
El
Órgano de Examen de las Políticas Comerciales de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) llevó a cabo su
cuarto examen de las políticas comerciales del Japón
los días 27 y 28 de enero de 1998. Adjunto figura el
texto de las observaciones recapitulativas del
Presidente, donde se reseñan los puntos más destacados
que se plantearon durante los debates.
Este
tipo de exámenes permite al OEPC realizar a intervalos
regulares una evaluación colectiva de todas las
políticas y prácticas comerciales de cada país
Miembro, para seguir de cerca las tendencias y
acontecimientos importantes que puedan tener
repercusiones en el sistema mundial de comercio.
El
examen se basa en dos informes, uno de la Secretaría de
la OMC y otro del Gobierno objeto de examen, en los que
se consideran todos los aspectos de las políticas
comerciales del país de que se trate, entre ellos sus
leyes y reglamentos nacionales; el marco institucional;
los acuerdos bilaterales y regionales y otros acuerdos
preferenciales; las necesidades económicas más
generales y el entorno exterior.
Más
adelante se publicará la documentación completa del
examen de las políticas comerciales de los Estados
Unidos, que comprenderá, además de esos dos informes,
un acta del debate y el resumen del Presidente. Esa
documentación podrá solicitarse a la Secretaría de la
OMC, Centro William Rappard, 154 rue de Lausanne, 1211
Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han llevado a cabo los siguientes
exámenes: Argentina
(1992), Australia (1989 y 1994), Austria (1992),
Bangladesh (1992), Benin (1997), Bolivia (1993), Brasil
(1992 y 1996), Camerún (1995), Canadá (1990, 1992, 1994
y 1996), Chile (1991 y 1997), Chipre (1997), Colombia
(1990 y 1996), Comunidades Europeas (1991, 1993, 1995 y
1997), Corea, Rep. de (1992 y 1996), Costa Rica (1995),
Côte d'Ivoire (1995), Egipto (1992), El Salvador (1996),
Estados Unidos (1989, 1992, 1994 y 1996), Fiji
(1997), Filipinas (1993), Finlandia (1992), Ghana (1992),
Hong Kong (1990 y 1994), Hungría (1991), India (1993),
Indonesia (1991 y 1994), Islandia (1994), Israel (1994),
Japón (1990, 1992, 1995 y 1998), Kenya (1993), Macao
(1994), Malasia (1993 y 1997), Marruecos (1989 y 1996),
Mauricio (1995), México (1993 y 1997), Nigeria (1991),
Noruega (1991 y 1996), Nueva Zelandia (1990 y 1996),
Pakistán (1995), Paraguay (1997), Perú (1994), Polonia
(1993), República Checa (1996), República Dominicana
(1996), República Eslovaca (1995), Rumania (1992),
Senegal (1994), Singapur (1992 y 1996), Sri Lanka (1995),
Sudáfrica (1993), Suecia (1990 y 1994), Suiza (1991 y
1996), Tailandia (1991 y 1995), Túnez (1994), Turquía
(1994), Uganda (1995), Uruguay (1992), Venezuela
(1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES: JAPÓN
OBSERVACIONES FORMULADAS POR EL PRESIDENTE A MODO DE
CONCLUSIÓN
En
los dos últimos días, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales ha efectuado el cuarto examen -el
primero conforme a las disposiciones de la OMC- de las
políticas y prácticas comerciales del Japón. En estas
observaciones, que formulo bajo mi sola responsabilidad,
resumo los puntos más destacados del debate. No tienen
por finalidad sustituir a la evaluación y apreciación
colectiva de las políticas y prácticas comerciales del
Japón.
En
el debate, comprendidas la declaración introductoria del
Japón y las observaciones de los dos miembros ponentes,
se abordaron los tres temas siguientes: i) el trasfondo
macroeconómico y la reforma estructural, ii) las
políticas comerciales, y iii) cuestiones sectoriales.
