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La
liberalización del comercio y de las inversiones ha actuado como
catalizador del desarrollo de México pero es esencial que se
emprendan nuevas reformas.
volver
al principioMéxico se ha
convertido en un ejemplo excelente del papel que el comercio y la
inversión extranjera pueden desempeñar como catalizadores de la
modernización económica y el crecimiento. Al servirse de los
compromisos internacionales para apartarse de las políticas
orientadas hacia la actividad nacional que se habían aplicado
anteriormente, los encargados de la adopción de decisiones políticas
han promovido un círculo virtuoso de desreglamentación, cambios
estructurales, crecimiento de la productividad e ingresos per cápita
más elevados que han convertido a México en un interlocutor
comercial cada vez más atractivo y en un polo de atracción de la
inversión extranjera. Sin embargo la estrategia de liberalización de
México ha acentuado considerablemente las diferencias entre el trato
concedido a sus interlocutores preferenciales y el dado a otros
Miembros de la OMC, según un informe de la Secretaría de la OMC
sobre las políticas y prácticas comerciales de México.
El
informe dice que algunas actividades siguen siendo relativamente
ineficientes, por estar a la vez protegidas de la competencia y
entorpecidas por obstáculos al comercio o a la inversión. Durante
años importantes reformas han estado pendientes, sobre todo en los
sectores de los hidrocarburos y la electricidad. Por lo tanto los
progresos realizados en el programa de reformas resultan esenciales
para mantener el impulso de los esfuerzos de reestructuración de
México y para reanudar el crecimiento, cuyo ritmo se ha reducido
desde finales de 2000 como consecuencia del declive de la demanda
estadounidense.
A
pesar de la reciente disminución del ritmo del crecimiento, los
resultados económicos generales de México durante los últimos cinco
años han sido positivos. Entre 1997 y 2000, el PIB creció a un tipo
medio anual del 5,2 por ciento; el comercio de mercancías de México
aumentó a una tasa media anual del 17,1 por ciento, que es la más
elevada entre los 20 Miembros de mayor tamaño de la OMC, con una
ligera ventaja de las importaciones sobre las exportaciones. Este
proceso ha llevado aparejado un fuerte incremento de la inversión que
ha aumentado considerablemente: entre 1997 y 2000, las
inversiones privadas crecieron a un tipo medio anual del 10,6 por
ciento. Durante ese período, México atrajo aproximadamente 44.000
millones de dólares EE.UU. en inversiones extranjeras directas.
Sustentaron
estos buenos resultados una serie de políticas macroeconómicas
sólidas caracterizadas por un tipo de cambio estable y por sendos
declives de la inflación y del desempleo. Los déficit fiscales
fueron moderados, si bien, a la vista del satisfactorio comportamiento
de la economía, habría cabido esperar un resultado aun mejor. Se
prevé que el conjunto de medidas fiscales de transacción adoptadas
para 2002 por el Congreso aumente los ingresos fiscales si bien en un
importe inferior al que en un principio tratara de conseguir el
Gobierno. Por tanto el saldo fiscal del sector público de México
sigue estando expuesto a las fluctuaciones de los ingresos del
petróleo y a importantes pasivos eventuales.
En
la actualidad la mayoría del comercio de México se lleva a cabo
mediante normas preferenciales y el TLCAN sigue registrando una
importancia económica fundamental. Concretamente los Estados Unidos
son, con mucha diferencia, el principal interlocutor comercial de
México ya que en 2000 fueron los proveedores de aproximadamente el 73
por ciento de las importaciones del país y el lugar de destino de
aproximadamente el 89 por ciento de sus exportaciones. En ese mismo
año, el Canadá ocupó el segundo lugar entre los lugares de destino
de los productos mexicanos, con el 2 por ciento aproximadamente de las
exportaciones. Al margen del TLCAN, ningún país absorbió por
separado más del 1 por ciento del total de las exportaciones
mexicanas.
El
informe añade que México considera que el sistema multilateral de
comercio es el principal instrumento de la liberalización del
comercio mundial. El apoyo prestado a este sistema ha sido muy visible
recientemente, por ejemplo, en el fuerte respaldo de México al
lanzamiento del Programa de Doha para el Desarrollo y en la oferta
realizada para acoger la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC.
