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El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) llevó a cabo su
primer examen de las políticas comerciales de Suiza los
días 28 y 29 de mayo de 1996. Adjunto figura el texto de
las observaciones recapitulativas del Presidente, donde
se reseñan los puntos más destacados que se plantearon
durante los dos días de debates.
Este
tipo de exámenes permite al OEPC realizar a intervalos
regulares una evaluación colectiva de todas las
políticas y prácticas comerciales de cada país
Miembro, para seguir de cerca las tendencias y
acontecimientos importantes que puedan tener
repercusiones en el sistema mundial de comercio.
El
examen se basa en dos informes, uno de la Secretaría de
la OMC y otro del gobierno objeto de examen, en los que
se consideran todos los aspectos de las políticas
comerciales del país de que se trate, entre ellos sus
leyes y reglamentos nacionales, el marco institucional,
los acuerdos bilaterales y regionales y otros acuerdos
preferenciales, las necesidades económicas más
generales y el entorno exterior.
Más
adelante se publicará la documentación completa del
examen de las políticas comerciales de Suiza, que
comprenderá, además de esos dos informes, un acta del
debate y el resumen del Presidente. Esa documentación
podrá solicitarse a la Secretaría de la OMC, Centro
William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han llevado a cabo los siguientes
exámenes: Argentina
(1992), Australia (1989 y 1994), Austria (1992),
Bangladesh (1992), Bolivia (1993), Brasil (1992),
Camerún (1995), Canadá (1990, 1992 y 1994), Chile
(1991), Colombia (1990), Comunidades Europeas (1991, 1993
y 1995), Corea, Rep. de (1992), Costa Rica (1995), Côte
d'Ivoire (1995), Egipto (1992), Estados Unidos (1989,
1992 y 1994), Filipinas (1993), Finlandia (1992), Ghana
(1992), Hong Kong (1990 y 1994), Hungría (1991), India
(1993), Indonesia (1991 y 1994), Islandia (1994), Israel
(1994), Japón (1990, 1992 y 1995), Kenya (1993), Macao
(1994), Malasia (1993), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio
(1995), México (1993), Nigeria (1991), Noruega (1991),
Nueva Zelandia (1990), Pakistán (1995), Perú (1994),
Polonia (1993), República Checa (1996), República
Dominicana (1996), República Eslovaca (1995), Rumania
(1992), Senegal (1994), Singapur (1992), Sri Lanka
(1995), Sudáfrica (1993), Suecia (1990 y 1994), Suiza
(1991 y 1996), Tailandia (1991 y 1995), Túnez (1994),
Turquía (1994), Uganda (1995), Uruguay (1992), Venezuela
(1996) y Zimbabwe (1994).
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES: SUIZA
OBSERVACIONES FORMULADAS POR EL PRESIDENTE A MODO DE
CONCLUSIÓN
El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales ha
completado el segundo examen de las políticas y
prácticas comerciales de Suiza. Estas observaciones, que
se formulan bajo mi sola responsabilidad, resumen los
puntos más destacados del debate. No tienen por
finalidad sustituir a la evaluación y apreciación
colectiva de las políticas y prácticas comerciales de
Suiza. Los pormenores del debate se reflejarán en las
actas de la reunión.
En
el debate se han tratado cinco temas principales: i) el
entorno económico y las reformas estructurales en curso;
ii) la agricultura; iii) la política en materia de
competencia; iv) los acuerdos regionales y
preferenciales; y v) otras cuestiones sectoriales,
incluidos los servicios.
El
entorno económico y las reformas estructurales en curso
Los
Miembros han señalado que desde 1991 el entorno
económico de Suiza se ha caracterizado por el lento
crecimiento, el incremento del desempleo y una pérdida
de la competitividad. A pesar de estas tendencias
desfavorables, Suiza desempeñó una destacada función
en la Ronda Uruguay e inició un proceso de
liberalización y desreglamentación interna y externa
del comercio. La aplicación de los Acuerdos de la OMC ha
entrañado importantes reformas legislativas,
principalmente en el sector agropecuario y en la
contratación pública. El "programa de
revitalización", que viene aplicándose desde 1993,
ha tenido por objeto abrir los mercados nacionales de
productos y factores, incrementar la competencia y
armonizar los reglamentos técnicos con las
prescripciones internacionales, en particular las que se
aplican en la Unión Europea. Algunos Miembros han
señalado que todavía no han entrado en vigor todas las
partes del programa y que será preciso que transcurra
cierto tiempo antes de poder apreciar resultados
tangibles respecto de otras.