Los participantes formularon además preguntas por
escrito. El representante del Japón respondió
globalmente en el contexto de la reunión y se
comprometió a facilitar más detalles, de ser necesario.
El
trasfondo macroeconómico y la reforma estructural
Los
participantes subrayaron la importante función del
Japón en la economía mundial y regional, en el contexto
de la crisis económica experimentada por varios países
del Asia Oriental. Los Miembros se congratularon de las
recientes medidas encaminadas a aumentar la demanda
interna en el Japón, aunque se expresaron algunas dudas
acerca de si esas medidas eran suficientes y producirían
resultados con bastante rapidez para solucionar los
actuales problemas económicos del Japón. Algunos
Miembros preguntaron si habría que ajustar a la baja las
proyecciones oficiales de crecimiento, habida cuenta de
los hechos que estaban sucediendo. Los participantes
subrayaron la necesidad de que el Japón estimulara la
demanda interna, en lugar de apoyarse en las
exportaciones para revitalizar el crecimiento. Algunos
participantes manifestaron su preocupación por el
reciente aumento de los superávit de la balanza de pagos
en cuenta corriente y comercial.
Los
participantes elogiaron los progresos alcanzados a la
fecha en los terrenos de la desreglamentación y las
reformas estructurales y el reciente anuncio de un nuevo
programa que habrá de sustituir al actual Programa de
Acción de Desreglamentación. Solicitaron más
información sobre el nuevo programa. Algunos miembros
observaron que determinados sectores seguían estando muy
reglamentados, entre ellos la agricultura, la
elaboración de alimentos, la construcción, los
transportes, las telecomunicaciones, los servicios
financieros y la distribución, e instaron a que se
ampliase el alcance de la desreglamentación y se
acelerase el ritmo de las reformas. Además, se planteó
la preocupación de que la desreglamentación pudiera dar
lugar a nuevos tipos de reglamentación. Aunque algunos
se congratularon de la posibilidad que el Japón había
ofrecido de que autoridades extranjeras formulasen
observaciones acerca de la desreglamentación, otros
manifestaron preocupación por la composición del grupo
de supervisión del proceso de desreglamentación.
Los
participantes plantearon preguntas acerca de la
aplicación de la política de competencia por la
Comisión de Comercio Leal del Japón e instaron al
Japón a reforzar su régimen de política de
competencia. También se plantearon preguntas acerca de
las perspectivas del Japón tocante al equilibrio entre
las inversiones extranjeras y nacionales.
En
su respuesta, el representante del Japón dijo que las
recientes disminuciones de los impuestos aumentarían en
cerca del 0,2 por ciento el crecimiento del Japón,
además de tener un efecto psicológico positivo sobre el
consumo. La reforma estructural añadiría un 0,9 por
ciento más por año al crecimiento en el período de
1998 al 2003. Los esfuerzos hechos para estimular la
demanda interna mediante la desreglamentación y la
disminución de los precios estaban rindiendo frutos. La
crisis de las monedas asiáticas podía influir
negativamente en las exportaciones japonesas -tanto
directa como indirectamente, por los cambios que se
producirían en la competitividad-, al tiempo que
estimularía las importaciones de los países asiáticos.
La posible disminución de las inversiones japonesas en
el consumo interno del Asia Oriental podría quedar
equilibrada por las inversiones con miras a futuras
exportaciones.
En
cuanto a los superávit de la balanza de pagos en cuenta
corriente y comercial, las autoridades esperaban que
disminuyese el crecimiento de las exportaciones y que las
importaciones aumentasen en el ejercicio económico de
1998: el excedente de bienes y servicios podría ser de
aproximadamente el 1,2 por ciento del PIB, y el
superávit de la balanza de pagos en cuenta corriente en
torno al 2,4 por ciento, cifras comparables a los
niveles anteriores.