La
política comercial de México permanece estrechamente asociada con la
promoción de las inversiones extranjeras, y sus iniciativas tanto
multilaterales como preferenciales han incluido normas para la
regulación de éstas. Con la excepción del acuerdo con Israel, todos
los acuerdos de libre comercio de México contienen disposiciones
relativas a la inversión que conceden a los inversores protección
adicional. Desde 1997, México también ha desplegado importantes
medidas unilaterales para abrir a la inversión extranjera diversas
actividades en materia de servicios, sobre todo los servicios
financieros y las telecomunicaciones. No obstante, existen ciertos
ámbitos en los que no se permite la entrada de capital privado de
ningún tipo, bien porque están enteramente reservados para los
capitales mexicanos, bien porque requieren una mayoría de capital
mexicano o bien porque han de contar con la aprobación previa por
tratarse de una inversión extranjera que excede del 49 por ciento del
capital total.
Según
el informe, desde el anterior examen realizado en 1997 México ha
aplicado aumentos arancelarios NMF que incrementaron el promedio del
tipo aplicado aproximadamente en 3 puntos porcentuales hasta el 16,5
por ciento en 2001. En consecuencia, y a diferencia de la situación
que existía en 1997, la estructura arancelaria de México para 2001
mostraba una clara progresividad arancelaria.
El
número de sistemas diferentes de contingente arancelario añade
complejidad al régimen de importación de México. México aplica
contingentes arancelarios a varios productos agropecuarios, y la
mayoría de los contingentes se reservan para países determinados. La
base de la valoración en aduana depende del origen de las
importaciones: f.o.b. para las importaciones procedentes de
interlocutores TLCAN y c.i.f. para otras importaciones. Además,
México recurre activamente a las medidas excepcionales, esencialmente
las de carácter antidumping.
El
informe señala que, para compensar en parte el sesgo antiexportador
derivado de los obstáculos al comercio impuestos a las importaciones,
México promueve las exportaciones mediante diversas concesiones en
materia de derechos y de impuestos, una de las cuales ha sido
notificada a la OMC como subvención a la exportación. Con
arreglo a estos procedimientos, y a menos que un acuerdo de libre
comercio especifique otra cosa, los insumos importados incorporados a
los bienes de exportación no se gravan mediante aranceles; además
México promueve las exportaciones mediante diversos sistemas
administrativos de facilitación de la imposición.
México
también explota numerosos programas en apoyo de actividades selectas.
En general la ayuda se aporta bien mediante servicios de financiación,
que en su mayoría encauzan los bancos de desarrollo o los fondos
fiduciarios públicos, o bien bajo la forma de concesiones fiscales.
Determinadas concesiones fiscales están supeditadas a la
satisfacción de las prescripciones en materia de contenido nacional o
se otorgan únicamente si no se dispone de un producto de sustitución
nacional. En 2001, México pidió y obtuvo una prórroga para la
eliminación de las MIC en el sector del automóvil que no eran
conformes con la OMC.
En
relación con las políticas sectoriales, el informe señala que el
sector manufacturero ha confirmado el papel esencial que desempeña
como catalizador fundamental del crecimiento económico, en la medida
en que su ampliación sea relacionada directamente con su capacidad
para competir en los mercados extranjeros. En el sector agropecuario,
si bien muchas actividades se han modernizado y beneficiado de un
acceso creciente a los mercados extranjeros, sobre todo de los Estados
Unidos, otras siguen desenvolviéndose en una escala reducida y
esencialmente orientada al consumo de subsistencia. El sector
energético sigue en gran medida bajo control estatal, ya que las
disposiciones constitucionales restringen la participación privada en
sectores estratégicos como el de la explotación de los hidrocarburos
y el suministro de electricidad al público. En el sector de los
servicios, se han introducido cambios importantes en el marco
jurídico institucional, preservado o vinculado en general a las
iniciativas de liberalización multilateral y preferencial promovidas
por México. Sin embargo, en los últimos años se han manifestado
inquietudes en materia de política de competencia en el mercado de
las telecomunicaciones y en el del transporte nacional, que permanece
en gran medida cerrado a la participación extranjera.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto de examen, y
un informe detallado que redacta de manera independiente la
Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego examinados por