Aunque
la apreciación de la moneda ha tendido a reducir la
competitividad de las exportaciones, en particular en
sectores como el turismo, la reducción de los precios de
las importaciones no se ha traducido en una disminución
significativa de los precios del mercado interior,
posiblemente a causa de la rigidez interna de la
economía suiza. A este respecto, los Miembros han
señalado a la atención las restricciones existentes en
la esfera de la contratación pública, los efectos de
las prácticas de cártel, y los constantes problemas de
acceso debido a la aplicación de normas y reglamentos
rígidos en muchos sectores de bienes y servicios.
El
régimen liberal de comercio que aplica Suiza a las
manufacturas ofrece un marcado contraste con el elevado
grado de protección concedido a la agricultura y los
alimentos elaborados. No se imponen restricciones
cuantitativas a los productos industriales, y Suiza
tampoco ha adoptado medidas antidumping, compensatorias o
de salvaguardia. Aunque los aranceles medios son bajos,
algunos participantes han expresado inquietud por la
persistente progresión arancelaria, en particular
respecto de productos que revisten interés para los
países en desarrollo, así como por el sesgo
desfavorable a las importaciones de bajo precio debido al
continuo recurso de Suiza a derechos específicos.
Algunos Miembros han recomendado que se amplíe la
cobertura del Sistema Generalizado de Preferencias suizo
con objeto de que abarque más partidas de productos
agropecuarios, de textiles y prendas de vestir.
El
representante de Suiza ha admitido que la situación
económica del decenio de 1990 es muy distinta a la del
período de expansión correspondiente al decenio de
1980. Tanto los sectores abiertos como los protegidos
están sujetos a fuertes presiones al reajuste. La
reforma del programa de revitalización no sólo se ha
aplicado a la agricultura sino también a los sectores de
la salud, los transportes y la administración pública.
Las empresas suizas, tanto las grandes como las
pequeñas, tienen una gran participación en la economía
internacional. La apreciación del franco suizo ha
obedecido en parte a la debilidad de otras monedas, pero
también al hecho de que Suiza ha salido antes que otros
países europeos del período de recesión. El consumo
privado ha disminuido a causa de la recesión, del
estancamiento de los salarios y de la introducción del
impuesto sobre el valor añadido (IVA). En cambio, la
fortaleza de las inversiones internas ha demostrado la
atracción que ejerce Suiza como centro de producción.
El
representante de Suiza ha subrayado que las importaciones
aumentaron con mayor rapidez que las exportaciones en
términos reales durante 1994 y 1995, en parte a raíz de
la apreciación de la moneda. Los precios de importación
de muchos productos han disminuido, pero se han apreciado
los efectos de los elevados alquileres y salarios en los
niveles definitivos de los precios. Las consecuencias de
los cárteles y otras restricciones no deben exagerarse.
Las reformas estructurales en curso deberán traducirse
en un incremento de la competencia y una mayor
flexibilidad de los precios.
El
representante ha señalado que en la actualidad el 80 por
ciento de los reglamentos técnicos suizos no es
comparable con los de la UE. El sistema de derechos
específicos aplicado por Suiza ha sido aceptado y
consolidado en el Protocolo de Marrakech; también se ha
consolidado la incidencia ad valorem, con lo que
está garantizada la transparencia. Los bajos tipos
aplicados a los productos industriales aseguran que los
aranceles no desempeñen en general una función
fundamental en la protección y que la progresividad
arancelaria sea mínima. En el marco de los compromisos
de la Ronda Uruguay se efectuarán nuevas reducciones.
Pronto se presentarán al Parlamento las propuestas de
mejora del sistema SGP.