La
desreglamentación estaba teniendo un efecto económico
estimulador y se proseguirían los esfuerzos en ese
sentido. Ejemplos concretos de reforma estructural eran
la liberalización de las importaciones de gasolina, la
supresión de las restricciones a la demanda/oferta en la
distribución y los transportes y la desregulación del
cambio de divisas. No se había excluido del programa la
agricultura, la construcción ni los transportes
internacionales.
Había
concluido la labor del Comité de Reforma Administrativa.
El Gobierno había establecido un órgano encargado de
promover nuevos esfuerzos en materia de
desreglamentación. Se había instaurado un nuevo
programa trienal de desreglamentación, que abarcaba
todas las áreas administrativas. Se agradecerían las
observaciones que se desearan formular sobre el programa.
El
representante del Japón subrayó que ya se habían
abolido numerosas exenciones de la Ley Antimonopolio y
que otras se examinarían en marzo de 1998. En diciembre
de 1997 se habían abolido las exenciones en concepto de
antirrecesión y cárteles de racionalización. La
Comisión de Comercio Leal del Japón colaboraba
estrechamente con la fiscalía pública para aplicar la
ley mediante decisiones administrativas y sanciones
penales. Se tendría cuidado de que la orientación
administrativa no sustituyese a los reglamentos
anticompetitivos y de que las asociaciones comerciales no
siguieran prácticas restrictivas.
En
1995, el Japón había adoptado una decisión sobre
aumento en la transparencia en los órganos asesores
oficiales. El Japón atribuía importancia a aumentar las
inversiones extranjeras en su mercado, tanto para acrecer
la competencia en el mercado interno como para fomentar
la reestructuración. Los inversores en potencia en el
Japón se beneficiaban de una ley que otorgaba un
régimen fiscal preferencial y de un plan de concesión
de créditos preferenciales.
Las
políticas comerciales
Los
participantes se congratularon de la importancia
atribuida por el Japón al multilateralismo en sus
relaciones comerciales y elogiaron la contribución del
Japón al proceso de la OMC. Se subrayó que el Japón
realiza casi enteramente su comercio conforme a las
disposiciones sobre n.m.f., evitando participar en
acuerdos comerciales preferenciales; se solicitaron
seguridades acerca de que los acuerdos comerciales
bilaterales del Japón se aplicarían en todo momento
sobre una base n.m.f.
Los
participantes observaron que los aranceles medios
aplicados a los productos agropecuarios eran superiores a
los de los productos manufacturados y expresaron
preocupación por las crestas arancelarias y la escalada
de los aranceles en los productos agropecuarios, la
elaboración de alimentos, los textiles, el cuero y el
calzado. Algunos participantes plantearon preocupaciones
a propósito de los contingentes arancelarios,
comprendidas las elevadas tasas aplicadas fuera de los
contingentes; la inexistencia de un mecanismo de
reasignación de los contingentes arancelarios no
utilizados; los contingentes arancelarios aplicados a
determinados productos; la duración del despacho de
aduanas; y el empleo por el Japón de prescripciones
sobre marcas de origen.
Los
participantes se congratularon de los esfuerzos del
Japón por aumentar la armonización internacional de las
normas, comprendida la aplicación de criterios basados
en los resultados, y la adopción de nuevas disposiciones
de reconocimiento mutuo, al tiempo que observaron que se
podían hacer más progresos. Los participantes se
congratularon del aumento de la transparencia en los
procedimientos de cuarentena y de la revisión de algunas
normas agropecuarias del Japón. Ahora bien, se expresó
preocupación por la complejidad y el costo de las
condiciones sanitarias y fitosanitarias; los
procedimientos de aprobación de variedades específicas
de frutas, verduras y vegetales; y las normas
restrictivas aplicadas a los alimentos congelados. Los
participantes alentaron una ulterior revisión de la Ley
de Higienización de los Alimentos del Japón.
