
Los
contenidos
>
Carta
del Sr. Moore
> Antecedentes
> Países
menos adelantados
>
Agricultura
>
Medidas
sanitarias y fitosanitarias
> Comercio
de servicios
> Las
cuestiones relativas a la aplicación
> Propiedad
intelectual
> Los
textiles y el vestido
>
Productos
de tecnología de la información
>
Comercio y medio
ambiente
>
El
comercio y las inversiones
>
Comercio
y política de competencia
> Transparencia
de la contratación pública
> Facilitación
del comercio
>
Comercio
y normas del trabajo
>
Diferencias
>
Comercio
electrónico
>
Miembros
y adhesiones
>
Acuerdos
comerciales regionales
>
Algunos
hechos y cifras
> Glosario
de términos
|

La cuestión de la facilitación del comercio lleva las normas de la
OMC hasta la puerta misma de las aduanas. Los comerciantes tanto de
países en desarrollo como de países desarrollados han destacado,
desde hace ya tiempo, el enorme volumen de papeleo que sigue siendo
necesario para la circulación de mercancías a través de las
fronteras. Los requisitos relativos a los documentos exigidos a menudo
adolecen de falta de transparencia y en muchos lugares entrañan una
gran duplicación de información, problema que con frecuencia se
agrava por una falta de cooperación entre comerciantes y organismos
oficiales. Pese a los avances de la tecnología de la información, la
presentación automática de datos aún no es un hecho corriente.
Con la reducción de aranceles en todo el
mundo, se ha dicho que el costo que supone cumplir con las
formalidades aduaneras supera en muchos casos el importe de los
derechos que se han de abonar. En el entorno comercial moderno de
producción y suministro “justo a tiempo”, los comerciantes
necesitan que el despacho de mercancías sea rápido y previsible. En
un estudio del APEC se calculó que los programas de facilitación del
comercio generarían utilidades del orden del 0,26 por ciento del
PIB real para el APEC, es decir, casi el doble de las utilidades
previstas como resultado de la liberalización arancelaria, y que los
ahorros en los precios de importación que reportarán a los países
en desarrollo de la región se cifrarán entre el 1 por ciento y el 2
por ciento de su cuantía.
Los
analistas señalan que la razón por la que muchas empresas pequeñas
y medianas, cuya participación conjunta en la creación del PIB en
muchas economías llega a ser del 60 por ciento, no son agentes
activos en el comercio internacional tiene que ver más con el papeleo
que con los obstáculos arancelarios. Para las empresas que
normalmente no expiden mercancías en grandes cantidades, los
obstáculos administrativos suelen ser demasiado elevados para que los
mercados extranjeros les resulten atractivos.
Para
las economías de los países en desarrollo, la ineficiencia en
esferas como la práctica aduanera y el transporte pueden ser un
impedimento para la integración en la economía mundial y es probable
que menoscabe gravemente la competitividad de las exportaciones o la
corriente de inversiones extranjeras directas. Esta es una de las
razones de que los exportadores de países en desarrollo estén cada
vez más interesados en eliminar obstáculos administrativos, en
particular en otros países en desarrollo, que actualmente representan
el 40 por ciento de su comercio de manufacturas.
En
todos los países la facilitación del comercio beneficiará no sólo
a los importadores y exportadores, sino también a los consumidores
que actualmente enfrentan precios más elevados resultantes del
papeleo en su propia administración de importaciones. Pese a los
muchos progresos realizados, los comerciantes todavía se enfrentan a
graves obstáculos para el tráfico transfronterizo de bienes, tal
como denunciaron los portavoces de los círculos comerciales en el
Simposio sobre facilitación del comercio organizado por la OMC en
1998, en el que representantes de la industria privada expusieron un
panorama general del amplio abanico de problemas a los que han de
enfrentarse en sus transacciones comerciales cotidianas.
Pese
a que la OMC siempre ha tratado cuestiones relacionadas con la
facilitación del comercio y aunque las normas de la OMC abarcan una
variedad de disposiciones que tienen la finalidad de mejorar la
transparencia y establecer normas mínimas de procedimiento (como son
los artículos V, VIII y X del GATT, o diversas disposiciones de los
Acuerdos sobre Procedimientos para el Trámite de Licencias de
Importación, sobre Obstáculos Técnicos al Comercio, sobre la
Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, y otros), el marco
jurídico de la OMC carece a veces de prescripciones específicas, en
particular respecto a los procedimientos y documentación de aduanas y
a cuestiones de transparencia. Como tema específico, la facilitación
del comercio es una cuestión relativamente nueva en la OMC. Se
incorporó a su programa hace menos de cinco años, cuando la
Conferencia Ministerial de Singapur encomendó al Consejo del Comercio
de Mercancías “la realización de trabajos exploratorios y
analíticos sobre la simplificación de los procedimientos que rigen
el comercio … con objeto de evaluar si procede establecer normas de
la OMC en esta materia”.
Desde
entonces se ha realizado un gran volumen de trabajos exploratorios y
analíticos, con participación muy constructiva de los Miembros en el
debate. Las delegaciones concuerdan en que de la simplificación de
los procedimientos comerciales se pueden derivar considerables ahorros
de tiempo, dinero y recursos humanos, que beneficiarían a todas y
cada una de las economías. También convienen los Miembros en que los
países en desarrollo tienen necesidad de una asistencia técnica
sustancial y amplia con miras a reforzar sus capacidades
administrativas y respaldar sus actividades nacionales de reforma. La
importancia de esa asistencia fue subrayada recientemente por los
donantes y receptores que participaron en un Taller de la OMC sobre
facilitación del comercio celebrado en mayo de 2001, cuando se abogó
por la adopción de un enfoque más cooperativo y coordinado en el
futuro.
Muchas
delegaciones estiman que el tema de la facilitación del comercio
está a punto para que se emprendan negociaciones en la OMC. Creen que,
tras más de cuatro años de explorar y analizar el alcance de las
normas de la OMC en esa esfera, ha llegado el momento de pasar a la
etapa siguiente e iniciar la fase de la negociación. Un grupo de
Miembros que abogan por la negociación de nuevas normas de obligado
cumplimiento en materia de facilitación del comercio ha propuesto un
enfoque en dos planos, centrado en compromisos sobre procedimientos en
frontera y relacionados con ésta para agilizar el movimiento, la
entrega y el despacho de mercancías. Se propone que esas normas
estén basadas en disposiciones ya existentes de la OMC (en
particular, los artículos V, VIII y X del GATT) y en principios
tales como la transparencia y las debidas garantías procesales, la
simplificación, la eficiencia y la no discriminación. La propuesta
prevé además la elaboración y aplicación de un programa amplio de
asistencia técnica en paralelo con las negociaciones.
Muchos
países en desarrollo Miembros, en cambio, aunque en general apoyan
los objetivos de la facilitación del comercio, no desean asumir
nuevos compromisos jurídicos en la OMC en el presente momento. Les
preocupa la posibilidad de que la adopción de nuevas normas sobrepase
sus capacidades de aplicación y queden expuestos a procedimientos de
solución de diferencias. Varias delegaciones han manifestado también
escepticismo en cuanto a la necesidad de nuevas normas de obligado
cumplimiento. Algunos indicaron además que prefieren que la labor
sobre facilitación del comercio se desarrolle en el plano nacional,
en el bilateral o en el regional.
|

|