el conjunto de los Miembros de la OMC en el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las actas de las
reuniones del OEPC se publican poco después. Desde la entrada en
vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes abarcan también
las esferas de los servicios y de los aspectos de los derechos de
propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y la exposición de políticas elaborada por el Gobierno de
México los días 15 y 16 de abril de 2002. El informe de la
Secretaría abarca la evolución de todos los aspectos de las
políticas comerciales de México desde el examen anterior, inclusive
sus leyes y reglamentos internos, el marco institucional, las
políticas comerciales por medidas y la forma en que han evolucionado
determinados sectores.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas del informe de la Secretaría así como algunos
extractos de la exposición de políticas del Gobierno. Puede
disponerse de los textos de los informes de la Secretaría y del
Gobierno con el nombre del país en la
lista completa de exámenes de las políticas comerciales. Estos
dos documentos así como el acta de los debates del OEPC y el resumen
del Presidente se publicarán oportunamente en una versión
encuadernada y podrán obtenerse en la Secretaría, Centro William
Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han llevado a cabo los siguientes exámenes: Argentina
(1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria (1992),
Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin (1997), Bolivia (1993
y 1999), Botswana (1998), Brasil (1992, 1996 y 2000), Brunei
Darussalam (2001), Burkina Faso (1998), Camerún (1995 y 2001),
Canadá (1990, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991 y 1997),
Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996), Comunidades Europeas (1991,
1993, 1995, 1997 y 2000), Corea, Rep. de (1992, 1996 y 2001), Costa
Rica (1995 y 2001), Côte d'Ivoire (1995), Egipto (1992 y 1999),
El Salvador (1996), Estados Unidos (1989, 1992, 1994, 1996, 1999 y
2001), Fiji (1997), Filipinas (1993 y 1999), Finlandia (1992), Gabón
(2001), Ghana (1992 y 2001), Guatemala (2002), Guinea (1999),
Hong Kong (1990, 1994 y 1998), Hungría (1991 y 1998), India (1993 y
1998), Indonesia (1991, 1994 y 1998), Islandia (1994 y 2000), Israel
(1994 y 1999), Islas Salomón (1998), Jamaica (1998), Japón (1990,
1992, 1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000), Lesotho (1998), Macao
(1994 y 2001), Madagascar (2001), Malasia (1993, 1997 y 2001),
Malawi (2002), Malí (1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995 y
2001), México (1993, 1997 y 2002), Mozambique (2001), Namibia (1998),
Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y 1998), Noruega (1991, 1996 y 2000),
Nueva Zelandia (1990 y 1996), OECO (2001), Pakistán (1995 y 2002),
Papua Nueva Guinea (1999), Paraguay (1997), Perú (1994 y 2000),
Polonia (1993 y 2000), República Checa (1996 y 2001), República
Dominicana (1996), República Eslovaca (1995 y 2001), Rumania (1992 y
1999), Senegal (1994), Singapur (1992, 1996 y 2000), Sri Lanka (1995),
Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994), Suiza (1991, 1996
y 2000 (junto con Liechtenstein)), Swazilandia (1998), Tailandia
(1991, 1995 y 1999), Tanzanía (2000), Togo (1999), Trinidad y Tabago
(1998), Túnez (1994), Turquía (1994 y 1998), Uganda (1995 y 2001),
Uruguay (1992 y 1998), Venezuela (1996), Zambia (1996) y Zimbabwe
(1994).
Informe
de la Secretaría volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES MÉXICO
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
Desde
el anterior examen de sus políticas comerciales, realizado en 1997,
México se ha convertido en un excelente ejemplo del papel que el
comercio y la inversión extranjera pueden desempeñar como
catalizadores de la modernización económica y el crecimiento. Al
servirse de los compromisos internacionales para consolidar el
distanciamiento de las políticas orientadas hacia la actividad
nacional que se habían aplicado anteriormente, los encargados de la
adopción de decisiones políticas han promovido un círculo virtuoso
de desreglamentación, cambios estructurales, crecimiento de la
productividad e ingresos per cápita más elevados que han convertido
a México en un interlocutor comercial cada vez más atractivo y en un
polo de atracción de la inversión extranjera. Este proceso ha sido
impulsado esencialmente por una agresiva política de liberalización
recíproca, reforzada por iniciativas unilaterales y compromisos
multilaterales. En consecuencia, la porción más importante del
comercio mexicano se rige en la actualidad por las normas
preferenciales de los acuerdos de libre comercio.
