexistencia de
acuerdos oficiales de reconocimiento mutuo, por regla general Malawi
acepta unilateralmente los resultados de las pruebas efectuadas en el
extranjero. Se imponen prescripciones sanitarias y fitosanitarias,
pero éstas en general no parecen obstaculizar las importaciones,
exceptuada la prohibición de alimentos genéticamente modificados y
de carne de animales tratados con hormonas de crecimiento.
Malawi
está preparando una nueva legislación antidumping e introduciendo
una normativa en materia de medidas compensatorias y de salvaguardia
con vistas a dar aplicación a las disposiciones de los
correspondientes Acuerdos de la OMC. La legislación antidumping en
vigor contiene una disposición sobre el “interés público”, pero
no se sabe con certeza qué aplicación tendrá en la realidad, puesto
que no se ha tomado todavía ninguna medida antidumping. Malawi se
propone utilizar más las medidas comerciales correctivas para
impulsar la producción nacional. No obstante, existe el peligro de
que la utilización de esas medidas pueda proteger a ramas de
producción ineficientes.
La
contratación pública está descentralizada pero tiene que ser
aprobada por la Dependencia de Contratación Externa, de reciente
creación, o por la Oficina del Presidente y el Gabinete si el valor
del contrato es elevado. Habrá un Organismo de Contratación Pública
encargado de administrar la nueva legislación, prevista para 2002,
con objeto de acrecentar la transparencia y la supervisión de las
operaciones de contratación pública. El principal método de
contratación será la licitación pública. Se prevé la aplicación
a los proveedores nacionales de márgenes de precios preferenciales
superiores: del 20 por ciento en el caso de los bienes y del 10 por
ciento en el de obras y construcción, en comparación con los
actuales márgenes del 15 y del 7,5 por ciento, respectivamente.
Malawi
cuenta con un régimen de exportación relativamente abierto. Desde
1998 no hay ningún impuesto de exportación, ni tampoco contingentes
de exportación; las prohibiciones a la exportación tienen su origen
en convenciones internacionales. En 1994 se dejaron sin efecto las
prescripciones en materia de devolución de divisas, salvo por lo que
se refiere a productos tradicionales como el tabaco, el té y el
azúcar. Subsisten las licencias de exportación para un contado
número de productos con el fin de proteger el medio ambiente y
garantizar existencias internas suficientes, por ejemplo de
combustibles y de maíz. Las exportaciones de té y tabaco en rama
también están sujetas a licencia.
Hay
diferentes programas de incentivos a la exportación. Los exportadores
no tradicionales disfrutan de una deducción del impuesto sobre la
renta que asciende al 12 por ciento de sus ingresos brutos y al 25 por
ciento de sus gastos internacionales de transporte. Los que operan en
las zonas de elaboración para la exportación gozan de una exención
total del impuesto sobre la renta desde diciembre de 1995. Para ello
es preciso que exporten toda su producción (aunque en ciertos casos
se autoriza la colocación de hasta un 20 por ciento de ella en el
mercado interno, previo pago de los derechos correspondientes sobre
los materiales). Si bien esas políticas obedecen al propósito del
Gobierno de fomentar empresas orientadas a la exportación, la
concesión de incentivos generosos a la exportación puede conllevar
una discriminación respecto de las empresas no exportadoras y, aun
cuando se consiga aumentar las exportaciones, entraña grandes gastos
presupuestarios.
Se
conceden desgravaciones fiscales a determinadas actividades,
principalmente agrícolas, al igual que incentivos a la inversión.
Varias empresas públicas han sido privatizadas. Ello no obstante, los
problemas que supone preparar para una desinversión a empresas muy
endeudadas, sumados a la falta de compradores, han frenado la
ejecución del programa de privatización, que quedó suspendido, a
efectos de revisión, de julio a octubre de 2001. Como consecuencia de
todo ello las empresas públicas siguen teniendo un peso importante en
la economía. El Gobierno ha introducido legislación en materia de
competencia cuya observancia correrá a cargo de la Comisión de la
Competencia, y se propone modificar la legislación nacional sobre
propiedad intelectual para atender sus obligaciones multilaterales.
