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El aumento en el volumen del comercio en 1998, que según
los pronósticos sería inferior al del año precedente,
seguirá siendo superior al crecimiento de la producción
global. El progreso del volumen del comercio en 1999
superará los niveles de crecimiento de 1998.
En
el capítulo I del Informe se pone de relieve que si bien
las dificultades por las que atraviesa actualmente la
economía mundial tienen claro origen en el sistema
financiero, incumbe al sistema de comercio una función
importante para coadyuvar en la solución de esos
problemas. La OMC constituye un sólido bastión de
defensa ante presiones proteccionistas derivadas de
significativos cambios de los flujos comerciales como
consecuencia de la crisis. Puede asimismo contribuir al
avance y al afianzamiento de reformas relacionadas con
políticas comerciales en las economías afectadas. Un
notable y oportuno ejemplo de ello son las negociaciones
sobre la mayor liberalización del comercio de servicios
financieros concluidas con éxito en diciembre de 1997.
Setenta Miembros de la OMC que representan el 95 por
ciento del mercado mundial de servicios financieros,
incluidas algunas de las economías de Asia Sudoriental
más afectadas por la crisis financiera, convinieron en
la apertura de los sectores de servicios financieros. El
acuerdo trata de la
liberalización
del comercio de servicios bancarios, de seguros y demás
servicios financieros. El acuerdo no abarca la
liberalización de la cuenta de capital de los Miembros
de la OMC.
Este
mensaje se vio reforzado por los resultados de la segunda
Conferencia Ministerial de la OMC, celebrada también en
Ginebra en mayo. En esa reunión, los gobiernos de los
países Miembros reafirmaron su rechazo del
proteccionismo y adoptaron las decisiones necesarias para
preparar la tercera Conferencia Ministerial de la OMC,
que se celebrará en los Estados Unidos del 30 de
noviembre al 3 de diciembre de 1999.
En
el capítulo II del Informe se pasa revista a la
evolución del comercio mundial en 1997 y durante el
primer semestre de 1998 en términos globales, así como
en función de los productos y de las zonas geográficas.
Se proporcionan datos pormenorizados sobre las corrientes
comerciales en 1997 en el volumen Estadísticas
El Comercio Internacional, que se publica
simultáneamente con el Informe Anual. Figura también infra
información adicional más reciente sobre las corrientes
comerciales. Aunque las exportaciones efectivas de
mercancías aumentaron a una tasa excepcionalmente
elevada del 10 por ciento en 1997, se prevé que la tasa
de crecimiento en 1998 descenderá a menos de la mitad,
situándose entre un 4 y un 5 por ciento. Cabe notar que
esta tasa es comparable a la tasa media anual de
crecimiento del volumen de las exportaciones durante los
años comprendidos entre 1990 y 1993. El comercio denota
un ritmo de crecimiento superior al de la economía en
general, acrecentando una vez más la participación del
comercio internacional en la actividad económica
mundial. Las estimaciones del FMI apuntan a un
crecimiento del PIB mundial del 4,1 por ciento en 1997 y
de un 2 por ciento en 1998. Cabe atribuir de manera
primordial a la situación económica en Asia la
disminución más rápida de lo esperado del ritmo de
crecimiento del comercio en 1998. La crisis financiera de
Asia Sudoriental, que comenzó en el último semestre
de 1997, y el agudo cambio desfavorable de la
coyuntura económica del Japón en 1998, junto con el
menor crecimiento en el Reino Unido y en América Latina
determinó una reducción de la actividad económica
mundial. Esa tendencia negativa se vio, sin embargo,
mitigada en cierta forma por el creciente dinamismo de
Europa continental.
A
través de la evolución de la política comercial,
expuesta en el capítulo III, se subraya que pese a las
condiciones cada vez más difíciles para la formulación
de políticas a raíz del inicio de la crisis financiera
y del decrecimiento económico, en muchos países ha
continuado el impulso general a la apertura multilateral,
regional y unilateral de los mercados. Se observa en el
informe que no se han producido alteraciones negativas
fundamentales en la orientación de las políticas
comerciales ni siquiera en los países más directamente
afectados por la crisis. Tampoco existen indicios
significativos de medidas adoptadas en el resto del mundo
para cerrar los mercados, aunque en algunos países han
aumentado las medidas de defensa del comercio con el fin
de prevenir incrementos de importaciones que se
consideran desleales. Las presiones en este
sentido podrían aumentar a medida que cobren nuevamente
dinamismo las exportaciones de los países más afectados
por la crisis financiera, por lo cual será necesario
vigilar cuidadosamente los acontecimientos que puedan
producirse en esta esfera. De momento, ha sido más bien
escaso el aumento del valor de las exportaciones puesto
que la disminución de los precios ha neutralizado con
creces el incremento en volumen.