La
estrategia de liberalización de México ha acentuado
significativamente las diferencias entre el trato concedido a los
interlocutores NMF y a los socios en el marco de los acuerdos de libre
comercio, que desde 1997 se han ampliado en sectores como el de los
aranceles, lo que suscita la posibilidad de una distorsión neta del
comercio. Además, a pesar de la amplitud del campo de aplicación de
los acuerdos de libre comercio de México, los obstáculos comerciales
todavía dificultan el acceso de los consumidores mexicanos a algunos
de los productos más competitivos del mundo. Algunas actividades
siguen siendo relativamente ineficientes, por estar a la vez
protegidas de la competencia y entorpecidas por obstáculos al
comercio o a la inversión. El avance en la ejecución del programa de
reformas resulta por tanto esencial para mantener el impulso de los
esfuerzos de reestructuración de México. A su vez ello constituye un
requisito previo para que México reanude y sostenga el ritmo
acelerado del crecimiento económico necesario para que sus
condiciones de vida se aproximen a las de sus interlocutores
comerciales más cercanos.
Entre
1997 y 2000, período en que el PIB creció a un tipo medio anual del
5,2 por ciento, la economía de México tuvo un comportamiento muy
bueno; el comercio de mercancías del país creció a un tipo medio
anual del 17,1 por ciento, el más rápido entre los 20 mayores
Miembros individuales de la OMC, y las importaciones aumentaron a un
ritmo ligeramente más rápido que las exportaciones. Este proceso ha
llevado aparejado un fuerte incremento de la inversión: entre 1997 y
2000, la inversión privada creció a un tipo medio anual del 10,6 por
ciento. Durante ese período México atrajo aproximadamente 44.000
millones de dólares EE.UU. en inversiones extranjeras directas.
Sustentaron
estos buenos resultados una serie de políticas macroeconómicas
sólidas caracterizadas por un tipo de cambio estable y por un declive
de la inflación y del desempleo. Los déficit fiscales fueron
moderados, si bien, a la vista del satisfactorio comportamiento de la
economía, habría cabido esperar un resultado aún mejor. Se prevé
que el conjunto de medidas fiscales de transacción adoptado para 2002
por el Congreso aumente los ingresos fiscales si bien, en un importe
inferior al que en un principio tratara de conseguir el Gobierno. Por
tanto el saldo fiscal del sector público de México sigue estando
expuesto a las fluctuaciones de los ingresos del petróleo y a
importantes pasivos eventuales.
En
la actualidad la mayoría del comercio de México se lleva a cabo
mediante normas preferenciales y el TLCAN sigue revistiendo una
importancia económica fundamental. Concretamente los Estados Unidos
son, con mucha diferencia, el principal interlocutor comercial de
México ya que en 2000 fueron los proveedores de aproximadamente el 73
por ciento de las importaciones del país y el lugar de destino de
aproximadamente el 89 por ciento de sus exportaciones. En ese mismo
año, el Canadá ocupó el segundo lugar entre los lugares de destino
de los productos mexicanos, con el 2 por ciento aproximadamente de las
exportaciones. Al margen del TLCAN, ningún país absorbió por
separado más del 1 por ciento del total de las exportaciones
mexicanas.
Desde
finales de 2000, a raíz del declive de la demanda estadounidense, se
ha frenado el crecimiento tanto del comercio como del PIB, lo que ha
ido acompañado de una contracción del empleo. Las opciones de
política de que disponen las autoridades para hacer frente a esas
tendencias parecen limitadas con respecto a la vez a las políticas
monetarias y fiscales. Por tanto la reanudación del sostenimiento del
crecimiento depende de forma importante de un cambio radical de
tendencia de la economía mundial, y particularmente de la de los
Estados Unidos, así como de la realización de varias reformas
importantes que han estado pendientes durante años, sobre todo en los
sectores de los hidrocarburos y la electricidad.
Desde
el examen anterior, México no ha introducido cambios fundamentales en
el marco de su política comercial. La Secretaría de Economía (anteriormente
SECOFI) conserva la responsabilidad principal de la formulación y la
aplicación de la política comercial. La nueva administración está
en buena medida persiguiendo los anteriores objetivos de política
comercial, que reflejan los vínculos formales existentes entre la
política industrial, la desreglamentación económica y la promoción
de la actividad exportadora. A comienzos de 2002 estaba previsto
publicar el programa en materia de comercio e inversiones para
2000-2006 que tomaría relevo del precedente. Desde 1997 se han
realizado mejoras importantes en relación con la transparencia, sobre
todo merced a varios órganos gubernamentales que divulgan
información esencial, particularmente mediante Internet.