Malawi
se caracteriza por una acusada dependencia de la agricultura, en
especial del cultivo de tabaco. Al sector agropecuario le
correspondió en 1999 el 38 por ciento del PIB, y aproximadamente el
85 por ciento del empleo total. Tras la aplicación por el
Gobierno de una política de desreglamentación, el principal
instrumento comercial que incide en la agricultura es el arancel; el
tipo medio NMF sobre los productos de ese sector fue del 12,2 por
ciento en 2000/01 (definición de la CIIU). Se han suprimido los
controles sobre la producción y la comercialización de los pequeños
productores de cultivos tradicionales, entre otros del tabaco.
Actualmente está autorizada la venta de tabaco en el mercado por
intermediarios privados con licencia y el Gobierno tiene la intención
de retirar el monopolio de la exportación de tabaco a la lonja
encargada de la misma. La Comisión de Fiscalización del Tabaco
regula la industria tabacalera, lo que comprende el control de la
producción de los cultivadores de grandes propiedades.
En
1987 se eliminó el monopolio de comercialización (que incluía la
exportación) de la Corporación de Desarrollo y Comercialización
Agrícolas (ADMARC), de propiedad pública. En 2000 se dejaron
además sin efecto las bandas de precios del maíz, y las compras de
cereales por la Oficina Nacional de Reservas Alimentarias quedaron
circunscritas exclusivamente a las requeridas para atender las
necesidades en caso de desastres. El sector privado es el principal
proveedor de insumos agrícolas como semillas y fertilizantes, aunque
los agricultores más pobres gozan de acceso a ellos en el marco del
Programa Selectivo de Insumos que aplica el Estado. Debido al régimen
de propiedad comunal, en Malawi no hay un mercado de venta de tierras
y esto puede limitar el desarrollo agrícola.
El
sector manufacturero representó alrededor de un 14 por ciento del PIB
en 1999. La mayor parte de los precios se fijan ahora libremente
y ya no se necesitan licencias industriales, excepto por razones de
salud, seguridad y medio ambiente. El Gobierno tiene previsto
introducir incentivos expresamente destinados a la producción de
hasta 20 artículos determinados, especialmente los textiles, las
prendas de vestir y los productos resultantes de actividades
agroindustriales. Se ayudará a las empresas en función de su
orientación exportadora, de su capacidad de sustitución de las
importaciones, de la calidad de sus productos y de su rendimiento
financiero. El tipo medio NMF sobre los productos manufacturados fue
del 13,7 por ciento en 2000/01 (definición de la CIIU).
La
parte del PIB de Malawi correspondiente al sector de servicios bajó
del 57 por ciento en 1994 al 47 por ciento en 1999. La
presencia de muchas empresas públicas de servicios es indicativa de
los retrasos en la liberalización de este sector. Hay sin embargo
esfuerzos en curso para desreglamentar y privatizar las empresas
públicas. Se está liberalizando el mercado de telecomunicaciones y
está prevista la venta parcial de Malawi Telecom a inversores
extranjeros. El Organismo Nacional de Reglamentación de las
Comunicaciones tiene la responsabilidad de velar por que los nuevos
participantes gocen de acceso competitivo a la red pública.
Una
infraestructura de servicios más eficiente acrecentaría la
competitividad de las actividades de las fases finales y propiciaría
la inversión extranjera directa (IED). Una mayor liberalización del
transporte, incluida la autorización del cabotaje y del transporte
terrestre por terceros países, se traduciría en un incremento de la
eficiencia y una disminución de los elevados gastos de transporte
acentuados por la ubicación de Malawi como país sin litoral. El
desarrollo del turismo privado constituye una prioridad del Gobierno.
Se
ha logrado un avance sustancial en la liberalización de los servicios
bancarios y de los servicios de seguros, por ejemplo la mejor
supervisión reglamentaria y la desinversión de la Sociedad Nacional
de Seguros en 2000 y del Banco Comercial en 2001. Malawi contrajo
compromisos en el marco del AGCS por lo que se refiere a los servicios
prestados a las empresas, los servicios de construcción, los
servicios sociales y de salud, los servicios de turismo y servicios
relacionados con los viajes y los servicios bancarios. Las medidas que
afectan a la presencia de personas físicas están sin consolidar.