Algunos
participantes observaron que el plan de fomento de las
importaciones y las inversiones en el Japón no abordaba
adecuadamente los obstáculos a las inversiones y que los
incentivos fiscales en virtud del Plan de Fomento de las
Importaciones puede favorecer las importaciones
industriales de los países desarrollados. Se plantearon
preguntas acerca de las ventajas de las Zonas de Acceso
Extranjero para los exportadores extranjeros.
Los
participantes se mostraron además preocupados por el
alcance del comercio de Estado en el Japón y por
distintas cuestiones relativas a la transparencia y a la
situación de la liberalización en los procedimientos de
contratación pública.
Los
participantes observaron reducciones recientes de los
períodos de examen para la aprobación de patentes y
preguntaron por el alcance de ulteriores medidas. Además
solicitaron información sobre la propuesta de enmienda
de la Ley de Procedimiento Civil relativa a los secretos
comerciales.
Los
participantes mostraron preocupación por el ámbito de
cobertura de productos del programa SGP del Japón y
acerca de la política comercial respecto de los países
menos adelantados, comprendido el seguimiento de la
reciente Reunión de Alto Nivel.
El
representante del Japón agradeció a los Miembros su
reconocimiento del compromiso del Japón respecto del
principio n.m.f. en el sistema multilateral de comercio.
No veía posibilidad, en la situación actual, de que ese
compromiso se debilitara. Los acuerdos comerciales
regionales, aunque podían contribuir a la
liberalización del comercio, podrían presentar peligro
de socavar el principio n.m.f. Observó que las tasas
arancelarias se revisaban cada año a partir de las
peticiones de entidades extranjeras y nacionales. Era
difícil comparar la duración del despacho de aduanas en
distintos países con diferentes regímenes de
importación, pero no cejaban los esfuerzos para
disminuir los plazos y así, por ejemplo, se había
implantado un sistema de despacho inmediato de las cargas
por vía aérea, y por término medio se tardaba 1,8
horas en despachar las importaciones de flores de la UE y
de Australia.
En
cuanto a los OTC, el Japón había decidido en 1997
revisar los procedimientos para facilitar las
importaciones. Se habían enviado a la Dieta diversos
proyectos de ley para adoptar criterios basados en los
resultados, con objeto de alentar la adopción de normas
internacionales. El representante facilitó detalles
sobre normas, tanto sobre las normas agropecuarias del
Japón como sobre las normas industriales del Japón. El
Japón estaba estudiando la posibilidad de reconocer
organismos extranjeros de certificación.
El
representante facilitó además información acerca de
las medidas sanitarias y fitosanitarias del Japón,
comprendidas las relativas a los productos congelados,
las frutas y verduras y los vegetales. Se dieron detalles
sobre la inspección veterinaria, comprendida la sanidad
animal.
El
representante del Japón observó que la proporción de
las importaciones de productos manufacturados sobre el
PIB había aumentado del 3,2 al 4,5 por ciento entre 1994
y 1996 y dijo que, por consiguiente, tenía la
seguridad de que estaba funcionando el programa de
fomento de las importaciones, que no se centraba
únicamente en los incentivos, pues también se
utilizaban, para promover las importaciones, la
desreglamentación y el reconocimiento de las normas
extranjeras. Se había prorrogado hasta 1999 el régimen
de concesiones fiscales para promover las importaciones,
que se aplicaba sobre una base n.m.f. a todos los países
que exportaran productos en franquicia arancelaria, sin
favorecer las importaciones de los países
industrializados. Las importaciones a las Zonas de Acceso
Extranjero (ZAE) habían aumentado más velozmente que el
total de las importaciones y, también en este caso, la
infraestructura de las ZAE estaba a disposición de las
importaciones de todas las fuentes.
Las
empresas comerciales del Estado tenían objetivos
normativos específicos y el Japón creía que su
funcionamiento era compatible con las normas de la OMC.