México
considera que el sistema multilateral de comercio es el principal
instrumento de la liberalización del comercio mundial. El apoyo
prestado a este sistema ha sido muy visible recientemente, por ejemplo,
en el fuerte respaldo de México al lanzamiento del Programa de Doha
para el Desarrollo y en la oferta realizada para acoger la Quinta
Conferencia Ministerial de la OMC. México aceptó nuevos compromisos
multilaterales en el contexto de los Cuarto y Quinto Protocolos del
AGCS, sobre telecomunicaciones básicas y servicios financieros, que
entraron en vigor en febrero de 1998 y en marzo de 1999,
respectivamente.
A
la espera del resultado de iniciativas de liberalización más amplias,
el principal procedimiento de que ha dispuesto México para abrir sus
regímenes de comercio e inversiones ha sido la negociación de
acuerdos de libre comercio. México reconoce que las ventajas
inherentes a los acuerdos de libre comercio son de carácter temporal,
y que por tanto no pueden constituir una solución de sustitución
para mejorar la competitividad de su economía. Como ocurre con otros
Miembros que han adoptado estrategias similares, el amplio y creciente
número de acuerdos preferenciales de México puede suscitar
preocupaciones acerca de las dificultades derivadas de la aplicación
de diferentes regímenes, y de sus efectos en las pautas del comercio.
Desde
1997, México ha celebrado nuevos acuerdos de libre comercio con
Chile, la Asociación Europea de Libre Cambio, la Unión Europea,
Israel, Nicaragua y el triángulo del Norte (El Salvador, Guatemala y
Honduras), con lo que el número de países con los que ha firmado
acuerdos de libre comercio asciende a más de 30. A finales de 2001,
México estaba considerando la negociación de acuerdos de libre
comercio con el Japón y Singapur, entre otros países, o ya estaba
negociando dichos acuerdos.
La
política comercial de México sigue estando estrechamente asociada
con la promoción de las inversiones extranjeras, cuyas normas han
formado parte a la vez de sus iniciativas multilateral y preferencial.
Con la excepción del acuerdo con Israel, todos los acuerdos de libre
comercio de México contienen disposiciones relativas a la inversión
que conceden a los inversores protección adicional. Desde 1997,
México también ha desplegado importantes medidas unilaterales para
abrir a la inversión extranjera diversas actividades en materia de
servicios, sobre todo los servicios financieros y las
telecomunicaciones. No obstante, existen ciertos ámbitos en los que
no se permite la entrada de capital privado de ningún tipo, bien
porque están enteramente reservados para los capitales mexicanos,
bien porque requieren una mayoría de capital mexicano o bien porque
han de contar con aprobación previa por tratarse de una inversión
extranjera que excede del 49 por ciento del capital total.
México
ha participado solamente en unas cuantas diferencias sometidas a la
OMC. La mayoría de las reclamaciones contra México estaban
relacionadas con sus prácticas antidumping; también se presentó una
demanda contra las prácticas mexicanas en los servicios de
telecomunicaciones. Cuando México ha sido el reclamante todos los
asuntos menos uno se han referido a las medidas antidumping.
Desde
el anterior examen de sus políticas comerciales, México ha aplicado
aumentos arancelarios NMF que incrementaron el promedio del tipo
aplicado aproximadamente en 3 puntos porcentuales, hasta el 16,5 por
ciento en 2001. En consecuencia, y a diferencia de la situación que
existía en 1997, la estructura arancelaria de México para 2001
mostraba una clara progresividad arancelaria. El aumento en los tipos
NMF y las reducciones de los aranceles preferenciales, también han
acentuado la diferencia entre el trato concedido a las importaciones
procedentes de fuentes NMF y a las de fuentes preferenciales. La
protección arancelaria de los productos agropecuarios es
sustancialmente más elevada que la de otros productos de modo que los
tipos NMF aplicados a un número reducido de productos son ligeramente
superiores a los tipos consolidados. México otorga por lo menos trato
NMF a todos sus interlocutores comerciales.
