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1.
Eficacia económica. La existencia de una infraestructura de
servicios eficaz es una condición sine qua non para la prosperidad
económica. Servicios tales como los de telecomunicaciones, banca,
seguros y transporte contribuyen estratégicamente al desarrollo de
todos los sectores, de bienes y servicios, con importantes
aportaciones. Sin el acicate de la competencia, es poco probable que
cumplan eficazmente esta función, con el consiguiente detrimento de
los resultados y el crecimiento económico generales. Cada vez más
gobiernos, pues, prefieren un entorno abierto y transparente para la
prestación de servicios.
2.
Desarrollo. El acceso a los servicios mundiales ayuda a los
exportadores y productores de los países en desarrollo a aprovechar
su capacidad competitiva, independientemente de los bienes y servicios
que estén vendiendo. Gracias a la inversión y competencia técnica
extranjeras, varios países en desarrollo han podido también avanzar
en los mercados de los servicios internacionales, desde el turismo y
la construcción, al desarrollo de soporte lógico y la asistencia
sanitaria. Así pues, la liberalización de los servicios se ha
convertido en un elemento clave de muchas estrategias de desarrollo.
3.
El ahorro de los consumidores. Existen abundantes pruebas de que
en muchos servicios, en particular los de telecomunicaciones, la
liberalización hace bajar los precios, mejora la calidad y amplía
las posibilidades de elección de los consumidores. Estas ventajas, a
su vez, se abren paso a través del sistema económico y contribuyen a
mejorar las condiciones de suministro de otros muchos productos. Así
pues, aunque algunos precios aumenten durante el proceso de
liberalización, por ejemplo el costo de las llamadas locales, este
incremento suele verse compensado con creces por las reducciones de
precios y la mejora de la calidad en otros sectores. Además, en el
marco del AGCS, los gobiernos siguen teniendo plena facultad, aun en
un entorno completamente liberalizado, de imponer obligaciones
universales en materia de servicios y medidas similares por motivos de
política social.
4.
Una innovación más rápida. Los países donde los mercados de
servicios están liberalizados han asistido a una mayor innovación de
los productos y los procesos. El crecimiento explosivo de Internet en
los Estados Unidos contrasta notablemente con el despegue más lento
producido en muchos países de la Europa Continental que han vacilado
más a la hora de emprender la reforma de las telecomunicaciones.
Contrastes similares pueden apreciarse en los servicios financieros y
de la tecnología de la información.
5.
Mayor transparencia y previsibilidad. Los compromisos de un país
incluidos en su lista de servicios de la OMC equivalen a una garantía
jurídicamente vinculante de que se autorizará a las empresas
extranjeras a prestar sus servicios en condiciones estables. Esto da a
cuantos tienen interés en el sector -productores, inversores,
trabajadores y usuarios- una idea clara de las reglas del juego,
pudiendo planificar su futuro con una mayor certidumbre, que estimula
las inversiones a largo plazo.
6.
Transferencia de tecnología. Los compromisos asumidos en la OMC
con respecto a los servicios contribuyen a estimular la inversión
directa extranjera. Esa inversión directa extranjera normalmente
aporta nuevos conocimientos especializados y tecnologías que se
dispersan de diversas maneras por toda la economía. Los empleados
nacionales aprenden las nuevas técnicas (y las expanden cuando se van
de la empresa). Las empresas nacionales adoptan las nuevas técnicas.
Y las empresas de otros sectores que utilizan servicios—insumos del
sector como las telecomunicaciones y la financiación también se
benefician.
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