
Como recordarán
las delegaciones, en la reunión del Consejo General
celebrada el 7 y 8 de febrero adoptamos dos importantes
medidas que han de guiar nuestra labor en los próximos
meses y restablecer la confianza y el impulso en el
programa de comercioEn
primer lugar, iniciamos el proceso de las negociaciones
comprendidas en el mandato relativas a la agricultura y
los servicios. Como ustedes saben, estas negociaciones
tienen un enorme valor y significación. Juntas abarcan
toda una gama de actividades económicas, desde la más
elemental hasta la más compleja, y pueden mejorar las
perspectivas económicas de los habitantes del mundo
entero, tanto de los países en desarrollo como de los
desarrollados
La primera reunión
extraordinaria del Consejo de Servicios tuvo lugar a
finales de febrero en un ambiente fructífero y positivo.
En cumplimiento de su mandato de negociación, los
Miembros han acordado celebrar nuevas reuniones
extraordinarias coincidiendo con las reuniones ordinarias
del Consejo de Servicios, a intervalos de aproximadamente
seis semanas
La reunión equivalente
del Comité de Agricultura se celebró a finales de la
semana pasada y representa un sólido comienzo del
proceso de negociación relativo a la agricultura. Los
Miembros han convenido en un programa de trabajo para la
primera fase de las negociaciones, las cuales incluyen
fechas de referencia para la presentación de propuestas,
y concluirán con una reunión evaluatoria, en marzo del
año próximo. Se trata de un paso muy positivo. Sin
embargo, debo también referirme al hecho de que aún no
hemos llegado a un acuerdo con respecto a quienes han de
ocupar el cargo de Presidente y Vicepresidente de este
importante órgano. Incumpliría mi deber si no recalcara
la importancia que tiene para los Miembros llegar cuanto
antes a un acuerdo sobre estos nombramientos.
Aparte de estas dos
negociaciones, en febrero también indiqué que las
negociaciones prescritas y los exámenes previstos de
conformidad con el Acuerdo sobre los ADPIC ya estaban en
curso. Me complace añadir ahora que en la reunión del
21 de marzo el Consejo de los ADPIC debatió a fondo la
manera de llevar a cabo su labor en cada uno de los temas
del programa incorporado.
En segundo lugar, en
febrero también pusimos en marcha un programa de
consultas importante y realista, encaminado a llegar a un
acuerdo sobre medidas a favor de los países menos
adelantados, la mejor financiación y planificación de
las actividades de asistencia técnica de la OMC, asuntos
de aplicación (incluidos los períodos de transición)
y, finalmente, el mejoramiento de la transparencia
interna y una participación más plena de todos los
Miembros.
Con respecto a estos
asuntos, estoy trabajando arduamente con el Presidente,
mis adjuntos y las delegaciones para poder llegar a un
acuerdo e informarles con mayor detalle antes de la pausa
de Pascua. Por ahora el panorama general es prometedor y
estamos comenzando a reducir las diferencias en asuntos
esenciales. Espero que tras las conversaciones más
amplias de las próximas semanas estaremos en condiciones
de adoptar medidas positivas en estas esferas en la
reunión del Consejo General de 3 de mayo.
El conjunto de medidas
relativas a los PMA continúa siendo una de las
principales prioridades en lo que respecta a los
objetivos de desarrollo de la OMC. No cabe duda que para
estos países es fundamental un mejor acceso a los
mercados. Espero que muy pronto las grandes naciones
comerciales nos den indicios concretos acerca de lo que
se proponen hacer al respecto. Pero es evidente que no
basta con tener un mejor acceso al mercado. Por eso
estamos también intensificando urgentemente nuestros
esfuerzos, junto con otros organismos, en el ámbito del
programa del Marco Integrado para contribuir a crear una
capacidad comercial. En reuniones con los jefes de
organismos de las Naciones Unidas la próxima semana y
con el presidente del Banco Mundial y el Director Gerente
del FMI en abril propugnaré mejoras en el MI. También
estamos realizando consultas a fin de agregar el mayor
número posible de otros elementos a fin de aprovechar al
máximo las oportunidades comerciales.
Debemos asimismo realizar
una aportación más sustancial y duradera al desarrollo
de nuestros Miembros más pobres, en el ámbito de
nuestro mandato, por medio de nuestro programa de
asistencia técnica y formación. Como ustedes saben, la
demanda de dicha asistencia supera con creces nuestros
recursos presupuestarios. Estoy estudiando con las
delegaciones medios constructivos para garantizar que la
actual demanda anual estimada en 10 millones de francos
suizos para dicha asistencia pueda ser presupuestada de
forma estable y predecible, a fin de poder planificar
nuestras actividades a largo plazo con eficacia.
También estamos
realizando consultas con respecto a otros temas relativos
a la aplicación, y en particular a los períodos de
transición de conformidad con los diversos acuerdos de
la OMC que expiraron el 1º de enero. Este tema se debe
abordar de forma equilibrada y delicada, pues se trata
sin duda de una medida clave para promover la confianza.
En las últimas dos semanas el Director General Adjunto
Miguel Rodríguez me ha venido ayudando en estas
consultas y me ha informado que todas las partes están
demostrando un mayor grado de pragmatismo y flexibilidad.
Hasta el momento nuestras conversaciones se han centrado
en trabajar con distintas delegaciones; en las próximas
semanas los debates se han de ampliar de forma que los
Miembros puedan abordar conjuntamente los elementos de
una solución multilateral. La existencia de un debate
centrado específicamente en temas de transición parece
dar a entender que el número de Acuerdos que quizá
debamos considerar en forma inmediata es más limitado de
lo que habíamos pensado. Por otra parte, los Miembros se
han mostrado dispuestos a buscar la resolución de
problemas concretos en el marco multilateral, de tal
manera que se cumplan los requisitos jurídicos teniendo
al mismo tiempo en cuenta las realidades políticas
internas de todas las partes. Con respecto a los temas
más amplios de la aplicación, está surgiendo un
considerable respaldo a un proceso que se iniciaría bajo
la dirección del Consejo General reunido en asamblea
extraordinaria para examinar los asuntos relativos a la
aplicación, como los planteados por los países en el
proceso previo a Seattle.
Respecto al último
elemento (transparencia y participación), espero que el
debate celebrado en nuestra reunión de hoy, sobre la
base de las comunicaciones que el presidente ha invitado
a las delegaciones a presentar, nos lleve a un acuerdo
sobre las formas en que podemos funcionar dando a todos
nuestros Miembros un mayor grado de inclusividad y
sentido de pertenencia.
Mis colegas y yo nos hemos
esforzado por aumentar la participación de los pequeños
países Miembros de la OMC, especialmente los que no
tienen misión residente en Ginebra. Uno de mis primeros
actos en mi calidad de Director General consistió en
organizar una Semana de Ginebra para dichas delegaciones.
Ahora ya estamos planificando la próxima. También he
designado a un funcionario de la Secretaría coordinador
con las delegaciones no residentes, y estamos trabajando
en estrecha relación con ellas a fin de incrementar su
presencia activa en la OMC, teniendo en cuenta sus muy
limitados recursos. En fecha muy próxima formularé
propuestas más concretas.
|