El
número de sistemas diferentes de contingente arancelario añade
complejidad al régimen de importación de México. México aplica
contingentes arancelarios a varios productos agropecuarios, y la
mayoría de los contingentes se reservan para países determinados.
Además, otros productos pueden tener un arancel NMF reducido siempre
que cuenten con un certificado del contingente; ello tiene la
finalidad de garantizar el suministro cuando la producción nacional
resulte insuficiente. México también mantiene contingentes
arancelarios para determinadas importaciones procedentes de
interlocutores preferenciales, y para algunos productos agropecuarios
importados con arreglo a un régimen especial de arancel en frontera.
La
base de la valoración en aduana depende del origen de las
importaciones: f.o.b. para las importaciones procedentes de
interlocutores TLCAN, y c.i.f. para otras importaciones. Todos los
acuerdos de libre comercio de México contienen normas de origen
específicas. Las normas de origen no preferenciales se aplican a los
productos sujetos a derechos antidumping y compensatorios para evitar
la elusión de tales derechos; los procedimientos necesarios para la
aplicación de esas normas varían según los productos y el país de
origen.
México
mantiene permisos de importación para productos sensibles por razones
de seguridad nacional, salud pública y protección de las industrias
nacionales. En 2001, las importaciones procedentes de fuentes NMF
sujetas a permisos incluían los productos petroquímicos; los
vehículos; y los neumáticos, máquinas, vestidos y máquinas de
oficina usados. En el caso de los vehículos y las máquinas, sólo se
conceden permisos cuando ningún producto de producción nacional
puede sustituir al producto extranjero. Desde 1998, México ha
utilizado un sistema de concesión de licencias de importación para
reunir estadísticas sobre el precio de ciertos bienes procedentes de
determinados países antes de que lleve a cabo su importación.
México
recurre activamente a las medidas excepcionales, esencialmente las de
carácter antidumping. En el mes de marzo de 2001, se estaban
aplicando 90 derechos antidumping a una amplia gama de productos,
esencialmente de origen chino. En particular, desde 2001, el número
de asuntos antidumping iniciados ha disminuido de forma significativa,
lo que ha contribuido a atenuar las inquietudes anteriores en cuanto a
que en México esas medidas podrían convertirse en obstáculos
fundamentales para el comercio.
Para
compensar en parte el sesgo antiexportador derivado de los obstáculos
al comercio impuestos a las importaciones, México promueve las
exportaciones mediante diversas concesiones en materia de derechos y
de impuestos, una de las cuales ha sido notificada a la OMC como
subvención a la exportación. Con arreglo a estos procedimientos, y a
menos que un acuerdo de libre comercio especifique otra cosa, los
insumos importados incorporados a los bienes de exportación no se
gravan mediante aranceles; además, México promueve las exportaciones
mediante diversos sistemas administrativos de facilitación de la
imposición. Más del 90 por ciento de las exportaciones mexicanas son
realizadas por empresas que se benefician de esos sistemas. Desde el
anterior examen de México, se han introducido cambios sustanciales
para restringir su utilización a las exportaciones abarcadas por el
TLCAN. De conformidad con los acuerdos de libre comercio negociados
con los países de la AELC y con la Unión Europea, México debería
modificar en 2003 los programas de promoción que se refieren a
exportaciones a esas regiones.
México
también explota numerosos programas en apoyo de actividades selectas.
En general la ayuda se aporta bien mediante servicios de financiación,
que en su mayoría encauzan los bancos de desarrollo o los fondos
fiduciarios públicos, o bien bajo la forma de concesiones fiscales.
Determinadas concesiones fiscales están supeditadas a la
satisfacción de las prescripciones en materia de contenido nacional o
se otorgan únicamente si no se dispone de un producto de sustitución
nacional. En 2001, México pidió y obtuvo una prórroga para la
eliminación de las MIC relativas al sector del automóvil, que no
eran conformes con la OMC.
México
no ha firmado el Acuerdo Plurilateral sobre Contratación Pública y
utiliza la contratación pública para apoyar las actividades
nacionales, particularmente mediante márgenes de preferencia de
precios y prescripciones en materia de contenido nacional.