Agricultura
Los
Miembros han reconocido los compromisos asumidos por
Suiza en el marco del Acuerdo sobre Agricultura de la OMC
y han acogido con satisfacción los planes de reforma
para el período que abarcará hasta el 2002. Esos planes
se consideran sumamente necesarios dado que Suiza concede
el nivel de ayuda a la agricultura más elevado del área
de la OCDE. Los participantes han acogido favorablemente
la reorientación del sistema de apoyo de los precios a
los pagos directos. La arancelización, si bien
incrementa la transparencia, no es probable que mejore
sustancialmente el acceso al mercado a corto plazo,
debido al elevado nivel de los derechos medios aplicados
a la agricultura y los productos alimenticios. Los
Miembros también han señalado que en la operación de
arancelización no se han incluido determinados
gravámenes de importación, entre ellos los aplicables
al arroz, el café, el cacao y las aves de corral.
Los
Miembros han puesto en tela de juicio el mecanismo
utilizado para asignar los contingentes arancelarios
suizos y, en particular, la compatibilidad con el Acuerdo
sobre las Medidas en materia de Inversiones Relacionadas
con el Comercio (MIC) del sistema de "prise en
charge", en virtud del cual el acceso a los
contingentes está supeditado a la compra de productos
nacionales. Habida cuenta de que Suiza ocupa el cuarto
lugar entre los mayores exportadores de queso del mundo,
con el apoyo de importantes subvenciones a la
exportación, los Miembros han preguntado por qué motivo
no se ha notificado a la OMC la Unión Suiza del Queso
como empresa comercial del Estado. También han
preguntado por qué motivo Suiza considera necesario
seguir fomentando la producción de cereales, semillas
oleaginosas, patatas y azúcar.
El
representante de Suiza ha recordado el pequeño
porcentaje que representa la agricultura en la economía
Suiza y su bajo índice de autosuficiencia. Las reformas
propuestas en la iniciativa "Política Agrícola
2002" prevén la disminución de la intervención
del Estado en muchos sectores, la introducción de
reducciones en los precios al consumidor y la
desconexión de los precios y los ingresos del productor
mediante el incremento de los pagos directos. Los
compromisos asumidos por Suiza en la Ronda Uruguay
respecto de la agricultura distan mucho de ser modestos.
Muchos contingentes arancelarios se han cubierto con
creces, la ayuda interna ha disminuido ya alrededor del
20 por ciento, y no se han utilizado plenamente las
subvenciones a la exportación. El sistema de "prise
en charge" es jurídicamente aceptable en el marco
de la OMC, no entraña ninguna restricción adicional de
las importaciones y no se aplica en función de los
intereses de los productores, por lo que Suiza tiene el
propósito de seguir aplicándolo.
En
respuesta a varias preguntas específicas, el
representante de Suiza ha dicho que la Unión Suiza del
Queso se encarga de conceder las subvenciones a la
exportación y tan sólo de determinados quesos, por lo
que no es una empresa comercial del Estado en términos
del GATT; está previsto suprimirla para 1997. El
mantenimiento obligatorio de existencias está financiado
mediante organizaciones privadas de importación. Dado
que esos gravámenes se perciben por motivos de seguridad
nacional respecto de los productos que no son de
producción interna, no están sujetos a límites
máximos en el marco del GATT de 1994. Se está
estudiando la introducción de un impuesto de tipo único
a las bebidas alcohólicas, con lo que se suprimiría la
posible discriminación entre la producción nacional y
las importaciones. En el marco de la iniciativa
"Política Agrícola 2002" se prevé suprimir
los monopolios estatales de la harina para la
elaboración del pan y de la mantequilla, y se está
estudiando la supresión del de las bebidas alcohólicas
de alta graduación. También se han facilitado
pormenores sobre las medidas sanitarias y fitosanitarias
y sobre los tipos del IVA aplicables a las importaciones
agropecuarias. Se han dado aclaraciones sobre la
administración de los contingentes arancelarios y los
permisos de importación referentes a las aves de corral,
la carne, las frutas, las legumbres y hortalizas, las
flores cortadas, los productos lácteos, los piensos y el
vino blanco, así como sobre los aranceles aplicables a
la mantequilla y sobre la ayuda agrícola concedida al
azúcar, a los cereales y las patatas.