Se dio información sobre el comercio de Estado de reses
y tabaco.
La
participación extranjera en la contratación pública
variaba según los productos, pero en general era
superior a la de otros importante interlocutores
comerciales. Además, el Japón iba más allá de sus
obligaciones en virtud del Acuerdo sobre Contratación
Pública.
En
cuanto a los derechos de propiedad intelectual, el Japón
estaba haciendo esfuerzos para abreviar el período de
examen con miras a la concesión de patentes, marcas
comerciales y diseños. También se estaban
racionalizando los procedimientos administrativos.
El
sistema SGP del Japón tenía una cobertura amplia y se
habían desplegado esfuerzos para simplificar su
utilización. El sistema ofrecía ventajas particulares a
los países menos adelantados. Se estaba estudiando su
financiamiento para eliminar a los países que hubiesen
alcanzado fases superiores de desarrollo; conforme al
programa SGP, los PMA eran objeto de un trato más
favorable.
Cuestiones
sectoriales
Algunos
participantes mostraron preocupación por los niveles de
protección y ayuda a la agricultura, y por las probables
opciones políticas en el futuro, comprendida la próxima
tanda de negociaciones sobre liberalización. También se
plantearon preguntas sobre las prescripciones en materia
de prueba y certificación de los productos agropecuarios
y los obstáculos normativos al comercio de carne de
animales porcinos. Otros expresaron preocupación por la
compatibilidad con la OMC del sistema de compra y venta
simultáneos aplicado al arroz, la prosecución de los
contingentes de las importaciones de pesca y el cártel
existente respecto de la importación de algas. Varios
participantes dijeron que los resultados de las
políticas agropecuarias del Japón no habían sido
coherentes con el objetivo de seguridad alimentaria de
las autoridades. Se plantearon preguntas a propósito de
las iniciativas encaminadas a revisar la Ley Básica de
Agricultura del Japón.
Algunos
participantes expresaron preocupación por la
insuficiencia de los precios de reembolso de los
productos farmacéuticos, observando además la
existencia de procedimientos engorrosos y costosos de
prueba de instrumental médico, productos farmacéuticos,
productos químicos e instrumental mecánico y
eléctrico. También se observó la continuación de los
obstáculos normativos al comercio de cuero y calzado de
cuero.
Los
participantes se congratularon de las contribuciones del
Japón a las negociaciones de la OMC sobre servicios
financieros y de telecomunicaciones básicas, si bien
plantearon su preocupación acerca de la baja
productividad de algunos sectores de los servicios y la
apertura de algunas áreas de servicios; las complejas
normas aplicadas en determinados sectores de los
servicios; y el bajo nivel de competencia de algunos
servicios. Se prestó especial atención a la
construcción y a los servicios financieros, jurídicos,
contables y de distribución. Los participantes
solicitaron una evaluación de las consecuencias de la
debilidad del sector financiero en la política comercial
del Japón. Se formularon preguntas sobre la
transparencia y la divulgación de informaciones en el
sector financiero, comprendidos los criterios aplicados a
la recepción de fondos públicos. Los Miembros
solicitaron una evaluación actualizada de la aplicación
del programa "Big-Bang" especialmente a la luz
de la evolución reciente de la situación en la región.
Algunos
miembros instaron a aumentar la desreglamentación
tocante a los materiales de construcción, comprendido el
reconocimiento de procedimientos internacionales de
certificación; avanzar hacia normas basadas en
resultados; revisar las restricciones por motivos de
seguridad antiincendios y a reconocer a organizaciones
extranjeras calificadas como las organizaciones de
clasificación registradas.
Habida
cuenta de lo limitado del tiempo disponible, el
representante del Japón se centró en su respuesta en
determinadas cuestiones sectoriales.