Desde
el 1º de enero de 2000, el Acuerdo sobre los ADPIC está plenamente
vigente en México, que había tomado medidas anticipadas para aplicar
la mayor parte de las disposiciones del Acuerdo. Los esfuerzos
desplegados por México para mejorar la protección de los derechos de
propiedad intelectual parecen haber fructificado bajo la forma de
importantes transferencias de tecnología. México también cuenta con
un comercio activo y creciente de bienes con aplicación intensiva de
derechos de propiedad intelectual como los productos de la tecnología
de la información, los productos farmacéuticos, las bebidas y los
"bienes culturales".
En
el sector agropecuario de México muchas actividades se han
modernizado y beneficiado de un acceso creciente a los mercados
extranjeros, sobre todo de los Estados Unidos, pero otras siguen
desenvolviéndose en una escala reducida y esencialmente orientada al
consumo de subsistencia. En general la productividad de la mano de
obra del sector es muy inferior a la media nacional. México, en gran
medida para aumentar la participación del sector privado en la
comercialización de los productos agropecuarios, ha instaurado
importantes cambios institucionales desde 1997, entre los que destaca
la eliminación de la empresa estatal que anteriormente se ocupaba de
las importaciones de leche. México mantiene diversos programas cuya
finalidad es facilitar una ayuda directa a los ingresos de los
agricultores y fomentar su productividad y competitividad. Los
indicadores de ayuda a la agricultura han aumentado sustancialmente
desde 1997, sobre todo como consecuencia de los bajos precios
internacionales.
El
sector energético sigue en gran medida bajo control estatal, ya que
las disposiciones constitucionales restringen la participación
privada en sectores estratégicos como el de la explotación de los
hidrocarburos y el suministro de electricidad al público. La
aplicación intensiva de capital que requieren los proyectos
relacionados con el petróleo y la electricidad significa que esas dos
ramas industriales por sí solas atraen cerca del 57 por ciento de la
inversión del sector público. A la vista de las limitaciones
fiscales de México y con objeto de obtener la inversión necesaria
para satisfacer una demanda nacional en rápido crecimiento, el
Gobierno está tratando de aumentar la participación privada en el
sector de la energía al tiempo que retiene su control de las empresas
propiedad del Estado que dominan el sector. La solución de los
antiguos problemas estructurales de la industria eléctrica y de la
industria de los hidrocarburos presenta una importancia económica
vital pero ha tropezado con la fuerte resistencia de ciertos grupos de
intereses encastillados en sus posiciones.
El
sector manufacturero ha confirmado el papel esencial que desempeña
como catalizador fundamental del crecimiento económico, en la medida
en que su ampliación se ha relacionado directamente con su capacidad
para competir en los mercados extranjeros. También se ha beneficiado
del fuerte apoyo que le ha prestado el Gobierno mediante regímenes
especiales de comercio e inversión. El estrecho engarce del sector
manufacturero mexicano con las cadenas de producción de los Estados
Unidos ha aportado ventajas considerables; pero también ha expuesto
al sector a las depresiones cíclicas estadounidenses, como lo prueba
la importante contracción de la actividad manufacturera que se
registra desde finales de 2000.
En
el sector de los servicios, se han introducido cambios importantes en
el marco jurídico institucional, preservado o vinculado en general a
las iniciativas de liberalización multilateral y preferencial
promovidas por México. El grado de participación del Estado ha
seguido disminuyendo en los últimos años. El aumento de la
competencia y el crecimiento de la participación extranjera han
discurrido paralelamente con ajustes esenciales en la estructura del
mercado de actividades clave, sobre todo en los servicios financieros
y de telecomunicaciones. Sin embargo, en los últimos años se han
manifestado inquietudes en materia de política de competencia en el
mercado de las telecomunicaciones y en el del transporte nacional, que
permanece en gran medida cerrado a la participación extranjera.
Informe
del Gobierno volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
MÉXICO
Informe del Gobierno de México Partes II y III
Una
política comercial abierta es uno de los elementos esenciales de la
estrategia de desarrollo de México
Hace
más de 15 años México emprendió el proceso de la liberalización
económica con su adhesión al Acuerdo General sobre Aranceles
Aduaneros y Comercio (GATT) en 1986, y no ha dejado de aumentar en su
presencia en los mercados internacionales desde entonces.
La
estrategia de liberalización del comercio y las inversiones ha tenido
una repercusión importante en el crecimiento económico del país,
que se ha visto reforzado por un acceso permanente y fiable a los
mercados externos y por una serie de mejoras en el marco regulatorio
de la economía nacional.