Política
en materia de competencia
Los
Miembros han señalado la persistencia de las
disposiciones en materia de cárteles en la economía
suiza, que adoptan con frecuencia la forma de empresas
integradas verticalmente y que a menudo mantienen
vínculos exclusivos con los proveedores extranjeros.
Esas prácticas hacen que el nivel de las importaciones
sea inferior al que cabría esperar en condiciones
competitivas y tienen efectos desfavorables en los
precios.
Se
ha acogido con satisfacción la nueva Ley de Competencia,
aunque se ha señalado que esa disposición legislativa
todavía no prohíbe los cárteles y otras prácticas
restrictivas. Se han formulado preguntas acerca de los
instrumentos de que disponen las autoridades suizas para
hacer cumplir la nueva ley.
El
representante de Suiza ha señalado que no todas las
diferencias de precios pueden atribuirse a la práctica
del cártel. En un país con elevados ingresos como
Suiza, la calidad tiene gran importancia en las ventas.
No obstante, la Comisión de Cárteles conoce muy bien
los problemas que plantean el comportamiento colusorio y
los acuerdos de distribución exclusiva. La nueva Ley de
Competencia, cuya entrada en vigor está prevista para el
1. de julio de 1996, fortalecerá el marco jurídico al
respecto. Con la aplicación del principio de abuso,
recogido en la nueva ley, se pueden obtener los mismos
resultados que con la prohibición de los cárteles (para
lo que sería necesario introducir una enmienda en la
Constitución Suiza). Se ha incrementado la plantilla de
la nueva Comisión de Competencia y se han ampliado sus
facultades jurídicas a fin de que pueda adoptar
decisiones, lo que supone un contraste con la situación
existente dado que la Comisión de Cárteles sólo puede
formular recomendaciones. En caso de no observancia
pueden imponerse multas por cantidades sustanciales. El
control de las fusiones se basará en criterios de
competencia efectiva y comportamiento abusivo, similares
a los del Tratado de Roma; sólo se prevén excepciones
en el caso de intereses públicos de suma prioridad.
Acuerdos
regionales y preferenciales
Algunos
participantes han señalado que, tras el rechazo del
Acuerdo del EEE en diciembre de 1992, las políticas
comerciales de Suiza se centran en las negociaciones
bilaterales con la Unión Europea. Habida cuenta de que
Suiza ha concluido muchos otros acuerdos preferenciales
de comercio, la mayor parte de ellos con países
mediterráneos y de Europa central, los Miembros han
subrayado que las políticas comerciales no deberían
centrarse excesivamente en Europa a expensas de otras
regiones.
El
representante de Suiza recordó que, en 1991, el Consejo
Federal definió dos objetivos de la política comercial
como éxitos en las negociaciones del GATT y en las
negociaciones sobre el Espacio Económico Europeo; en
1992 se estableció como objetivo estratégico la
adhesión a la UE. Después de la negativa, por
referéndum, al Acuerdo sobre el EEE, en diciembre de
1994, se iniciaron negociaciones bilaterales con la UE
sobre investigación, prescripciones técnicas,
agricultura, contratación pública, movimiento de
personas físicas, y tráfico aéreo y por carretera. A
juicio de la UE todos esos sectores estaban
interconectados. Durante esas negociaciones las
autoridades suizas consideraron que la compatibilidad con
las disposiciones de la OMC era una cuestión prioritaria
y confiaron en que pudiera garantizarse la conformidad
con el artículo XXIV.
En
cuanto a la red de acuerdos de cooperación y libre
comercio concertados con otros interlocutores, el
representante ha subrayado que, si bien la posición de
Suiza en Europa Central reviste gran interés en el plano
regional, su país no se centra de forma deliberada en
las relaciones con Europa. El comercio se desarrollará
sobre la base de la expansión del mercado y Suiza
considera que para ello son fundamentales los compromisos
de la OMC.