El
capítulo especial del informe de este año (capítulo
IV) se dedica a un examen del proceso de la
globalización. El Informe centra su atención en la
manera en que la liberalización del comercio ha
contribuido al proceso de globalización y en sus
repercusiones con respecto a otros factores fundamentales
de éste, tales como el progreso tecnológico y la
internacionalización de la actividad empresarial. Se
examinan también las razones fundamentales que sustentan
la apertura del comercio como mecanismo para aumentar el
crecimiento económico y fomentar el desarrollo. El
informe trata brevemente de algunos de los principales
retos en materia de política que enfrentan los gobiernos
al ocuparse de cuestiones tales como los costos del
reajuste, la distribución de las rentas, la
marginación, el medio ambiente, el trabajo, la
soberanía, y la gestión del sistema financiero.
Acontecimientos
recientes en relación con los flujos comerciales a nivel
internacional
El
descenso más agudo de lo previsto de la producción y
del comercio mundiales en 1998 a una tasa que se sitúa
entre el 4 y el 5 por ciento, se debe en gran medida a la
subestimada recesión en el Japón y a las profundas y
más extendidas repercusiones de la crisis financiera de
los países de Asia Sudoriental. No obstante, en general
son exactas las previsiones sobre el crecimiento de los
Estados Unidos y de Europa Occidental formuladas a
comienzos de 1998. Las previsiones para América Latina
han ido modificándose a la baja, principalmente debido
al desplome de los precios de productos básicos y, en
cierta medida, a una apreciación más circunspecta de
las perspectivas de la región a cercano plazo por parte
de los mercados internacionales de capital, que entrañó
una marcada reducción de la afluencia neta de capital a
la región desde mediados de año. Los pronósticos
relativos al crecimiento del comercio en 1998 son más
provisionales que de costumbre y aquéllos para 1999 aún
más inciertos. La incompleta información relativa a
muchos países, incluso de Europa Occidental, y las
amplias fluctuaciones de precios y tipos de cambio
registradas en el último año acrecientan de manera
inhabitual el margen de error en los pronósticos de
crecimiento del comercio.
El
descenso en picada del crecimiento de Asia contribuyó de
manera significativa a la depresión de los mercados de
productos básicos, con una caída de los precios medios
anuales del petróleo y otros productos básicos en
alrededor de un 30 por ciento y un 15 por ciento
respectivamente. Aunque los precios de los productos
manufacturados han seguido una tendencia a la baja en
1998, ésta es considerablemente inferior al deterioro de
los precios de los productos primarios. En 1997, los
precios de productos primarios disminuyeron menos que los
de las manufacturas. Por tercer año consecutivo habrá
disminuido el precio en dólares de las mercancías
sujetas al comercio internacional. Los precios medios del
total de exportaciones de mercancías vuelven a situarse
al nivel de 1991, que es el más bajo registrado en el
decenio de 1990.
En
meses recientes se han revisado a la baja las previsiones
relativas al crecimiento del comercio mundial en 1999. La
mayoría de especialistas coinciden en que el pronóstico
más probable consistirá en una moderada aceleración
del crecimiento en volumen frente al nivel registrado en
1998. En valor, la recuperación debería ser más
acusada puesto que se ha invertido en parte la tendencia
a la baja de los precios de productos básicos y no se
prevé un afianzamiento del valor del dólar. Los
resultados efectivos dependerán en gran medida de la
evolución en los mercados internacionales de capital, el
ritmo de la recuperación económica en Asia y en
particular en el Japón, y el carácter sostenible de la
dinámica de crecimiento en Europa Occidental y América
del Norte. Un abrupto reajuste de los excepcionalmente
elevados precios que reinan en los mercados bursátiles
en Europa Occidental y América del Norte, conjugada con
un valor del dólar considerablemente inferior frente a
otras divisas, constituyen dos de los principales riesgos
menos prometedores de las actuales previsiones relativas
al volumen del comercio.
Evolución
del comercio en 1998 por regiones
El
valor de las importaciones y de las exportaciones de Asia
siguió menguando en el tercer trimestre a un ritmo
análogo al registrado durante el segundo trimestre de
1998. El comercio intrarregional sigue siendo el más
afectado, situándose un 25 por ciento por debajo del
nivel correspondiente al año anterior. En los primeros
nueve meses del año las exportaciones de Asia han
disminuido en cerca de un 7 por ciento, mientras que las
importaciones acusan una contracción incluso más
acelerada del 16 por ciento. Las importaciones de los
cinco países asiáticos más afectados por la crisis
financiera (Indonesia, Corea, Malasia, Filipinas y
Tailandia) disminuyeron en un tercio, mientras que sus
exportaciones se redujeron en un 3 por ciento. No se
observó ningún indicio aparente de una recuperación
del valor de las exportaciones expresadas en dólares
durante el tercer trimestre, aunque sí cierta
estabilización en la disminución de las importaciones.
Las exportaciones del Japón han descendido en un 8,5 por
ciento durante los primeros nueve meses del año,
mientras que las importaciones denotan una baja de más
del doble, situándose en un 19 por ciento, que determina
un acusado aumento en el superávit comercial del Japón.
En vista de la reciente apreciación del yen con respecto
al dólar es probable que la disminución de los valores
de las exportaciones e importaciones ponderadas a lo
largo de todo el año sean algo inferiores a las
registradas durante los primeros nueve meses.