Con
respecto a la agricultura, dijo que, por lo que
hace al arroz, el Japón aplicaba fielmente el Acuerdo de
la Ronda Uruguay, en particular fijando el precio del
arroz de acceso mínimo en cerca de un 20 por ciento
menos que el del arroz nacional y promoviendo el consumo
del arroz de acceso mínimo en el mercado japonés. En el
ejercicio económico de 1997 había mejorado la
administración de los contingentes arancelarios no
utilizados al permitir que se presentasen solicitudes
correspondientes a contingentes no utilizados en
distintos períodos. El orador observó que el nivel de
activación de las disposiciones sobre salvaguardias
especiales se basaba en las importaciones de los tres
años anteriores, lo cual, a juicio del Japón, se
ajustaba al Acuerdo sobre la Agricultura. El contingente
fijado a la importación de pescados tenía por objeto
evitar el agotamiento de los recursos en las aguas
circundantes y, a juicio del Japón, se justificaba en
virtud del artículo XI.2 i) del GATT.
En
cuanto al calzado y al cuero, el representante describió
el sistema de contingentes arancelarios del Japón y se
refirió a las dificultades específicas de este sector.
Afirmó además que el sistema de confirmación previa
aplicado a la seda tenía por objeto velar por la
aplicación fiel de acuerdos bilaterales, no limitar las
importaciones. En el año 2004 se pondrá fin a esta
medida.
El
Japón había eliminado los aranceles impuestos a los
autos en 1978 y en los últimos años habían aumentado
considerablemente las importaciones. El Gobierno no
intervenía en los acuerdos sobre ventas. El
representante facilitó información sobre la
reclasificación de vitaminas, hierbas y productos
minerales y observó que la clasificación arancelaria
del Japón no resultaría modificada.
El
representante del Japón tomó nota de las preocupaciones
manifestadas acerca de la baja productividad de los
servicios, en particular de la distribución, y dijo que
las diferencias de productividad entre los servicios y la
manufactura no eran considerablemente distintas de las de
otros países. Afirmó que el Programa de Acción para la
Desreglamentación tenía por objeto promover la
transparencia en los servicios y simplificar los
procedimientos administrativos y las prescripciones en
materia de notificación o presentación de informes.
Facilitó varios ejemplos de aumentos en los últimos
años de proveedores extranjeros de telecomunicaciones,
construcción, servicios jurídicos y todas las áreas de
los servicios financieros. Llamó la atención acerca de
las medidas de liberalización en distintas áreas de las
telecomunicaciones y la radiodifusión, comprendida la
abolición de la Ley KDD, la próxima abolición de la
"norma 100 sobre destino", las mejoras de la
interconexión gracias a la liberalización aplicada a
los proveedores de programas por cable, la modificación
de las tasas de distribución y la liberalización de las
inversiones extranjeras.
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Hemos
celebrado un debate muy constructivo acerca de las
políticas económicas y comerciales del Japón, en un
momento difícil para el Japón y para la economía del
mundo. Muchos participantes han subrayado la importancia
de la apertura y la desreglamentación de los mercados y
de la función del Japón para contribuir a resolver la
crisis financiera de Asia.
Durante
los debates del Examen de las Políticas Comerciales se
han abordado en múltiples ocasiones la reforma
estructural, la desreglamentación y la estimulación del
mercado -conducentes a mercados más abiertos. En épocas
anteriores, la economía japonesa fue un motor importante
del comercio y de las inversiones mundiales y el OEPC ha
expresado claramente la esperanza de que el Japón pueda
asumir de nuevo con eficacia esta función gracias a su
recuperación económica y a las consecuencias positivas
de la desreglamentación.
Todos
los participantes han reconocido la enérgica y activa
participación del Japón en el sistema de la OMC y se
han congratulado de la importancia que el Japón atribuye
al trato n.m.f. Esperamos que el Japón responda
positivamente, como ya lo ha hecho anteriormente, al gran
número de preocupaciones específicas o bilaterales
formuladas durante esta reunión por varios Miembros.
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