Otras
cuestiones sectoriales, incluidos los servicios
Los
Miembros, han reconocido que muchas de las empresas
suizas de servicios son sumamente competitivas, pero han
señalado que existe una variedad de obstáculos
interrelacionados a la entrada al mercado, entre ellos
los reglamentos en materia de permisos de trabajo, los
requisitos en materia de nacionalidad para ser miembro de
una junta de administración, y las restricciones a que
están sujetas las adquisiciones de bienes inmobiliarios
y las transferencias de acciones. Los participantes han
instado a las autoridades a que autoricen el suministro
transfronterizo de servicios de seguros, sector en el que
la participación extranjera es todavía muy modesta. Los
participantes, aunque han apreciado la liberalización de
los servicios de escala, han señalado que la no
participación de Suiza en la desreglamentación general
del transporte aéreo europeo se traduce en costos
elevados. Algunos Miembros han pedido más información
sobre la anunciada liberalización de los servicios de
telecomunicaciones básicas.
Se
han pedido aclaraciones sobre la forma en que se
distribuirán a los titulares extranjeros de derechos de
autor los ingresos generados por la realización, muy
extendida de copias, sobre los requisitos en materia de
contenido local aplicables en el sector audiovisual, así
como sobre las modificaciones del régimen del impuesto
indirecto que grava a los vehículos automóviles.
Como
respuesta, el representante de Suiza ha recordado la
extensa lista de compromisos específicos asumidos por su
país en el marco del AGCS. Las excepciones horizontales
tienen escasa importancia. Por tanto, la compra de bienes
inmuebles está autorizada, excepto las operaciones
comerciales con bienes inmobiliarios propiamente dichas.
Las prescripciones relativas al domicilio y a la
nacionalidad establecidas para ser miembro de una junta
no han constituido en la práctica un obstáculo para la
inversión o el control extranjeros. Los reglamentos
relativos al movimiento de personas físicas se
suavizaron en 1993 para facilitar el acceso al personal y
a los especialistas de empresas. Los acuerdos de
exclusividad constituyen una excepción y hay reformas en
curso.
La
supresión de los monopolios cantonales de seguros, una
cuestión constitucional, es un tema delicado, aunque se
tiene el propósito de conseguirla a largo plazo. El
suministro transfronterizo de algunos servicios de
seguros ya es factible, y también en algunos otros
sectores es posible sobre la base de acuerdos de
reconocimiento mutuo que incluyen la supervisión de los
seguros. La liberalización de los servicios de
transporte aéreo se efectuará en el marco bilateral o
multilateral adecuado.
En
cuanto a las telecomunicaciones, en junio de 1996 se ha
enviado una nueva ley al Parlamento, cuya entrada en
vigor está prevista para el 1. de enero de 1998. El
representante ha subrayado que el fundamento de la nueva
legislación son los mecanismos del mercado.
*
* * * * *
En
general, una de las principales cuestiones que se han
planteado con mayor fuerza en el debate es la dificultad
de lograr el acceso al mercado suizo. Se ha considerado
que esta situación se plantea de distintas maneras en
los diferentes sectores. La agricultura nacional goza de
un elevado grado de protección, y en el sector no
agropecuario no se ha producido el ajuste del nivel de
los precios que normalmente acompaña a una importante
apreciación de la moneda. En el sector de los servicios,
se imponen una serie de restricciones que en conjunto se
considera desalientan la competencia extranjera.
Al
mismo tiempo, los Miembros han apreciado las importantes
medidas adoptadas, tanto autónomamente como en el marco
de los compromisos de la OMC, para asegurar una apertura
más real de la economía suiza. Será preciso que
transcurra un cierto tiempo para poder evaluar la
repercusión de las distintas reformas en curso de la
legislación económica. No obstante, habida cuenta del
nivel de las distorsiones del mercado señaladas por
muchos Miembros, se han expresado muchas dudas respecto
de la idoneidad de la escala y del ritmo de las reformas
previstas.
Los
Miembros han reconocido la fortaleza de la economía
suiza y la dinámica función que ese país ha
desempeñado en la OMC. Muchos de ellos han considerado
que una economía con tanta fuerza podría permitirse
mayor grado de apertura y que, en realidad, esa apertura
aportaría beneficios tanto para el propio país como
para los interlocutores comerciales de Suiza. Los
Miembros esperaban con interés que se pudieran apreciar
progresos tangibles en esta dirección en cuanto la
actual reforma legislativa diera sus frutos.
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