Las
negociaciones comerciales internacionales constituyen un elemento
fundamental de esta estrategia, ya que ofrecen mayor seguridad de
acceso a los más importantes mercados mundiales para los productos
mexicanos, generan inversiones a largo plazo, fomentan la
productividad nacional y la utilización de nuevas tecnologías y
expanden el volumen de las exportaciones mediante una mayor
diversificación de los mercados objetivo para los productores
mexicanos.
La
verdadera significación de la liberalización comercial de México
reside en el hecho de que es un catalizador del desarrollo nacional,
dado que contribuye a incluir a nuevas regiones y empresas en el
ámbito del comercio internacional. Por tanto seguirá alentado la
creación de más puestos de trabajo de mejor calidad y contribuyendo
a un desarrollo regional equilibrado.
México
se propone incorporar más empresas a las actividades de exportación,
ya que la experiencia muestra que esa es una forma adecuada de
multiplicar las ventas, crear un empleo mejor pagado y modernizar la
industria nacional. También abre posibilidades de acceso a nuevos
mercados e insumos de calidad y a la creación de alianzas
estratégicas que promueven el acceso a nuevas tecnologías para el
sector productivo industrial. Los 21.477 exportadores censados en
México en 1993 han aumentado en un 70 por ciento hasta alcanzar
la cifra de 36.422 en 2000. Con todo, si se trata de diversificar y
ampliar la penetración del país en los mercados internacionales, esa
cifra debe alcanzar 70.000 para el fin del presente mandato del
Gobierno.
A
principios del decenio de 1980, las exportaciones mexicanas dependían
casi exclusivamente del petróleo. Los hidrocarburos, cuyas ventas
exteriores representaban la principal fuente de ingresos para el
Gobierno, fueron el principal producto de exportación de México y
representaron hasta el 70 por ciento de las exportaciones totales del
país en 1982. Sin embargo, la pauta de las exportaciones ha cambiado
radicalmente. En 2001, el 89 por ciento de las exportaciones mexicanas
eran productos manufacturados. A pesar de ello nuestras exportaciones
deben seguir abarcando nuevos productos y sectores.
Es
preciso añadir un mayor valor añadido por unidad exportada para
elevar al máximo las ventajas de la penetración de los productos
mexicanos en los mercados internacionales. El suministro de insumos a
las empresas exportadoras constituye una forma de promover la
integración internacional de las empresas nacionales.
México
y el sistema multilateral de comercio
México
considera la OMC como el principal mecanismo tanto para la
liberalización comercial como para la creación de un marco basado en
las normas comerciales internacionales. La liberalización comercial
de México y su participación en el sistema multilateral de comercio
han desempeñado un papel muy importante en la expansión de sus
exportaciones, que a su vez han estimulado la economía y el empleo.
La
adhesión de México al GATT estaba motivada por el deseo de crear un
entorno que fomentase la actividad económica mediante el
aprovechamiento, en primer lugar, de la apertura de los mercados
mundiales y la reducción de los obstáculos al comercio; en segundo
lugar, de la certeza que surge de las operaciones de comercio exterior
que se rigen por unas normas y disciplinas claras y transparentes del
sistema multilateral de comercio; en tercer lugar, del hecho de que
las normas y disciplinas establecidas por la OMC eviten que se adopten
medidas comerciales unilaterales; y por último, de la posibilidad de
poder recurrir a un mecanismo de solución de diferencias comerciales.
La conclusión de la Ronda Uruguay y la creación de la OMC
convirtieron las ventajas de participar en el sistema multilateral de
comercio en algo aun más evidente.
En
este contexto, con objeto de contribuir a su apertura económica,
crear mayores oportunidades para los países en desarrollo y reforzar
el sistema multilateral de comercio, México apoyó nuevas
liberalizaciones comerciales bajo la forma del lanzamiento de una
ronda de negociaciones multilaterales en la Cuarta Conferencia
Ministerial de la OMC celebrada en Doha, Qatar, en noviembre de 2001.
El programa de la presente Ronda es suficientemente amplio como para
abarcar los intereses de todos los participantes, en particular de los
países en desarrollo. Este es el contexto en el que México acogerá
la Quinta Conferencia Ministerial de la OMC en 2003.
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