América
Latina, que el año pasado e incluso a comienzos de
1998 exhibía el rendimiento comercial más dinámico de
todas las regiones, ha sufrido una aguda desaceleración
en el curso de 1998. Las exportaciones aumentaron en más
de un 10 por ciento en 1997, pero disminuyeron a un nivel
inferior al del año precedente durante el tercer
trimestre de 1998. El incremento de las importaciones de
la región, que superó el 15 por ciento en 1997 y se
situaba aún en torno a ese porcentaje en el primer
trimestre de 1998, ha disminuido a cerca del 5 por ciento
en el tercer trimestre de 1998. En toda la región se
observó un descenso generalizado del crecimiento de las
importaciones siendo el Brasil la más vasta
economía y el segundo importador más importante de la
región el país más afectado. Las importaciones
del Brasil en los primeros nueve meses de 1998
disminuyeron en casi un 5 por ciento, en una espectacular
inversión del aumento del 15 por ciento registrado en
1997.
Las
exportaciones de América del Norte acusaron una
pronunciada pérdida de vitalidad en 1998. Tras un
aumento de casi el 10 por ciento en 1997, la disminución
de los precios y del crecimiento en volumen entrañó una
contracción del 5 por ciento en el valor del comercio en
el tercer trimestre del año en curso. Se observó
también un decaimiento de las importaciones en 1998,
aunque muy inferior al de las exportaciones. De la
información correspondiente a los primeros nueve meses
del año se desprende que la tasa de crecimiento del
valor de las importaciones de los Estados Unidos se
cifró en un 4 por ciento mientras que las exportaciones
disminuyeron de manera marginal. Habida cuenta de que los
precios de las importaciones de los Estados Unidos
bajaron en un 6 por ciento mientras que los precios de
las exportaciones lo hicieron en un 3 por ciento durante
ese período, la diferencia entre el crecimiento de las
exportaciones y de las importaciones es aún mayor en
términos reales (esto es, en valor neto de fluctuaciones
de precios) que en valor expresado en dólares. Con un
crecimiento efectivo de las importaciones de cerca de un
10 por ciento más del doble de la tasa de
expansión del comercio mundial y un crecimiento
efectivo de las exportaciones superior en un 3 por ciento
al del año pasado, los Estados Unidos han desempeñado
una función en extremo significativa en el sostenimiento
de la expansión del comercio mundial durante los
primeros nueve meses de 1998.
En
Europa Occidental, tanto las importaciones como
las exportaciones expresadas en dólares aumentaron en
cerca de un 2 por ciento durante los primeros nuevos
meses de este año, tras una ligera disminución en 1997.
Se redujeron las exportaciones de la UE a terceros
países mientras que las importaciones procedentes de
éstos aumentaron. Las importaciones de la UE acusaron un
aumento de un 5 por ciento durante el primer semestre de
1998, mientras que el de las exportaciones se cifró en
apenas un 0,3 por ciento. Así, fue notable la
contracción del excedente comercial de la UE con
terceros países. Aunque el comercio dentro la UE cobró
mayor dinamismo y se cifró en un 3,5 por ciento, esta
expansión permaneció por debajo de la tasa de
crecimiento de las importaciones procedentes de terceros
países. El crecimiento más intenso de los valores
comerciales de Europa Occidental se debe en gran medida a
las fluctuaciones de los tipos de cambio. En 1997, el ecu
se depreció en promedio en un 10 por ciento frente al
dólar, pero apenas en un 3 por ciento durante los
primeros nueve meses de 1998. Puesto que el valor del ecu
se ha afianzado considerablemente frente al dólar de los
Estados Unidos desde agosto de 1998, el promedio anual
del tipo de cambio ecu/dólar podría casi no variar con
respecto al año anterior. Ello supone que en 1998 las
fluctuaciones
cambiarias no incidirán negativamente en los resultados
comerciales de Europa Occidental expresados en dólares
como sucedió en 1997.
África
y Oriente Medio son las dos regiones cuyas corrientes
comerciales se han visto más afectadas por la
extraordinaria disminución de los precios de productos
básicos. En 1997, los productos primarios representaban
dos tercios de las exportaciones de mercancías de
África y los tres cuartos de las de Oriente Medio (las
estadísticas de flujos comerciales disponibles para los
primeros nueve meses de 1998 pueden aportar indicios de
la tendencia registrada durante el año: las
importaciones de los Estados Unidos procedentes de
países de la OPEP y las importaciones del Japón
procedentes de Oriente Medio disminuyeron en más de un
30 por ciento). Conforme se señaló anteriormente, los
precios de productos distintos del petróleo disminuyeron
en un 15 por ciento en los mercados al contado de
productos básicos y el precio del crudo bajó en cerca
de un 30 por ciento. Ambas regiones ya habían quedado
rezagadas en el crecimiento del comercio mundial durante
el decenio de 1990 hasta 1997, y podrían verse aún más
relegadas en 1998. Ello será particularmente cierto en
el caso de los países cuyos productos manufacturados
representen un bajo porcentaje del total de las
exportaciones. Los exportadores de productos
manufacturados podrán beneficiarse de la expansión en
curso de los mercados en América del Norte y Europa
Occidental en 1998.
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