Malawi
participa en el sistema multilateral de comercio, así como en
diferentes acuerdos preferenciales, con el objetivo de incrementar las
corrientes comerciales. Para Malawi la integración regional
representa un primer paso hacia una mayor participación en el sistema
multilateral de comercio. No obstante, su régimen comercial resulta
más complejo, contradictorio y difícil de manejar por la adhesión
del país a acuerdos preferenciales que se superponen y se diferencian
entre sí en lo que se refiere a su ámbito geográfico, sus programas
de liberalización del comercio y sus normas y objetivos comerciales.
La
ampliación del alcance de las consolidaciones arancelarias más allá
del sector agrícola y la reducción de la diferencia entre los tipos
consolidados y los aplicados serían beneficiosas tanto para Malawi
como para sus interlocutores comerciales al hacer más previsible el
arancel. La continuación de las reformas estructurales, incluida una
mayor liberalización de las corrientes comerciales y las inversiones,
y la prosecución del programa de privatización podrían redundar en
una mejora de la dinámica económica y de las perspectivas de
crecimiento. Además, la adopción de nuevas medidas de
racionalización de los aranceles podría reducir las tan difundidas
exenciones y desgravaciones y preparar el camino para una mejor
asignación de recursos.
La
economía de Malawi sigue siendo relativamente endeble y vulnerable a
las oscilaciones de los precios de los productos básicos en el
exterior y a otros tipos de conmociones, como las derivadas de las
condiciones climáticas. El Gobierno puede mostrarse menos resuelto a
continuar promoviendo la liberalización del comercio si no se superan
las actuales dificultades económicas, y en particular la
incertidumbre fiscal. Los interlocutores pueden facilitar las reformas
asegurando un acceso estable y acrecentado a sus mercados, sobre todo
por lo que se refiere a los productos agropecuarios, que son los que
parecen ofrecer mejores perspectivas para Malawi. El reforzamiento y
la observancia de sus compromisos en el marco de la OMC pueden
contribuir a respaldar las reformas unilaterales de Malawi. Malawi
desea recibir asistencia técnica para conocer más a fondo los
Acuerdos de la OMC y poder estar así en condiciones de cumplir
debidamente sus obligaciones. Esto también le ayudaría a identificar
las oportunidades que brinda el sistema multilateral de comercio.
Informe
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ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MALAWI
Informe del Gobierno Parte I
Malawi
es un país sin litoral, altamente endeudado y uno de los países
menos adelantados del África Central, que limita al sudeste con
Mozambique, al noreste con Tanzanía y al oeste con Zambia. Malawi
tiene una superficie de casi 118.500 kilómetros cuadrados, de los
cuales cerca de 24.420 están cubiertos por el Lago Malawi. Según el
censo de población de 1998 el país tiene aproximadamente 10 millones
de habitantes, con casi un 75 por ciento de población rural. Tiene un
PIB de 200 dólares EE.UU. per capita (1999). El 65,3 por ciento
de la población vive por debajo del umbral de pobreza y tiene graves
problemas de sanidad. La pandemia de VIH/SIDA es posiblemente el mayor
obstáculo para los planes de desarrollo de Malawi.
El
país se independizó del Gobierno británico en 1964. La mayor parte
de esos 30 años Malawi tuvo un sistema de gobierno unipartidario. A
principios del decenio de 1990 se introdujo la democracia
multipartidaria y las elecciones de 1994 marcaron el comienzo del
actual Gobierno del Frente Democrático Unido.
En
los primeros 15 años posteriores a su independencia en 1964 el
producto interno bruto (PIB) creció a un promedio anual de casi el 6
por ciento, pero los frutos de este crecimiento estaban mal
distribuidos y el crecimiento se basaba en una agricultura en manos
del Estado y en grandes conglomerados de empresas públicas y privadas
que estaban protegidos por estrictos obstáculos de entrada. Desde
entonces el Gobierno ha tratado de lograr tasas de crecimiento
similares y una mejor distribución de ese crecimiento.
La
economía de Malawi sigue siendo muy frágil, con una base estrecha,
donde faltan los servicios sociales y la infraestructura fundamentales.
El tamaño de su mercado y la falta de litoral representan un desafío
particular para satisfacer la necesidad del sector privado de contar
con una infraestructura de alta calidad al menor costo posible. Es una
economía vulnerable a distintas crisis, por lo cual al país le
resulta difícil conseguir un crecimiento económico sostenible.
La
agricultura es la principal actividad económica del país y aporta
entre el 36 y el 39 por ciento del PIB y más del 90 por ciento de los
ingresos de exportación. Emplea aproximadamente al 80 por ciento de
la población activa. Esta dependencia de los productos de la
agricultura también hace que el país sea vulnerable a las frecuentes
fluctuaciones de los precios mundiales de las materias primas. El
principal cultivo del país es el maíz, mientras que el tabaco es,
con mucho, el principal cultivo de exportación del país, seguido por
el té, el azúcar, el café y el algodón. Las exportaciones de
tabaco están dirigidas principalmente a los Estados Unidos y a la
Unión Europea. Su fuerte dependencia del tabaco y el crecimiento del
grupo antitabacalero en los Estados Unidos, la Unión Europea y en
todo el mundo presentan nuevos riesgos e incertidumbres para el
sostenimiento de la economía.
La
evolución económica de Malawi fue bastante insatisfactoria en los
últimos cinco años. Se consiguió una estabilidad y un
crecimiento relativos, pero sólo dentro de un límite. Son numerosas
las razones para que esto sucediera: altos niveles de inflación,
desequilibrios fiscales, crisis externas, depreciación del kwacha,
altas tasas de interés y baja cotización del tabaco en las subastas.
Para
superar estos problemas Malawi ha adoptado varias reformas de la
política: entre ellas figuran el “sistema de fondos presupuestarios”
que, como una forma de controlar el gasto para reducir el déficit
presupuestario, impide a los ministerios gastar más de lo que tienen
asignado en el presupuesto nacional; el programa de privatizaciones y
la creación de un mecanismo institucional sólido para administrar el
programa; la introducción del Marco de Gastos a Mediano Plazo;
la preparación del Libro de la Estrategia Nacional de Reducción
de la Pobreza que facilitará el logro de las condiciones apropiadas
para que los pobres tengan seguridad social y la mejoren; y el
programa de liberalización del comercio para promover la
diversificación de las importaciones y de las exportaciones.
Desde
principios del decenio de 1980 Malawi ha aplicado los programas de
ajuste estructural (PAE) del Banco Mundial y del FMI. La clave de
estos programas ha sido la liberalización de la economía para crear
un entorno que permitiera la inversión nacional y la extranjera. En
los últimos presupuestos, por ejemplo, los aranceles más elevados
han sido reducidos sucesivamente al nivel actual del 25 por ciento.
Los derechos sobre los bienes de capital se suprimieron. Sin embargo,
este proceso de liberalización no ha logrado un gran cambio en la
composición del PIB ni en la estructura comercial de Malawi.
Las
posibilidades de desarrollo económico de Malawi dependerán de su
capacidad para adaptarse. A este respecto habrá que aumentar la ayuda
o la asistencia de la comunidad internacional para sufragar los costos
del ajuste, incluso facilitando un acceso irrestricto al mercado a los
productos cuya exportación interese a Malawi. El país, a través de
un amplio proceso de consultas, ha elaborado una Visión nacional
según la cual “para el año 2020, Malawi, como nación cristiana,
será segura, democráticamente madura, con un medio ambiente
sostenible, autosuficiente y con igualdad de oportunidades para todos
y una activa participación de todos, con servicios sociales, valores
religiosos y culturales vibrantes y una economía de ingresos medianos
impulsada por la tecnología”. El desafío es consolidar la Visión
y otras iniciativas políticas en un marco de desarrollo con
estrategias claras y la atención de prioridades a corto y mediano
plazo.
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